Fisterra

    Lesiones de rodilla

    Luxación aguda de la rótula

    ¿De qué hablamos?

    • Las luxaciones agudas de rótula suponen un 3% de las lesiones traumáticas de rodilla.
      • Ocurren con más frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes (menores de 20 años).
    • La mayoría de las veces aparece durante la práctica deportiva.
      • El mecanismo causal típico (90%) es una contracción brusca del cuádriceps cuando la rodilla se encuentra en una posición cercana a la extensión y en valgo.
      • Otro mecanismo, más raro, puede ser la contusión directa, con un impacto sobre la cara interna de la rótula, provocando una fuerza lateral que la luxa.
    • Prácticamente la totalidad de las luxaciones de la rótula son extraarticulares laterales.
      • Hay ciertos factores anatómicos que predisponen a la luxación lateral de la rótula, como son (Sillanpää PJ, 2012; Parikh SN, 2018):
        • Rótula alta.
        • Displasia troclear.
          • Para algunos autores la luxación aguda de rótula no es más que una manifestación clínica de una displasia femororrotuliana.
        • Desalineación patelar (aumento del ángulo Q).
        • Genu valgo.
        • Anteversión femoral aumentada.
        • Torsión tibial externa.
        • Hipoplasia del músculo vasto medial.
        • Hiperlaxitud ligamentosa.
        • Pronación de la articulación subastragalina.
    • Cuando un paciente presenta una luxación de rótula se pueden provocar secundariamente lesiones del vasto medial oblicuo, del retináculo medial y del ligamento femoropatelar medial (LFPM).
      • El LFPM desempeña un papel esencial en la resistencia a la migración lateral natural de la rótula y la mantiene centrada dentro del surco patelofemoral. Es el principal estabilizador de la rodilla a 0-30º de flexión.
      • En un gran número de pacientes se lesiona en la primera luxación de rótula.
        • Estudios recientes han demostrado que en cerca del 100% de los casos existe lesión del LFPM (Krebs C, 2018).
          • Se observó que el origen femoral del ligamento fue el más comúnmente afectado (60%). El cuerpo del ligamento y el origen patelar del mismo se lesionaban con menos frecuencia (10% respectivamente). Se observó lesión combinada en un 20% de los casos.
        • Resulta de gran importancia saber el tipo de rotura del LFPM, ya que los pacientes con rotura a nivel de la inserción femoral evolucionan con una mayor tasa de luxación recidivante (Krebs C, 2018).
    • La luxación traumática aguda de rótula puede predisponer a luxación recidivante crónica.

    ¿Cómo se diagnostica?

    • Diagnóstico clínico:
      • Antecedente traumático.
      • La rótula se luxa hacia el lado externo del cóndilo femoral externo, pudiendo permanecer luxada en dicha posición (luxación completa) o lo que es más frecuente, reducirse espontáneamente (50%).
        • Luxación completa: típica imagen de la rodilla en flexión con la rótula prominente sobre cóndilo femoral externo.
        • Luxación reducida espontáneamente: dolor en la cara medial de la rodilla, derrame articular (hemartros) y limitación funcional en los pacientes que llegan con la rótula reducida.
          • La luxación rotuliana aguda es la segunda causa más frecuente de hemartrosis traumática en la rodilla.
          • En los pacientes que han tenido una luxación lateral de rodilla, la prueba de aprehensión es positiva y se realiza colocando la rodilla a unos 30º de flexión con cuádriceps relajado. El médico empuja suavemente la rótula hacia el lateral y se produce una evitación de la maniobra o una contracción del cuádriceps, que indica una prueba positiva.
      • En pacientes con luxaciones recidivantes de rodilla el edema y dolor es significativamente menor que en el primer episodio.
    • Diagnóstico radiológico y de imagen:
      • Radiografía simple: AP, lateral rodilla y axial de rótula.
        • Es la prueba más comúnmente utilizada en la primera atención del paciente.
      • TAC: durante el proceso agudo permite visualizar una posible lesión osteocondral asociada (la cual sucede en el 5% de los casos), difíciles de ver en la radiografía. También permite valorar el desplazamiento lateral y la inclinación patelar.
        • En el contexto de una luxación recidivante, permite valorar los factores de riesgo de recurrencia: anteversión femoral, torsión tibial o displasia troclear.
      • RNM: permite visualizar una posible lesión osteocondral y lesiones del retináculo lateral, así como otras posibles lesiones asociadas (meniscos y cartílago articular).
        • La RNM es el patrón de referencia para la valoración del ligamento femoropatelar medial (LFPM) (Krebs C, 2018).

