Fisterra

    Ojo rojo

    ¿De qué hablamos?


    Un ojo rojo es signo cardinal de la inflamación ocular y una de las molestias oftalmológicas más comunes. La inflamación de cualquier estructura del segmento anterior, situada por delante del diafragma iridocristalino (incluidas las glándulas lagrimales o una película lagrimal defectuosa, párpados, conjuntiva, epiesclera, esclerótica, córnea, cuerpo ciliar, iris, cristalino) pueden provocar ojos rojos.

    Es la patología oftalmológica más frecuente que atiende un médico de familia. Aparece en distintas entidades clínicas. Generalmente, la afección suele ser benigna y puede tratarse de manera eficaz por parte del médico de familia, si bien puede haber otras entidades que precisen de una valoración y tratamiento urgente por parte del oftalmólogo. Una historia clínica minuciosa del paciente y un examen físico del ojo son esenciales en el manejo de este signo (Lambert L, 2017).

    La fisiopatología del ojo rojo es debida a la dilatación de los vasos sanguíneos superficiales (dando lugar a una inyección conjuntival), profundos (inyección ciliar) o mixtos en el ojo:

    • La inyección conjuntival afecta principalmente a los vasos sanguíneos conjuntivales posteriores. Dado que estos vasos son más superficiales que las arterias ciliares, producen un enrojecimiento más pronunciado. La dilatación de los vasos oculares superficiales puede resultar de una infección, de alergia, de inflamación (no infecciosa) o de una presión intraocular elevada (menos común). La aplicación de vasoconstrictores tópicos suprime la hiperemia durante algún tiempo lo que puede ayudar al diagnóstico (Guerra M, 2020).
    • La inyección ciliar involucra ramas de las arterias ciliares anteriores e indica inflamación de la córnea, el iris o el cuerpo ciliar, provocando patologías más severas como queratitis y/o iritis. Adopta una tonalidad roja violácea y una forma de anillo alrededor de la córnea (Tejero-Mas M, 2019).

    Como consecuencia de todo esto, son muchas las entidades asociadas al ojo rojo:

    • Hiposfagma (por rotura de los vasos conjuntivales de la superficie anterior).
    • Conjuntivitis alérgica o infecciosa bacteriana o viral incluido por SARS-COV-2, blefaritis.
    • Lesión por abrasión o cuerpo extraño sobre la córnea provocando queratitis.
    • Epiescleritis, iritis, uveítis.
    • Glaucoma agudo.
    • Otras infecciones más severas como celulitis orbitaria/periorbitaria o endoftalmitis.

    No olvidar:

    • La mayoría de los casos son causados por conjuntivitis.
    • El dolor, la afectación visual y la verdadera fotofobia sugieren otros diagnósticos más graves.
    • En pacientes con dolor, la exploración con lámpara de hendidura, con fluoresceína y la tonometría es clave.
    • La persistencia del dolor a pesar de un anestésico ocular en un paciente con un examen con fluoresceína normal sugiere uveítis anterior, escleritis o glaucoma agudo de ángulo cerrado.
    • El pronóstico y las complicaciones depende de la causa del ojo rojo.

    La inyección mixta afecta a vasos superficiales y profundos característicos de afecciones graves como el glaucoma agudo (Brady C, 2021).

    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cuándo derivar?

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    Algoritmo de manejo

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    Bibliografía

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Ojo rojo

    Fecha de revisión: 08/06/2021
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    Un ojo rojo es signo cardinal de la inflamación ocular y una de las molestias oftalmológicas más comunes. La inflamación de cualquier estructura del segmento anterior, situada por delante del diafragma iridocristalino (incluidas las glándulas lagrimales o una película lagrimal defectuosa, párpados, conjuntiva, epiesclera, esclerótica, córnea, cuerpo ciliar, iris, cristalino) pueden provocar ojos rojos.

    Es la patología oftalmológica más frecuente que atiende un médico de familia. Aparece en distintas entidades clínicas. Generalmente, la afección suele ser benigna y puede tratarse de manera eficaz por parte del médico de familia, si bien puede haber otras entidades que precisen de una valoración y tratamiento urgente por parte del oftalmólogo. Una historia clínica minuciosa del paciente y un examen físico del ojo son esenciales en el manejo de este signo (Lambert L, 2017).

    La fisiopatología del ojo rojo es debida a la dilatación de los vasos sanguíneos superficiales (dando lugar a una inyección conjuntival), profundos (inyección ciliar) o mixtos en el ojo:

    • La inyección conjuntival afecta principalmente a los vasos sanguíneos conjuntivales posteriores. Dado que estos vasos son más superficiales que las arterias ciliares, producen un enrojecimiento más pronunciado. La dilatación de los vasos oculares superficiales puede resultar de una infección, de alergia, de inflamación (no infecciosa) o de una presión intraocular elevada (menos común). La aplicación de vasoconstrictores tópicos suprime la hiperemia durante algún tiempo lo que puede ayudar al diagnóstico (Guerra M, 2020).
    • La inyección ciliar involucra ramas de las arterias ciliares anteriores e indica inflamación de la córnea, el iris o el cuerpo ciliar, provocando patologías más severas como queratitis y/o iritis. Adopta una tonalidad roja violácea y una forma de anillo alrededor de la córnea (Tejero-Mas M, 2019).

    Como consecuencia de todo esto, son muchas las entidades asociadas al ojo rojo:

    • Hiposfagma (por rotura de los vasos conjuntivales de la superficie anterior).
    • Conjuntivitis alérgica o infecciosa bacteriana o viral incluido por SARS-COV-2, blefaritis.
    • Lesión por abrasión o cuerpo extraño sobre la córnea provocando queratitis.
    • Epiescleritis, iritis, uveítis.
    • Glaucoma agudo.
    • Otras infecciones más severas como celulitis orbitaria/periorbitaria o endoftalmitis.

    No olvidar:

    • La mayoría de los casos son causados por conjuntivitis.
    • El dolor, la afectación visual y la verdadera fotofobia sugieren otros diagnósticos más graves.
    • En pacientes con dolor, la exploración con lámpara de hendidura, con fluoresceína y la tonometría es clave.
    • La persistencia del dolor a pesar de un anestésico ocular en un paciente con un examen con fluoresceína normal sugiere uveítis anterior, escleritis o glaucoma agudo de ángulo cerrado.
    • El pronóstico y las complicaciones depende de la causa del ojo rojo.

    La inyección mixta afecta a vasos superficiales y profundos característicos de afecciones graves como el glaucoma agudo (Brady C, 2021).

    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cuándo derivar?

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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