Fisterra

    Tratamiento empírico de las infecciones: utilización de antibióticos en situaciones especiales

    ¿De qué hablamos?


    La mayor parte de las infecciones atendidas en atención primaria (AP) son de origen vírico y no necesitan tratamiento antibiótico (ATB), y un porcentaje importante de las infecciones de origen bacteriano localizadas, autolimitadas y que cursan en pacientes sin comorbilidad curan espontáneamente sin ATB (OPS, 2024; Llor C, 2023; MacDougall C, 2023; Baos Vicente V, 2006).

    Además, entre los efectos adversos (EA) más importantes relacionados con la utilización incorrecta e innecesaria de ATB se encuentran el incremento de las resistencias bacterianas (RB) y la aparición de bacterias multirresistentes (BMR), lo que hace ineficaces a los ATB e incrementa la morbilidad y mortalidad infecciosas (Peñalva G, 2025; OPS, 2024; Palop Larrea V, 2006). El uso inadecuado de ATB, ha producido un problema grave de salud pública en España, donde en el año 2023 sufrieron una infección por BMR aproximadamente 170.000 personas, con 24.000 fallecidos (incremento del 22,5% de muertes en los últimos 5 años) (Peñalva G, 2025).

    Las causas más frecuentes de prescripción incorrecta de ATB están relacionadas con su utilización innecesaria, la indicación, la selección del ATB y la pauta posológica (Mensa J, 2025; Morros R, 2025; OPS, 2024; Baos Vicente V, 2006). El objetivo perseguido al administrar un ATB es controlar la enfermedad sobre la que se actúa con el menor riesgo de EA para el paciente. Para ello, es necesario alcanzar un determinado nivel de fármaco y durante el tiempo necesario en el lugar de la infección, que depende de las características del paciente, de la localización de la infección y del ATB. La “necesidad de individualizar los tratamientos” radica en que (Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025; Folch Marín B, 2024; OPS, 2024; Curran J, 2022; Álvarez Martins M, 2020):
    • El riesgo de EA relacionados con la administración de un ATB es distinto según el sexo, la edad, situaciones fisiológicas (embarazo, lactancia), antecedentes de alergias, comorbilidad y tratamiento concomitante con otros medicamentos.
    • Son muchos los factores que condicionan una respuesta homogénea a una misma pauta posológica. La administración de la pauta recomendada por el laboratorio fabricante es adecuada solo con ATB con un amplio margen de seguridad y en pacientes sanos.
    • El cálculo de la dosis debe hacerse en mg/día, atendiendo a la edad, peso y comorbilidades.
    • El intervalo entre dosis depende de la farmacocinética y farmacodinamia del ATB.
    • La duración del tratamiento y la vía de administración dependen de la gravedad, localización de la infección e importancia de erradicar el microorganismo responsable. Actualmente, en muchas enfermedades infecciosas se recomienda disminuir la duración de la pauta posológica, lo que mejora la efectividad del ATB y disminuye la toxicidad y las RB.
    La utilización empírica adecuada de ATB en AP para el tratamiento de enfermedades infecciosas obliga a seguir las consideraciones recogidas en la tabla 1 (PNRA, 2026; Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025; Folch Marín B, 2024; OPS, 2024; semFYC, 2024; WHO, 2023; Curran J, 2022; Álvarez Martins M, 2020).

