Fisterra

    Migraña

    ¿Qué es la migraña?


    Es un trastorno episódico cuya característica principal es la cefalea, severa y recurrente, asociado a náuseas y/o sensibilidad a la luz y al sonido que se desarrolla en el transcurso de varias horas a días. Puede dividirse en tres subtipos principales (IHS, 2013):

    1. Migraña sin aura.
    2. Migraña con aura.
      • Migraña con aura típica.
        • Aura típica con cefalea.
        • Aura típica sin cefalea.
      • Migraña con aura del tronco cerebral.
      • Migraña hemipléjica.
        • Migraña hemipléjica familiar (MHF).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 1 (MHF1).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 2 (MHF2).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 3 (MHF3).
          • Migraña hemipléjica familiar, otros loci.
        • Migraña hemipléjica esporádica.
      • Migraña retiniana.
    3. Migraña crónica.

    Es uno de los motivos neurológicos de consulta más frecuente con importante repercusión en la calidad de vida del paciente y también en la actividad socio económico, por las pérdidas de jornadas laborales que conlleva. La prevalencia oscila en torno al 12,6% en España (Matías-Guiu J, 2011), con predominio femenino (3 a 1) (Lipton RB, 2001). Según la OMS constituye la octava enfermedad en cuanto a capacidad de menoscabo en las actividades de la vida diaria (Vos T, 2012).

    Un ataque de migraña típico evoluciona en cuatro fases: pródromos, aura, cefalea y postdromo o fase final (Charles A, 2013).

    Pródromo: ocurre aproximadamente en el 77% de los casos, manifestado como síntomas afectivos o vegetativos que aparecen 24-48 horas antes de la cefalea (bostezos frecuentes [34%], cansancio, cambios de humor, síntomas gastrointestinales, rigidez de cuello, antojos de comida) (Kelman L, 2004; Laurell K, 2016). Se diferencia del aura en que ésta tiene un inicio relativamente brusco y se establece en minutos.

    Aura: la experimenta alrededor del 25% de las personas con migraña. Es un episodio transitorio de disfunción cerebral focal que se desarrolla antes de las cefaleas, según las teorías tradicionales. Sin embargo, los estudios sugieren que la mayoría de los pacientes tienen cefalea durante esta fase (Hansen JM, 2012). Las auras se desarrollan de forma progresiva y pueden presentar síntomas positivos y negativos con reversibilidad completa (tabla 1). Habitualmente se desarrolla gradualmente durante más de cinco minutos; cuando la instauración es más brusca, en menos tiempo, es más fácil confundirla con un AIT. Existen casos en los que se presentan aura aislada sin cefalea asociada (Cutrer FM, 2017).

    Tabla 1. Tipos de aura.
    Auras Tipos/características
    Visuales

    Positivas:

    • Líneas geométricas.
    • “Espectro en fortificación”.
    • Forma de C.

    Negativas:

    • Escotoma.
    • Pérdida visual completa.
    Somatosensoriales

    Positivas:

    • Ardor.
    • Dolor.
    • Parestesia.
    • Hormigueo.

    Negativas:

    • Entumecimiento.
    Auditiva

    Positivas:

    • Tinnitus.
    • Ruidos.
    • Música.

    Negativas:

    • Pérdida de la audición.
    Del lenguaje o disfásica

    Positivas:

    • Dificultad en la redacción.

    Negativas:

    • Disfasia franca con errores parafásicos.
    Motoras Base genética. La diferencia del resto de las auras. Pérdida de capacidad de mover una parte del cuerpo.
    Alteraciones perceptuales o conductuales Ensoñación, delirio, déjà vu/jamais vu, despersonalización, alucinaciones visuales, metamorfopsia.

    Cefalea: generalmente unilateral, pulsátil, que suele experimentar un empeoramiento a lo largo de una o varias horas, acompañado por náuseas, vómitos, fotofobia y fonofobia y, en algunas ocasiones, osmofobia (aversión a ciertos olores) o alodinia cutánea, lo que obliga al paciente a recluirse en un lugar oscuro y silencioso. Generalmente, presenta una intensidad moderada o grave y el dolor se incrementa con el movimiento (signo del traqueteo) (Roquer J, 2011). La duración puede oscilar de horas a varios días, según el tratamiento sea más o menos adecuado a la severidad de las crisis. La localización más frecuente es frontotemporal o por detrás o en torno al ojo. En ocasiones el dolor se refiere a la región occipitocervical que también aumenta con el movimiento.

