Fisterra

    Herpes simple no genital

    ¿De qué hablamos?


    El herpes labial es una infección viral muy prevalente, con recurrencias frecuentes, causado por el virus herpes simple (VHS), del que existen dos tipos: VHS-1 y VHS-2. El VHS-1 causa la mayor parte de las lesiones en labios, boca y córnea y el VHS-2 causa la mayoría de las lesiones genitales. Aunque las infecciones genitales causadas por VHS-1 han aumentado los últimos años, siendo responsable del 50% de las primoinfecciones genitales (Lorenz BD, 2018). Los 2 subtipos pueden afectar a cualquiera de las áreas referidas, de forma que el VHS-1 puede ser responsable de infecciones a nivel de genitales, hígado, pulmón, ojo y el sistema nervioso central. Estas infecciones pueden ser graves, especialmente en inmunodeprimidos.

    La prevalencia mundial estimada en menores de 50 años para VHS-1 en 2012 fue del 67% y del 1% VHS-2. En Europa la prevalencia es del 50-80% para VHS-1 y 4-24% para VHS-2 (Looker KJ, 2015). En España la prevalencia de infecciones del VHS-1 es mayor del 45%, mientras que la del VHS-2 se encuentra en torno al 5%. La prevalencia descrita por edad es del 46% en el rango de 14 a 17 años, del 71,9% en el de 15 a 24 años, del 83,7% en el de 25 a 34 años y del 84% en el de 35 a 45 años, probablemente sin variaciones a lo largo del tiempo. Existe una alta frecuencia de infección latente en la población general sana, de hecho, un porcentaje elevado de individuos seropositivos (alrededor del 40%) no refieren antecedentes de brotes (Aguilar L, 2005; De Ory F, 1999). Sólo el 20-25% de paciente seropositivos VHS-1 y 10-20% VHS-2 presentaron síntomas (Lorenz BD, 2018).

    Se trasmite por la inoculación de VHS-1 en mucosas, contacto con la saliva o por contacto directo con las lesiones. Habitualmente se trasmite en la infancia, antes de los 20 años, produciendo una primoinfección en forma de gingivoestomatitis. El periodo de incubación es de 1 a 6 días (Klein RS, 2018), la secreción del virus se mantiene durante 1 a 8 semanas (Klein RS, 2018). El periodo de contagiosidad no está demostrado, el pico de la replicación viral se produce 24-48 horas tras la aparición de las vesículas y va disminuyendo hasta la aparición de costra. También puede ocurrir la trasmisión mediante replicación, diseminación y eliminación en saliva del virus, en ausencia de síntomas o lesiones (DynaMed Plus, 2015; Lorenz BD, 2018).

    No hay cura para la enfermedad, produce una infección persistente, se mantiene latente con reactivaciones esporádicas. El número de reactivaciones disminuye después de los 35 años (DynaMed Plus, 2015).

    Durante la infección primaria, los pacientes sintomáticos 2-20 días tras el contacto, desarrollan la aparición súbita de múltiples lesiones vesiculares dolorosas agrupadas en un solo sitio anatómico, las ampollas se rompen, dejando úlceras dolorosas, que secan, producen una costra y posteriormente sanan.

    Pueden durar hasta 10 a 14 días acompañado de gingivoestomatitis (más frecuentes en la infancia) y faringitis (más frecuente en la adolescencia) con o sin síntomas sistémicos como fiebre, mialgias, linfadenopatía y malestar general. Sin embargo, >80% de las infecciones primarias por VHS-1 son asintomáticas (Klein RS, 2018; Lorenz BD, 2018).

    La primoinfección por VHS-1 puede afectar a cualquier parte de la piel, sobre todo si se produce una alteración de la integridad cutánea, como pueden ser el panadizo herpético, herpes gladiatorum, eritema multiforme, eccema herpético.

    También puede afectar a otras regiones, como la córnea y el sistema nervioso central (SNC).

