Fisterra

    Nutrición en el paciente con cáncer

    ¿De qué hablamos?


    La desnutrición en el paciente con cáncer se define como un estado caracterizado por una pérdida de peso, deficiencia de nutrientes esenciales, secundario a múltiples factores: disminución de la ingesta por diferentes causas, aumento del catabolismo asociado a la enfermedad (mayor pérdida de masa magra y aumento de los requerimientos calórico-proteicos) y/o efectos derivados de los tratamientos oncológicos (de las Peñas L, 2019).

    En la práctica clínica continúa siendo poco reconocida, infradiagnosticada y en consecuencia frecuentemente subtratada. La nutrición en el paciente oncológico es un aspecto fundamental que debe abordarse de forma sistemática. Desde el momento del diagnóstico y a lo largo de todas las fases de la enfermedad, es imprescindible realizar una valoración nutricional adecuada y un abordaje precoz (Arends J, 2021; Muscaritoli M, 2021).

    Se estima que la prevalencia de desnutrición en el momento del diagnóstico alcanza hasta el 40%, mientras que en fases avanzadas puede afectar hasta al 80% de los pacientes, dependiendo del tipo de tumor y su estadio. Es especialmente frecuente en pacientes con neoplasias del tracto digestivo y tumores de cabeza y cuello, afectando significativamente a la calidad de vida, a la respuesta a los tratamientos de forma negativa y teniendo repercusión en la salud general (de las Peñas L, 2019; Ocón Bretón MJ, 2018).

    La desnutrición tiene un impacto negativo en estos pacientes. A diferencia de la desnutrición por inanición simple, existe una activación de la respuesta inflamatoria sistémica que genera consecuencias clínicas, entre ellas, fatiga, anorexia, pérdida de masa muscular y cambios en la composición corporal, así como disminución de la capacidad funcional. Entre estos cambios destaca la transformación del tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo, con mayor actividad catabólica y contribución al aumento del gasto energético total. La sarcopenia (pérdida de masa y función muscular) es una consecuencia frecuente y clínicamente relevante (Roeland EJ, 2023; Yule MS, 2024). Merece especial atención la obesidad sarcopénica, dado que cerca de un 41% de los pacientes con neoplasias presentan obesidad, condición en la cual la desnutrición suele pasar desapercibida si no se realiza una valoración específica de la composición corporal (NIH, 2024). Existe también una alteración del sistema inmunitario, una peor respuesta a los tratamientos oncológicos, peor recuperación posoperatoria, aumento del riesgo de infecciones, generando una disminución de la supervivencia (se estima que un 10-20% de la mortalidad es consecuencia de la desnutrición, más que por el propio tumor) (Muscaritoli M, 2021).

    La caquexia se define como unsíndrome multifactorial complejo, caracterizado por una pérdida continua de masa muscular esquelética y del músculo cardiaco (con o sin pérdida de masa grasa), secundaria a una enfermedad, que no puede revertirse completamente con el apoyo nutricional convencional y que conduce a un deterioro funcional progresivo. Puede acompañarse de disminución del apetito, fatiga y reducción de la actividad. Está causada por inflamación sistémica y disfunción metabólica, derivadas de la interacción entre el tumor y el paciente. La resistencia a la insulina y el aumento del gasto energético en reposo también suelen estar asociados con esta afección. Además, los pacientes presentan un aumento del riesgo de toxicidad relacionado con los tratamientos antineoplásicos (menor tiempo de tratamientos, menores dosis e intensidad, ratios menores de respuesta, incremento de complicaciones posquirúrgicas) y menor calidad de vida (Arends J, 2021; Soria Rivas A, 2024).

    Los cánceres mayoritariamente asociados a caquexia cancerosa son el pancreático, el hepatobiliar y el esofagogástrico (hasta 80% de estos pacientes se ven afectados), y los menos afectados suelen ser los de mama, próstata y piel (Yule MS, 2024).

    Se definen 3 etapas en el desarrollo de la caquexia oncológica (Soria Rivas A, 2024):
    • Precaquexia: signos tempranos como anorexia y cambios metabólicos, y una pérdida de peso mínima (≤5%).
    • Caquexia: pérdida de peso >5%, o un IMC <20 con pérdida de peso >2%. Se evidencia pérdida de masa muscular (sarcopenia).
    • Caquexia refractaria: el cáncer es de evolución muy rápida o no responde al tratamiento. El paciente tiene un catabolismo muy activo y una esperanza de vida menor a 3 meses. Aquí, la intervención nutricional activa ya no suele ser beneficiosa.
    La intervención nutricional en el paciente con cáncer tiene el objetivo de identificar y tratar precozmente la desnutrición y la caquexia, con el fin de mantener o mejorar el peso y la masa muscular, optimizar la respuesta a los distintos tratamientos oncológicos y mejorar la calidad de vida.

    ¿Cuáles son sus causas?