    Tabla 1. Requisitos necesarios para la utilización empírica de antibióticos en atención primaria.
    Actividades Comentarios y estrategias
    Realizar una buena práctica clínica
    • Determinar la existencia de infección y la necesidad de tratamiento ATB (anamnesis, exploración física completa y exploraciones complementarias).
    • Utilizar pruebas de diagnóstico rápido.
    • Utilización de guías de práctica clínica actualizadas e independientes.
    • Realizar la prescripción diferida de ATB vigilando la evolución de la infección.
    • Valorar la gravedad y la necesidad de remisión a hospital.
    Determinar el foco de la infección
    • Permite conocer el germen potencialmente implicado y la selección del ATB.
    • Permite conocer la necesidad de abordajes terapéuticos complementarios (p. ej., desbridamiento de un absceso).
    • Un mismo paciente puede presentar infección en dos órganos distintos al mismo tiempo (p. ej., aparato respiratorio y urinario).
    Tener en cuenta las características del paciente
    • Permite seleccionar el ATB de elección y la pauta posológica.
    • Permite disminuir el riesgo de EA relacionados con el ATB seleccionado.
    • Es necesario conocer comorbilidades, usos concomitantes con otros medicamentos, alergias e intolerancias, edad, peso, sexo, embarazo, lactancia, función renal y hepática, hábitos alimentarios y tóxicos, determinantes genéticos y adherencia al tratamiento.
    • Utilizar pautas cortas del tratamiento ATB en pacientes no complicados.
    Conocer las RB del área geográfica
    • Obliga a utilizar mapas de RB de la zona.
    • Necesita del asesoramiento del servicio de microbiología del área de salud.
    • Necesita de la formación de los médicos de AP sobre RB.
    Escoger el ATB de elección
    • Atendiendo a la herramienta AWaRe* de la OMS.
    Conocer la farmacología del ATB
    • Permite establecer la relación beneficio/riesgo del ATB seleccionado.
    • Hay que conocer el mecanismo de acción, indicaciones aprobadas, pauta posológica, precauciones, contraindicaciones, interacciones y EA.
    Informar al paciente
    • Permite mejorar la comunicación con los pacientes y el cumplimiento.
    • Sobre el proceso infeccioso, la actitud terapéutica y el tratamiento prescrito (pauta posológica, condiciones de administración, eficacia y posibles EA).
    Controlar el cumplimiento del tratamiento ATB
    • Permite detectar grupos de pacientes incumplidores.
    • El control de la adherencia al tratamiento ATB es imprescindible para evitar RB e infecciones de repetición.
    Controlar la eficacia del tratamiento ATB
    • Permite mejorar el control de la adherencia al tratamiento y evita recaídas.
    • Permite hacer recomendaciones preventivas para evitar una nueva infección.
    ATB: antibióticos; OMS: Organización Mundial de la Salud; RB: resistencias bacterianas; EA: efectos adversos.
    * Clasifica los ATB en tres grupos “Access”, Watch” y “Reserve” en función de su indicación, espectro de actividad y potencial para inducir RB. Se trata de evitar utilizar ATB de amplio espectro con alto impacto ecológico (fluorquinolonas y cefalosporinas de tercera generación) y priorizar el uso de los antibióticos “Access” que son los recomendados en el 90% de las infecciones comunes en AP, con un mejor perfil de seguridad, menor coste y potencial para generar RB respecto a los otros grupos.

    “Medidas No hacer” en relación al tratamiento con ATB, como son “evitar” (semFYC, 2024):
    • Usar ATB cuando no están indicados (infecciones víricas, bacteriuria asintomática).
    • Utilizar pautas largas de ATB en las infecciones comunitarias.
    • Usar ATB de amplio espectro de manera rutinaria.
    • Prescribir ATB en la población mayor con bronquitis aguda.
    • Diagnosticar una faringitis como vírica sin utilizar técnicas de diagnóstico rápido para descartar el estreptococo.
    • Utilizar ATB de amplio espectro como tratamiento inicial en la neumonía comunitaria sin factores de riesgo.
    • Tratar de forma rutinaria la bacteriuria asintomática en personas mayores no portadoras de sonda urinaria.
    • Utilizar ATB como profilaxis para prevenir infecciones urinarias en personas mayores en los cambios de sonda urinaria.
    • Usar quinolonas como primera línea en infecciones.
    • Usar ATB para heridas de úlceras por presión sin signos de infección.
    Las guías sobre ATB proporcionan un importante marco para la toma de decisiones clínicas (PNRA, 2026; Mensa J, 2025; OPS, 2024; WHO, 2023, Gilbert D, 2022). Ahora bien, no deberían aplicarse sin una evaluación cuidadosa de las situaciones individuales, aspecto especialmente necesario en el caso de los ATB (Nix DE, 2002). En este sentido, cobran especial interés en pacientes con insuficiencia renal (IR) o hepática (IH), en mujeres embarazadas y lactantes, y en pacientes polimedicados (Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025).

    La presente guía incluye fundamentalmente los ATB recomendados en las guías Fisterra de 2024, 2025 y 2026 sobre el tratamiento empírico de las enfermedades infecciosas del aparato respiratorio, genitourinarias y ETS y, cutáneas (Folch Marín B, 2024; Folch Marín B, 2025; Folch Marín B, 2026).

    ¿Qué situaciones especiales condicionan la respuesta de antibióticos?