    Postdromo: puede ser breve o prolongarse a lo largo de varias horas, referido como cansancio, dificultad para concentrarse y síntomas en el cuello. En el 93% de los casos se retorna a la normalidad en las 24 horas posteriores a la resolución de la cefalea (Giffin NJ, 2016).

    Factores desencadenantes de la migraña

    Los factores desencadenantes por orden de frecuencia (Kelman L, 2007) fueron: estrés (79,7%), hormonas en mujeres (65,1%), no comer (57,3%), clima (53,2%), trastornos del sueño (49,8%) incluido la presencia de SAOS (Kelman L, 2005; Rains JC, 2006), perfume u olor (43,7%), dolor de cuello (38,4%), luz (s) (38,1%), alcohol (37,8%), humo (35,7%), dormir tarde (32,0%), calor (30,3%), comida (26,9%), ejercicio (22,1%) y actividad sexual (5,2%). Los dolores de cabeza a menudo empeoran con los movimientos rápidos. Existen varios estudios que relacionan los trastornos del sueño con el desencadenante o agravamiento de los episodios migrañosos incluido la presencia de SAOS (Kelman L, 2005; Rains JC, 2006).

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cuándo derivamos?

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    ¿Cómo la tratamos?

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Migraña

    Fecha de revisión: 25/11/2017
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿Qué es la migraña?


    Es un trastorno episódico cuya característica principal es la cefalea, severa y recurrente, asociado a náuseas y/o sensibilidad a la luz y al sonido que se desarrolla en el transcurso de varias horas a días. Puede dividirse en tres subtipos principales (IHS, 2013):

    1. Migraña sin aura.
    2. Migraña con aura.
      • Migraña con aura típica.
        • Aura típica con cefalea.
        • Aura típica sin cefalea.
      • Migraña con aura del tronco cerebral.
      • Migraña hemipléjica.
        • Migraña hemipléjica familiar (MHF).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 1 (MHF1).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 2 (MHF2).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 3 (MHF3).
          • Migraña hemipléjica familiar, otros loci.
        • Migraña hemipléjica esporádica.
      • Migraña retiniana.
    3. Migraña crónica.

    Es uno de los motivos neurológicos de consulta más frecuente con importante repercusión en la calidad de vida del paciente y también en la actividad socio económico, por las pérdidas de jornadas laborales que conlleva. La prevalencia oscila en torno al 12,6% en España (Matías-Guiu J, 2011), con predominio femenino (3 a 1) (Lipton RB, 2001). Según la OMS constituye la octava enfermedad en cuanto a capacidad de menoscabo en las actividades de la vida diaria (Vos T, 2012).

    Un ataque de migraña típico evoluciona en cuatro fases: pródromos, aura, cefalea y postdromo o fase final (Charles A, 2013).

    Pródromo: ocurre aproximadamente en el 77% de los casos, manifestado como síntomas afectivos o vegetativos que aparecen 24-48 horas antes de la cefalea (bostezos frecuentes [34%], cansancio, cambios de humor, síntomas gastrointestinales, rigidez de cuello, antojos de comida) (Kelman L, 2004; Laurell K, 2016). Se diferencia del aura en que ésta tiene un inicio relativamente brusco y se establece en minutos.

    Aura: la experimenta alrededor del 25% de las personas con migraña. Es un episodio transitorio de disfunción cerebral focal que se desarrolla antes de las cefaleas, según las teorías tradicionales. Sin embargo, los estudios sugieren que la mayoría de los pacientes tienen cefalea durante esta fase (Hansen JM, 2012). Las auras se desarrollan de forma progresiva y pueden presentar síntomas positivos y negativos con reversibilidad completa (tabla 1). Habitualmente se desarrolla gradualmente durante más de cinco minutos; cuando la instauración es más brusca, en menos tiempo, es más fácil confundirla con un AIT. Existen casos en los que se presentan aura aislada sin cefalea asociada (Cutrer FM, 2017).

    Tabla 1. Tipos de aura.
    Auras Tipos/características
    Visuales

    Positivas:

    • Líneas geométricas.
    • “Espectro en fortificación”.
    • Forma de C.

