Fisterra

    Melanoma cutáneo

    ¿De qué hablamos?


    De un tipo de cáncer de piel, originado en los melanocitos cutáneos, con alta capacidad metastásica, que se manifiesta precozmente por un cambio o aparición de una lesión pigmentada.

    Los melanocitos son células situadas en la capa basal de la epidermis, especializadas en la síntesis de melanina, pigmento marrón oscuro responsable de la coloración de la piel, y que por medio de sus dendritas la transfieren a los queratinocitos que los rodean.

    Dado el origen de este tumor, inicialmente en la superficie epidérmica, fácilmente accesible a la vista, es posible, con una exploración cuidadosa, diagnosticarlo en las primeras fases de su evolución, siguiendo unas sencillas reglas que se exponen a continuación (Friedman RJ, 1985; Grob JJ, 1998; Abbasi NR, 2004).

    Es uno de los tumores emergentes en la población blanca (Bailey EC, 2012). La incidencia de melanoma está aumentando a nivel mundial, tanto en hombres como en mujeres con unos rangos de incidencia de 2.3 y 2.2/100.000 habitantes respectivamente en los años 90, a 3.1 y 2.8/100.000 en el año 2008 (Ferlay J, 2010; Parkin DM, 1999). La incidencia en nuestro país en el año 2012, según datos de GLOBOCAN (Ferlay J, 2012), es de 5.004 casos, lo que representa un total del 2.3% del total de casos de cáncer en nuestro país. Este incremento en la incidencia se justifica, en parte, por los programas de screening (Waldmann A, 2012).

    Se consideran factores de riesgo de desarrollo de melanoma:

    • Fototipo cutáneo: la piel clara, con pelo rubio o pelirrojo y ojos azules o verdes, con tendencia a la quemadura tras la exposición solar, se asocia con mayor riesgo de melanoma. El melanoma es menos frecuente en las pieles oscuras y negras.
    • La exposición intermitente a la radiación ultravioleta y las quemaduras en la adolescencia e infancia se asocian con un incremento en el riesgo de desarrollar melanoma (Elwood JM, 1997). También existe un riesgo aumentado con la utilización de las cabinas de bronceado (Gallagher RP, 2005).
    • Presencia de más de 50 nevus melanocíticos comunes mayores de 2 mm. Debido a que contarlos todos puede ser inviable, se puede hacer una estimación contando los de los brazos: más de 5 nevus en los brazos se correlaciona con más de 50 totales, y se asocia a riesgo aumentado de melanoma.
    • Presencia de algún nevus atípico y síndrome del nevus atípico (anteriormente denominados nevus displásicos). Nevus atípico es aquel que tiene algún área plana, es mayor de 5 mm, es de color variado o eritematoso, o de contorno irregular. Por tanto, cumple algún criterio ABCD, pero no el más importante, el E. No es un precursor del melanoma, sino un marcador de riesgo.
    • Nevus congénito grande (mayor de 20 cm), tiene mayor riesgo de desarrollar melanoma, pudiendo aparecer en la infancia, incluso antes de los 10 años de edad.
    • Antecedente familiar o personal de melanoma.
    • Inmunosupresión, congénita como el xeroderma pigmentoso, o adquirida como los pacientes trasplantados.

    ¿Cómo se diagnostica?

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    Estadiaje

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    ¿Cómo se trata?

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    Bibliografía

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Melanoma cutáneo

    Fecha de revisión: 13/06/2017
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    De un tipo de cáncer de piel, originado en los melanocitos cutáneos, con alta capacidad metastásica, que se manifiesta precozmente por un cambio o aparición de una lesión pigmentada.

    Los melanocitos son células situadas en la capa basal de la epidermis, especializadas en la síntesis de melanina, pigmento marrón oscuro responsable de la coloración de la piel, y que por medio de sus dendritas la transfieren a los queratinocitos que los rodean.

    Dado el origen de este tumor, inicialmente en la superficie epidérmica, fácilmente accesible a la vista, es posible, con una exploración cuidadosa, diagnosticarlo en las primeras fases de su evolución, siguiendo unas sencillas reglas que se exponen a continuación (Friedman RJ, 1985; Grob JJ, 1998; Abbasi NR, 2004).

    Es uno de los tumores emergentes en la población blanca (Bailey EC, 2012). La incidencia de melanoma está aumentando a nivel mundial, tanto en hombres como en mujeres con unos rangos de incidencia de 2.3 y 2.2/100.000 habitantes respectivamente en los años 90, a 3.1 y 2.8/100.000 en el año 2008 (Ferlay J, 2010; Parkin DM, 1999). La incidencia en nuestro país en el año 2012, según datos de GLOBOCAN (Ferlay J, 2012), es de 5.004 casos, lo que representa un total del 2.3% del total de casos de cáncer en nuestro país. Este incremento en la incidencia se justifica, en parte, por los programas de screening (Waldmann A, 2012).

