Fisterra

    Síncope

    ¿De qué hablamos?


    Conceptos preliminares

    El síncope se caracteriza por una pérdida transitoria de conciencia, típicamente con pérdida asociada del tono postural como resultado de hipoperfusión cerebral global. Por lo general, es de duración breve y la recuperación posterior es espontánea y completa.

    Atender a un paciente tras un episodio de pérdida transitoria de conciencia (PTC) supone un verdadero desafío diagnóstico por los siguientes motivos:
    • Otras entidades también se pueden presentar con PTC como crisis comiciales, conmoción cerebral traumática, entre otras, pero son producidas por diferentes mecanismos; por lo que su manejo y pronóstico son distintos.
    • Dada su naturaleza autolimitada, cuando llega la atención médica, el paciente habitualmente ya se ha recuperado. Esto obliga a hacer una labor detectivesca; además, el episodio no siempre ha sido presenciado por testigos, y la información proporcionada por estos no siempre es del todo fiable. En ocasiones, puede asociar amnesia retrógrada (sobre todo en ancianos) que dificulta todavía más el diagnóstico.
    • El síncope es el síntoma de un proceso subyacente, no una enfermedad en sí. Aunque la mayoría de los síncopes tienen un buen pronóstico, el espectro diagnóstico incluye causas potencialmente mortales.
    • El síncope supone una causa relativamente frecuente de consulta, tanto en atención primaria como en urgencias hospitalarias, y resulta en un gasto relevante debido a la realización de pruebas e ingresos innecesarios.
    • Un número no despreciable de pacientes con síncope, que oscila entre el 10 y 20%, se quedan sin diagnóstico a pesar de una evaluación completa (Kenny RA, 2015; Brignole M, 2018).
    Para manejar estas variables y reducir la incertidumbre, los expertos y las guías vigentes de práctica clínica (realizadas por la Sociedad Europea de Cardiología en colaboración con médicos de urgencias, neurólogos y geriatras) han definido una serie de pasos para optimizar los recursos disponibles sin comprometer la seguridad del paciente (Brignole M, 2018).

    Se plantea la siguiente secuencia de aproximación:
    1. Definir si la PTC se debe a un síncope verdadero o son otras las causas.
    2. Determinar la etiología con los datos disponibles en el punto de atención.
    3. Si el diagnóstico etiológico no se ha aclarado, evaluar el riesgo del paciente.
    Epidemiología

    La importancia de esta entidad, además de las dificultades que supone el diagnóstico de un evento no presenciado, radica en su alta prevalencia. Hasta un 35% de la población va a sufrir un episodio a lo largo de su vida. Supone entre el 1 y 3% de las visitas a urgencias y el 50% de estos pacientes termina ingresando en el hospital (Fernández-Lerones MJ, 2009). Diversos estudios demuestran que hay dos picos de edad en la aparición del primer episodio sincopal. El primero está entre los 15 y los 20 años, con predominio en mujeres y el segundo a partir de los 60 años. La gravedad del síncope aumenta directamente con la edad del paciente (Moya-I-Mitjans A, 2012). Es importante saber que el 85% de los pacientes que solicitan valoración tras un episodio sincopal no volverán a tener recurrencia de este.

    Definición de síncope

    Como ya mencionamos, el síncope es un síntoma de un proceso subyacente y no una enfermedad en sí. Se caracteriza por una pérdida transitoria de conciencia y del tono postural como resultado de un compromiso breve del flujo sanguíneo cerebral, por lo que la recuperación es espontánea y completa. Los fenómenos que justifican la hipoperfusión cerebral pueden ser una disminución de la resistencia vascular periférica, una disminución del gasto cardíaco o una combinación de ambas.

    El término presíncope se utiliza para describir síntomas prodrómicos como aturdimiento, sudoración, náuseas o palpitaciones sin una pérdida completa de la conciencia. Los resultados y el pronóstico de los pacientes que se presentan con presíncope no parecen diferir significativamente, por lo que la ausencia de pérdida completa de conciencia no debería modificar la evaluación del paciente (Thiruganasambandamoorthy V, 2015; Roncon L, 2018).

    ¿Cuáles son sus causas?