    ¿Cómo se trata?

    • Reducción cerrada, mediante la extensión progresiva de la extremidad mientras se empuja medialmente la rótula (Levy BA, 2012).
      • Después de la reducción hay que evaluar la integridad del mecanismo extensor, diciendo al paciente que mantenga la pierna recta sin contactar con la camilla. También hay que valorar la estabilidad de la rodilla, para hacer un diagnóstico diferencial con lesiones del ligamento cruzado anterior y los ligamentos colaterales.
      • En el caso de presentar derrame articular a tensión, se puede realizar artrocentesis para aliviar síntomas y facilitar la exploración física y radiológica. La presencia de hemartros con componentes grasos obligará a descartar una lesión osteocondral.
    • Conseguida la reducción, el tratamiento conservador es la “recomendación standard” ante un primer episodio de luxación, actualmente no existe evidencia de que el tratamiento quirúrgico sea superior al tratamiento no quirúrgico (Liebensteiner MC, 2017; Longo UG, 2017).
      • Calza u ortesis inguinopédica durante 6 semanas. Se permite la deambulación en carga parcial según tolerancia, ayudado de muletas.
      • Existen otros protocolos de inmovilización de 3 semanas de duración con posterior aumento gradual del balance articular asociado a fisioterapia activa, fundamentalmente isométricos de cuádriceps.
    • Sin embargo, en cada caso el manejo debe ser individualizado, valorando los factores anatómicos y factores predisponentes existentes, ya que un mayor riesgo de recurrencia podría justificar la intervención quirúrgica ante un primer episodio de luxación (Sillanpää PJ, 2012; Liebensteiner MC, 2017; Longo UG, 2017).
      • En adultos los estudios indican que el tratamiento quirúrgico ante un primer episodio de luxación consigue disminuir la tasa de reluxación, si bien no mejora los resultados en las escalas funcionales.
      • La lesión osteocondral o las lesiones óseas por arrancamiento del ligamento femoropatelar son criterios para realizar cirugía inmediata tras un episodio agudo.
      • También sería criterio quirúrgico las luxaciones recidivantes.
      • La reparación quirúrgica de la lesión puede realizarse mediante cirugía abierta o artroscópica (plicatura del retináculo) según el tamaño y localización de la lesión. En este contexto se puede asociar una cirugía de reparación del LFPM si existe rotura a nivel de la inserción femoral.

    ¿Cuáles son sus complicaciones?

    • Lesiones osteocondrales asociadas (65%).
    • Luxaciones recidivantes (entre 15% y el 40% tras un primer episodio y más del 50% tras un segundo episodio de luxación) (Parikh SN, 2018).
    • Lesión del mecanismo extensor.
    • Artrosis patelofemoral.

    ¿Cómo se rehabilita?