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Tratamiento empírico de las infecciones: utilización de antibióticos en situaciones especiales

    Fecha de revisión: 10/08/2026
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La mayor parte de las infecciones atendidas en atención primaria (AP) son de origen vírico y no necesitan tratamiento antibiótico (ATB), y un porcentaje importante de las infecciones de origen bacteriano localizadas, autolimitadas y que cursan en pacientes sin comorbilidad curan espontáneamente sin ATB (OPS, 2024; Llor C, 2023; MacDougall C, 2023; Baos Vicente V, 2006).

    Además, entre los efectos adversos (EA) más importantes relacionados con la utilización incorrecta e innecesaria de ATB se encuentran el incremento de las resistencias bacterianas (RB) y la aparición de bacterias multirresistentes (BMR), lo que hace ineficaces a los ATB e incrementa la morbilidad y mortalidad infecciosas (Peñalva G, 2025; OPS, 2024; Palop Larrea V, 2006). El uso inadecuado de ATB, ha producido un problema grave de salud pública en España, donde en el año 2023 sufrieron una infección por BMR aproximadamente 170.000 personas, con 24.000 fallecidos (incremento del 22,5% de muertes en los últimos 5 años) (Peñalva G, 2025).

    Las causas más frecuentes de prescripción incorrecta de ATB están relacionadas con su utilización innecesaria, la indicación, la selección del ATB y la pauta posológica (Mensa J, 2025; Morros R, 2025; OPS, 2024; Baos Vicente V, 2006). El objetivo perseguido al administrar un ATB es controlar la enfermedad sobre la que se actúa con el menor riesgo de EA para el paciente. Para ello, es necesario alcanzar un determinado nivel de fármaco y durante el tiempo necesario en el lugar de la infección, que depende de las características del paciente, de la localización de la infección y del ATB. La “necesidad de individualizar los tratamientos” radica en que (Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025; Folch Marín B, 2024; OPS, 2024; Curran J, 2022; Álvarez Martins M, 2020):
    • El riesgo de EA relacionados con la administración de un ATB es distinto según el sexo, la edad, situaciones fisiológicas (embarazo, lactancia), antecedentes de alergias, comorbilidad y tratamiento concomitante con otros medicamentos.
    • Son muchos los factores que condicionan una respuesta homogénea a una misma pauta posológica. La administración de la pauta recomendada por el laboratorio fabricante es adecuada solo con ATB con un amplio margen de seguridad y en pacientes sanos.
    • El cálculo de la dosis debe hacerse en mg/día, atendiendo a la edad, peso y comorbilidades.
    • El intervalo entre dosis depende de la farmacocinética y farmacodinamia del ATB.
    • La duración del tratamiento y la vía de administración dependen de la gravedad, localización de la infección e importancia de erradicar el microorganismo responsable. Actualmente, en muchas enfermedades infecciosas se recomienda disminuir la duración de la pauta posológica, lo que mejora la efectividad del ATB y disminuye la toxicidad y las RB.
    La utilización empírica adecuada de ATB en AP para el tratamiento de enfermedades infecciosas obliga a seguir las consideraciones recogidas en la tabla 1 (PNRA, 2026; Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025; Folch Marín B, 2024; OPS, 2024; semFYC, 2024; WHO, 2023; Curran J, 2022; Álvarez Martins M, 2020).