    Negativas:

    • Escotoma.
    • Pérdida visual completa.
    Somatosensoriales

    Positivas:

    • Ardor.
    • Dolor.
    • Parestesia.
    • Hormigueo.

    Negativas:

    • Entumecimiento.
    Auditiva

    Positivas:

    • Tinnitus.
    • Ruidos.
    • Música.

    Negativas:

    • Pérdida de la audición.
    Del lenguaje o disfásica

    Positivas:

    • Dificultad en la redacción.

    Negativas:

    • Disfasia franca con errores parafásicos.
    Motoras Base genética. La diferencia del resto de las auras. Pérdida de capacidad de mover una parte del cuerpo.
    Alteraciones perceptuales o conductuales Ensoñación, delirio, déjà vu/jamais vu, despersonalización, alucinaciones visuales, metamorfopsia.

    Cefalea: generalmente unilateral, pulsátil, que suele experimentar un empeoramiento a lo largo de una o varias horas, acompañado por náuseas, vómitos, fotofobia y fonofobia y, en algunas ocasiones, osmofobia (aversión a ciertos olores) o alodinia cutánea, lo que obliga al paciente a recluirse en un lugar oscuro y silencioso. Generalmente, presenta una intensidad moderada o grave y el dolor se incrementa con el movimiento (signo del traqueteo) (Roquer J, 2011). La duración puede oscilar de horas a varios días, según el tratamiento sea más o menos adecuado a la severidad de las crisis. La localización más frecuente es frontotemporal o por detrás o en torno al ojo. En ocasiones el dolor se refiere a la región occipitocervical que también aumenta con el movimiento.

    Postdromo: puede ser breve o prolongarse a lo largo de varias horas, referido como cansancio, dificultad para concentrarse y síntomas en el cuello. En el 93% de los casos se retorna a la normalidad en las 24 horas posteriores a la resolución de la cefalea (Giffin NJ, 2016).

    Factores desencadenantes de la migraña

    Los factores desencadenantes por orden de frecuencia (Kelman L, 2007) fueron: estrés (79,7%), hormonas en mujeres (65,1%), no comer (57,3%), clima (53,2%), trastornos del sueño (49,8%) incluido la presencia de SAOS (Kelman L, 2005; Rains JC, 2006), perfume u olor (43,7%), dolor de cuello (38,4%), luz (s) (38,1%), alcohol (37,8%), humo (35,7%), dormir tarde (32,0%), calor (30,3%), comida (26,9%), ejercicio (22,1%) y actividad sexual (5,2%). Los dolores de cabeza a menudo empeoran con los movimientos rápidos. Existen varios estudios que relacionan los trastornos del sueño con el desencadenante o agravamiento de los episodios migrañosos incluido la presencia de SAOS (Kelman L, 2005; Rains JC, 2006).

    ¿Cómo se diagnostica?

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    Migraña

    Fecha de revisión: 25/11/2017

    ¿Qué es la migraña?


    Es un trastorno episódico cuya característica principal es la cefalea, severa y recurrente, asociado a náuseas y/o sensibilidad a la luz y al sonido que se desarrolla en el transcurso de varias horas a días. Puede dividirse en tres subtipos principales (IHS, 2013):

    1. Migraña sin aura.
    2. Migraña con aura.
      • Migraña con aura típica.
        • Aura típica con cefalea.
        • Aura típica sin cefalea.
      • Migraña con aura del tronco cerebral.
      • Migraña hemipléjica.
        • Migraña hemipléjica familiar (MHF).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 1 (MHF1).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 2 (MHF2).
          • Migraña hemipléjica familiar tipo 3 (MHF3).
          • Migraña hemipléjica familiar, otros loci.
        • Migraña hemipléjica esporádica.
      • Migraña retiniana.
    3. Migraña crónica.

    Es uno de los motivos neurológicos de consulta más frecuente con importante repercusión en la calidad de vida del paciente y también en la actividad socio económico, por las pérdidas de jornadas laborales que conlleva. La prevalencia oscila en torno al 12,6% en España (Matías-Guiu J, 2011), con predominio femenino (3 a 1) (Lipton RB, 2001). Según la OMS constituye la octava enfermedad en cuanto a capacidad de menoscabo en las actividades de la vida diaria (Vos T, 2012).