    • No siempre está indicado el tratamiento rehabilitador después de un primer episodio de luxación de rótula.
      • En pacientes jóvenes luego del período de inmovilización muchas veces es suficiente indicar deambulación asistida con muletas y ejercicios progresivos de flexo-extensión de la rodilla.
      • En pacientes mayores por el contrario a veces se benefician del tratamiento rehabilitador con el fin de fortalecer la musculatura y obtener así una buena recuperación funcional.
    • Periodo de inmovilización:
      • Posición elevada del miembro inferior.
      • Isométricos del cuádriceps.
      • Movilización activa de cadera, pie y tobillo.
      • Marcha con bastones y apoyo en contacto.
    • Después de la inmovilización:
      • Movilización activo-asistida de flexo extensión de rodilla.
      • Masaje desfibrosante de los tejidos peri rotulianos.
      • Movilización pasiva de la rótula.
      • Hidrocinesiterapia en piscina:
        • Ejercicios de flexo-extensión de rodilla.
        • Bateos y pedaleos de miembros inferiores.
        • Marcha subacuática.
      • Marcha con bastones y apoyo progresivo.
      • Refuerzo muscular del cuádriceps:
        • Trabajo isométrico del cuádriceps entre 0 a 30 grados.
        • Trabajo selectivo del vasto interno global y oblicuo.
        • De forma progresiva trabajo dinámico del cuádriceps.
      • Electroestimulación del vasto interno.
      • Trabajo isométrico y dinámico de isquiotibiales.
      • Trabajo dinámico de rotadores internos de la tibia.
      • Trabajo dinámico del tríceps sural.
      • Reeducación de la marcha.

    Fracturas de rótula

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    Luxación aguda de la rodilla

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    Lesiones ligamentosas de la rodilla

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    Lesiones meniscales

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Lesiones de rodilla

    Fecha de revisión: 15/10/2018
    • Guía
    Índice de contenidos

    Luxación aguda de la rótula

    ¿De qué hablamos?

    • Las luxaciones agudas de rótula suponen un 3% de las lesiones traumáticas de rodilla.
      • Ocurren con más frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes (menores de 20 años).
    • La mayoría de las veces aparece durante la práctica deportiva.
      • El mecanismo causal típico (90%) es una contracción brusca del cuádriceps cuando la rodilla se encuentra en una posición cercana a la extensión y en valgo.
      • Otro mecanismo, más raro, puede ser la contusión directa, con un impacto sobre la cara interna de la rótula, provocando una fuerza lateral que la luxa.
    • Prácticamente la totalidad de las luxaciones de la rótula son extraarticulares laterales.
      • Hay ciertos factores anatómicos que predisponen a la luxación lateral de la rótula, como son (Sillanpää PJ, 2012; Parikh SN, 2018):
        • Rótula alta.
        • Displasia troclear.
          • Para algunos autores la luxación aguda de rótula no es más que una manifestación clínica de una displasia femororrotuliana.
        • Desalineación patelar (aumento del ángulo Q).
        • Genu valgo.
        • Anteversión femoral aumentada.
        • Torsión tibial externa.
        • Hipoplasia del músculo vasto medial.
        • Hiperlaxitud ligamentosa.
        • Pronación de la articulación subastragalina.
    • Cuando un paciente presenta una luxación de rótula se pueden provocar secundariamente lesiones del vasto medial oblicuo, del retináculo medial y del ligamento femoropatelar medial (LFPM).
      • El LFPM desempeña un papel esencial en la resistencia a la migración lateral natural de la rótula y la mantiene centrada dentro del surco patelofemoral. Es el principal estabilizador de la rodilla a 0-30º de flexión.
      • En un gran número de pacientes se lesiona en la primera luxación de rótula.
        • Estudios recientes han demostrado que en cerca del 100% de los casos existe lesión del LFPM (Krebs C, 2018).
          • Se observó que el origen femoral del ligamento fue el más comúnmente afectado (60%). El cuerpo del ligamento y el origen patelar del mismo se lesionaban con menos frecuencia (10% respectivamente). Se observó lesión combinada en un 20% de los casos.
        • Resulta de gran importancia saber el tipo de rotura del LFPM, ya que los pacientes con rotura a nivel de la inserción femoral evolucionan con una mayor tasa de luxación recidivante (Krebs C, 2018).
    • La luxación traumática aguda de rótula puede predisponer a luxación recidivante crónica.

