Fisterra

    Tumores hipofisarios

    Diagnóstico diferencial de las lesiones ocupantes de espacio a nivel selar y paraselar


    El diagnóstico diferencial de las lesiones ocupantes de espacio (LOE) en la región selar incluye una amplia gama de afecciones. Si bien los microadenomas hipofisarios y las lesiones quísticas son las causas más frecuentes, hay que tener en cuenta otras patologías (tabla 1) (Isidro ML, 2006).

    Los adenomas hipofisarios son la causa más frecuente de masas hipofisarias y representan el 15% de todos los tumores intracraneales (Melmed S, 2020).

    La prevalencia de los adenomas hipofisarios ha aumentado a 15 casos por cada 100.000 habitantes durante las últimas décadas, probablemente como resultado de una mayor concienciación de la enfermedad, de la mejora del diagnóstico por imagen y de los ensayos hormonales (Melmed S, 2020).

    Existen pocos estudios poblacionales sobre incidencia y prevalencia de los adenomas hipofisarios y se cree que los iniciales han subestimado la verdadera frecuencia de la enfermedad. Un estudio de 2006 encontró una prevalencia de adenomas hipofisarios clínicamente significativos del 1 por 1.000 (3,5-5 veces superior a la descrita anteriormente) (Daly AF, 2006) y que su incidencia había aumentado en los últimos años (Raappana A, 2010). En otro estudio sobre una comunidad inglesa de más de 80.000 habitantes la prevalencia de adenomas hipofisarios fue 4 veces mayor que en estimaciones anteriores, siendo el porcentaje de los diferentes tipos de adenomas de un 57% para prolactinomas, 28% para adenomas no funcionantes, 11% para acromegalias y 2% para adenomas corticotropos (Fernandez A, 2010). Se detectan adenomas ocultos hasta en un 25% de estudios de autopsias (Melmed S, 2003). Los aspectos histológicos más sofisticados se deben de tener en cuenta para un manejo avanzado e individualizado de los tumores hipofisarios (Asa SL, 2022).

    Tabla 1. Lesiones ocupantes de espacio a nivel selar y paraselar (Isidro ML, 2006).
    Tumores benignos Adenomas hipofisarios
    Craneofaringiomas
    Meningiomas
    Hiperplasia hipofisaria Embarazo
    Hipotiroidismo primario
    Hipogonadismo primario
    Tumores malignos Primarios: tumores germinales, cordomas, linfomas
    Metastásicos: mama y pulmón
    Quistes Quiste de la bolsa de Rathke
    Aracnoideo
    Dermoide
    Abscesos
    Hipofisitis linfocitaria
    Fístula arteriovenosa

    Los adenomas hipofisarios se pueden clasificar según su tamaño y su capacidad secretora:

    En función del tamaño:
    • Microadenomas: lesiones de menos de 10 mm de diámetro.
    • Macroadenomas: lesiones de 10 o más mm de diámetro. Cuando el diámetro es de 40 o más mm se consideran gigantes (Iglesias P, 2021).
    Es importante el tamaño de la lesión porque los microadenomas no suelen provocar síntomas derivados de compresión de las estructuras adyacentes como alteraciones visuales o hipopituitarismo.

    En función de su capacidad secretora:
    • Adenomas no funcionantes: suelen ser macroadenomas.
    • Adenomas funcionantes: pueden derivar de cualquier estirpe celular de la hipófisis anterior. Así, podemos tener:
      • Adenomas secretores de prolactina (PRL) o prolactinomas: son los más frecuentes. En las mujeres suelen ser microadenomas y en los varones, macroadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona de crecimiento (GH): la mayoría de ellos serán macroadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona adrenocorticotropa (ACTH): suelen ser microadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona tiroideoestimulante (TSH): representan menos del 1% y suelen ser macroadenomas.
      • Adenomas productores de gonadotrofinas: aunque in vitro se demuestre su capacidad para producir gonadotrofinas, clínicamente suelen comportarse como adenomas no secretores. Segregan hormonas de un modo bastante ineficiente, por lo que las concentraciones plasmáticas de hormona luteinizante (LH) y hormona foliculoestimulante (FSH), y/o su subunidad α están solo mínimamente elevadas o incluso son normales. Suelen ser macroadenomas y, de hecho, la mayoría de los adenomas clínicamente no secretores serían realmente tumores productores de gonadotrofinas.
    Los carcinomas hipofisarios son raros y de difícil manejo (Raverot G, 2021).

