Fisterra

    Retinopatía diabética

    ¿De qué hablamos?


    La retinopatía diabética (RD) es una complicación microvascular de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2), caracterizada por lesiones en los vasos sanguíneos que irrigan la retina, que provocan una pérdida progresiva de la visión (Antonetti DA, 2012).

    En España entre el total de afiliados a la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) el 7,6% tiene RD, ocupando esta el quinto lugar entre las causas de ceguera o disminución de la visión (ONCE, 2015).

    La prevalencia y la incidencia de RD y ceguera entre las personas con DM oscilan en función del tipo de DM, edad, años de evolución, grado de control metabólico y técnica empleada para su diagnóstico (UKPDS, 1998; Williams R, 2004). En un metaanálisis, con un total de 35 estudios (1980-2008), la prevalencia global de RD fue del 34,6% (IC 95%: 34.5-34.8%) (Yau JW, 2012).

    En España la prevalencia de RD en los pacientes con DM1 es del 50 al 65% mientras que la prevalencia en los pacientes con DM2 es del 20-25%, y aunque las diferentes metodologías empleadas en los estudios hacen difícil establecer comparaciones, en las últimas dos décadas parece apreciarse una ligera disminución de la prevalencia general de RD, si bien permanece estable la prevalencia de RD proliferativa (Vila L, 2008; Rodriguez-Poncelas A, 2015).

    Las lesiones clásicas de la RD incluyen: microaneurismas, hemorragias en llama, rosarios venosos (cambios de calibre venosos, consistentes segmentos alternantes de dilatación y constricción venosa), alteraciones microvasculares intrarretinianas, exudados duros (depósitos de lípidos), manchas algodonosas (isquemia retiniana que conduce a la acumulación de restos axoplásmicos dentro de los haces adyacentes de los axones de las células ganglionares), y neovascularización retiniana (Antonetti DA, 2012). Estos hallazgos pueden ser utilizados para clasificar la RD en proliferativa y no proliferativa (Wilkinson CP, 2003; Crawford TN, 2009; Garg S, 2009):

    • Retinopatía no aparente.
    • Retinopatía no proliferativa:
      • Leve:
        • Presencia de solo microaneurismas.
      • Moderada:
        • Presencia de microaneurismas, menos de 20 hemorragias intrarretinianas en llama en los 4 cuadrantes y exudados duros o algodonosos en un solo cuadrante.
      • Severa:
        • Microaneurismas junto con alguno de los siguientes hallazgos:
          • Hemorragias intrarretinianas severas (≥20) en cada cuadrante.
          • Rosarios venosos en 2 o más cuadrantes.
          • Anomalías microvasculares intrarretinianas en uno o más cuadrantes.
          • No signos de retinopatía proliferativa.
    • Retinopatía proliferativa: caracterizada por la presencia de RD no proliferativa severa y 1 o más de los siguientes hallazgos: neovascularización, hemorragia vítrea/prerretiniana.

    Edema macular diabético. El edema macular diabético (EMD) es una complicación adicional importante de la diabetes que se evalúa por separado de la RD, ya que se puede encontrar en cualquier etapa de la RD y puede seguir un curso independiente. En la actualidad, los ojos diabéticos se clasifican generalmente como: sin EMD, con EMD sin compromiso central, o con EMD con compromiso central. La clasificación de la gravedad del EMD en estas 3 categorías determina el enfoque terapéutico y las recomendaciones de seguimiento.

    • Sin edema macular diabético:
      • Sin engrosamiento de retina o exudados duros en la mácula.
    • Edema macular diabético sin compromiso central:
      • Engrosamiento de la retina en la mácula sin compromiso de la zona subcampo central que es de 1 mm de diámetro.
    • Edema macular diabético con compromiso central:
      • Engrosamiento de la retina en la mácula con compromiso de la zona subcampo central que es de 1 mm de diámetro.