    La afectación ocular se produce en menos de 5% de los pacientes. Se puede manifestar en forma de queratitis, conjuntivitis, blefaritis y necrosis retiniana aguda. En la queratitis herpética (presentación ocular más frecuente) se pueden observar lesiones dendríticas características de la córnea pudiendo producir ceguera. Es la causa de ceguera unilateral más frecuente del mundo con un 37-80% de recurrencias (Klein RS, 2018).

    En cuanto a la afectación del SNC, se han observado casos esporádicos de encefalitis, meningitis aséptica, disfunción autonómica, mielitis transversa, meningitis linfocítica benigna recurrente y parálisis de Bell (Klein RS, 2018). Siendo la causa más común de encefalitis episódica grave, 10-20% de todas las encefalitis víricas y contribuye en un 10-20% de encefalitis y meningitis agudas a nivel mundial (Le Doare K, 2015; Pérez SK, 2010).

    Después de la infección primaria, VHS se mantiene en un estado latente en las neuronas ganglionares, desde donde migra hasta piel y mucosas y produce reactivaciones. El 85% de los pacientes, reconocen síntomas prodrómicos (dolor, ardor, hormigueo y prurito) las 24 horas antes de la aparición de las lesiones. La recurrencia se manifiesta en la misma localización que la lesión primaria, habitualmente en el labio, con una duración aproximada de cinco días. Rara vez se asocia con signos o síntomas sistémicos (Klein RS, 2018). El herpes labial recurrente se manifiesta en 25-50% de los pacientes que han padecido primoinfección con VHS-1 y 24% VHS-2.

    La frecuencia y la gravedad de la reactivación está determinada por muchos factores desencadenantes incluyendo la exposición a la luz solar, la fiebre, la menstruación, el uso de corticoides, el estrés emocional, un traumatismo en la zona de la infección primaria, la manipulación del nervio trigémino o estados de inmunodeficiencia. La recurrencia es variable, desde 1 vez al mes (24%) hasta 2 veces al año (19%).

    En pacientes inmunodeprimidos, existe un mayor riesgo de diseminación y las recurrencias son más frecuentes y de mayor gravedad, pudiendo afectar a localizaciones atípicas como pulmones o el tracto gastrointestinal.

    Las complicaciones por VHS son poco frecuentes, siendo la más frecuente la sobreinfección bacteriana. Menos frecuentes son la hepatitis fulminante, la neumonitis o la esofagitis.

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se trata?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Más en la red

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Autoras

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Conflicto de intereses
    No disponible.

    Herpes simple no genital

    Fecha de revisión: 25/01/2019
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    El herpes labial es una infección viral muy prevalente, con recurrencias frecuentes, causado por el virus herpes simple (VHS), del que existen dos tipos: VHS-1 y VHS-2. El VHS-1 causa la mayor parte de las lesiones en labios, boca y córnea y el VHS-2 causa la mayoría de las lesiones genitales. Aunque las infecciones genitales causadas por VHS-1 han aumentado los últimos años, siendo responsable del 50% de las primoinfecciones genitales (Lorenz BD, 2018). Los 2 subtipos pueden afectar a cualquiera de las áreas referidas, de forma que el VHS-1 puede ser responsable de infecciones a nivel de genitales, hígado, pulmón, ojo y el sistema nervioso central. Estas infecciones pueden ser graves, especialmente en inmunodeprimidos.

    La prevalencia mundial estimada en menores de 50 años para VHS-1 en 2012 fue del 67% y del 1% VHS-2. En Europa la prevalencia es del 50-80% para VHS-1 y 4-24% para VHS-2 (Looker KJ, 2015). En España la prevalencia de infecciones del VHS-1 es mayor del 45%, mientras que la del VHS-2 se encuentra en torno al 5%. La prevalencia descrita por edad es del 46% en el rango de 14 a 17 años, del 71,9% en el de 15 a 24 años, del 83,7% en el de 25 a 34 años y del 84% en el de 35 a 45 años, probablemente sin variaciones a lo largo del tiempo. Existe una alta frecuencia de infección latente en la población general sana, de hecho, un porcentaje elevado de individuos seropositivos (alrededor del 40%) no refieren antecedentes de brotes (Aguilar L, 2005; De Ory F, 1999). Sólo el 20-25% de paciente seropositivos VHS-1 y 10-20% VHS-2 presentaron síntomas (Lorenz BD, 2018).

