Fisterra

    Hiperhidrosis

    ¿De qué hablamos?


    La hiperhidrosis es una enfermedad crónica que lleva a la producción excesiva de sudor superando las necesidades fisiológicas de termorregulación. Los pacientes que la padecen sudan de forma profusa y abundante ante cualquier ejercicio físico, estímulo emocional o elevación de temperatura.

    Afecta al 3% de la población (por igual a hombres y mujeres) y el 65% presenta antecedentes familiares (McConaghy JR, 2018; Nawrocki S, 2019).

    La presencia de sudoración excesiva hace que la piel esté húmeda, traspasando hasta la ropa a nivel de las axilas. En los casos más graves (especialmente en los pies cuando utilizan zapatos que no transpiran), la piel aparece reblandecida, macerada, pudiendo aparecer descamación, fisuras e infecciones que les provocan dolor. A nivel palmar, les dificulta el manejo de papeles o materiales que se estropean con la humedad.

    La hiperhidrosis disminuye su calidad de vida, llevándolos a reducir sus actividades públicas e incluso a desarrollar fobia social. Presentan mayor incidencia de estrés y síntomas depresivos (Gross KM, 2014). Más de un tercio de los pacientes consideran que su condición es apenas tolerable o completamente intolerable (McConaghy JR, 2018).

    En algunos pacientes el olor del sudor es desagradable (bromhidrosis) debido a la participación de las glándulas apocrinas. En unos pocos pacientes, en la piel de las zonas afectadas, se produce coloración (cromohidrosis) con predilección por las axilas y la cara; dependiendo del nivel de lipofucsina esta será de diferentes tonalidades (amarillo, verde, azul o negro). La bromhidrosis y la cromohidrosis pueden aparecer solas o asociadas a la hiperhidrosis (Semkova K, 2015).

    Existen tres tipos de glándulas sudoríparas en la piel:
    • Ecrinas: son las más numerosas. Encargadas de la termorregulación, distribuidas por toda la piel. Se encuentran en mayor número en palmas, plantas, cara y axilas. Se regulan por el neurotransmisor acetilcolina y se inhiben por la atropina. Son activadas por el sistema nervioso simpático.
    • Apocrinas: encargadas de la comunicación olfativa, localizadas en las axilas, pezones, área genital y conducto auditivo externo. Se activan con la pubertad y están reguladas por fibras nerviosas adrenérgicas.
    • Apoecrinas: con características intermedias a las anteriores, se localizan en exclusividad en las axilas.
    El sudor térmico y el emocional están controlados por diferentes regiones del cerebro. El térmico es controlado por el hipotálamo, mientras que el emocional está regulado por la corteza cerebral que activa las neuronas del sistema simpático para estimular las glándulas ecrinas, las cuales son normales en pacientes con hiperhidrosis (no hay cambios en su tamaño, número o histología) (Nawrocki S, 2019).

    La fisiopatología de la hiperhidrosis primaria podría estar relacionada con una sobreestimulación de las glándulas ecrinas a través de un recorrido neurológico anómalo, en respuesta desproporcionada a diversos estímulos que eleven el nivel basal de secreción de sudor. Aunque, con frecuencia, la hiperhidrosis está inducida por estrés emocional, muchas veces se produce de forma espontánea e intermitente.

    El umbral de sudoración puede ser más bajo que el de la sudoración normal diaria, de manera que las actividades habituales son suficientes para mantener una secreción de sudor continuada (Smith C, 2023). Se ha encontrado en los pacientes con hiperhidrosis primaria más receptores alfa-7 nicotínicos y de acetilcolina en los ganglios simpáticos que en la población general (De Moura Junior NB, 2013), lo cual también podría estar en relación con la respuesta aumentada ante el mismo estímulo.

    También se ha hallado en estos pacientes alteración en la respuesta autónoma cardíaca y en la respuesta vasoconstrictora periférica, que puede implicar una disfunción del sistema autonómico más compleja (Bimer P, 2000; Nawrocki S, 2019).

