Fisterra

    Enfermedad por virus Zika

    ¿De qué hablamos?


    El virus Zika es un virus emergente que pertenece a la familia Flaviviridae, género Flavivirus, el mismo al que pertenecen el virus del dengue, la fiebre amarilla o la encefalitis japonesa. Estos virus se transmiten a las personas fundamentalmente a través de la picadura de mosquitos del género Aedes infectados, sobre todo por el Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue, la chikunguña y la fiebre amarilla (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2016; European Centre for Disease Prevention and Control, 2016).

    El único mosquito del género Aedes existente en España es el Aedes albopictus (mosquito tigre), asentado en las provincias mediterráneas y en algún municipio del País Vasco y Aragón (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2018). El virus Zika fue observado en especies de aedes albopictus en Singapore y en Gabón. Además, en este último país se encontró en el suero de cinco pacientes, lo que confiere a este vector papel posible en la trasmisión del virus (Grard G, 2014).

    El virus Zika fue descubierto por primera vez en 1947, en el bosque Zika en Uganda. La presencia del virus en humanos se consideró inicialmente como ocasional. En 1968 se aisló el virus en humanos en Nigeria. Hasta el año 2007 sólo se habían documentado 14 casos en personas en el mundo. En los años 2007 y 2013 aparecieron brotes importantes en Micronesia y Polinesia francesa. En mayo de 2015 se confirmó en Brasil su transmisión autóctona del virus Zika, apareció un nuevo brote con gran capacidad de difusión por la alta prevalencia del mosquito transmisor y el turismo (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2016; European Centre for Disease Prevention and Control, 2016; Bogoch II, 2016). Desde finales de 2016 la enfermedad se redujo drásticamente, aunque se comunicaron 30.000 casos en 2017 en el continente americano. En Cuba se identificó una epidemia en 2017, presentándose también casos en 2018, lo que puede sugerir la existencia de una trasmisión silente en América (Musso D, 2019).

    El virus se ha detectado en sangre, saliva, orina, semen y leche materna. Puede transmitirse persona a persona mediante transmisión vertical, transfusiones y relaciones sexuales. Desde el año 2015 hasta julio de 2018 se confirmaron 52 casos de trasmisión sexual en Estados Unidos, principalmente de hombre a mujer. Parece que la trasmisión sexual durante el embarazo conlleva un mayor riesgo para el feto que la trasmisión por mosquitos. Por lo tanto, la prevención de la trasmisión del virus Zika durante el embarazo puede reducir el riesgo de infección materna y posiblemente del síndrome de Zika congénito (Polen KD, 2018).

    No se ha demostrado la trasmisión por la leche materna, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda interrumpir lactancia (Mann TZ, 2018).

    ¿Cómo se manifiesta?

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    Zika congénito

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    ¿Cómo se diagnostica?

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    ¿Cómo se trata?

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    ¿Cómo se previene?

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    Bibliografía

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Enfermedad por virus Zika

    Fecha de revisión: 22/02/2021
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    El virus Zika es un virus emergente que pertenece a la familia Flaviviridae, género Flavivirus, el mismo al que pertenecen el virus del dengue, la fiebre amarilla o la encefalitis japonesa. Estos virus se transmiten a las personas fundamentalmente a través de la picadura de mosquitos del género Aedes infectados, sobre todo por el Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue, la chikunguña y la fiebre amarilla (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2016; European Centre for Disease Prevention and Control, 2016).

    El único mosquito del género Aedes existente en España es el Aedes albopictus (mosquito tigre), asentado en las provincias mediterráneas y en algún municipio del País Vasco y Aragón (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2018). El virus Zika fue observado en especies de aedes albopictus en Singapore y en Gabón. Además, en este último país se encontró en el suero de cinco pacientes, lo que confiere a este vector papel posible en la trasmisión del virus (Grard G, 2014).