    Se trasmite por la inoculación de VHS-1 en mucosas, contacto con la saliva o por contacto directo con las lesiones. Habitualmente se trasmite en la infancia, antes de los 20 años, produciendo una primoinfección en forma de gingivoestomatitis. El periodo de incubación es de 1 a 6 días (Klein RS, 2018), la secreción del virus se mantiene durante 1 a 8 semanas (Klein RS, 2018). El periodo de contagiosidad no está demostrado, el pico de la replicación viral se produce 24-48 horas tras la aparición de las vesículas y va disminuyendo hasta la aparición de costra. También puede ocurrir la trasmisión mediante replicación, diseminación y eliminación en saliva del virus, en ausencia de síntomas o lesiones (DynaMed Plus, 2015; Lorenz BD, 2018).

    No hay cura para la enfermedad, produce una infección persistente, se mantiene latente con reactivaciones esporádicas. El número de reactivaciones disminuye después de los 35 años (DynaMed Plus, 2015).

    Durante la infección primaria, los pacientes sintomáticos 2-20 días tras el contacto, desarrollan la aparición súbita de múltiples lesiones vesiculares dolorosas agrupadas en un solo sitio anatómico, las ampollas se rompen, dejando úlceras dolorosas, que secan, producen una costra y posteriormente sanan.

    Pueden durar hasta 10 a 14 días acompañado de gingivoestomatitis (más frecuentes en la infancia) y faringitis (más frecuente en la adolescencia) con o sin síntomas sistémicos como fiebre, mialgias, linfadenopatía y malestar general. Sin embargo, >80% de las infecciones primarias por VHS-1 son asintomáticas (Klein RS, 2018; Lorenz BD, 2018).

    La primoinfección por VHS-1 puede afectar a cualquier parte de la piel, sobre todo si se produce una alteración de la integridad cutánea, como pueden ser el panadizo herpético, herpes gladiatorum, eritema multiforme, eccema herpético.

    También puede afectar a otras regiones, como la córnea y el sistema nervioso central (SNC).

    La afectación ocular se produce en menos de 5% de los pacientes. Se puede manifestar en forma de queratitis, conjuntivitis, blefaritis y necrosis retiniana aguda. En la queratitis herpética (presentación ocular más frecuente) se pueden observar lesiones dendríticas características de la córnea pudiendo producir ceguera. Es la causa de ceguera unilateral más frecuente del mundo con un 37-80% de recurrencias (Klein RS, 2018).

    En cuanto a la afectación del SNC, se han observado casos esporádicos de encefalitis, meningitis aséptica, disfunción autonómica, mielitis transversa, meningitis linfocítica benigna recurrente y parálisis de Bell (Klein RS, 2018). Siendo la causa más común de encefalitis episódica grave, 10-20% de todas las encefalitis víricas y contribuye en un 10-20% de encefalitis y meningitis agudas a nivel mundial (Le Doare K, 2015; Pérez SK, 2010).

    Después de la infección primaria, VHS se mantiene en un estado latente en las neuronas ganglionares, desde donde migra hasta piel y mucosas y produce reactivaciones. El 85% de los pacientes, reconocen síntomas prodrómicos (dolor, ardor, hormigueo y prurito) las 24 horas antes de la aparición de las lesiones. La recurrencia se manifiesta en la misma localización que la lesión primaria, habitualmente en el labio, con una duración aproximada de cinco días. Rara vez se asocia con signos o síntomas sistémicos (Klein RS, 2018). El herpes labial recurrente se manifiesta en 25-50% de los pacientes que han padecido primoinfección con VHS-1 y 24% VHS-2.

