Fisterra

    Pericarditis aguda

    ¿De qué hablamos?


    El pericardio es una cubierta fibroelástica compuesta por dos capas (visceral y parietal), que condicionan un espacio virtual que contiene 15-50 ml de ultrafiltrado plasmático. Dentro de sus funciones se encuentra la disminución de la fricción y desplazamiento del corazón, función de barrera con estructuras adyacentes y de efecto mecánico limitando la dilatación o distensión cardiaca en determinadas circunstancias (Troughton RW, 2004; Klein AL, 2024).

    La pericarditis aguda (PA) es un síndrome clínico debido a una inflamación del pericardio cuyas principales manifestaciones pueden incluir dolor torácico pleurítico, roce pericárdico, alteraciones electrocardiográficas evolutivas y derrame pericárdico (DP). Forma parte del «síndrome inflamatorio miopericárdico», un concepto que refleja una posible superposición entre la miocarditis y la pericarditis, ya que tienen etiologías similares y son estructuras anatómicas contiguas con una posible participación secundaria (Schulz-Menger J, 2025).

    Su incidencia y prevalencia son difíciles de determinar. Estudios realizados en autopsias muestran una prevalencia de afectación pericárdica en alrededor del 1% de la población general, lo que sugiere que la presentación se produce en ocasiones de manera subclínica. Representa un 5% de los dolores torácicos no isquémicos que acuden a urgencias y el 0,1% de los ingresos hospitalarios (Friman G, 1993; Launbjerg J, 1996; Kytö V, 2014; Wang TKM, 2025).

    Una clasificación etiológica simple consiste en considerar las causas infecciosas y las no infecciosas. En países desarrollados la etiología exacta permanece indeterminada aproximadamente en el 80% de los casos tras el proceso diagnóstico inicial y se asume que su origen es viral. De esta forma, los términos idiopático y viral suelen utilizarse de forma indistinta (Zayas R, 1995; LeWinter MM, 2014).

    La tuberculosis es la causa más frecuente de enfermedad pericárdica en los países en desarrollo. En este contexto, se asocia a menudo con la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), sobre todo en la zona del África Subsahariana (Sliwa K, 2010).

    Dentro de las causas no infecciosas de pericarditis destacan las reflejadas en la tabla 1 (Permanyer-Miralda G, 1985; Maisch B, 2008; Imazio M, 2010; Imazio M, 2015; Schulz-Menger J, 2025; Wang TKM, 2025).

    Tabla 1. Causas no infecciosas de PA.
    Categoría Subtipos / ejemplos Comentario clínico
    Neoplásicas (5-7%)
    • Primarias (raras): mesotelioma, sarcoma, fibroma.
    • Secundarias (metastásicas, frecuentes): pulmón, mama, colon, linfoma.
    • Pericarditis paraneoplásicas.
    Las metástasis son la causa tumoral más frecuente.
    Autoinmunes / autoinflamatorias (<10%) Sospechar en pacientes con enfermedad sistémica o síntomas multisistémicos.
    Enfermedades de estructuras próximas (frecuente) Pericarditis epistenocárdica: ocurre en los primeros días tras el infarto, observándose en el 5-10% de los casos. Suele darse en el contexto de infartos transmurales extensos, aunque no es exclusiva de ellos. Puede manifestarse como un roce pericárdico con síntomas poco expresivos, siendo menos frecuentes las alteraciones electrocardiográficas típicas.

    Síndorme de Dressler: forma tardía post-IAM. Cuadro de pericarditis aguda con síntomas floridos, a menudo acompañada de pleuritis y derrame pleural. Su etiología es probablemente autoinmune y suele aparecer de semanas a meses tras el infarto.
    Metabólicas (frecuente)
    • Uremia, mixedema, diálisis.
    La uremia es una causa metabólica frecuente.
    Traumáticas / iatrogénicas (frecuente)
    • Directas: cirugía cardíaca/torácica, procedimientos percutáneos (ablación, marcapasos, ICP).
    • Indirectas: radiación, traumatismos torácicos no penetrantes.
    Frecuencia creciente por el aumento de procedimientos cardíacos percutáneos y el envejecimiento poblacional.
    Fármacos (infrecuente)
    • Procainamida, hidralazina, fenitoína, isoniazida, minoxidilo, penicilina, doxorrubicina, daunorrubicina, inmunosupresores, etc.
    Sospechar ante exposición reciente y ausencia de otra causa.

    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    ¿Cuáles son las indicaciones de ingreso hospitalario?