    ¿Qué factores determinan la aparición y evolución de la retinopatía diabética?

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    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se previene?

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    ¿Cómo se trata?

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autor

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Retinopatía diabética

    Fecha de revisión: 17/10/2018
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La retinopatía diabética (RD) es una complicación microvascular de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2), caracterizada por lesiones en los vasos sanguíneos que irrigan la retina, que provocan una pérdida progresiva de la visión (Antonetti DA, 2012).

    En España entre el total de afiliados a la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) el 7,6% tiene RD, ocupando esta el quinto lugar entre las causas de ceguera o disminución de la visión (ONCE, 2015).

    La prevalencia y la incidencia de RD y ceguera entre las personas con DM oscilan en función del tipo de DM, edad, años de evolución, grado de control metabólico y técnica empleada para su diagnóstico (UKPDS, 1998; Williams R, 2004). En un metaanálisis, con un total de 35 estudios (1980-2008), la prevalencia global de RD fue del 34,6% (IC 95%: 34.5-34.8%) (Yau JW, 2012).

    En España la prevalencia de RD en los pacientes con DM1 es del 50 al 65% mientras que la prevalencia en los pacientes con DM2 es del 20-25%, y aunque las diferentes metodologías empleadas en los estudios hacen difícil establecer comparaciones, en las últimas dos décadas parece apreciarse una ligera disminución de la prevalencia general de RD, si bien permanece estable la prevalencia de RD proliferativa (Vila L, 2008; Rodriguez-Poncelas A, 2015).

    Las lesiones clásicas de la RD incluyen: microaneurismas, hemorragias en llama, rosarios venosos (cambios de calibre venosos, consistentes segmentos alternantes de dilatación y constricción venosa), alteraciones microvasculares intrarretinianas, exudados duros (depósitos de lípidos), manchas algodonosas (isquemia retiniana que conduce a la acumulación de restos axoplásmicos dentro de los haces adyacentes de los axones de las células ganglionares), y neovascularización retiniana (Antonetti DA, 2012). Estos hallazgos pueden ser utilizados para clasificar la RD en proliferativa y no proliferativa (Wilkinson CP, 2003; Crawford TN, 2009; Garg S, 2009):

    • Retinopatía no aparente.
    • Retinopatía no proliferativa:
      • Leve:
        • Presencia de solo microaneurismas.
      • Moderada:
        • Presencia de microaneurismas, menos de 20 hemorragias intrarretinianas en llama en los 4 cuadrantes y exudados duros o algodonosos en un solo cuadrante.
      • Severa:
        • Microaneurismas junto con alguno de los siguientes hallazgos:
          • Hemorragias intrarretinianas severas (≥20) en cada cuadrante.
          • Rosarios venosos en 2 o más cuadrantes.
          • Anomalías microvasculares intrarretinianas en uno o más cuadrantes.
          • No signos de retinopatía proliferativa.
    • Retinopatía proliferativa: caracterizada por la presencia de RD no proliferativa severa y 1 o más de los siguientes hallazgos: neovascularización, hemorragia vítrea/prerretiniana.

    Edema macular diabético. El edema macular diabético (EMD) es una complicación adicional importante de la diabetes que se evalúa por separado de la RD, ya que se puede encontrar en cualquier etapa de la RD y puede seguir un curso independiente. En la actualidad, los ojos diabéticos se clasifican generalmente como: sin EMD, con EMD sin compromiso central, o con EMD con compromiso central. La clasificación de la gravedad del EMD en estas 3 categorías determina el enfoque terapéutico y las recomendaciones de seguimiento.

    • Sin edema macular diabético:
      • Sin engrosamiento de retina o exudados duros en la mácula.
    • Edema macular diabético sin compromiso central:
      • Engrosamiento de la retina en la mácula sin compromiso de la zona subcampo central que es de 1 mm de diámetro.
    • Edema macular diabético con compromiso central:
      • Engrosamiento de la retina en la mácula con compromiso de la zona subcampo central que es de 1 mm de diámetro.