    ¿Cómo se diagnostica?

    • Diagnóstico clínico:
      • Antecedente traumático.
      • La rótula se luxa hacia el lado externo del cóndilo femoral externo, pudiendo permanecer luxada en dicha posición (luxación completa) o lo que es más frecuente, reducirse espontáneamente (50%).
        • Luxación completa: típica imagen de la rodilla en flexión con la rótula prominente sobre cóndilo femoral externo.
        • Luxación reducida espontáneamente: dolor en la cara medial de la rodilla, derrame articular (hemartros) y limitación funcional en los pacientes que llegan con la rótula reducida.
          • La luxación rotuliana aguda es la segunda causa más frecuente de hemartrosis traumática en la rodilla.
          • En los pacientes que han tenido una luxación lateral de rodilla, la prueba de aprehensión es positiva y se realiza colocando la rodilla a unos 30º de flexión con cuádriceps relajado. El médico empuja suavemente la rótula hacia el lateral y se produce una evitación de la maniobra o una contracción del cuádriceps, que indica una prueba positiva.
      • En pacientes con luxaciones recidivantes de rodilla el edema y dolor es significativamente menor que en el primer episodio.
    • Diagnóstico radiológico y de imagen:
      • Radiografía simple: AP, lateral rodilla y axial de rótula.
        • Es la prueba más comúnmente utilizada en la primera atención del paciente.
      • TAC: durante el proceso agudo permite visualizar una posible lesión osteocondral asociada (la cual sucede en el 5% de los casos), difíciles de ver en la radiografía. También permite valorar el desplazamiento lateral y la inclinación patelar.
        • En el contexto de una luxación recidivante, permite valorar los factores de riesgo de recurrencia: anteversión femoral, torsión tibial o displasia troclear.
      • RNM: permite visualizar una posible lesión osteocondral y lesiones del retináculo lateral, así como otras posibles lesiones asociadas (meniscos y cartílago articular).
        • La RNM es el patrón de referencia para la valoración del ligamento femoropatelar medial (LFPM) (Krebs C, 2018).

    ¿Cómo se trata?

    • Reducción cerrada, mediante la extensión progresiva de la extremidad mientras se empuja medialmente la rótula (Levy BA, 2012).
      • Después de la reducción hay que evaluar la integridad del mecanismo extensor, diciendo al paciente que mantenga la pierna recta sin contactar con la camilla. También hay que valorar la estabilidad de la rodilla, para hacer un diagnóstico diferencial con lesiones del ligamento cruzado anterior y los ligamentos colaterales.
      • En el caso de presentar derrame articular a tensión, se puede realizar artrocentesis para aliviar síntomas y facilitar la exploración física y radiológica. La presencia de hemartros con componentes grasos obligará a descartar una lesión osteocondral.
    • Conseguida la reducción, el tratamiento conservador es la “recomendación standard” ante un primer episodio de luxación, actualmente no existe evidencia de que el tratamiento quirúrgico sea superior al tratamiento no quirúrgico (Liebensteiner MC, 2017; Longo UG, 2017).
      • Calza u ortesis inguinopédica durante 6 semanas. Se permite la deambulación en carga parcial según tolerancia, ayudado de muletas.
      • Existen otros protocolos de inmovilización de 3 semanas de duración con posterior aumento gradual del balance articular asociado a fisioterapia activa, fundamentalmente isométricos de cuádriceps.
    • Sin embargo, en cada caso el manejo debe ser individualizado, valorando los factores anatómicos y factores predisponentes existentes, ya que un mayor riesgo de recurrencia podría justificar la intervención quirúrgica ante un primer episodio de luxación (Sillanpää PJ, 2012; Liebensteiner MC, 2017; Longo UG, 2017).
      • En adultos los estudios indican que el tratamiento quirúrgico ante un primer episodio de luxación consigue disminuir la tasa de reluxación, si bien no mejora los resultados en las escalas funcionales.
      • La lesión osteocondral o las lesiones óseas por arrancamiento del ligamento femoropatelar son criterios para realizar cirugía inmediata tras un episodio agudo.
      • También sería criterio quirúrgico las luxaciones recidivantes.
      • La reparación quirúrgica de la lesión puede realizarse mediante cirugía abierta o artroscópica (plicatura del retináculo) según el tamaño y localización de la lesión. En este contexto se puede asociar una cirugía de reparación del LFPM si existe rotura a nivel de la inserción femoral.

