Fisterra

    Cervicalgia y dorsalgia

    ¿De qué hablamos?


    La cervicalgia es el dolor en la región cervical que puede extenderse al cuello, cabeza o a la extremidad superior, que limita los movimientos y que se puede acompañar de disfunción neurológica (1% de los casos).

    La dorsalgia es menos frecuente que el dolor en región cervical y lumbar, pero es frecuente que exista juntamente con éstos. Es importante considerar que muchos dolores dorsales son referidos, es decir, son manifestación de patología existente en órganos torácicos y abdominales (Hogg-Johnson S, 2008; Mulero Mendoza J, 2005).

    El dolor cervical es muy frecuente con una prevalencia puntual entre el 10-13%, apareciendo en algún momento de la vida hasta en el 70% de la población. Ocasiona entre 11-14% de bajas laborales (Calvo Gutiérrez J, 2013).

    La mayoría de los pacientes se recuperan antes de las 6 semanas, pero entre un 10 y un 15% llegan a ser crónicos (Meseguer Henarejos AB, 2000). Factores predictivos de dolor persistente son la edad (>40 años), la existencia de lumbalgia y dolor de cabeza, dolor cervical por traumatismo, la existencia de irradiación del dolor, episodios previos de dolor y tener trabajo (insatisfacción laboral, trabajo monótono).
    El dolor crónico es más frecuente en mujeres, con una mayor prevalencia en la etapa de los 55-64 años. Se relaciona con trabajos con alta exigencia o en los que haya que realizar un mayor esfuerzo físico (posturas forzadas o mantenidas con la cabeza o los brazos, trabajos sedentarios, sobrecarga física, y movimientos repetitivos) y ausencias de pausas en el trabajo. Makela observó que hay algunos factores de carácter funcional, como la obesidad y las disfunciones en la región lumbar y en la articulación glenohumeral, y otros relacionados con los hábitos de vida como el tabaquismo que se relacionan con la aparición de cervicalgia. No existe evidencia de que los cambios degenerativos comunes de la columna cervical sea un factor de riesgo de la cervicalgia (Haldeman S, 2008; Hogg-Johnson S, 2008), ya que es normal la existencia de artrosis en la radiografía a partir de los 30 años, apareciendo en el 85% de los mayores de 60 años. Tampoco existe correlación entre el grado de artrosis en la radiografía y la intensidad del dolor. Se ha observado que la personalidad neurótica y la presencia de cuadros depresivos son factores que aumentan la probabilidad de recurrencia de dolor cervical (Côté P, 2008; Haldeman S, 2008).

    La cervicalgia puede ser consecutiva a trastornos mecánicos (80%) o a enfermedades de carácter inflamatorio, tumoral o infeccioso que supone el 20% de los casos. Puede ser expresión de trastornos psicosomáticos sin base orgánica. Según la duración, la cervicalgia puede ser aguda (<7 días), subaguda (7 días hasta 7 semanas), y crónica (>7 semanas). Una de las causas más frecuentes de dolor agudo es el esguince cervical y la cervicalgia postraumática secundaria a un accidente de tráfico conocida como “latigazo cervical”.

    Las causas más frecuentes de dolor cervical se describen en la tabla 1.

    Tabla 1. Causas de dolor cervical.
    Dolor cervical mecánico Cervicalgia irradiada
    • No segmentaria.
    • Segmentaria: radiculopatías.
    Dolor cervical inflamatorio Enfermedades reumáticas
    • Artritis reumatoide.
    • Espondilitis anquilosante y otras espondiloartropatías.
    • Fibromialgia.
    • Artritis crónica juvenil.
    • Polimialgia reumática.
    • Polimiositis.
    • Enfermedad Forestier-Rotes Querol.
    • Hiperostosis anquilosante vertebral.
    Tumores (primarios o metastáticos): cánceres de próstata, mama, riñón, pulmón y tiroides.
    Infecciones
    • Discitis: Staphylococcus aureus, Mycobacterium tuberculosis, Brucella.
    • Osteomielitis.
    • Meningitis.
    • Herpes zóster.
    • Enfermedad de Lyme.
    Dolor cervical referido
    • Enfermedades abdominales y diafragmáticas: vesícula biliar, absceso subfrénico, páncreas, hernia hiatal, úlcera péptica.
    • Cardiopatía isquémica.
    • Aneurisma de aorta.
    • Tumores del vértice pulmonar.
    • Insuficiencia vertebrobasilar.
    • Patología acromioclavicular.
    • Patología temporomandibular.
    • Síndrome del desfiladero torácico.