    Tabla 1. Requisitos necesarios para la utilización empírica de antibióticos en atención primaria.
    Actividades Comentarios y estrategias
    Realizar una buena práctica clínica
    • Determinar la existencia de infección y la necesidad de tratamiento ATB (anamnesis, exploración física completa y exploraciones complementarias).
    • Utilizar pruebas de diagnóstico rápido.
    • Utilización de guías de práctica clínica actualizadas e independientes.
    • Realizar la prescripción diferida de ATB vigilando la evolución de la infección.
    • Valorar la gravedad y la necesidad de remisión a hospital.
    Determinar el foco de la infección
    • Permite conocer el germen potencialmente implicado y la selección del ATB.
    • Permite conocer la necesidad de abordajes terapéuticos complementarios (p. ej., desbridamiento de un absceso).
    • Un mismo paciente puede presentar infección en dos órganos distintos al mismo tiempo (p. ej., aparato respiratorio y urinario).
    Tener en cuenta las características del paciente
    • Permite seleccionar el ATB de elección y la pauta posológica.
    • Permite disminuir el riesgo de EA relacionados con el ATB seleccionado.
    • Es necesario conocer comorbilidades, usos concomitantes con otros medicamentos, alergias e intolerancias, edad, peso, sexo, embarazo, lactancia, función renal y hepática, hábitos alimentarios y tóxicos, determinantes genéticos y adherencia al tratamiento.
    • Utilizar pautas cortas del tratamiento ATB en pacientes no complicados.
    Conocer las RB del área geográfica
    • Obliga a utilizar mapas de RB de la zona.
    • Necesita del asesoramiento del servicio de microbiología del área de salud.
    • Necesita de la formación de los médicos de AP sobre RB.
    Escoger el ATB de elección
    • Atendiendo a la herramienta AWaRe* de la OMS.
    Conocer la farmacología del ATB
    • Permite establecer la relación beneficio/riesgo del ATB seleccionado.
    • Hay que conocer el mecanismo de acción, indicaciones aprobadas, pauta posológica, precauciones, contraindicaciones, interacciones y EA.
    Informar al paciente
    • Permite mejorar la comunicación con los pacientes y el cumplimiento.
    • Sobre el proceso infeccioso, la actitud terapéutica y el tratamiento prescrito (pauta posológica, condiciones de administración, eficacia y posibles EA).
    Controlar el cumplimiento del tratamiento ATB
    • Permite detectar grupos de pacientes incumplidores.
    • El control de la adherencia al tratamiento ATB es imprescindible para evitar RB e infecciones de repetición.
    Controlar la eficacia del tratamiento ATB
    • Permite mejorar el control de la adherencia al tratamiento y evita recaídas.
    • Permite hacer recomendaciones preventivas para evitar una nueva infección.
    ATB: antibióticos; OMS: Organización Mundial de la Salud; RB: resistencias bacterianas; EA: efectos adversos.
    * Clasifica los ATB en tres grupos “Access”, Watch” y “Reserve” en función de su indicación, espectro de actividad y potencial para inducir RB. Se trata de evitar utilizar ATB de amplio espectro con alto impacto ecológico (fluorquinolonas y cefalosporinas de tercera generación) y priorizar el uso de los antibióticos “Access” que son los recomendados en el 90% de las infecciones comunes en AP, con un mejor perfil de seguridad, menor coste y potencial para generar RB respecto a los otros grupos.

    “Medidas No hacer” en relación al tratamiento con ATB, como son “evitar” (semFYC, 2024):
    • Usar ATB cuando no están indicados (infecciones víricas, bacteriuria asintomática).
    • Utilizar pautas largas de ATB en las infecciones comunitarias.
    • Usar ATB de amplio espectro de manera rutinaria.
    • Prescribir ATB en la población mayor con bronquitis aguda.
    • Diagnosticar una faringitis como vírica sin utilizar técnicas de diagnóstico rápido para descartar el estreptococo.
    • Utilizar ATB de amplio espectro como tratamiento inicial en la neumonía comunitaria sin factores de riesgo.
    • Tratar de forma rutinaria la bacteriuria asintomática en personas mayores no portadoras de sonda urinaria.
    • Utilizar ATB como profilaxis para prevenir infecciones urinarias en personas mayores en los cambios de sonda urinaria.
    • Usar quinolonas como primera línea en infecciones.
    • Usar ATB para heridas de úlceras por presión sin signos de infección.
    Las guías sobre ATB proporcionan un importante marco para la toma de decisiones clínicas (PNRA, 2026; Mensa J, 2025; OPS, 2024; WHO, 2023, Gilbert D, 2022). Ahora bien, no deberían aplicarse sin una evaluación cuidadosa de las situaciones individuales, aspecto especialmente necesario en el caso de los ATB (Nix DE, 2002). En este sentido, cobran especial interés en pacientes con insuficiencia renal (IR) o hepática (IH), en mujeres embarazadas y lactantes, y en pacientes polimedicados (Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025).

    La presente guía incluye fundamentalmente los ATB recomendados en las guías Fisterra de 2024, 2025 y 2026 sobre el tratamiento empírico de las enfermedades infecciosas del aparato respiratorio, genitourinarias y ETS y, cutáneas (Folch Marín B, 2024; Folch Marín B, 2025; Folch Marín B, 2026).

    ¿Qué situaciones especiales condicionan la respuesta de antibióticos?