    ¿Cuáles son sus complicaciones?

    • Lesiones osteocondrales asociadas (65%).
    • Luxaciones recidivantes (entre 15% y el 40% tras un primer episodio y más del 50% tras un segundo episodio de luxación) (Parikh SN, 2018).
    • Lesión del mecanismo extensor.
    • Artrosis patelofemoral.

    ¿Cómo se rehabilita?

    • No siempre está indicado el tratamiento rehabilitador después de un primer episodio de luxación de rótula.
      • En pacientes jóvenes luego del período de inmovilización muchas veces es suficiente indicar deambulación asistida con muletas y ejercicios progresivos de flexo-extensión de la rodilla.
      • En pacientes mayores por el contrario a veces se benefician del tratamiento rehabilitador con el fin de fortalecer la musculatura y obtener así una buena recuperación funcional.
    • Periodo de inmovilización:
      • Posición elevada del miembro inferior.
      • Isométricos del cuádriceps.
      • Movilización activa de cadera, pie y tobillo.
      • Marcha con bastones y apoyo en contacto.
    • Después de la inmovilización:
      • Movilización activo-asistida de flexo extensión de rodilla.
      • Masaje desfibrosante de los tejidos peri rotulianos.
      • Movilización pasiva de la rótula.
      • Hidrocinesiterapia en piscina:
        • Ejercicios de flexo-extensión de rodilla.
        • Bateos y pedaleos de miembros inferiores.
        • Marcha subacuática.
      • Marcha con bastones y apoyo progresivo.
      • Refuerzo muscular del cuádriceps:
        • Trabajo isométrico del cuádriceps entre 0 a 30 grados.
        • Trabajo selectivo del vasto interno global y oblicuo.
        • De forma progresiva trabajo dinámico del cuádriceps.
      • Electroestimulación del vasto interno.
      • Trabajo isométrico y dinámico de isquiotibiales.
      • Trabajo dinámico de rotadores internos de la tibia.
      • Trabajo dinámico del tríceps sural.
      • Reeducación de la marcha.

    Fracturas de rótula

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    Luxación aguda de la rodilla

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    Lesiones ligamentosas de la rodilla

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    Lesiones meniscales

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Lesiones de rodilla

    Fecha de revisión: 15/10/2018

    Luxación aguda de la rótula

    ¿De qué hablamos?