    La frecuencia y la gravedad de la reactivación está determinada por muchos factores desencadenantes incluyendo la exposición a la luz solar, la fiebre, la menstruación, el uso de corticoides, el estrés emocional, un traumatismo en la zona de la infección primaria, la manipulación del nervio trigémino o estados de inmunodeficiencia. La recurrencia es variable, desde 1 vez al mes (24%) hasta 2 veces al año (19%).

    En pacientes inmunodeprimidos, existe un mayor riesgo de diseminación y las recurrencias son más frecuentes y de mayor gravedad, pudiendo afectar a localizaciones atípicas como pulmones o el tracto gastrointestinal.

    Las complicaciones por VHS son poco frecuentes, siendo la más frecuente la sobreinfección bacteriana. Menos frecuentes son la hepatitis fulminante, la neumonitis o la esofagitis.

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se trata?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Más en la red

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Autoras

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Conflicto de intereses
    No disponible.

    Herpes simple no genital

    Fecha de revisión: 25/01/2019

    ¿De qué hablamos?


    El herpes labial es una infección viral muy prevalente, con recurrencias frecuentes, causado por el virus herpes simple (VHS), del que existen dos tipos: VHS-1 y VHS-2. El VHS-1 causa la mayor parte de las lesiones en labios, boca y córnea y el VHS-2 causa la mayoría de las lesiones genitales. Aunque las infecciones genitales causadas por VHS-1 han aumentado los últimos años, siendo responsable del 50% de las primoinfecciones genitales (Lorenz BD, 2018). Los 2 subtipos pueden afectar a cualquiera de las áreas referidas, de forma que el VHS-1 puede ser responsable de infecciones a nivel de genitales, hígado, pulmón, ojo y el sistema nervioso central. Estas infecciones pueden ser graves, especialmente en inmunodeprimidos.

    La prevalencia mundial estimada en menores de 50 años para VHS-1 en 2012 fue del 67% y del 1% VHS-2. En Europa la prevalencia es del 50-80% para VHS-1 y 4-24% para VHS-2 (Looker KJ, 2015). En España la prevalencia de infecciones del VHS-1 es mayor del 45%, mientras que la del VHS-2 se encuentra en torno al 5%. La prevalencia descrita por edad es del 46% en el rango de 14 a 17 años, del 71,9% en el de 15 a 24 años, del 83,7% en el de 25 a 34 años y del 84% en el de 35 a 45 años, probablemente sin variaciones a lo largo del tiempo. Existe una alta frecuencia de infección latente en la población general sana, de hecho, un porcentaje elevado de individuos seropositivos (alrededor del 40%) no refieren antecedentes de brotes (Aguilar L, 2005; De Ory F, 1999). Sólo el 20-25% de paciente seropositivos VHS-1 y 10-20% VHS-2 presentaron síntomas (Lorenz BD, 2018).

    Se trasmite por la inoculación de VHS-1 en mucosas, contacto con la saliva o por contacto directo con las lesiones. Habitualmente se trasmite en la infancia, antes de los 20 años, produciendo una primoinfección en forma de gingivoestomatitis. El periodo de incubación es de 1 a 6 días (Klein RS, 2018), la secreción del virus se mantiene durante 1 a 8 semanas (Klein RS, 2018). El periodo de contagiosidad no está demostrado, el pico de la replicación viral se produce 24-48 horas tras la aparición de las vesículas y va disminuyendo hasta la aparición de costra. También puede ocurrir la trasmisión mediante replicación, diseminación y eliminación en saliva del virus, en ausencia de síntomas o lesiones (DynaMed Plus, 2015; Lorenz BD, 2018).

