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    Neoplasias benignas de la piel

    ¿De qué hablamos?


    Las neoplasias benignas de la piel son lesiones frecuentes que pueden tener su origen en diversas estructuras de la piel, desde la epidermis, los anexos o el tejido conectivo dérmico y subcutáneo, hasta las estructuras que se encuentran en la dermis, incluyendo los nervios y los vasos sanguíneos. Por lo general, se denominan según el componente estructural predominante. Se manifiestan desde el nacimiento hasta en cualquier etapa de la vida, aumentando su incidencia de manera importante con la edad, debido a las alteraciones estructurales y funcionales de los queratinocitos y de otras células cutáneas, por el envejecimiento biológico, y a la acción nociva de la radiación ultravioleta (Pariser RJ, 1998; Freedberg IM, 1999; Johnson RA, 2005; High WA, 2016).

    En esta guía se describen las características morfológicas de los tumores benignos de la piel más frecuentemente observados en atención primaria, enumerándose el resto. Entre los tumores benignos el más frecuente es la queratosis seborreica, presente en algunos estudios en hasta en un 50% de los adultos mayores. Otras lesiones frecuentes y de buen pronóstico son los angiomas rubí (29%) y los acrocordones o fibromas blandos. Las queratosis actínicas tienen mayor incidencia en la vejez, sobre todo en las personas con antecedentes de exposición laboral al sol. También en los adultos mayores son frecuentes diversas alteraciones pigmentarias, una de las más frecuentes es el lentigo solar, debido a la fotoexposición crónica y a factores genéticos. Otros tumores benignos, también muy frecuentes, como las verrugas cutáneas, condilomas acuminados, molluscum contagiosum, nevus melanocíticos, queratosis actínica, queratoacantoma, debido a la extensión del tema son objeto de otras guías.

    ¿Cómo se diagnostican y tratan?

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    Neoplasias benignas de la piel

    Fecha de revisión: 29/08/2018
    • Guía
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    ¿De qué hablamos?


    Las neoplasias benignas de la piel son lesiones frecuentes que pueden tener su origen en diversas estructuras de la piel, desde la epidermis, los anexos o el tejido conectivo dérmico y subcutáneo, hasta las estructuras que se encuentran en la dermis, incluyendo los nervios y los vasos sanguíneos. Por lo general, se denominan según el componente estructural predominante. Se manifiestan desde el nacimiento hasta en cualquier etapa de la vida, aumentando su incidencia de manera importante con la edad, debido a las alteraciones estructurales y funcionales de los queratinocitos y de otras células cutáneas, por el envejecimiento biológico, y a la acción nociva de la radiación ultravioleta (Pariser RJ, 1998; Freedberg IM, 1999; Johnson RA, 2005; High WA, 2016).

    En esta guía se describen las características morfológicas de los tumores benignos de la piel más frecuentemente observados en atención primaria, enumerándose el resto. Entre los tumores benignos el más frecuente es la queratosis seborreica, presente en algunos estudios en hasta en un 50% de los adultos mayores. Otras lesiones frecuentes y de buen pronóstico son los angiomas rubí (29%) y los acrocordones o fibromas blandos. Las queratosis actínicas tienen mayor incidencia en la vejez, sobre todo en las personas con antecedentes de exposición laboral al sol. También en los adultos mayores son frecuentes diversas alteraciones pigmentarias, una de las más frecuentes es el lentigo solar, debido a la fotoexposición crónica y a factores genéticos. Otros tumores benignos, también muy frecuentes, como las verrugas cutáneas, condilomas acuminados, molluscum contagiosum, nevus melanocíticos, queratosis actínica, queratoacantoma, debido a la extensión del tema son objeto de otras guías.

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    Las neoplasias benignas de la piel son lesiones frecuentes que pueden tener su origen en diversas estructuras de la piel, desde la epidermis, los anexos o el tejido conectivo dérmico y subcutáneo, hasta las estructuras que se encuentran en la dermis, incluyendo los nervios y los vasos sanguíneos. Por lo general, se denominan según el componente estructural predominante. Se manifiestan desde el nacimiento hasta en cualquier etapa de la vida, aumentando su incidencia de manera importante con la edad, debido a las alteraciones estructurales y funcionales de los queratinocitos y de otras células cutáneas, por el envejecimiento biológico, y a la acción nociva de la radiación ultravioleta (Pariser RJ, 1998; Freedberg IM, 1999; Johnson RA, 2005; High WA, 2016).

    En esta guía se describen las características morfológicas de los tumores benignos de la piel más frecuentemente observados en atención primaria, enumerándose el resto. Entre los tumores benignos el más frecuente es la queratosis seborreica, presente en algunos estudios en hasta en un 50% de los adultos mayores. Otras lesiones frecuentes y de buen pronóstico son los angiomas rubí (29%) y los acrocordones o fibromas blandos. Las queratosis actínicas tienen mayor incidencia en la vejez, sobre todo en las personas con antecedentes de exposición laboral al sol. También en los adultos mayores son frecuentes diversas alteraciones pigmentarias, una de las más frecuentes es el lentigo solar, debido a la fotoexposición crónica y a factores genéticos. Otros tumores benignos, también muy frecuentes, como las verrugas cutáneas, condilomas acuminados, molluscum contagiosum, nevus melanocíticos, queratosis actínica, queratoacantoma, debido a la extensión del tema son objeto de otras guías.

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