Fisterra

    Conjuntivitis bacterianas

    ¿De qué hablamos?


    La conjuntivitis bacteriana es la inflamación de la conjuntiva como consecuencia de una infección bacteriana. Suele presentarse con secreción purulenta o mucopurulenta, hiperemia conjuntival y sensación de cuerpo extraño.

    Es el tipo más común de conjuntivitis infecciosa en niños y representa entre el 50 y el 75% de los casos. Sin embargo, es una causa poco frecuente de conjuntivitis en adultos, donde solo supone entre el 10 y el 30% de los casos (Azari AA, 2013). Constituye una carga significativa en términos de morbilidad, visitas médicas y uso de antibióticos (Høvding G, 2008).

    La conjuntivitis bacteriana puede contagiarse directamente de personas infectadas o por proliferación de la flora conjuntival normal. Las vías de transmisión pueden ser por mala higiene de manos, vía oculogenital y por fómites (Azari AA, 2013). Además, ciertas condiciones como la producción lagrimal deficiente, la alteración de la barrera epitelial, la alteración en la anatomía normal de los anejos oculares, el trauma y la inmunodepresión pueden predisponer a este tipo de conjuntivitis (Azari AA, 2013).

    Los principales organismos implicados varían con la edad: en recién nacidos el germen más común es Neisseria gonorrhoeae; en niños predominan Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae, siendo Staphylococcus aureus también frecuente; en adultos S. aureus y S. pneumoniae son los agentes más comunes (Leung AKC, 2018).

    Las conjuntivitis bacterianas comunes suelen ser benignas y autolimitadas (Azari AA, 2013), pero hay signos de alarma que pueden indicar infecciones o procesos oculares más graves que requieren derivación urgente a oftalmología (Cronau H, 2010).

    Los síntomas y signos de alarma que no son típicos de la conjuntivitis bacteriana común y que deben hacer sospechar formas más graves incluyen (Cronau H 2010):
    • Disminución de la agudeza visual.
    • Secreción mucopurulenta muy abundante.
    • Incapacidad para abrir el ojo espontáneamente (blefaroespasmo intenso o dolor importante).
    • Curso clínico atípico caracterizado por empeoramiento rápido, a veces en cuestión de horas, o conjuntivitis crónica que puede persistir semanas o meses.
    • Conjuntivitis en un recién nacido.
    Es imprescindible diferenciarla de la conjuntivitis de origen no bacteriano para evitar el uso innecesario de antibióticos (Sebastian T, 2023), así como reconocer los casos que requieren tratamiento antibiótico inmediato o derivación a oftalmología, tales como lactantes, inmunocomprometidos o pacientes con signos de complicación.

    En casos de utilización de lentes de contacto también debe considerarse la posibilidad de infección por microorganismos gram negativos más agresivos, como Pseudomonas aeruginosa, que requieren manejo especializado (Badger-Emeka L, 2024; Azari AA, 2013).

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se trata?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Más en la red

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Autor

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Conjuntivitis bacterianas

    Fecha de revisión: 16/09/2026
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La conjuntivitis bacteriana es la inflamación de la conjuntiva como consecuencia de una infección bacteriana. Suele presentarse con secreción purulenta o mucopurulenta, hiperemia conjuntival y sensación de cuerpo extraño.

    Es el tipo más común de conjuntivitis infecciosa en niños y representa entre el 50 y el 75% de los casos. Sin embargo, es una causa poco frecuente de conjuntivitis en adultos, donde solo supone entre el 10 y el 30% de los casos (Azari AA, 2013). Constituye una carga significativa en términos de morbilidad, visitas médicas y uso de antibióticos (Høvding G, 2008).

    La conjuntivitis bacteriana puede contagiarse directamente de personas infectadas o por proliferación de la flora conjuntival normal. Las vías de transmisión pueden ser por mala higiene de manos, vía oculogenital y por fómites (Azari AA, 2013). Además, ciertas condiciones como la producción lagrimal deficiente, la alteración de la barrera epitelial, la alteración en la anatomía normal de los anejos oculares, el trauma y la inmunodepresión pueden predisponer a este tipo de conjuntivitis (Azari AA, 2013).

    Los principales organismos implicados varían con la edad: en recién nacidos el germen más común es Neisseria gonorrhoeae; en niños predominan Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae, siendo Staphylococcus aureus también frecuente; en adultos S. aureus y S. pneumoniae son los agentes más comunes (Leung AKC, 2018).