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    La retinopatía diabética (RD) es una complicación microvascular de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2), caracterizada por lesiones en los vasos sanguíneos que irrigan la retina, que provocan una pérdida progresiva de la visión (Antonetti DA, 2012).

    En España entre el total de afiliados a la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) el 7,6% tiene RD, ocupando esta el quinto lugar entre las causas de ceguera o disminución de la visión (ONCE, 2015).

    La prevalencia y la incidencia de RD y ceguera entre las personas con DM oscilan en función del tipo de DM, edad, años de evolución, grado de control metabólico y técnica empleada para su diagnóstico (UKPDS, 1998; Williams R, 2004). En un metaanálisis, con un total de 35 estudios (1980-2008), la prevalencia global de RD fue del 34,6% (IC 95%: 34.5-34.8%) (Yau JW, 2012).

    En España la prevalencia de RD en los pacientes con DM1 es del 50 al 65% mientras que la prevalencia en los pacientes con DM2 es del 20-25%, y aunque las diferentes metodologías empleadas en los estudios hacen difícil establecer comparaciones, en las últimas dos décadas parece apreciarse una ligera disminución de la prevalencia general de RD, si bien permanece estable la prevalencia de RD proliferativa (Vila L, 2008; Rodriguez-Poncelas A, 2015).

    Las lesiones clásicas de la RD incluyen: microaneurismas, hemorragias en llama, rosarios venosos (cambios de calibre venosos, consistentes segmentos alternantes de dilatación y constricción venosa), alteraciones microvasculares intrarretinianas, exudados duros (depósitos de lípidos), manchas algodonosas (isquemia retiniana que conduce a la acumulación de restos axoplásmicos dentro de los haces adyacentes de los axones de las células ganglionares), y neovascularización retiniana (Antonetti DA, 2012). Estos hallazgos pueden ser utilizados para clasificar la RD en proliferativa y no proliferativa (Wilkinson CP, 2003; Crawford TN, 2009; Garg S, 2009):

    • Retinopatía no aparente.
    • Retinopatía no proliferativa:
      • Leve:
        • Presencia de solo microaneurismas.
      • Moderada:
        • Presencia de microaneurismas, menos de 20 hemorragias intrarretinianas en llama en los 4 cuadrantes y exudados duros o algodonosos en un solo cuadrante.
      • Severa:
        • Microaneurismas junto con alguno de los siguientes hallazgos:
          • Hemorragias intrarretinianas severas (≥20) en cada cuadrante.
          • Rosarios venosos en 2 o más cuadrantes.
          • Anomalías microvasculares intrarretinianas en uno o más cuadrantes.
          • No signos de retinopatía proliferativa.
    • Retinopatía proliferativa: caracterizada por la presencia de RD no proliferativa severa y 1 o más de los siguientes hallazgos: neovascularización, hemorragia vítrea/prerretiniana.

    Edema macular diabético. El edema macular diabético (EMD) es una complicación adicional importante de la diabetes que se evalúa por separado de la RD, ya que se puede encontrar en cualquier etapa de la RD y puede seguir un curso independiente. En la actualidad, los ojos diabéticos se clasifican generalmente como: sin EMD, con EMD sin compromiso central, o con EMD con compromiso central. La clasificación de la gravedad del EMD en estas 3 categorías determina el enfoque terapéutico y las recomendaciones de seguimiento.

    • Sin edema macular diabético:
      • Sin engrosamiento de retina o exudados duros en la mácula.
    • Edema macular diabético sin compromiso central:
      • Engrosamiento de la retina en la mácula sin compromiso de la zona subcampo central que es de 1 mm de diámetro.
    • Edema macular diabético con compromiso central:
      • Engrosamiento de la retina en la mácula con compromiso de la zona subcampo central que es de 1 mm de diámetro.

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