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    Dispareunia

    ¿De qué hablamos?


    La dispareunia es un dolor genital recurrente y/o persistente asociado a las relaciones sexuales, que puede alterar en gran medida la salud, la calidad de vida y la autopercepción de las pacientes (Hill A, 2021). La dispareunia engloba tanto una disfunción sexual (componente psíquico) como una enfermedad orgánica ginecológica (componente físico y fisiológico), que afecta a la vida y a las relaciones de pareja (componente psicosocial) (Alimi Y, 2018). Una buena forma de prevenirla es proporcionar una buena educación sexual para fomentar la lubricación y evitar las infecciones y enfermedades genitourinarias. Con una adecuada educación sexual se mejora la salud sexual y, por lo tanto, la salud física y mental de las mujeres (Basson R, 2018).

    La prevalencia de la dispareunia femenina varía ampliamente según la población de la cual se obtengan las muestras y según cómo se defina. Puede aparecer a cualquier edad, pero existen dos picos de aumento de prevalencia en mujeres, uno entre los 20 y 29 años y otro en la menopausia. Las revisiones sistemáticas informan que la prevalencia de la dispareunia oscila entre el 8 y el 35%. Una encuesta realizada en el Reino Unido reveló que el 7,5% de las mujeres sexualmente activas declaraban tener relaciones sexuales dolorosas. Se calcula que en Estados Unidos la dispareunia afecta a entre el 10 y el 20% de las mujeres (Buhling KJ, 2023; Hill A, 2021).

    La prevalencia de la dispareunia masculina es menor, entre un 1 y un 5%. En los hombres la dispareunia se refiere a la sensación de dolor intenso en el pene, pero también puede presentarse en el prepucio, testículos, uretra y glándula prostática; antes, durante o después del coito. En la mayoría de los casos está relacionada con la presencia de dolor en la eyaculación. Asimismo, puede estar asociada, durante la fase de excitación, a la erección o, durante el coito, a la penetración. En algunos casos puede derivar en anorgasmia, imposibilidad de llegar al orgasmo durante el coito si el dolor es intenso. Incluye patologías como la prostatitis crónica, causas médicas como la enfermedad de Peyronie, frenillo corto, secuelas de herniorrafia, atrapamiento del pudendo, infecciones genitourinarias, cistitis intersticial u otras causas como las psicológicas o farmacológicas (Villarreal JA, 2019, Hellstrom WJG, 2021).

    La dispareunia y el vaginismo, que anteriormente se consideraban entidades distintas, se han agrupado dentro del trastorno de dolor/penetración genito-pélvico en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-5 de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (ver tabla 1).

    Tabla 1. Trastorno de dolor génito-pélvico/penetración. Criterios diagnósticos en el DSM-V-TR: 302.76 (F52.6) (American Psychiatric Association, 2023).
    A. Dificultades persistentes o recurrentes con una (o más) de las siguientes:
    • Penetración vaginal durante las relaciones.
    • Marcado dolor vulvovaginal o pélvico durante las relaciones vaginales o los intentos de penetración.
    • Marcado temor o ansiedad de sentir dolor vulvovaginal o pélvico antes, durante o como resultado de la penetración vaginal.
    • Tensión o contracción marcada de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración vaginal.
    B. Los síntomas han persistido durante unos 6 meses como mínimo, con una frecuencia del 75-100% de los intentos sexuales.
    C. Los síntomas provocan un malestar clínicamente significativo en el individuo.
    D. La disfunción sexual no se explica mejor por un trastorno mental no sexual o como consecuencia de una alteración grave de la relación (p. ej., violencia de género) u otros factores estresantes significativos, y no se puede atribuir a los efectos de una sustancia/medicamento o a otra afección médica.

    Debemos especificar:

    Duración:
    • Primaria: el trastorno ha existido desde que el individuo alcanzó la madurez sexual.
    • Adquirida: el trastorno empezó tras un periodo de actividad sexual relativamente normal.
    Gravedad actual:
    • Leve: evidencia de malestar leve a causa de los síntomas del Criterio A.
    • Moderado: evidencia de malestar moderado a causa de los síntomas del Criterio A.
    • Grave: evidencia de malestar grave o extremo a causa de los síntomas del Criterio A.

    ¿Cómo se origina?

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    ¿Cómo se clasifica?

