Fisterra

    Quistes y abscesos de las glándulas de Bartolino

    ¿De qué hablamos?


    Las glándulas de Bartolino son las glándulas vestibulares de mayor tamaño (Omole F, 2003). Se localizan en la parte posterior del vestíbulo, de forma bilateral en la base de los labios menores, y drenan a través de un conducto de 2 a 2,5 cm de longitud entre el himen y los labios menores en posición 4 y 8 horas. Habitualmente miden menos de 1 cm y no son palpables, a excepción de infección u otra enfermedad (Omole F, 2003). Su utilidad radica en proporcionar lubricación a partir de la pubertad, cuando empiezan a funcionar.

    Los quistes del conducto de Bartolino y los abscesos de las glándulas son la patología más frecuente de las glándulas de Bartolino (Maldonado VA, 2014) y son problemas comunes en mujeres en edad reproductiva. Además, suponen un 2% anual de las consultas al ginecólogo (Lee MY, 2015).

    El quiste de la glándula de Bartolino es una acumulación de líquido debido a un bloqueo u obstrucción en la glándula, que produce moco en la vulva con una respuesta inflamatoria mínima en el tejido circundante (Lee MY, 2015). El absceso puede deberse a una infección primaria de la glándula o a una infección bacteriana secundaria del quiste con una reacción inflamatoria aguda local (Lee MY, 2015).

    Los quistes y los abscesos de las glándulas de Bartolino son más frecuentes entre los 20 y los 30 años. En cuanto a perfil de riesgo, es más probable en infecciones y traumatismos. Otros factores posibles de riesgo son intervenciones quirúrgicas que podrían obstruir el ducto, como episiotomía o colporrafia. Su prevalencia también es mayor en nulíparas y primíparas o en mujeres con bajo nivel socioeconómico. También se ha visto que el riesgo es mayor en aquellas mujeres con riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual (Lee MY, 2015). En embarazadas, son más frecuentes en el segundo y tercer trimestre (Pundir J, 2008).

    La etiología de los abscesos de las glándulas de Bartolino es polimicrobiana. Estudios de los años 1960-1970 enfatizaban la Neisseria gonorrhoeae y el Streptococcus microaerófilos como implicados en uno de cada tres casos (Wren MW, 1977). Sin embargo, datos microbiológicos más recientes recogen que Escherichia Coli es la bacteria aislada con mayor frecuencia en los cultivos positivos tanto en mujeres embarazadas como no embarazadas. Es además el patógeno único más común en infecciones recurrentes. También son frecuentes las bacterias anaerobias como especies Bacteroides y Peptostreptococcus (Lee MY, 2015; Kessous R, 2013).

    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Quistes y abscesos de las glándulas de Bartolino

    Fecha de revisión: 06/03/2019
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    Las glándulas de Bartolino son las glándulas vestibulares de mayor tamaño (Omole F, 2003). Se localizan en la parte posterior del vestíbulo, de forma bilateral en la base de los labios menores, y drenan a través de un conducto de 2 a 2,5 cm de longitud entre el himen y los labios menores en posición 4 y 8 horas. Habitualmente miden menos de 1 cm y no son palpables, a excepción de infección u otra enfermedad (Omole F, 2003). Su utilidad radica en proporcionar lubricación a partir de la pubertad, cuando empiezan a funcionar.

    Los quistes del conducto de Bartolino y los abscesos de las glándulas son la patología más frecuente de las glándulas de Bartolino (Maldonado VA, 2014) y son problemas comunes en mujeres en edad reproductiva. Además, suponen un 2% anual de las consultas al ginecólogo (Lee MY, 2015).

    El quiste de la glándula de Bartolino es una acumulación de líquido debido a un bloqueo u obstrucción en la glándula, que produce moco en la vulva con una respuesta inflamatoria mínima en el tejido circundante (Lee MY, 2015). El absceso puede deberse a una infección primaria de la glándula o a una infección bacteriana secundaria del quiste con una reacción inflamatoria aguda local (Lee MY, 2015).