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    Bibliografía

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Tratamiento empírico de las infecciones: utilización de antibióticos en situaciones especiales

    Fecha de revisión: 10/08/2026

    ¿De qué hablamos?


    La mayor parte de las infecciones atendidas en atención primaria (AP) son de origen vírico y no necesitan tratamiento antibiótico (ATB), y un porcentaje importante de las infecciones de origen bacteriano localizadas, autolimitadas y que cursan en pacientes sin comorbilidad curan espontáneamente sin ATB (OPS, 2024; Llor C, 2023; MacDougall C, 2023; Baos Vicente V, 2006).

    Además, entre los efectos adversos (EA) más importantes relacionados con la utilización incorrecta e innecesaria de ATB se encuentran el incremento de las resistencias bacterianas (RB) y la aparición de bacterias multirresistentes (BMR), lo que hace ineficaces a los ATB e incrementa la morbilidad y mortalidad infecciosas (Peñalva G, 2025; OPS, 2024; Palop Larrea V, 2006). El uso inadecuado de ATB, ha producido un problema grave de salud pública en España, donde en el año 2023 sufrieron una infección por BMR aproximadamente 170.000 personas, con 24.000 fallecidos (incremento del 22,5% de muertes en los últimos 5 años) (Peñalva G, 2025).

    Las causas más frecuentes de prescripción incorrecta de ATB están relacionadas con su utilización innecesaria, la indicación, la selección del ATB y la pauta posológica (Mensa J, 2025; Morros R, 2025; OPS, 2024; Baos Vicente V, 2006). El objetivo perseguido al administrar un ATB es controlar la enfermedad sobre la que se actúa con el menor riesgo de EA para el paciente. Para ello, es necesario alcanzar un determinado nivel de fármaco y durante el tiempo necesario en el lugar de la infección, que depende de las características del paciente, de la localización de la infección y del ATB. La “necesidad de individualizar los tratamientos” radica en que (Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025; Folch Marín B, 2024; OPS, 2024; Curran J, 2022; Álvarez Martins M, 2020):
    • El riesgo de EA relacionados con la administración de un ATB es distinto según el sexo, la edad, situaciones fisiológicas (embarazo, lactancia), antecedentes de alergias, comorbilidad y tratamiento concomitante con otros medicamentos.
    • Son muchos los factores que condicionan una respuesta homogénea a una misma pauta posológica. La administración de la pauta recomendada por el laboratorio fabricante es adecuada solo con ATB con un amplio margen de seguridad y en pacientes sanos.
    • El cálculo de la dosis debe hacerse en mg/día, atendiendo a la edad, peso y comorbilidades.
    • El intervalo entre dosis depende de la farmacocinética y farmacodinamia del ATB.
    • La duración del tratamiento y la vía de administración dependen de la gravedad, localización de la infección e importancia de erradicar el microorganismo responsable. Actualmente, en muchas enfermedades infecciosas se recomienda disminuir la duración de la pauta posológica, lo que mejora la efectividad del ATB y disminuye la toxicidad y las RB.
    La utilización empírica adecuada de ATB en AP para el tratamiento de enfermedades infecciosas obliga a seguir las consideraciones recogidas en la tabla 1 (PNRA, 2026; Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025; Folch Marín B, 2024; OPS, 2024; semFYC, 2024; WHO, 2023; Curran J, 2022; Álvarez Martins M, 2020).