    ¿Cuántos tipos hay y con qué se relacionan?

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    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    Bibliografía

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Hiperhidrosis

    Fecha de revisión: 26/05/2023
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La hiperhidrosis es una enfermedad crónica que lleva a la producción excesiva de sudor superando las necesidades fisiológicas de termorregulación. Los pacientes que la padecen sudan de forma profusa y abundante ante cualquier ejercicio físico, estímulo emocional o elevación de temperatura.

    Afecta al 3% de la población (por igual a hombres y mujeres) y el 65% presenta antecedentes familiares (McConaghy JR, 2018; Nawrocki S, 2019).

    La presencia de sudoración excesiva hace que la piel esté húmeda, traspasando hasta la ropa a nivel de las axilas. En los casos más graves (especialmente en los pies cuando utilizan zapatos que no transpiran), la piel aparece reblandecida, macerada, pudiendo aparecer descamación, fisuras e infecciones que les provocan dolor. A nivel palmar, les dificulta el manejo de papeles o materiales que se estropean con la humedad.

    La hiperhidrosis disminuye su calidad de vida, llevándolos a reducir sus actividades públicas e incluso a desarrollar fobia social. Presentan mayor incidencia de estrés y síntomas depresivos (Gross KM, 2014). Más de un tercio de los pacientes consideran que su condición es apenas tolerable o completamente intolerable (McConaghy JR, 2018).

    En algunos pacientes el olor del sudor es desagradable (bromhidrosis) debido a la participación de las glándulas apocrinas. En unos pocos pacientes, en la piel de las zonas afectadas, se produce coloración (cromohidrosis) con predilección por las axilas y la cara; dependiendo del nivel de lipofucsina esta será de diferentes tonalidades (amarillo, verde, azul o negro). La bromhidrosis y la cromohidrosis pueden aparecer solas o asociadas a la hiperhidrosis (Semkova K, 2015).

    Existen tres tipos de glándulas sudoríparas en la piel:
    • Ecrinas: son las más numerosas. Encargadas de la termorregulación, distribuidas por toda la piel. Se encuentran en mayor número en palmas, plantas, cara y axilas. Se regulan por el neurotransmisor acetilcolina y se inhiben por la atropina. Son activadas por el sistema nervioso simpático.
    • Apocrinas: encargadas de la comunicación olfativa, localizadas en las axilas, pezones, área genital y conducto auditivo externo. Se activan con la pubertad y están reguladas por fibras nerviosas adrenérgicas.
    • Apoecrinas: con características intermedias a las anteriores, se localizan en exclusividad en las axilas.
    El sudor térmico y el emocional están controlados por diferentes regiones del cerebro. El térmico es controlado por el hipotálamo, mientras que el emocional está regulado por la corteza cerebral que activa las neuronas del sistema simpático para estimular las glándulas ecrinas, las cuales son normales en pacientes con hiperhidrosis (no hay cambios en su tamaño, número o histología) (Nawrocki S, 2019).

    La fisiopatología de la hiperhidrosis primaria podría estar relacionada con una sobreestimulación de las glándulas ecrinas a través de un recorrido neurológico anómalo, en respuesta desproporcionada a diversos estímulos que eleven el nivel basal de secreción de sudor. Aunque, con frecuencia, la hiperhidrosis está inducida por estrés emocional, muchas veces se produce de forma espontánea e intermitente.

    El umbral de sudoración puede ser más bajo que el de la sudoración normal diaria, de manera que las actividades habituales son suficientes para mantener una secreción de sudor continuada (Smith C, 2023). Se ha encontrado en los pacientes con hiperhidrosis primaria más receptores alfa-7 nicotínicos y de acetilcolina en los ganglios simpáticos que en la población general (De Moura Junior NB, 2013), lo cual también podría estar en relación con la respuesta aumentada ante el mismo estímulo.

    También se ha hallado en estos pacientes alteración en la respuesta autónoma cardíaca y en la respuesta vasoconstrictora periférica, que puede implicar una disfunción del sistema autonómico más compleja (Bimer P, 2000; Nawrocki S, 2019).