    Un ataque de migraña típico evoluciona en cuatro fases: pródromos, aura, cefalea y postdromo o fase final (Charles A, 2013).

    Pródromo: ocurre aproximadamente en el 77% de los casos, manifestado como síntomas afectivos o vegetativos que aparecen 24-48 horas antes de la cefalea (bostezos frecuentes [34%], cansancio, cambios de humor, síntomas gastrointestinales, rigidez de cuello, antojos de comida) (Kelman L, 2004; Laurell K, 2016). Se diferencia del aura en que ésta tiene un inicio relativamente brusco y se establece en minutos.

    Aura: la experimenta alrededor del 25% de las personas con migraña. Es un episodio transitorio de disfunción cerebral focal que se desarrolla antes de las cefaleas, según las teorías tradicionales. Sin embargo, los estudios sugieren que la mayoría de los pacientes tienen cefalea durante esta fase (Hansen JM, 2012). Las auras se desarrollan de forma progresiva y pueden presentar síntomas positivos y negativos con reversibilidad completa (tabla 1). Habitualmente se desarrolla gradualmente durante más de cinco minutos; cuando la instauración es más brusca, en menos tiempo, es más fácil confundirla con un AIT. Existen casos en los que se presentan aura aislada sin cefalea asociada (Cutrer FM, 2017).

    Tabla 1. Tipos de aura.
    Auras Tipos/características
    Visuales

    Positivas:

    • Líneas geométricas.
    • “Espectro en fortificación”.
    • Forma de C.

    Negativas:

    • Escotoma.
    • Pérdida visual completa.
    Somatosensoriales

    Positivas:

    • Ardor.
    • Dolor.
    • Parestesia.
    • Hormigueo.

    Negativas:

    • Entumecimiento.
    Auditiva

    Positivas:

    • Tinnitus.
    • Ruidos.
    • Música.

    Negativas:

    • Pérdida de la audición.
    Del lenguaje o disfásica

    Positivas:

    • Dificultad en la redacción.

    Negativas:

    • Disfasia franca con errores parafásicos.
    Motoras Base genética. La diferencia del resto de las auras. Pérdida de capacidad de mover una parte del cuerpo.
    Alteraciones perceptuales o conductuales Ensoñación, delirio, déjà vu/jamais vu, despersonalización, alucinaciones visuales, metamorfopsia.

    Cefalea: generalmente unilateral, pulsátil, que suele experimentar un empeoramiento a lo largo de una o varias horas, acompañado por náuseas, vómitos, fotofobia y fonofobia y, en algunas ocasiones, osmofobia (aversión a ciertos olores) o alodinia cutánea, lo que obliga al paciente a recluirse en un lugar oscuro y silencioso. Generalmente, presenta una intensidad moderada o grave y el dolor se incrementa con el movimiento (signo del traqueteo) (Roquer J, 2011). La duración puede oscilar de horas a varios días, según el tratamiento sea más o menos adecuado a la severidad de las crisis. La localización más frecuente es frontotemporal o por detrás o en torno al ojo. En ocasiones el dolor se refiere a la región occipitocervical que también aumenta con el movimiento.

    Postdromo: puede ser breve o prolongarse a lo largo de varias horas, referido como cansancio, dificultad para concentrarse y síntomas en el cuello. En el 93% de los casos se retorna a la normalidad en las 24 horas posteriores a la resolución de la cefalea (Giffin NJ, 2016).

    Factores desencadenantes de la migraña

    Los factores desencadenantes por orden de frecuencia (Kelman L, 2007) fueron: estrés (79,7%), hormonas en mujeres (65,1%), no comer (57,3%), clima (53,2%), trastornos del sueño (49,8%) incluido la presencia de SAOS (Kelman L, 2005; Rains JC, 2006), perfume u olor (43,7%), dolor de cuello (38,4%), luz (s) (38,1%), alcohol (37,8%), humo (35,7%), dormir tarde (32,0%), calor (30,3%), comida (26,9%), ejercicio (22,1%) y actividad sexual (5,2%). Los dolores de cabeza a menudo empeoran con los movimientos rápidos. Existen varios estudios que relacionan los trastornos del sueño con el desencadenante o agravamiento de los episodios migrañosos incluido la presencia de SAOS (Kelman L, 2005; Rains JC, 2006).

    ¿Cómo se diagnostica?

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