    Las conjuntivitis bacterianas comunes suelen ser benignas y autolimitadas (Azari AA, 2013), pero hay signos de alarma que pueden indicar infecciones o procesos oculares más graves que requieren derivación urgente a oftalmología (Cronau H, 2010).

    Los síntomas y signos de alarma que no son típicos de la conjuntivitis bacteriana común y que deben hacer sospechar formas más graves incluyen (Cronau H 2010):
    • Disminución de la agudeza visual.
    • Secreción mucopurulenta muy abundante.
    • Incapacidad para abrir el ojo espontáneamente (blefaroespasmo intenso o dolor importante).
    • Curso clínico atípico caracterizado por empeoramiento rápido, a veces en cuestión de horas, o conjuntivitis crónica que puede persistir semanas o meses.
    • Conjuntivitis en un recién nacido.
    Es imprescindible diferenciarla de la conjuntivitis de origen no bacteriano para evitar el uso innecesario de antibióticos (Sebastian T, 2023), así como reconocer los casos que requieren tratamiento antibiótico inmediato o derivación a oftalmología, tales como lactantes, inmunocomprometidos o pacientes con signos de complicación.

    En casos de utilización de lentes de contacto también debe considerarse la posibilidad de infección por microorganismos gram negativos más agresivos, como Pseudomonas aeruginosa, que requieren manejo especializado (Badger-Emeka L, 2024; Azari AA, 2013).

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se trata?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Más en la red

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Autor

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Conjuntivitis bacterianas

    Fecha de revisión: 16/09/2026

    ¿De qué hablamos?


    La conjuntivitis bacteriana es la inflamación de la conjuntiva como consecuencia de una infección bacteriana. Suele presentarse con secreción purulenta o mucopurulenta, hiperemia conjuntival y sensación de cuerpo extraño.

    Es el tipo más común de conjuntivitis infecciosa en niños y representa entre el 50 y el 75% de los casos. Sin embargo, es una causa poco frecuente de conjuntivitis en adultos, donde solo supone entre el 10 y el 30% de los casos (Azari AA, 2013). Constituye una carga significativa en términos de morbilidad, visitas médicas y uso de antibióticos (Høvding G, 2008).

    La conjuntivitis bacteriana puede contagiarse directamente de personas infectadas o por proliferación de la flora conjuntival normal. Las vías de transmisión pueden ser por mala higiene de manos, vía oculogenital y por fómites (Azari AA, 2013). Además, ciertas condiciones como la producción lagrimal deficiente, la alteración de la barrera epitelial, la alteración en la anatomía normal de los anejos oculares, el trauma y la inmunodepresión pueden predisponer a este tipo de conjuntivitis (Azari AA, 2013).

    Los principales organismos implicados varían con la edad: en recién nacidos el germen más común es Neisseria gonorrhoeae; en niños predominan Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae, siendo Staphylococcus aureus también frecuente; en adultos S. aureus y S. pneumoniae son los agentes más comunes (Leung AKC, 2018).

    Las conjuntivitis bacterianas comunes suelen ser benignas y autolimitadas (Azari AA, 2013), pero hay signos de alarma que pueden indicar infecciones o procesos oculares más graves que requieren derivación urgente a oftalmología (Cronau H, 2010).

    Los síntomas y signos de alarma que no son típicos de la conjuntivitis bacteriana común y que deben hacer sospechar formas más graves incluyen (Cronau H 2010):
    • Disminución de la agudeza visual.
    • Secreción mucopurulenta muy abundante.
    • Incapacidad para abrir el ojo espontáneamente (blefaroespasmo intenso o dolor importante).
    • Curso clínico atípico caracterizado por empeoramiento rápido, a veces en cuestión de horas, o conjuntivitis crónica que puede persistir semanas o meses.
    • Conjuntivitis en un recién nacido.
    Es imprescindible diferenciarla de la conjuntivitis de origen no bacteriano para evitar el uso innecesario de antibióticos (Sebastian T, 2023), así como reconocer los casos que requieren tratamiento antibiótico inmediato o derivación a oftalmología, tales como lactantes, inmunocomprometidos o pacientes con signos de complicación.

    En casos de utilización de lentes de contacto también debe considerarse la posibilidad de infección por microorganismos gram negativos más agresivos, como Pseudomonas aeruginosa, que requieren manejo especializado (Badger-Emeka L, 2024; Azari AA, 2013).

    ¿Cómo se diagnostica?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo se trata?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Bibliografía

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Más en la red

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Autor

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
    © Descargado el 31/10/2026 19:39:51 Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright © . Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.