    La cervicalgia aislada o simple suele localizarse en la parte paramedial posterior de la musculatura cervical, irradiándose hacia el occipucio, o hacia el hombro y la región periescapular. Puede aparecer el dolor bruscamente por espasmo muscular pero lo más frecuente es un comienzo insidioso en relación a artrosis cervical (cervicoartrosis) que afecta a las zonas de más presión C4-C5 y C5-C6. Los pacientes suelen referir rigidez en una o más de las direcciones del espacio, siendo frecuentes las cefaleas. No existe ninguna distribución metamérica. El dolor referido suele asociarse a sensación de calor y hormigueo, y a fenómenos relacionados con el sistema nervioso autónomo (piloerección y sudoración). También puede haber zonas localizadas de dolor en el músculo. La palpación profunda de alguna de dichas zonas (puntos gatillo) suele producir unos patrones típicos de dolor referido. Un dolor cervical anterior, a lo largo del músculo esternocleidomastoideo, que empeore con la rotación hacia el lado contralateral suele deberse a una distensión muscular. Un dolor en los músculos posteriores del cuello que empeore al flexionar la cabeza sugerirá una etiología miofascial. Si un dolor en la parte posterior del cuello empeora con la extensión y las rotaciones, probablemente tendrá un componente discogénico. Los pacientes con dolor intenso en la región suboccipital suelen tener cambios patológicos en la columna cervical superior. El dolor en dichos pacientes puede irradiarse a la parte posterior del oído o a la parte inferior del cuello. Es frecuente que la rotación cervical esté muy limitada.

    Cuando el dolor se extiende por la metámera de una raíz o territorio de un nervio periférico, hablamos de una radiculopatía. Los pacientes suelen referir dolor agudo y sensación de hormigueo o quemazón en el área afectada. Puede haber pérdida sensitiva o motora, correspondiente a la raíz nerviosa afectada, pudiendo también estar disminuida la actividad refleja. Las raíces que con más frecuencia se afectan son C7, C6 y C5 como se resume en la tabla 2. El dolor suele aumentar con la hiperextensión de la cabeza. Es más frecuente a partir de los 60 años así como en pacientes con enfermedades metabólicas (por ejemplo diabetes) que tengan neuropatía.

    La mielopatía es una causa rara de dolor cervical que aparece por el estrechamiento del canal espinal con afectación de la médula por lo que aparecen síntomas neurológicos como debilidad de manos y miembros inferiores, dificultad para mantener el equilibrio con alteraciones de la marcha con aumento de la base de sustentación, incontinencia (44% casos), disfunciones sexuales. Es más frecuente en varones. A diferencia de las radiculopatías la irradiación puede ser o no segmentaria. Hay que hacer el diagnóstico diferencial con patologías neurológicas como esclerosis múltiple, degeneración subaguda combinada de la médula, esclerosis lateral amiotrófica (Rao R, 2005; Mendioroz Iriarte M, 2005). Cuanto más precoz sea el diagnóstico y se realice la descompresión medular mejor es el pronóstico y la recuperación neurológica.

    Tabla 2. Radiculopatías cervicales.
    Raíz Espacio Dolor y/o parestesias Reflejo afectado Pérdida motora
    C5 C4-C5 Cara externa del hombro y del brazo hasta el codo Bicipital Abducción y flexión del brazo (deltoides y bíceps)
    C6 C5-C6 Cara externa del hombro, brazo, antebrazo, 1º dedo y a veces 2º dedo Bicipital y estiloradial Flexión del brazo y supinación de la muñeca
    C7 C6-C7 Cara posterior del hombro, brazo, antebrazo, 2º, 3º, 4º dedo Tricipital Extensión del brazo
    C8 C7-D1 Cara interna del brazo y antebrazo, 4º, 5º dedo Tricipital, estilocubital Extensión del brazo y de la muñeca


    Ante una dorsalgia es importante diferenciar si el dolor ha comenzado bruscamente o si por el contrario ha aparecido lentamente. Debemos sospechar una fractura patológica en una mujer que ante un traumatismo de baja intensidad o un sobreesfuerzo comienza con dolor. Toda fractura osteoporótica que asiente por encima de D6 debe hacernos sospechar de neoplasia. La columna vertebral es también asiento frecuente de mieloma (Mendioroz Iriarte M, 2005).