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    ¿Cuál es su pronóstico y complicaciones?

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    Algoritmo de manejo

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Pericarditis aguda

    Fecha de revisión: 12/08/2026
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    El pericardio es una cubierta fibroelástica compuesta por dos capas (visceral y parietal), que condicionan un espacio virtual que contiene 15-50 ml de ultrafiltrado plasmático. Dentro de sus funciones se encuentra la disminución de la fricción y desplazamiento del corazón, función de barrera con estructuras adyacentes y de efecto mecánico limitando la dilatación o distensión cardiaca en determinadas circunstancias (Troughton RW, 2004; Klein AL, 2024).

    La pericarditis aguda (PA) es un síndrome clínico debido a una inflamación del pericardio cuyas principales manifestaciones pueden incluir dolor torácico pleurítico, roce pericárdico, alteraciones electrocardiográficas evolutivas y derrame pericárdico (DP). Forma parte del «síndrome inflamatorio miopericárdico», un concepto que refleja una posible superposición entre la miocarditis y la pericarditis, ya que tienen etiologías similares y son estructuras anatómicas contiguas con una posible participación secundaria (Schulz-Menger J, 2025).

    Su incidencia y prevalencia son difíciles de determinar. Estudios realizados en autopsias muestran una prevalencia de afectación pericárdica en alrededor del 1% de la población general, lo que sugiere que la presentación se produce en ocasiones de manera subclínica. Representa un 5% de los dolores torácicos no isquémicos que acuden a urgencias y el 0,1% de los ingresos hospitalarios (Friman G, 1993; Launbjerg J, 1996; Kytö V, 2014; Wang TKM, 2025).

    Una clasificación etiológica simple consiste en considerar las causas infecciosas y las no infecciosas. En países desarrollados la etiología exacta permanece indeterminada aproximadamente en el 80% de los casos tras el proceso diagnóstico inicial y se asume que su origen es viral. De esta forma, los términos idiopático y viral suelen utilizarse de forma indistinta (Zayas R, 1995; LeWinter MM, 2014).

    La tuberculosis es la causa más frecuente de enfermedad pericárdica en los países en desarrollo. En este contexto, se asocia a menudo con la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), sobre todo en la zona del África Subsahariana (Sliwa K, 2010).

    Dentro de las causas no infecciosas de pericarditis destacan las reflejadas en la tabla 1 (Permanyer-Miralda G, 1985; Maisch B, 2008; Imazio M, 2010; Imazio M, 2015; Schulz-Menger J, 2025; Wang TKM, 2025).

    Tabla 1. Causas no infecciosas de PA.
    Categoría Subtipos / ejemplos Comentario clínico
    Neoplásicas (5-7%)
    • Primarias (raras): mesotelioma, sarcoma, fibroma.
    • Secundarias (metastásicas, frecuentes): pulmón, mama, colon, linfoma.
    • Pericarditis paraneoplásicas.
    Las metástasis son la causa tumoral más frecuente.
    Autoinmunes / autoinflamatorias (<10%) Sospechar en pacientes con enfermedad sistémica o síntomas multisistémicos.
    Enfermedades de estructuras próximas (frecuente) Pericarditis epistenocárdica: ocurre en los primeros días tras el infarto, observándose en el 5-10% de los casos. Suele darse en el contexto de infartos transmurales extensos, aunque no es exclusiva de ellos. Puede manifestarse como un roce pericárdico con síntomas poco expresivos, siendo menos frecuentes las alteraciones electrocardiográficas típicas.

    Síndorme de Dressler: forma tardía post-IAM. Cuadro de pericarditis aguda con síntomas floridos, a menudo acompañada de pleuritis y derrame pleural. Su etiología es probablemente autoinmune y suele aparecer de semanas a meses tras el infarto.
    Metabólicas (frecuente)
    • Uremia, mixedema, diálisis.
    La uremia es una causa metabólica frecuente.
    Traumáticas / iatrogénicas (frecuente)
    • Directas: cirugía cardíaca/torácica, procedimientos percutáneos (ablación, marcapasos, ICP).
    • Indirectas: radiación, traumatismos torácicos no penetrantes.
    Frecuencia creciente por el aumento de procedimientos cardíacos percutáneos y el envejecimiento poblacional.
    Fármacos (infrecuente)
    • Procainamida, hidralazina, fenitoína, isoniazida, minoxidilo, penicilina, doxorrubicina, daunorrubicina, inmunosupresores, etc.
    Sospechar ante exposición reciente y ausencia de otra causa.