    Se consideran factores de riesgo de desarrollo de melanoma:

    • Fototipo cutáneo: la piel clara, con pelo rubio o pelirrojo y ojos azules o verdes, con tendencia a la quemadura tras la exposición solar, se asocia con mayor riesgo de melanoma. El melanoma es menos frecuente en las pieles oscuras y negras.
    • La exposición intermitente a la radiación ultravioleta y las quemaduras en la adolescencia e infancia se asocian con un incremento en el riesgo de desarrollar melanoma (Elwood JM, 1997). También existe un riesgo aumentado con la utilización de las cabinas de bronceado (Gallagher RP, 2005).
    • Presencia de más de 50 nevus melanocíticos comunes mayores de 2 mm. Debido a que contarlos todos puede ser inviable, se puede hacer una estimación contando los de los brazos: más de 5 nevus en los brazos se correlaciona con más de 50 totales, y se asocia a riesgo aumentado de melanoma.
    • Presencia de algún nevus atípico y síndrome del nevus atípico (anteriormente denominados nevus displásicos). Nevus atípico es aquel que tiene algún área plana, es mayor de 5 mm, es de color variado o eritematoso, o de contorno irregular. Por tanto, cumple algún criterio ABCD, pero no el más importante, el E. No es un precursor del melanoma, sino un marcador de riesgo.
    • Nevus congénito grande (mayor de 20 cm), tiene mayor riesgo de desarrollar melanoma, pudiendo aparecer en la infancia, incluso antes de los 10 años de edad.
    • Antecedente familiar o personal de melanoma.
    • Inmunosupresión, congénita como el xeroderma pigmentoso, o adquirida como los pacientes trasplantados.

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Melanoma cutáneo

    Fecha de revisión: 13/06/2017

    ¿De qué hablamos?


    De un tipo de cáncer de piel, originado en los melanocitos cutáneos, con alta capacidad metastásica, que se manifiesta precozmente por un cambio o aparición de una lesión pigmentada.

    Los melanocitos son células situadas en la capa basal de la epidermis, especializadas en la síntesis de melanina, pigmento marrón oscuro responsable de la coloración de la piel, y que por medio de sus dendritas la transfieren a los queratinocitos que los rodean.

    Dado el origen de este tumor, inicialmente en la superficie epidérmica, fácilmente accesible a la vista, es posible, con una exploración cuidadosa, diagnosticarlo en las primeras fases de su evolución, siguiendo unas sencillas reglas que se exponen a continuación (Friedman RJ, 1985; Grob JJ, 1998; Abbasi NR, 2004).

    Es uno de los tumores emergentes en la población blanca (Bailey EC, 2012). La incidencia de melanoma está aumentando a nivel mundial, tanto en hombres como en mujeres con unos rangos de incidencia de 2.3 y 2.2/100.000 habitantes respectivamente en los años 90, a 3.1 y 2.8/100.000 en el año 2008 (Ferlay J, 2010; Parkin DM, 1999). La incidencia en nuestro país en el año 2012, según datos de GLOBOCAN (Ferlay J, 2012), es de 5.004 casos, lo que representa un total del 2.3% del total de casos de cáncer en nuestro país. Este incremento en la incidencia se justifica, en parte, por los programas de screening (Waldmann A, 2012).

    Se consideran factores de riesgo de desarrollo de melanoma:

    • Fototipo cutáneo: la piel clara, con pelo rubio o pelirrojo y ojos azules o verdes, con tendencia a la quemadura tras la exposición solar, se asocia con mayor riesgo de melanoma. El melanoma es menos frecuente en las pieles oscuras y negras.
    • La exposición intermitente a la radiación ultravioleta y las quemaduras en la adolescencia e infancia se asocian con un incremento en el riesgo de desarrollar melanoma (Elwood JM, 1997). También existe un riesgo aumentado con la utilización de las cabinas de bronceado (Gallagher RP, 2005).
    • Presencia de más de 50 nevus melanocíticos comunes mayores de 2 mm. Debido a que contarlos todos puede ser inviable, se puede hacer una estimación contando los de los brazos: más de 5 nevus en los brazos se correlaciona con más de 50 totales, y se asocia a riesgo aumentado de melanoma.
    • Presencia de algún nevus atípico y síndrome del nevus atípico (anteriormente denominados nevus displásicos). Nevus atípico es aquel que tiene algún área plana, es mayor de 5 mm, es de color variado o eritematoso, o de contorno irregular. Por tanto, cumple algún criterio ABCD, pero no el más importante, el E. No es un precursor del melanoma, sino un marcador de riesgo.
    • Nevus congénito grande (mayor de 20 cm), tiene mayor riesgo de desarrollar melanoma, pudiendo aparecer en la infancia, incluso antes de los 10 años de edad.
    • Antecedente familiar o personal de melanoma.
    • Inmunosupresión, congénita como el xeroderma pigmentoso, o adquirida como los pacientes trasplantados.

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