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    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    Bibliografía

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    Autora

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Nutrición en el paciente con cáncer

    Fecha de revisión: 10/08/2026
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La desnutrición en el paciente con cáncer se define como un estado caracterizado por una pérdida de peso, deficiencia de nutrientes esenciales, secundario a múltiples factores: disminución de la ingesta por diferentes causas, aumento del catabolismo asociado a la enfermedad (mayor pérdida de masa magra y aumento de los requerimientos calórico-proteicos) y/o efectos derivados de los tratamientos oncológicos (de las Peñas L, 2019).

    En la práctica clínica continúa siendo poco reconocida, infradiagnosticada y en consecuencia frecuentemente subtratada. La nutrición en el paciente oncológico es un aspecto fundamental que debe abordarse de forma sistemática. Desde el momento del diagnóstico y a lo largo de todas las fases de la enfermedad, es imprescindible realizar una valoración nutricional adecuada y un abordaje precoz (Arends J, 2021; Muscaritoli M, 2021).

    Se estima que la prevalencia de desnutrición en el momento del diagnóstico alcanza hasta el 40%, mientras que en fases avanzadas puede afectar hasta al 80% de los pacientes, dependiendo del tipo de tumor y su estadio. Es especialmente frecuente en pacientes con neoplasias del tracto digestivo y tumores de cabeza y cuello, afectando significativamente a la calidad de vida, a la respuesta a los tratamientos de forma negativa y teniendo repercusión en la salud general (de las Peñas L, 2019; Ocón Bretón MJ, 2018).

    La desnutrición tiene un impacto negativo en estos pacientes. A diferencia de la desnutrición por inanición simple, existe una activación de la respuesta inflamatoria sistémica que genera consecuencias clínicas, entre ellas, fatiga, anorexia, pérdida de masa muscular y cambios en la composición corporal, así como disminución de la capacidad funcional. Entre estos cambios destaca la transformación del tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo, con mayor actividad catabólica y contribución al aumento del gasto energético total. La sarcopenia (pérdida de masa y función muscular) es una consecuencia frecuente y clínicamente relevante (Roeland EJ, 2023; Yule MS, 2024). Merece especial atención la obesidad sarcopénica, dado que cerca de un 41% de los pacientes con neoplasias presentan obesidad, condición en la cual la desnutrición suele pasar desapercibida si no se realiza una valoración específica de la composición corporal (NIH, 2024). Existe también una alteración del sistema inmunitario, una peor respuesta a los tratamientos oncológicos, peor recuperación posoperatoria, aumento del riesgo de infecciones, generando una disminución de la supervivencia (se estima que un 10-20% de la mortalidad es consecuencia de la desnutrición, más que por el propio tumor) (Muscaritoli M, 2021).

    La caquexia se define como unsíndrome multifactorial complejo, caracterizado por una pérdida continua de masa muscular esquelética y del músculo cardiaco (con o sin pérdida de masa grasa), secundaria a una enfermedad, que no puede revertirse completamente con el apoyo nutricional convencional y que conduce a un deterioro funcional progresivo. Puede acompañarse de disminución del apetito, fatiga y reducción de la actividad. Está causada por inflamación sistémica y disfunción metabólica, derivadas de la interacción entre el tumor y el paciente. La resistencia a la insulina y el aumento del gasto energético en reposo también suelen estar asociados con esta afección. Además, los pacientes presentan un aumento del riesgo de toxicidad relacionado con los tratamientos antineoplásicos (menor tiempo de tratamientos, menores dosis e intensidad, ratios menores de respuesta, incremento de complicaciones posquirúrgicas) y menor calidad de vida (Arends J, 2021; Soria Rivas A, 2024).

    Los cánceres mayoritariamente asociados a caquexia cancerosa son el pancreático, el hepatobiliar y el esofagogástrico (hasta 80% de estos pacientes se ven afectados), y los menos afectados suelen ser los de mama, próstata y piel (Yule MS, 2024).

    Se definen 3 etapas en el desarrollo de la caquexia oncológica (Soria Rivas A, 2024):
    • Precaquexia: signos tempranos como anorexia y cambios metabólicos, y una pérdida de peso mínima (≤5%).
    • Caquexia: pérdida de peso >5%, o un IMC <20 con pérdida de peso >2%. Se evidencia pérdida de masa muscular (sarcopenia).
    • Caquexia refractaria: el cáncer es de evolución muy rápida o no responde al tratamiento. El paciente tiene un catabolismo muy activo y una esperanza de vida menor a 3 meses. Aquí, la intervención nutricional activa ya no suele ser beneficiosa.
    La intervención nutricional en el paciente con cáncer tiene el objetivo de identificar y tratar precozmente la desnutrición y la caquexia, con el fin de mantener o mejorar el peso y la masa muscular, optimizar la respuesta a los distintos tratamientos oncológicos y mejorar la calidad de vida.