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    ¿Cómo se evalúa y diagnostica a las pacientes?

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    ¿Cuáles son las entidades clínicas con nuevos abordajes y actualizaciones?

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    ¿Cómo se trata?

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    Bibliografía

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    Autoras

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Dispareunia

    Fecha de revisión: 20/11/2023
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La dispareunia es un dolor genital recurrente y/o persistente asociado a las relaciones sexuales, que puede alterar en gran medida la salud, la calidad de vida y la autopercepción de las pacientes (Hill A, 2021). La dispareunia engloba tanto una disfunción sexual (componente psíquico) como una enfermedad orgánica ginecológica (componente físico y fisiológico), que afecta a la vida y a las relaciones de pareja (componente psicosocial) (Alimi Y, 2018). Una buena forma de prevenirla es proporcionar una buena educación sexual para fomentar la lubricación y evitar las infecciones y enfermedades genitourinarias. Con una adecuada educación sexual se mejora la salud sexual y, por lo tanto, la salud física y mental de las mujeres (Basson R, 2018).

    La prevalencia de la dispareunia femenina varía ampliamente según la población de la cual se obtengan las muestras y según cómo se defina. Puede aparecer a cualquier edad, pero existen dos picos de aumento de prevalencia en mujeres, uno entre los 20 y 29 años y otro en la menopausia. Las revisiones sistemáticas informan que la prevalencia de la dispareunia oscila entre el 8 y el 35%. Una encuesta realizada en el Reino Unido reveló que el 7,5% de las mujeres sexualmente activas declaraban tener relaciones sexuales dolorosas. Se calcula que en Estados Unidos la dispareunia afecta a entre el 10 y el 20% de las mujeres (Buhling KJ, 2023; Hill A, 2021).

    La prevalencia de la dispareunia masculina es menor, entre un 1 y un 5%. En los hombres la dispareunia se refiere a la sensación de dolor intenso en el pene, pero también puede presentarse en el prepucio, testículos, uretra y glándula prostática; antes, durante o después del coito. En la mayoría de los casos está relacionada con la presencia de dolor en la eyaculación. Asimismo, puede estar asociada, durante la fase de excitación, a la erección o, durante el coito, a la penetración. En algunos casos puede derivar en anorgasmia, imposibilidad de llegar al orgasmo durante el coito si el dolor es intenso. Incluye patologías como la prostatitis crónica, causas médicas como la enfermedad de Peyronie, frenillo corto, secuelas de herniorrafia, atrapamiento del pudendo, infecciones genitourinarias, cistitis intersticial u otras causas como las psicológicas o farmacológicas (Villarreal JA, 2019, Hellstrom WJG, 2021).

    La dispareunia y el vaginismo, que anteriormente se consideraban entidades distintas, se han agrupado dentro del trastorno de dolor/penetración genito-pélvico en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-5 de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (ver tabla 1).

    Tabla 1. Trastorno de dolor génito-pélvico/penetración. Criterios diagnósticos en el DSM-V-TR: 302.76 (F52.6) (American Psychiatric Association, 2023).
    A. Dificultades persistentes o recurrentes con una (o más) de las siguientes:
    • Penetración vaginal durante las relaciones.
    • Marcado dolor vulvovaginal o pélvico durante las relaciones vaginales o los intentos de penetración.
    • Marcado temor o ansiedad de sentir dolor vulvovaginal o pélvico antes, durante o como resultado de la penetración vaginal.
    • Tensión o contracción marcada de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración vaginal.
    B. Los síntomas han persistido durante unos 6 meses como mínimo, con una frecuencia del 75-100% de los intentos sexuales.
    C. Los síntomas provocan un malestar clínicamente significativo en el individuo.
    D. La disfunción sexual no se explica mejor por un trastorno mental no sexual o como consecuencia de una alteración grave de la relación (p. ej., violencia de género) u otros factores estresantes significativos, y no se puede atribuir a los efectos de una sustancia/medicamento o a otra afección médica.

    Debemos especificar:

    Duración:
    • Primaria: el trastorno ha existido desde que el individuo alcanzó la madurez sexual.
    • Adquirida: el trastorno empezó tras un periodo de actividad sexual relativamente normal.
    Gravedad actual:
    • Leve: evidencia de malestar leve a causa de los síntomas del Criterio A.
    • Moderado: evidencia de malestar moderado a causa de los síntomas del Criterio A.
    • Grave: evidencia de malestar grave o extremo a causa de los síntomas del Criterio A.