    ¿Cómo se presentan clínicamente?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Estudio de una masa selar

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se tratan?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Incidentalomas hipofisarios

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    COVID-19 y patología hipofisaria

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Tumores hipofisarios

    Fecha de revisión: 06/11/2022
    • Guía
    Índice de contenidos

    Diagnóstico diferencial de las lesiones ocupantes de espacio a nivel selar y paraselar


    El diagnóstico diferencial de las lesiones ocupantes de espacio (LOE) en la región selar incluye una amplia gama de afecciones. Si bien los microadenomas hipofisarios y las lesiones quísticas son las causas más frecuentes, hay que tener en cuenta otras patologías (tabla 1) (Isidro ML, 2006).

    Los adenomas hipofisarios son la causa más frecuente de masas hipofisarias y representan el 15% de todos los tumores intracraneales (Melmed S, 2020).

    La prevalencia de los adenomas hipofisarios ha aumentado a 15 casos por cada 100.000 habitantes durante las últimas décadas, probablemente como resultado de una mayor concienciación de la enfermedad, de la mejora del diagnóstico por imagen y de los ensayos hormonales (Melmed S, 2020).

    Existen pocos estudios poblacionales sobre incidencia y prevalencia de los adenomas hipofisarios y se cree que los iniciales han subestimado la verdadera frecuencia de la enfermedad. Un estudio de 2006 encontró una prevalencia de adenomas hipofisarios clínicamente significativos del 1 por 1.000 (3,5-5 veces superior a la descrita anteriormente) (Daly AF, 2006) y que su incidencia había aumentado en los últimos años (Raappana A, 2010). En otro estudio sobre una comunidad inglesa de más de 80.000 habitantes la prevalencia de adenomas hipofisarios fue 4 veces mayor que en estimaciones anteriores, siendo el porcentaje de los diferentes tipos de adenomas de un 57% para prolactinomas, 28% para adenomas no funcionantes, 11% para acromegalias y 2% para adenomas corticotropos (Fernandez A, 2010). Se detectan adenomas ocultos hasta en un 25% de estudios de autopsias (Melmed S, 2003). Los aspectos histológicos más sofisticados se deben de tener en cuenta para un manejo avanzado e individualizado de los tumores hipofisarios (Asa SL, 2022).

    Tabla 1. Lesiones ocupantes de espacio a nivel selar y paraselar (Isidro ML, 2006).
    Tumores benignos Adenomas hipofisarios
    Craneofaringiomas
    Meningiomas
    Hiperplasia hipofisaria Embarazo
    Hipotiroidismo primario
    Hipogonadismo primario
    Tumores malignos Primarios: tumores germinales, cordomas, linfomas
    Metastásicos: mama y pulmón
    Quistes Quiste de la bolsa de Rathke
    Aracnoideo
    Dermoide
    Abscesos
    Hipofisitis linfocitaria
    Fístula arteriovenosa

    Los adenomas hipofisarios se pueden clasificar según su tamaño y su capacidad secretora:

    En función del tamaño:
    • Microadenomas: lesiones de menos de 10 mm de diámetro.
    • Macroadenomas: lesiones de 10 o más mm de diámetro. Cuando el diámetro es de 40 o más mm se consideran gigantes (Iglesias P, 2021).
    Es importante el tamaño de la lesión porque los microadenomas no suelen provocar síntomas derivados de compresión de las estructuras adyacentes como alteraciones visuales o hipopituitarismo.

    En función de su capacidad secretora:
    • Adenomas no funcionantes: suelen ser macroadenomas.
    • Adenomas funcionantes: pueden derivar de cualquier estirpe celular de la hipófisis anterior. Así, podemos tener:
      • Adenomas secretores de prolactina (PRL) o prolactinomas: son los más frecuentes. En las mujeres suelen ser microadenomas y en los varones, macroadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona de crecimiento (GH): la mayoría de ellos serán macroadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona adrenocorticotropa (ACTH): suelen ser microadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona tiroideoestimulante (TSH): representan menos del 1% y suelen ser macroadenomas.
      • Adenomas productores de gonadotrofinas: aunque in vitro se demuestre su capacidad para producir gonadotrofinas, clínicamente suelen comportarse como adenomas no secretores. Segregan hormonas de un modo bastante ineficiente, por lo que las concentraciones plasmáticas de hormona luteinizante (LH) y hormona foliculoestimulante (FSH), y/o su subunidad α están solo mínimamente elevadas o incluso son normales. Suelen ser macroadenomas y, de hecho, la mayoría de los adenomas clínicamente no secretores serían realmente tumores productores de gonadotrofinas.
    Los carcinomas hipofisarios son raros y de difícil manejo (Raverot G, 2021).

