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    Hernia umbilical

    ¿De qué hablamos?


    El ombligo es la cicatriz dejada por la inserción del cordón umbilical tras la trombosis de las arterias y venaumbilicales después del parto. Representa un punto de debilidad de la pared abdominal (Feliu X, 2005). Los procesos que conllevan aumento de presión intraabdominal favorecen la aparición de hernias (protusión de una parte del contenido abdominal a través del orificio umbilical). Por ello es más frecuente en obesos, cirróticos con ascitis, mujeres multíparas o pacientes con diálisis peritoneal. La desnutrición y el deterioro del tejido conectivo de los músculos abdominales también favorecen su aparición.

    Las hernias umbilicales son bastantes comunes. Afectan al 2-3% de la población. Representan aproximadamente entre el 6 y el 14% de las hernias de pared abdominal del adulto. Suelen constituir un defecto adquirido, al encontrar sólo un 10% de adultos con antecedentes de hernia umbilical en la infancia (Barreiro F, 2006). En Estados Unidos se reparan alrededor de 175.000 hernias umbilicales al año (Appleby PW, 2018).

    La hernia umbilical se presenta clínicamente como una tumoración a nivel del ombligo, que aumenta con las maniobras de Valsalva y desaparece con el decúbito. El saco herniario está formado por el peritoneo evaginado. El contenido del saco de la hernia puede ser epiplón, asas intestinales o líquido ascítico (frecuente en pacientes cirróticos).

    Las hernias umbilicales suelen ser asintomáticas. Frecuentemente sólo representan un problema estético. En ocasiones pueden producir dolor o pequeñas molestias locales. Pueden presentarse episodios esporádicos de incarceración con reducción espontánea o complicarse con cuadros suboclusivos.

    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    Casos especiales

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    Bibliografía

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    Autora

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Hernia umbilical

    Fecha de revisión: 21/08/2019
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    El ombligo es la cicatriz dejada por la inserción del cordón umbilical tras la trombosis de las arterias y venaumbilicales después del parto. Representa un punto de debilidad de la pared abdominal (Feliu X, 2005). Los procesos que conllevan aumento de presión intraabdominal favorecen la aparición de hernias (protusión de una parte del contenido abdominal a través del orificio umbilical). Por ello es más frecuente en obesos, cirróticos con ascitis, mujeres multíparas o pacientes con diálisis peritoneal. La desnutrición y el deterioro del tejido conectivo de los músculos abdominales también favorecen su aparición.

    Las hernias umbilicales son bastantes comunes. Afectan al 2-3% de la población. Representan aproximadamente entre el 6 y el 14% de las hernias de pared abdominal del adulto. Suelen constituir un defecto adquirido, al encontrar sólo un 10% de adultos con antecedentes de hernia umbilical en la infancia (Barreiro F, 2006). En Estados Unidos se reparan alrededor de 175.000 hernias umbilicales al año (Appleby PW, 2018).

    La hernia umbilical se presenta clínicamente como una tumoración a nivel del ombligo, que aumenta con las maniobras de Valsalva y desaparece con el decúbito. El saco herniario está formado por el peritoneo evaginado. El contenido del saco de la hernia puede ser epiplón, asas intestinales o líquido ascítico (frecuente en pacientes cirróticos).

    Las hernias umbilicales suelen ser asintomáticas. Frecuentemente sólo representan un problema estético. En ocasiones pueden producir dolor o pequeñas molestias locales. Pueden presentarse episodios esporádicos de incarceración con reducción espontánea o complicarse con cuadros suboclusivos.

    ¿Cómo se diagnostica?

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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