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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    Fecha de revisión: 10/08/2026

    ¿De qué hablamos?


    La desnutrición en el paciente con cáncer se define como un estado caracterizado por una pérdida de peso, deficiencia de nutrientes esenciales, secundario a múltiples factores: disminución de la ingesta por diferentes causas, aumento del catabolismo asociado a la enfermedad (mayor pérdida de masa magra y aumento de los requerimientos calórico-proteicos) y/o efectos derivados de los tratamientos oncológicos (de las Peñas L, 2019).

    En la práctica clínica continúa siendo poco reconocida, infradiagnosticada y en consecuencia frecuentemente subtratada. La nutrición en el paciente oncológico es un aspecto fundamental que debe abordarse de forma sistemática. Desde el momento del diagnóstico y a lo largo de todas las fases de la enfermedad, es imprescindible realizar una valoración nutricional adecuada y un abordaje precoz (Arends J, 2021; Muscaritoli M, 2021).

    Se estima que la prevalencia de desnutrición en el momento del diagnóstico alcanza hasta el 40%, mientras que en fases avanzadas puede afectar hasta al 80% de los pacientes, dependiendo del tipo de tumor y su estadio. Es especialmente frecuente en pacientes con neoplasias del tracto digestivo y tumores de cabeza y cuello, afectando significativamente a la calidad de vida, a la respuesta a los tratamientos de forma negativa y teniendo repercusión en la salud general (de las Peñas L, 2019; Ocón Bretón MJ, 2018).

    La desnutrición tiene un impacto negativo en estos pacientes. A diferencia de la desnutrición por inanición simple, existe una activación de la respuesta inflamatoria sistémica que genera consecuencias clínicas, entre ellas, fatiga, anorexia, pérdida de masa muscular y cambios en la composición corporal, así como disminución de la capacidad funcional. Entre estos cambios destaca la transformación del tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo, con mayor actividad catabólica y contribución al aumento del gasto energético total. La sarcopenia (pérdida de masa y función muscular) es una consecuencia frecuente y clínicamente relevante (Roeland EJ, 2023; Yule MS, 2024). Merece especial atención la obesidad sarcopénica, dado que cerca de un 41% de los pacientes con neoplasias presentan obesidad, condición en la cual la desnutrición suele pasar desapercibida si no se realiza una valoración específica de la composición corporal (NIH, 2024). Existe también una alteración del sistema inmunitario, una peor respuesta a los tratamientos oncológicos, peor recuperación posoperatoria, aumento del riesgo de infecciones, generando una disminución de la supervivencia (se estima que un 10-20% de la mortalidad es consecuencia de la desnutrición, más que por el propio tumor) (Muscaritoli M, 2021).

    La caquexia se define como unsíndrome multifactorial complejo, caracterizado por una pérdida continua de masa muscular esquelética y del músculo cardiaco (con o sin pérdida de masa grasa), secundaria a una enfermedad, que no puede revertirse completamente con el apoyo nutricional convencional y que conduce a un deterioro funcional progresivo. Puede acompañarse de disminución del apetito, fatiga y reducción de la actividad. Está causada por inflamación sistémica y disfunción metabólica, derivadas de la interacción entre el tumor y el paciente. La resistencia a la insulina y el aumento del gasto energético en reposo también suelen estar asociados con esta afección. Además, los pacientes presentan un aumento del riesgo de toxicidad relacionado con los tratamientos antineoplásicos (menor tiempo de tratamientos, menores dosis e intensidad, ratios menores de respuesta, incremento de complicaciones posquirúrgicas) y menor calidad de vida (Arends J, 2021; Soria Rivas A, 2024).

    Los cánceres mayoritariamente asociados a caquexia cancerosa son el pancreático, el hepatobiliar y el esofagogástrico (hasta 80% de estos pacientes se ven afectados), y los menos afectados suelen ser los de mama, próstata y piel (Yule MS, 2024).

    Se definen 3 etapas en el desarrollo de la caquexia oncológica (Soria Rivas A, 2024):
    • Precaquexia: signos tempranos como anorexia y cambios metabólicos, y una pérdida de peso mínima (≤5%).
    • Caquexia: pérdida de peso >5%, o un IMC <20 con pérdida de peso >2%. Se evidencia pérdida de masa muscular (sarcopenia).
    • Caquexia refractaria: el cáncer es de evolución muy rápida o no responde al tratamiento. El paciente tiene un catabolismo muy activo y una esperanza de vida menor a 3 meses. Aquí, la intervención nutricional activa ya no suele ser beneficiosa.
    La intervención nutricional en el paciente con cáncer tiene el objetivo de identificar y tratar precozmente la desnutrición y la caquexia, con el fin de mantener o mejorar el peso y la masa muscular, optimizar la respuesta a los distintos tratamientos oncológicos y mejorar la calidad de vida.

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
    © Descargado el 17/10/2026 23:34:33 Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright © . Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.