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    Fecha de revisión: 26/05/2023

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    La hiperhidrosis es una enfermedad crónica que lleva a la producción excesiva de sudor superando las necesidades fisiológicas de termorregulación. Los pacientes que la padecen sudan de forma profusa y abundante ante cualquier ejercicio físico, estímulo emocional o elevación de temperatura.

    Afecta al 3% de la población (por igual a hombres y mujeres) y el 65% presenta antecedentes familiares (McConaghy JR, 2018; Nawrocki S, 2019).

    La presencia de sudoración excesiva hace que la piel esté húmeda, traspasando hasta la ropa a nivel de las axilas. En los casos más graves (especialmente en los pies cuando utilizan zapatos que no transpiran), la piel aparece reblandecida, macerada, pudiendo aparecer descamación, fisuras e infecciones que les provocan dolor. A nivel palmar, les dificulta el manejo de papeles o materiales que se estropean con la humedad.

    La hiperhidrosis disminuye su calidad de vida, llevándolos a reducir sus actividades públicas e incluso a desarrollar fobia social. Presentan mayor incidencia de estrés y síntomas depresivos (Gross KM, 2014). Más de un tercio de los pacientes consideran que su condición es apenas tolerable o completamente intolerable (McConaghy JR, 2018).

    En algunos pacientes el olor del sudor es desagradable (bromhidrosis) debido a la participación de las glándulas apocrinas. En unos pocos pacientes, en la piel de las zonas afectadas, se produce coloración (cromohidrosis) con predilección por las axilas y la cara; dependiendo del nivel de lipofucsina esta será de diferentes tonalidades (amarillo, verde, azul o negro). La bromhidrosis y la cromohidrosis pueden aparecer solas o asociadas a la hiperhidrosis (Semkova K, 2015).

    Existen tres tipos de glándulas sudoríparas en la piel:
    • Ecrinas: son las más numerosas. Encargadas de la termorregulación, distribuidas por toda la piel. Se encuentran en mayor número en palmas, plantas, cara y axilas. Se regulan por el neurotransmisor acetilcolina y se inhiben por la atropina. Son activadas por el sistema nervioso simpático.
    • Apocrinas: encargadas de la comunicación olfativa, localizadas en las axilas, pezones, área genital y conducto auditivo externo. Se activan con la pubertad y están reguladas por fibras nerviosas adrenérgicas.
    • Apoecrinas: con características intermedias a las anteriores, se localizan en exclusividad en las axilas.
    El sudor térmico y el emocional están controlados por diferentes regiones del cerebro. El térmico es controlado por el hipotálamo, mientras que el emocional está regulado por la corteza cerebral que activa las neuronas del sistema simpático para estimular las glándulas ecrinas, las cuales son normales en pacientes con hiperhidrosis (no hay cambios en su tamaño, número o histología) (Nawrocki S, 2019).

    La fisiopatología de la hiperhidrosis primaria podría estar relacionada con una sobreestimulación de las glándulas ecrinas a través de un recorrido neurológico anómalo, en respuesta desproporcionada a diversos estímulos que eleven el nivel basal de secreción de sudor. Aunque, con frecuencia, la hiperhidrosis está inducida por estrés emocional, muchas veces se produce de forma espontánea e intermitente.

    El umbral de sudoración puede ser más bajo que el de la sudoración normal diaria, de manera que las actividades habituales son suficientes para mantener una secreción de sudor continuada (Smith C, 2023). Se ha encontrado en los pacientes con hiperhidrosis primaria más receptores alfa-7 nicotínicos y de acetilcolina en los ganglios simpáticos que en la población general (De Moura Junior NB, 2013), lo cual también podría estar en relación con la respuesta aumentada ante el mismo estímulo.

    También se ha hallado en estos pacientes alteración en la respuesta autónoma cardíaca y en la respuesta vasoconstrictora periférica, que puede implicar una disfunción del sistema autonómico más compleja (Bimer P, 2000; Nawrocki S, 2019).

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