    En los niños y jóvenes puede existir dolor dorsal por la existencia de alteraciones en la alineación como cifosis y escoliosis. Aunque es más frecuente en los adultos ya que además existen lesiones artrósicas asociadas. La enfermedad de Scheuermann o cifosis juvenil es un dolor en D5-D12. Se caracteriza por ir produciendo un acuñamiento progresivo de las vértebras, por lo que se genera una cifosis.

    La artrosis dorsal por sí sola rara vez es causa de dolor. Sí es más frecuente encontrar mujeres entre los 16-40 años con dolor continuo de diferentes características en región dorsal, sobre todo D2-D5, que se asocia a contracturas musculares y se acompaña de parestesias y sensación de pérdida de fuerza. Es la dorsalgia crónica benigna. Aparece aumentada en profesiones con flexión del tronco (por ejemplo, administrativas) y durante la lactancia (Mendioroz Iriarte M, 2005; Cheng JS, 2012).

    En la tabla 3, se recogen las causas más frecuentes de dorsalgia.

    Tabla 3. Causas de dolor dorsal.
    Dorsalgia mecánica Aguda
    • Fractura (patológica o no) vertebral.
    • Hernia discal.
    Crónica
    • Enfermedad Scheuermann (cifosis juvenil o displasia de crecimiento).
    • Cifosis y escoliosis.
    • Espondiloartrosis.
    • Dorsalgias funcionales: dorsalgia funcional benigna.
    Dorsalgia inflamatoria Enfermedades reumáticas
    • Fibromialgia.
    • Espondiloartrosis y degeneración discal.
    • Espondilitis anquilosante y otras espondiloartropatías.
    • Osteoporosis (aplastamientos vertebrales/fracturas).
    • Síndrome dolor miofascial.
    Tumores: primarios, metastáticos, mieloma.
    Infecciones.
    Dorsalgia referida
    • Enfermedades abdominales: vesícula biliar, páncreas, úlcera péptica.
    • Cardiopatía isquémica.
    • Pericarditis.
    • Aneurisma de aorta.
    • Herpes zóster.

    ¿Cómo llegamos al diagnóstico?

    Para ver el texto completo debe de estar suscrito a Fisterra

    ¿Cómo tratamos el dolor cervical y dorsal?

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    Bibliografía

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    Más en la red

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    Autores

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    Conflicto de intereses
    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

    Cervicalgia y dorsalgia

    Fecha de revisión: 16/11/2016
    • Guía
    Índice de contenidos

    ¿De qué hablamos?


    La cervicalgia es el dolor en la región cervical que puede extenderse al cuello, cabeza o a la extremidad superior, que limita los movimientos y que se puede acompañar de disfunción neurológica (1% de los casos).

    La dorsalgia es menos frecuente que el dolor en región cervical y lumbar, pero es frecuente que exista juntamente con éstos. Es importante considerar que muchos dolores dorsales son referidos, es decir, son manifestación de patología existente en órganos torácicos y abdominales (Hogg-Johnson S, 2008; Mulero Mendoza J, 2005).

    El dolor cervical es muy frecuente con una prevalencia puntual entre el 10-13%, apareciendo en algún momento de la vida hasta en el 70% de la población. Ocasiona entre 11-14% de bajas laborales (Calvo Gutiérrez J, 2013).