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Pericarditis aguda

    Fecha de revisión: 12/08/2026

    ¿De qué hablamos?


    El pericardio es una cubierta fibroelástica compuesta por dos capas (visceral y parietal), que condicionan un espacio virtual que contiene 15-50 ml de ultrafiltrado plasmático. Dentro de sus funciones se encuentra la disminución de la fricción y desplazamiento del corazón, función de barrera con estructuras adyacentes y de efecto mecánico limitando la dilatación o distensión cardiaca en determinadas circunstancias (Troughton RW, 2004; Klein AL, 2024).

    La pericarditis aguda (PA) es un síndrome clínico debido a una inflamación del pericardio cuyas principales manifestaciones pueden incluir dolor torácico pleurítico, roce pericárdico, alteraciones electrocardiográficas evolutivas y derrame pericárdico (DP). Forma parte del «síndrome inflamatorio miopericárdico», un concepto que refleja una posible superposición entre la miocarditis y la pericarditis, ya que tienen etiologías similares y son estructuras anatómicas contiguas con una posible participación secundaria (Schulz-Menger J, 2025).

    Su incidencia y prevalencia son difíciles de determinar. Estudios realizados en autopsias muestran una prevalencia de afectación pericárdica en alrededor del 1% de la población general, lo que sugiere que la presentación se produce en ocasiones de manera subclínica. Representa un 5% de los dolores torácicos no isquémicos que acuden a urgencias y el 0,1% de los ingresos hospitalarios (Friman G, 1993; Launbjerg J, 1996; Kytö V, 2014; Wang TKM, 2025).

    Una clasificación etiológica simple consiste en considerar las causas infecciosas y las no infecciosas. En países desarrollados la etiología exacta permanece indeterminada aproximadamente en el 80% de los casos tras el proceso diagnóstico inicial y se asume que su origen es viral. De esta forma, los términos idiopático y viral suelen utilizarse de forma indistinta (Zayas R, 1995; LeWinter MM, 2014).

    La tuberculosis es la causa más frecuente de enfermedad pericárdica en los países en desarrollo. En este contexto, se asocia a menudo con la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), sobre todo en la zona del África Subsahariana (Sliwa K, 2010).

    Dentro de las causas no infecciosas de pericarditis destacan las reflejadas en la tabla 1 (Permanyer-Miralda G, 1985; Maisch B, 2008; Imazio M, 2010; Imazio M, 2015; Schulz-Menger J, 2025; Wang TKM, 2025).

    Tabla 1. Causas no infecciosas de PA.
    Categoría Subtipos / ejemplos Comentario clínico
    Neoplásicas (5-7%)
    • Primarias (raras): mesotelioma, sarcoma, fibroma.
    • Secundarias (metastásicas, frecuentes): pulmón, mama, colon, linfoma.
    • Pericarditis paraneoplásicas.
    Las metástasis son la causa tumoral más frecuente.
    Autoinmunes / autoinflamatorias (<10%) Sospechar en pacientes con enfermedad sistémica o síntomas multisistémicos.
    Enfermedades de estructuras próximas (frecuente) Pericarditis epistenocárdica: ocurre en los primeros días tras el infarto, observándose en el 5-10% de los casos. Suele darse en el contexto de infartos transmurales extensos, aunque no es exclusiva de ellos. Puede manifestarse como un roce pericárdico con síntomas poco expresivos, siendo menos frecuentes las alteraciones electrocardiográficas típicas.

    Síndorme de Dressler: forma tardía post-IAM. Cuadro de pericarditis aguda con síntomas floridos, a menudo acompañada de pleuritis y derrame pleural. Su etiología es probablemente autoinmune y suele aparecer de semanas a meses tras el infarto.
    Metabólicas (frecuente)
    • Uremia, mixedema, diálisis.
    La uremia es una causa metabólica frecuente.
    Traumáticas / iatrogénicas (frecuente)
    • Directas: cirugía cardíaca/torácica, procedimientos percutáneos (ablación, marcapasos, ICP).
    • Indirectas: radiación, traumatismos torácicos no penetrantes.
    Frecuencia creciente por el aumento de procedimientos cardíacos percutáneos y el envejecimiento poblacional.
    Fármacos (infrecuente)
    • Procainamida, hidralazina, fenitoína, isoniazida, minoxidilo, penicilina, doxorrubicina, daunorrubicina, inmunosupresores, etc.
    Sospechar ante exposición reciente y ausencia de otra causa.

    ¿Cómo se diagnostica?

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
    © Descargado el 11/09/2026 1:35:27 Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright © . Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.