    No hay cura para la enfermedad, produce una infección persistente, se mantiene latente con reactivaciones esporádicas. El número de reactivaciones disminuye después de los 35 años (DynaMed Plus, 2015).

    Durante la infección primaria, los pacientes sintomáticos 2-20 días tras el contacto, desarrollan la aparición súbita de múltiples lesiones vesiculares dolorosas agrupadas en un solo sitio anatómico, las ampollas se rompen, dejando úlceras dolorosas, que secan, producen una costra y posteriormente sanan.

    Pueden durar hasta 10 a 14 días acompañado de gingivoestomatitis (más frecuentes en la infancia) y faringitis (más frecuente en la adolescencia) con o sin síntomas sistémicos como fiebre, mialgias, linfadenopatía y malestar general. Sin embargo, >80% de las infecciones primarias por VHS-1 son asintomáticas (Klein RS, 2018; Lorenz BD, 2018).

    La primoinfección por VHS-1 puede afectar a cualquier parte de la piel, sobre todo si se produce una alteración de la integridad cutánea, como pueden ser el panadizo herpético, herpes gladiatorum, eritema multiforme, eccema herpético.

    También puede afectar a otras regiones, como la córnea y el sistema nervioso central (SNC).

    La afectación ocular se produce en menos de 5% de los pacientes. Se puede manifestar en forma de queratitis, conjuntivitis, blefaritis y necrosis retiniana aguda. En la queratitis herpética (presentación ocular más frecuente) se pueden observar lesiones dendríticas características de la córnea pudiendo producir ceguera. Es la causa de ceguera unilateral más frecuente del mundo con un 37-80% de recurrencias (Klein RS, 2018).

    En cuanto a la afectación del SNC, se han observado casos esporádicos de encefalitis, meningitis aséptica, disfunción autonómica, mielitis transversa, meningitis linfocítica benigna recurrente y parálisis de Bell (Klein RS, 2018). Siendo la causa más común de encefalitis episódica grave, 10-20% de todas las encefalitis víricas y contribuye en un 10-20% de encefalitis y meningitis agudas a nivel mundial (Le Doare K, 2015; Pérez SK, 2010).

    Después de la infección primaria, VHS se mantiene en un estado latente en las neuronas ganglionares, desde donde migra hasta piel y mucosas y produce reactivaciones. El 85% de los pacientes, reconocen síntomas prodrómicos (dolor, ardor, hormigueo y prurito) las 24 horas antes de la aparición de las lesiones. La recurrencia se manifiesta en la misma localización que la lesión primaria, habitualmente en el labio, con una duración aproximada de cinco días. Rara vez se asocia con signos o síntomas sistémicos (Klein RS, 2018). El herpes labial recurrente se manifiesta en 25-50% de los pacientes que han padecido primoinfección con VHS-1 y 24% VHS-2.

    La frecuencia y la gravedad de la reactivación está determinada por muchos factores desencadenantes incluyendo la exposición a la luz solar, la fiebre, la menstruación, el uso de corticoides, el estrés emocional, un traumatismo en la zona de la infección primaria, la manipulación del nervio trigémino o estados de inmunodeficiencia. La recurrencia es variable, desde 1 vez al mes (24%) hasta 2 veces al año (19%).

    En pacientes inmunodeprimidos, existe un mayor riesgo de diseminación y las recurrencias son más frecuentes y de mayor gravedad, pudiendo afectar a localizaciones atípicas como pulmones o el tracto gastrointestinal.

    Las complicaciones por VHS son poco frecuentes, siendo la más frecuente la sobreinfección bacteriana. Menos frecuentes son la hepatitis fulminante, la neumonitis o la esofagitis.

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se trata?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Más en la red

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Autoras

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Conflicto de intereses
    No disponible.
    © Descargado el 02/10/2022 6:42:17 Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright © . Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Estas son sus opciones

    ¿Necesita ayuda o más información? Llame al 932 415 960

    ¿Ya está registrado?

    Inicie sesión con su cuenta personal