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    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Síncope

    Fecha de revisión: 13/07/2022
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    Conceptos preliminares

    El síncope se caracteriza por una pérdida transitoria de conciencia, típicamente con pérdida asociada del tono postural como resultado de hipoperfusión cerebral global. Por lo general, es de duración breve y la recuperación posterior es espontánea y completa.

    Atender a un paciente tras un episodio de pérdida transitoria de conciencia (PTC) supone un verdadero desafío diagnóstico por los siguientes motivos:
    • Otras entidades también se pueden presentar con PTC como crisis comiciales, conmoción cerebral traumática, entre otras, pero son producidas por diferentes mecanismos; por lo que su manejo y pronóstico son distintos.
    • Dada su naturaleza autolimitada, cuando llega la atención médica, el paciente habitualmente ya se ha recuperado. Esto obliga a hacer una labor detectivesca; además, el episodio no siempre ha sido presenciado por testigos, y la información proporcionada por estos no siempre es del todo fiable. En ocasiones, puede asociar amnesia retrógrada (sobre todo en ancianos) que dificulta todavía más el diagnóstico.
    • El síncope es el síntoma de un proceso subyacente, no una enfermedad en sí. Aunque la mayoría de los síncopes tienen un buen pronóstico, el espectro diagnóstico incluye causas potencialmente mortales.
    • El síncope supone una causa relativamente frecuente de consulta, tanto en atención primaria como en urgencias hospitalarias, y resulta en un gasto relevante debido a la realización de pruebas e ingresos innecesarios.
    • Un número no despreciable de pacientes con síncope, que oscila entre el 10 y 20%, se quedan sin diagnóstico a pesar de una evaluación completa (Kenny RA, 2015; Brignole M, 2018).
    Para manejar estas variables y reducir la incertidumbre, los expertos y las guías vigentes de práctica clínica (realizadas por la Sociedad Europea de Cardiología en colaboración con médicos de urgencias, neurólogos y geriatras) han definido una serie de pasos para optimizar los recursos disponibles sin comprometer la seguridad del paciente (Brignole M, 2018).

    Se plantea la siguiente secuencia de aproximación:
    1. Definir si la PTC se debe a un síncope verdadero o son otras las causas.
    2. Determinar la etiología con los datos disponibles en el punto de atención.
    3. Si el diagnóstico etiológico no se ha aclarado, evaluar el riesgo del paciente.
    Epidemiología

    La importancia de esta entidad, además de las dificultades que supone el diagnóstico de un evento no presenciado, radica en su alta prevalencia. Hasta un 35% de la población va a sufrir un episodio a lo largo de su vida. Supone entre el 1 y 3% de las visitas a urgencias y el 50% de estos pacientes termina ingresando en el hospital (Fernández-Lerones MJ, 2009). Diversos estudios demuestran que hay dos picos de edad en la aparición del primer episodio sincopal. El primero está entre los 15 y los 20 años, con predominio en mujeres y el segundo a partir de los 60 años. La gravedad del síncope aumenta directamente con la edad del paciente (Moya-I-Mitjans A, 2012). Es importante saber que el 85% de los pacientes que solicitan valoración tras un episodio sincopal no volverán a tener recurrencia de este.

    Definición de síncope

    Como ya mencionamos, el síncope es un síntoma de un proceso subyacente y no una enfermedad en sí. Se caracteriza por una pérdida transitoria de conciencia y del tono postural como resultado de un compromiso breve del flujo sanguíneo cerebral, por lo que la recuperación es espontánea y completa. Los fenómenos que justifican la hipoperfusión cerebral pueden ser una disminución de la resistencia vascular periférica, una disminución del gasto cardíaco o una combinación de ambas.

    El término presíncope se utiliza para describir síntomas prodrómicos como aturdimiento, sudoración, náuseas o palpitaciones sin una pérdida completa de la conciencia. Los resultados y el pronóstico de los pacientes que se presentan con presíncope no parecen diferir significativamente, por lo que la ausencia de pérdida completa de conciencia no debería modificar la evaluación del paciente (Thiruganasambandamoorthy V, 2015; Roncon L, 2018).

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Cursos relacionados

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    Fecha de revisión: 13/07/2022

    ¿De qué hablamos?