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    La dispareunia es un dolor genital recurrente y/o persistente asociado a las relaciones sexuales, que puede alterar en gran medida la salud, la calidad de vida y la autopercepción de las pacientes (Hill A, 2021). La dispareunia engloba tanto una disfunción sexual (componente psíquico) como una enfermedad orgánica ginecológica (componente físico y fisiológico), que afecta a la vida y a las relaciones de pareja (componente psicosocial) (Alimi Y, 2018). Una buena forma de prevenirla es proporcionar una buena educación sexual para fomentar la lubricación y evitar las infecciones y enfermedades genitourinarias. Con una adecuada educación sexual se mejora la salud sexual y, por lo tanto, la salud física y mental de las mujeres (Basson R, 2018).

    La prevalencia de la dispareunia femenina varía ampliamente según la población de la cual se obtengan las muestras y según cómo se defina. Puede aparecer a cualquier edad, pero existen dos picos de aumento de prevalencia en mujeres, uno entre los 20 y 29 años y otro en la menopausia. Las revisiones sistemáticas informan que la prevalencia de la dispareunia oscila entre el 8 y el 35%. Una encuesta realizada en el Reino Unido reveló que el 7,5% de las mujeres sexualmente activas declaraban tener relaciones sexuales dolorosas. Se calcula que en Estados Unidos la dispareunia afecta a entre el 10 y el 20% de las mujeres (Buhling KJ, 2023; Hill A, 2021).

    La prevalencia de la dispareunia masculina es menor, entre un 1 y un 5%. En los hombres la dispareunia se refiere a la sensación de dolor intenso en el pene, pero también puede presentarse en el prepucio, testículos, uretra y glándula prostática; antes, durante o después del coito. En la mayoría de los casos está relacionada con la presencia de dolor en la eyaculación. Asimismo, puede estar asociada, durante la fase de excitación, a la erección o, durante el coito, a la penetración. En algunos casos puede derivar en anorgasmia, imposibilidad de llegar al orgasmo durante el coito si el dolor es intenso. Incluye patologías como la prostatitis crónica, causas médicas como la enfermedad de Peyronie, frenillo corto, secuelas de herniorrafia, atrapamiento del pudendo, infecciones genitourinarias, cistitis intersticial u otras causas como las psicológicas o farmacológicas (Villarreal JA, 2019, Hellstrom WJG, 2021).

    La dispareunia y el vaginismo, que anteriormente se consideraban entidades distintas, se han agrupado dentro del trastorno de dolor/penetración genito-pélvico en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-5 de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (ver tabla 1).

    Tabla 1. Trastorno de dolor génito-pélvico/penetración. Criterios diagnósticos en el DSM-V-TR: 302.76 (F52.6) (American Psychiatric Association, 2023).
    A. Dificultades persistentes o recurrentes con una (o más) de las siguientes:
    • Penetración vaginal durante las relaciones.
    • Marcado dolor vulvovaginal o pélvico durante las relaciones vaginales o los intentos de penetración.
    • Marcado temor o ansiedad de sentir dolor vulvovaginal o pélvico antes, durante o como resultado de la penetración vaginal.
    • Tensión o contracción marcada de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración vaginal.
    B. Los síntomas han persistido durante unos 6 meses como mínimo, con una frecuencia del 75-100% de los intentos sexuales.
    C. Los síntomas provocan un malestar clínicamente significativo en el individuo.
    D. La disfunción sexual no se explica mejor por un trastorno mental no sexual o como consecuencia de una alteración grave de la relación (p. ej., violencia de género) u otros factores estresantes significativos, y no se puede atribuir a los efectos de una sustancia/medicamento o a otra afección médica.

    Debemos especificar:

    Duración:
    • Primaria: el trastorno ha existido desde que el individuo alcanzó la madurez sexual.
    • Adquirida: el trastorno empezó tras un periodo de actividad sexual relativamente normal.
    Gravedad actual:
    • Leve: evidencia de malestar leve a causa de los síntomas del Criterio A.
    • Moderado: evidencia de malestar moderado a causa de los síntomas del Criterio A.
    • Grave: evidencia de malestar grave o extremo a causa de los síntomas del Criterio A.

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