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    COVID-19 y patología hipofisaria

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    Bibliografía

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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    Fecha de revisión: 06/11/2022

    Diagnóstico diferencial de las lesiones ocupantes de espacio a nivel selar y paraselar


    El diagnóstico diferencial de las lesiones ocupantes de espacio (LOE) en la región selar incluye una amplia gama de afecciones. Si bien los microadenomas hipofisarios y las lesiones quísticas son las causas más frecuentes, hay que tener en cuenta otras patologías (tabla 1) (Isidro ML, 2006).

    Los adenomas hipofisarios son la causa más frecuente de masas hipofisarias y representan el 15% de todos los tumores intracraneales (Melmed S, 2020).

    La prevalencia de los adenomas hipofisarios ha aumentado a 15 casos por cada 100.000 habitantes durante las últimas décadas, probablemente como resultado de una mayor concienciación de la enfermedad, de la mejora del diagnóstico por imagen y de los ensayos hormonales (Melmed S, 2020).

    Existen pocos estudios poblacionales sobre incidencia y prevalencia de los adenomas hipofisarios y se cree que los iniciales han subestimado la verdadera frecuencia de la enfermedad. Un estudio de 2006 encontró una prevalencia de adenomas hipofisarios clínicamente significativos del 1 por 1.000 (3,5-5 veces superior a la descrita anteriormente) (Daly AF, 2006) y que su incidencia había aumentado en los últimos años (Raappana A, 2010). En otro estudio sobre una comunidad inglesa de más de 80.000 habitantes la prevalencia de adenomas hipofisarios fue 4 veces mayor que en estimaciones anteriores, siendo el porcentaje de los diferentes tipos de adenomas de un 57% para prolactinomas, 28% para adenomas no funcionantes, 11% para acromegalias y 2% para adenomas corticotropos (Fernandez A, 2010). Se detectan adenomas ocultos hasta en un 25% de estudios de autopsias (Melmed S, 2003). Los aspectos histológicos más sofisticados se deben de tener en cuenta para un manejo avanzado e individualizado de los tumores hipofisarios (Asa SL, 2022).

    Tabla 1. Lesiones ocupantes de espacio a nivel selar y paraselar (Isidro ML, 2006).
    Tumores benignos Adenomas hipofisarios
    Craneofaringiomas
    Meningiomas
    Hiperplasia hipofisaria Embarazo
    Hipotiroidismo primario
    Hipogonadismo primario
    Tumores malignos Primarios: tumores germinales, cordomas, linfomas
    Metastásicos: mama y pulmón
    Quistes Quiste de la bolsa de Rathke
    Aracnoideo
    Dermoide
    Abscesos
    Hipofisitis linfocitaria
    Fístula arteriovenosa

    Los adenomas hipofisarios se pueden clasificar según su tamaño y su capacidad secretora:

    En función del tamaño:
    • Microadenomas: lesiones de menos de 10 mm de diámetro.
    • Macroadenomas: lesiones de 10 o más mm de diámetro. Cuando el diámetro es de 40 o más mm se consideran gigantes (Iglesias P, 2021).
    Es importante el tamaño de la lesión porque los microadenomas no suelen provocar síntomas derivados de compresión de las estructuras adyacentes como alteraciones visuales o hipopituitarismo.

    En función de su capacidad secretora:
    • Adenomas no funcionantes: suelen ser macroadenomas.
    • Adenomas funcionantes: pueden derivar de cualquier estirpe celular de la hipófisis anterior. Así, podemos tener:
      • Adenomas secretores de prolactina (PRL) o prolactinomas: son los más frecuentes. En las mujeres suelen ser microadenomas y en los varones, macroadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona de crecimiento (GH): la mayoría de ellos serán macroadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona adrenocorticotropa (ACTH): suelen ser microadenomas.
      • Adenomas secretores de hormona tiroideoestimulante (TSH): representan menos del 1% y suelen ser macroadenomas.
      • Adenomas productores de gonadotrofinas: aunque in vitro se demuestre su capacidad para producir gonadotrofinas, clínicamente suelen comportarse como adenomas no secretores. Segregan hormonas de un modo bastante ineficiente, por lo que las concentraciones plasmáticas de hormona luteinizante (LH) y hormona foliculoestimulante (FSH), y/o su subunidad α están solo mínimamente elevadas o incluso son normales. Suelen ser macroadenomas y, de hecho, la mayoría de los adenomas clínicamente no secretores serían realmente tumores productores de gonadotrofinas.
    Los carcinomas hipofisarios son raros y de difícil manejo (Raverot G, 2021).

    ¿Cómo se presentan clínicamente?

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    © Descargado el 23/05/2024 12:15:40 Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright © . Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.

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