    El virus Zika fue descubierto por primera vez en 1947, en el bosque Zika en Uganda. La presencia del virus en humanos se consideró inicialmente como ocasional. En 1968 se aisló el virus en humanos en Nigeria. Hasta el año 2007 sólo se habían documentado 14 casos en personas en el mundo. En los años 2007 y 2013 aparecieron brotes importantes en Micronesia y Polinesia francesa. En mayo de 2015 se confirmó en Brasil su transmisión autóctona del virus Zika, apareció un nuevo brote con gran capacidad de difusión por la alta prevalencia del mosquito transmisor y el turismo (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2016; European Centre for Disease Prevention and Control, 2016; Bogoch II, 2016). Desde finales de 2016 la enfermedad se redujo drásticamente, aunque se comunicaron 30.000 casos en 2017 en el continente americano. En Cuba se identificó una epidemia en 2017, presentándose también casos en 2018, lo que puede sugerir la existencia de una trasmisión silente en América (Musso D, 2019).

    El virus se ha detectado en sangre, saliva, orina, semen y leche materna. Puede transmitirse persona a persona mediante transmisión vertical, transfusiones y relaciones sexuales. Desde el año 2015 hasta julio de 2018 se confirmaron 52 casos de trasmisión sexual en Estados Unidos, principalmente de hombre a mujer. Parece que la trasmisión sexual durante el embarazo conlleva un mayor riesgo para el feto que la trasmisión por mosquitos. Por lo tanto, la prevención de la trasmisión del virus Zika durante el embarazo puede reducir el riesgo de infección materna y posiblemente del síndrome de Zika congénito (Polen KD, 2018).

    No se ha demostrado la trasmisión por la leche materna, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda interrumpir lactancia (Mann TZ, 2018).

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    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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    ¿De qué hablamos?


    El virus Zika es un virus emergente que pertenece a la familia Flaviviridae, género Flavivirus, el mismo al que pertenecen el virus del dengue, la fiebre amarilla o la encefalitis japonesa. Estos virus se transmiten a las personas fundamentalmente a través de la picadura de mosquitos del género Aedes infectados, sobre todo por el Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue, la chikunguña y la fiebre amarilla (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2016; European Centre for Disease Prevention and Control, 2016).

    El único mosquito del género Aedes existente en España es el Aedes albopictus (mosquito tigre), asentado en las provincias mediterráneas y en algún municipio del País Vasco y Aragón (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2018). El virus Zika fue observado en especies de aedes albopictus en Singapore y en Gabón. Además, en este último país se encontró en el suero de cinco pacientes, lo que confiere a este vector papel posible en la trasmisión del virus (Grard G, 2014).

    El virus Zika fue descubierto por primera vez en 1947, en el bosque Zika en Uganda. La presencia del virus en humanos se consideró inicialmente como ocasional. En 1968 se aisló el virus en humanos en Nigeria. Hasta el año 2007 sólo se habían documentado 14 casos en personas en el mundo. En los años 2007 y 2013 aparecieron brotes importantes en Micronesia y Polinesia francesa. En mayo de 2015 se confirmó en Brasil su transmisión autóctona del virus Zika, apareció un nuevo brote con gran capacidad de difusión por la alta prevalencia del mosquito transmisor y el turismo (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2016; European Centre for Disease Prevention and Control, 2016; Bogoch II, 2016). Desde finales de 2016 la enfermedad se redujo drásticamente, aunque se comunicaron 30.000 casos en 2017 en el continente americano. En Cuba se identificó una epidemia en 2017, presentándose también casos en 2018, lo que puede sugerir la existencia de una trasmisión silente en América (Musso D, 2019).

    El virus se ha detectado en sangre, saliva, orina, semen y leche materna. Puede transmitirse persona a persona mediante transmisión vertical, transfusiones y relaciones sexuales. Desde el año 2015 hasta julio de 2018 se confirmaron 52 casos de trasmisión sexual en Estados Unidos, principalmente de hombre a mujer. Parece que la trasmisión sexual durante el embarazo conlleva un mayor riesgo para el feto que la trasmisión por mosquitos. Por lo tanto, la prevención de la trasmisión del virus Zika durante el embarazo puede reducir el riesgo de infección materna y posiblemente del síndrome de Zika congénito (Polen KD, 2018).

    No se ha demostrado la trasmisión por la leche materna, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda interrumpir lactancia (Mann TZ, 2018).

    ¿Cómo se manifiesta?

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