    Conceptos preliminares

    El síncope se caracteriza por una pérdida transitoria de conciencia, típicamente con pérdida asociada del tono postural como resultado de hipoperfusión cerebral global. Por lo general, es de duración breve y la recuperación posterior es espontánea y completa.

    Atender a un paciente tras un episodio de pérdida transitoria de conciencia (PTC) supone un verdadero desafío diagnóstico por los siguientes motivos:
    • Otras entidades también se pueden presentar con PTC como crisis comiciales, conmoción cerebral traumática, entre otras, pero son producidas por diferentes mecanismos; por lo que su manejo y pronóstico son distintos.
    • Dada su naturaleza autolimitada, cuando llega la atención médica, el paciente habitualmente ya se ha recuperado. Esto obliga a hacer una labor detectivesca; además, el episodio no siempre ha sido presenciado por testigos, y la información proporcionada por estos no siempre es del todo fiable. En ocasiones, puede asociar amnesia retrógrada (sobre todo en ancianos) que dificulta todavía más el diagnóstico.
    • El síncope es el síntoma de un proceso subyacente, no una enfermedad en sí. Aunque la mayoría de los síncopes tienen un buen pronóstico, el espectro diagnóstico incluye causas potencialmente mortales.
    • El síncope supone una causa relativamente frecuente de consulta, tanto en atención primaria como en urgencias hospitalarias, y resulta en un gasto relevante debido a la realización de pruebas e ingresos innecesarios.
    • Un número no despreciable de pacientes con síncope, que oscila entre el 10 y 20%, se quedan sin diagnóstico a pesar de una evaluación completa (Kenny RA, 2015; Brignole M, 2018).
    Para manejar estas variables y reducir la incertidumbre, los expertos y las guías vigentes de práctica clínica (realizadas por la Sociedad Europea de Cardiología en colaboración con médicos de urgencias, neurólogos y geriatras) han definido una serie de pasos para optimizar los recursos disponibles sin comprometer la seguridad del paciente (Brignole M, 2018).

    Se plantea la siguiente secuencia de aproximación:
    1. Definir si la PTC se debe a un síncope verdadero o son otras las causas.
    2. Determinar la etiología con los datos disponibles en el punto de atención.
    3. Si el diagnóstico etiológico no se ha aclarado, evaluar el riesgo del paciente.
    Epidemiología

    La importancia de esta entidad, además de las dificultades que supone el diagnóstico de un evento no presenciado, radica en su alta prevalencia. Hasta un 35% de la población va a sufrir un episodio a lo largo de su vida. Supone entre el 1 y 3% de las visitas a urgencias y el 50% de estos pacientes termina ingresando en el hospital (Fernández-Lerones MJ, 2009). Diversos estudios demuestran que hay dos picos de edad en la aparición del primer episodio sincopal. El primero está entre los 15 y los 20 años, con predominio en mujeres y el segundo a partir de los 60 años. La gravedad del síncope aumenta directamente con la edad del paciente (Moya-I-Mitjans A, 2012). Es importante saber que el 85% de los pacientes que solicitan valoración tras un episodio sincopal no volverán a tener recurrencia de este.

    Definición de síncope

    Como ya mencionamos, el síncope es un síntoma de un proceso subyacente y no una enfermedad en sí. Se caracteriza por una pérdida transitoria de conciencia y del tono postural como resultado de un compromiso breve del flujo sanguíneo cerebral, por lo que la recuperación es espontánea y completa. Los fenómenos que justifican la hipoperfusión cerebral pueden ser una disminución de la resistencia vascular periférica, una disminución del gasto cardíaco o una combinación de ambas.

    El término presíncope se utiliza para describir síntomas prodrómicos como aturdimiento, sudoración, náuseas o palpitaciones sin una pérdida completa de la conciencia. Los resultados y el pronóstico de los pacientes que se presentan con presíncope no parecen diferir significativamente, por lo que la ausencia de pérdida completa de conciencia no debería modificar la evaluación del paciente (Thiruganasambandamoorthy V, 2015; Roncon L, 2018).

    ¿Cuáles son sus causas?

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    ¿Cómo se diagnostica?

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