    • Las luxaciones agudas de rótula suponen un 3% de las lesiones traumáticas de rodilla.
      • Ocurren con más frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes (menores de 20 años).
    • La mayoría de las veces aparece durante la práctica deportiva.
      • El mecanismo causal típico (90%) es una contracción brusca del cuádriceps cuando la rodilla se encuentra en una posición cercana a la extensión y en valgo.
      • Otro mecanismo, más raro, puede ser la contusión directa, con un impacto sobre la cara interna de la rótula, provocando una fuerza lateral que la luxa.
    • Prácticamente la totalidad de las luxaciones de la rótula son extraarticulares laterales.
      • Hay ciertos factores anatómicos que predisponen a la luxación lateral de la rótula, como son (Sillanpää PJ, 2012; Parikh SN, 2018):
        • Rótula alta.
        • Displasia troclear.
          • Para algunos autores la luxación aguda de rótula no es más que una manifestación clínica de una displasia femororrotuliana.
        • Desalineación patelar (aumento del ángulo Q).
        • Genu valgo.
        • Anteversión femoral aumentada.
        • Torsión tibial externa.
        • Hipoplasia del músculo vasto medial.
        • Hiperlaxitud ligamentosa.
        • Pronación de la articulación subastragalina.
    • Cuando un paciente presenta una luxación de rótula se pueden provocar secundariamente lesiones del vasto medial oblicuo, del retináculo medial y del ligamento femoropatelar medial (LFPM).
      • El LFPM desempeña un papel esencial en la resistencia a la migración lateral natural de la rótula y la mantiene centrada dentro del surco patelofemoral. Es el principal estabilizador de la rodilla a 0-30º de flexión.
      • En un gran número de pacientes se lesiona en la primera luxación de rótula.
        • Estudios recientes han demostrado que en cerca del 100% de los casos existe lesión del LFPM (Krebs C, 2018).
          • Se observó que el origen femoral del ligamento fue el más comúnmente afectado (60%). El cuerpo del ligamento y el origen patelar del mismo se lesionaban con menos frecuencia (10% respectivamente). Se observó lesión combinada en un 20% de los casos.
        • Resulta de gran importancia saber el tipo de rotura del LFPM, ya que los pacientes con rotura a nivel de la inserción femoral evolucionan con una mayor tasa de luxación recidivante (Krebs C, 2018).
    • La luxación traumática aguda de rótula puede predisponer a luxación recidivante crónica.

    ¿Cómo se diagnostica?

    • Diagnóstico clínico:
      • Antecedente traumático.
      • La rótula se luxa hacia el lado externo del cóndilo femoral externo, pudiendo permanecer luxada en dicha posición (luxación completa) o lo que es más frecuente, reducirse espontáneamente (50%).
        • Luxación completa: típica imagen de la rodilla en flexión con la rótula prominente sobre cóndilo femoral externo.
        • Luxación reducida espontáneamente: dolor en la cara medial de la rodilla, derrame articular (hemartros) y limitación funcional en los pacientes que llegan con la rótula reducida.
          • La luxación rotuliana aguda es la segunda causa más frecuente de hemartrosis traumática en la rodilla.
          • En los pacientes que han tenido una luxación lateral de rodilla, la prueba de aprehensión es positiva y se realiza colocando la rodilla a unos 30º de flexión con cuádriceps relajado. El médico empuja suavemente la rótula hacia el lateral y se produce una evitación de la maniobra o una contracción del cuádriceps, que indica una prueba positiva.
      • En pacientes con luxaciones recidivantes de rodilla el edema y dolor es significativamente menor que en el primer episodio.
    • Diagnóstico radiológico y de imagen:
      • Radiografía simple: AP, lateral rodilla y axial de rótula.
        • Es la prueba más comúnmente utilizada en la primera atención del paciente.
      • TAC: durante el proceso agudo permite visualizar una posible lesión osteocondral asociada (la cual sucede en el 5% de los casos), difíciles de ver en la radiografía. También permite valorar el desplazamiento lateral y la inclinación patelar.
        • En el contexto de una luxación recidivante, permite valorar los factores de riesgo de recurrencia: anteversión femoral, torsión tibial o displasia troclear.
      • RNM: permite visualizar una posible lesión osteocondral y lesiones del retináculo lateral, así como otras posibles lesiones asociadas (meniscos y cartílago articular).
        • La RNM es el patrón de referencia para la valoración del ligamento femoropatelar medial (LFPM) (Krebs C, 2018).

    ¿Cómo se trata?