    Los quistes y los abscesos de las glándulas de Bartolino son más frecuentes entre los 20 y los 30 años. En cuanto a perfil de riesgo, es más probable en infecciones y traumatismos. Otros factores posibles de riesgo son intervenciones quirúrgicas que podrían obstruir el ducto, como episiotomía o colporrafia. Su prevalencia también es mayor en nulíparas y primíparas o en mujeres con bajo nivel socioeconómico. También se ha visto que el riesgo es mayor en aquellas mujeres con riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual (Lee MY, 2015). En embarazadas, son más frecuentes en el segundo y tercer trimestre (Pundir J, 2008).

    La etiología de los abscesos de las glándulas de Bartolino es polimicrobiana. Estudios de los años 1960-1970 enfatizaban la Neisseria gonorrhoeae y el Streptococcus microaerófilos como implicados en uno de cada tres casos (Wren MW, 1977). Sin embargo, datos microbiológicos más recientes recogen que Escherichia Coli es la bacteria aislada con mayor frecuencia en los cultivos positivos tanto en mujeres embarazadas como no embarazadas. Es además el patógeno único más común en infecciones recurrentes. También son frecuentes las bacterias anaerobias como especies Bacteroides y Peptostreptococcus (Lee MY, 2015; Kessous R, 2013).

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Quistes y abscesos de las glándulas de Bartolino

    Fecha de revisión: 06/03/2019

    ¿De qué hablamos?


    Las glándulas de Bartolino son las glándulas vestibulares de mayor tamaño (Omole F, 2003). Se localizan en la parte posterior del vestíbulo, de forma bilateral en la base de los labios menores, y drenan a través de un conducto de 2 a 2,5 cm de longitud entre el himen y los labios menores en posición 4 y 8 horas. Habitualmente miden menos de 1 cm y no son palpables, a excepción de infección u otra enfermedad (Omole F, 2003). Su utilidad radica en proporcionar lubricación a partir de la pubertad, cuando empiezan a funcionar.

    Los quistes del conducto de Bartolino y los abscesos de las glándulas son la patología más frecuente de las glándulas de Bartolino (Maldonado VA, 2014) y son problemas comunes en mujeres en edad reproductiva. Además, suponen un 2% anual de las consultas al ginecólogo (Lee MY, 2015).

    El quiste de la glándula de Bartolino es una acumulación de líquido debido a un bloqueo u obstrucción en la glándula, que produce moco en la vulva con una respuesta inflamatoria mínima en el tejido circundante (Lee MY, 2015). El absceso puede deberse a una infección primaria de la glándula o a una infección bacteriana secundaria del quiste con una reacción inflamatoria aguda local (Lee MY, 2015).

    Los quistes y los abscesos de las glándulas de Bartolino son más frecuentes entre los 20 y los 30 años. En cuanto a perfil de riesgo, es más probable en infecciones y traumatismos. Otros factores posibles de riesgo son intervenciones quirúrgicas que podrían obstruir el ducto, como episiotomía o colporrafia. Su prevalencia también es mayor en nulíparas y primíparas o en mujeres con bajo nivel socioeconómico. También se ha visto que el riesgo es mayor en aquellas mujeres con riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual (Lee MY, 2015). En embarazadas, son más frecuentes en el segundo y tercer trimestre (Pundir J, 2008).

    La etiología de los abscesos de las glándulas de Bartolino es polimicrobiana. Estudios de los años 1960-1970 enfatizaban la Neisseria gonorrhoeae y el Streptococcus microaerófilos como implicados en uno de cada tres casos (Wren MW, 1977). Sin embargo, datos microbiológicos más recientes recogen que Escherichia Coli es la bacteria aislada con mayor frecuencia en los cultivos positivos tanto en mujeres embarazadas como no embarazadas. Es además el patógeno único más común en infecciones recurrentes. También son frecuentes las bacterias anaerobias como especies Bacteroides y Peptostreptococcus (Lee MY, 2015; Kessous R, 2013).

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