    Tabla 1. Requisitos necesarios para la utilización empírica de antibióticos en atención primaria.
    Actividades Comentarios y estrategias
    Realizar una buena práctica clínica
    • Determinar la existencia de infección y la necesidad de tratamiento ATB (anamnesis, exploración física completa y exploraciones complementarias).
    • Utilizar pruebas de diagnóstico rápido.
    • Utilización de guías de práctica clínica actualizadas e independientes.
    • Realizar la prescripción diferida de ATB vigilando la evolución de la infección.
    • Valorar la gravedad y la necesidad de remisión a hospital.
    Determinar el foco de la infección
    • Permite conocer el germen potencialmente implicado y la selección del ATB.
    • Permite conocer la necesidad de abordajes terapéuticos complementarios (p. ej., desbridamiento de un absceso).
    • Un mismo paciente puede presentar infección en dos órganos distintos al mismo tiempo (p. ej., aparato respiratorio y urinario).
    Tener en cuenta las características del paciente
    • Permite seleccionar el ATB de elección y la pauta posológica.
    • Permite disminuir el riesgo de EA relacionados con el ATB seleccionado.
    • Es necesario conocer comorbilidades, usos concomitantes con otros medicamentos, alergias e intolerancias, edad, peso, sexo, embarazo, lactancia, función renal y hepática, hábitos alimentarios y tóxicos, determinantes genéticos y adherencia al tratamiento.
    • Utilizar pautas cortas del tratamiento ATB en pacientes no complicados.
    Conocer las RB del área geográfica
    • Obliga a utilizar mapas de RB de la zona.
    • Necesita del asesoramiento del servicio de microbiología del área de salud.
    • Necesita de la formación de los médicos de AP sobre RB.
    Escoger el ATB de elección
    • Atendiendo a la herramienta AWaRe* de la OMS.
    Conocer la farmacología del ATB
    • Permite establecer la relación beneficio/riesgo del ATB seleccionado.
    • Hay que conocer el mecanismo de acción, indicaciones aprobadas, pauta posológica, precauciones, contraindicaciones, interacciones y EA.
    Informar al paciente
    • Permite mejorar la comunicación con los pacientes y el cumplimiento.
    • Sobre el proceso infeccioso, la actitud terapéutica y el tratamiento prescrito (pauta posológica, condiciones de administración, eficacia y posibles EA).
    Controlar el cumplimiento del tratamiento ATB
    • Permite detectar grupos de pacientes incumplidores.
    • El control de la adherencia al tratamiento ATB es imprescindible para evitar RB e infecciones de repetición.
    Controlar la eficacia del tratamiento ATB
    • Permite mejorar el control de la adherencia al tratamiento y evita recaídas.
    • Permite hacer recomendaciones preventivas para evitar una nueva infección.
    ATB: antibióticos; OMS: Organización Mundial de la Salud; RB: resistencias bacterianas; EA: efectos adversos.
    * Clasifica los ATB en tres grupos “Access”, Watch” y “Reserve” en función de su indicación, espectro de actividad y potencial para inducir RB. Se trata de evitar utilizar ATB de amplio espectro con alto impacto ecológico (fluorquinolonas y cefalosporinas de tercera generación) y priorizar el uso de los antibióticos “Access” que son los recomendados en el 90% de las infecciones comunes en AP, con un mejor perfil de seguridad, menor coste y potencial para generar RB respecto a los otros grupos.

    “Medidas No hacer” en relación al tratamiento con ATB, como son “evitar” (semFYC, 2024):
    • Usar ATB cuando no están indicados (infecciones víricas, bacteriuria asintomática).
    • Utilizar pautas largas de ATB en las infecciones comunitarias.
    • Usar ATB de amplio espectro de manera rutinaria.
    • Prescribir ATB en la población mayor con bronquitis aguda.
    • Diagnosticar una faringitis como vírica sin utilizar técnicas de diagnóstico rápido para descartar el estreptococo.
    • Utilizar ATB de amplio espectro como tratamiento inicial en la neumonía comunitaria sin factores de riesgo.
    • Tratar de forma rutinaria la bacteriuria asintomática en personas mayores no portadoras de sonda urinaria.
    • Utilizar ATB como profilaxis para prevenir infecciones urinarias en personas mayores en los cambios de sonda urinaria.
    • Usar quinolonas como primera línea en infecciones.
    • Usar ATB para heridas de úlceras por presión sin signos de infección.
    Las guías sobre ATB proporcionan un importante marco para la toma de decisiones clínicas (PNRA, 2026; Mensa J, 2025; OPS, 2024; WHO, 2023, Gilbert D, 2022). Ahora bien, no deberían aplicarse sin una evaluación cuidadosa de las situaciones individuales, aspecto especialmente necesario en el caso de los ATB (Nix DE, 2002). En este sentido, cobran especial interés en pacientes con insuficiencia renal (IR) o hepática (IH), en mujeres embarazadas y lactantes, y en pacientes polimedicados (Morros R, 2025; Payares C, 2025; Pontes C, 2025).

    La presente guía incluye fundamentalmente los ATB recomendados en las guías Fisterra de 2024, 2025 y 2026 sobre el tratamiento empírico de las enfermedades infecciosas del aparato respiratorio, genitourinarias y ETS y, cutáneas (Folch Marín B, 2024; Folch Marín B, 2025; Folch Marín B, 2026).

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    Bibliografía

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
    © Descargado el 08/09/2026 23:31:50 Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright © . Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.