    • Reducción cerrada, mediante la extensión progresiva de la extremidad mientras se empuja medialmente la rótula (Levy BA, 2012).
      • Después de la reducción hay que evaluar la integridad del mecanismo extensor, diciendo al paciente que mantenga la pierna recta sin contactar con la camilla. También hay que valorar la estabilidad de la rodilla, para hacer un diagnóstico diferencial con lesiones del ligamento cruzado anterior y los ligamentos colaterales.
      • En el caso de presentar derrame articular a tensión, se puede realizar artrocentesis para aliviar síntomas y facilitar la exploración física y radiológica. La presencia de hemartros con componentes grasos obligará a descartar una lesión osteocondral.
    • Conseguida la reducción, el tratamiento conservador es la “recomendación standard” ante un primer episodio de luxación, actualmente no existe evidencia de que el tratamiento quirúrgico sea superior al tratamiento no quirúrgico (Liebensteiner MC, 2017; Longo UG, 2017).
      • Calza u ortesis inguinopédica durante 6 semanas. Se permite la deambulación en carga parcial según tolerancia, ayudado de muletas.
      • Existen otros protocolos de inmovilización de 3 semanas de duración con posterior aumento gradual del balance articular asociado a fisioterapia activa, fundamentalmente isométricos de cuádriceps.
    • Sin embargo, en cada caso el manejo debe ser individualizado, valorando los factores anatómicos y factores predisponentes existentes, ya que un mayor riesgo de recurrencia podría justificar la intervención quirúrgica ante un primer episodio de luxación (Sillanpää PJ, 2012; Liebensteiner MC, 2017; Longo UG, 2017).
      • En adultos los estudios indican que el tratamiento quirúrgico ante un primer episodio de luxación consigue disminuir la tasa de reluxación, si bien no mejora los resultados en las escalas funcionales.
      • La lesión osteocondral o las lesiones óseas por arrancamiento del ligamento femoropatelar son criterios para realizar cirugía inmediata tras un episodio agudo.
      • También sería criterio quirúrgico las luxaciones recidivantes.
      • La reparación quirúrgica de la lesión puede realizarse mediante cirugía abierta o artroscópica (plicatura del retináculo) según el tamaño y localización de la lesión. En este contexto se puede asociar una cirugía de reparación del LFPM si existe rotura a nivel de la inserción femoral.

    ¿Cuáles son sus complicaciones?

    • Lesiones osteocondrales asociadas (65%).
    • Luxaciones recidivantes (entre 15% y el 40% tras un primer episodio y más del 50% tras un segundo episodio de luxación) (Parikh SN, 2018).
    • Lesión del mecanismo extensor.
    • Artrosis patelofemoral.

    ¿Cómo se rehabilita?

    • No siempre está indicado el tratamiento rehabilitador después de un primer episodio de luxación de rótula.
      • En pacientes jóvenes luego del período de inmovilización muchas veces es suficiente indicar deambulación asistida con muletas y ejercicios progresivos de flexo-extensión de la rodilla.
      • En pacientes mayores por el contrario a veces se benefician del tratamiento rehabilitador con el fin de fortalecer la musculatura y obtener así una buena recuperación funcional.
    • Periodo de inmovilización:
      • Posición elevada del miembro inferior.
      • Isométricos del cuádriceps.
      • Movilización activa de cadera, pie y tobillo.
      • Marcha con bastones y apoyo en contacto.
    • Después de la inmovilización:
      • Movilización activo-asistida de flexo extensión de rodilla.
      • Masaje desfibrosante de los tejidos peri rotulianos.
      • Movilización pasiva de la rótula.
      • Hidrocinesiterapia en piscina:
        • Ejercicios de flexo-extensión de rodilla.
        • Bateos y pedaleos de miembros inferiores.
        • Marcha subacuática.
      • Marcha con bastones y apoyo progresivo.
      • Refuerzo muscular del cuádriceps:
        • Trabajo isométrico del cuádriceps entre 0 a 30 grados.
        • Trabajo selectivo del vasto interno global y oblicuo.
        • De forma progresiva trabajo dinámico del cuádriceps.
      • Electroestimulación del vasto interno.
      • Trabajo isométrico y dinámico de isquiotibiales.
      • Trabajo dinámico de rotadores internos de la tibia.
      • Trabajo dinámico del tríceps sural.
      • Reeducación de la marcha.

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    Bibliografía

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