    La mayoría de los pacientes se recuperan antes de las 6 semanas, pero entre un 10 y un 15% llegan a ser crónicos (Meseguer Henarejos AB, 2000). Factores predictivos de dolor persistente son la edad (>40 años), la existencia de lumbalgia y dolor de cabeza, dolor cervical por traumatismo, la existencia de irradiación del dolor, episodios previos de dolor y tener trabajo (insatisfacción laboral, trabajo monótono).
    El dolor crónico es más frecuente en mujeres, con una mayor prevalencia en la etapa de los 55-64 años. Se relaciona con trabajos con alta exigencia o en los que haya que realizar un mayor esfuerzo físico (posturas forzadas o mantenidas con la cabeza o los brazos, trabajos sedentarios, sobrecarga física, y movimientos repetitivos) y ausencias de pausas en el trabajo. Makela observó que hay algunos factores de carácter funcional, como la obesidad y las disfunciones en la región lumbar y en la articulación glenohumeral, y otros relacionados con los hábitos de vida como el tabaquismo que se relacionan con la aparición de cervicalgia. No existe evidencia de que los cambios degenerativos comunes de la columna cervical sea un factor de riesgo de la cervicalgia (Haldeman S, 2008; Hogg-Johnson S, 2008), ya que es normal la existencia de artrosis en la radiografía a partir de los 30 años, apareciendo en el 85% de los mayores de 60 años. Tampoco existe correlación entre el grado de artrosis en la radiografía y la intensidad del dolor. Se ha observado que la personalidad neurótica y la presencia de cuadros depresivos son factores que aumentan la probabilidad de recurrencia de dolor cervical (Côté P, 2008; Haldeman S, 2008).

    La cervicalgia puede ser consecutiva a trastornos mecánicos (80%) o a enfermedades de carácter inflamatorio, tumoral o infeccioso que supone el 20% de los casos. Puede ser expresión de trastornos psicosomáticos sin base orgánica. Según la duración, la cervicalgia puede ser aguda (<7 días), subaguda (7 días hasta 7 semanas), y crónica (>7 semanas). Una de las causas más frecuentes de dolor agudo es el esguince cervical y la cervicalgia postraumática secundaria a un accidente de tráfico conocida como “latigazo cervical”.

    Las causas más frecuentes de dolor cervical se describen en la tabla 1.

    Tabla 1. Causas de dolor cervical.
    Dolor cervical mecánico Cervicalgia irradiada
    • No segmentaria.
    • Segmentaria: radiculopatías.
    Dolor cervical inflamatorio Enfermedades reumáticas
    • Artritis reumatoide.
    • Espondilitis anquilosante y otras espondiloartropatías.
    • Fibromialgia.
    • Artritis crónica juvenil.
    • Polimialgia reumática.
    • Polimiositis.
    • Enfermedad Forestier-Rotes Querol.
    • Hiperostosis anquilosante vertebral.
    Tumores (primarios o metastáticos): cánceres de próstata, mama, riñón, pulmón y tiroides.
    Infecciones
    • Discitis: Staphylococcus aureus, Mycobacterium tuberculosis, Brucella.
    • Osteomielitis.
    • Meningitis.
    • Herpes zóster.
    • Enfermedad de Lyme.
    Dolor cervical referido
    • Enfermedades abdominales y diafragmáticas: vesícula biliar, absceso subfrénico, páncreas, hernia hiatal, úlcera péptica.
    • Cardiopatía isquémica.
    • Aneurisma de aorta.
    • Tumores del vértice pulmonar.
    • Insuficiencia vertebrobasilar.
    • Patología acromioclavicular.
    • Patología temporomandibular.
    • Síndrome del desfiladero torácico.


    La cervicalgia aislada o simple suele localizarse en la parte paramedial posterior de la musculatura cervical, irradiándose hacia el occipucio, o hacia el hombro y la región periescapular. Puede aparecer el dolor bruscamente por espasmo muscular pero lo más frecuente es un comienzo insidioso en relación a artrosis cervical (cervicoartrosis) que afecta a las zonas de más presión C4-C5 y C5-C6. Los pacientes suelen referir rigidez en una o más de las direcciones del espacio, siendo frecuentes las cefaleas. No existe ninguna distribución metamérica. El dolor referido suele asociarse a sensación de calor y hormigueo, y a fenómenos relacionados con el sistema nervioso autónomo (piloerección y sudoración). También puede haber zonas localizadas de dolor en el músculo. La palpación profunda de alguna de dichas zonas (puntos gatillo) suele producir unos patrones típicos de dolor referido. Un dolor cervical anterior, a lo largo del músculo esternocleidomastoideo, que empeore con la rotación hacia el lado contralateral suele deberse a una distensión muscular. Un dolor en los músculos posteriores del cuello que empeore al flexionar la cabeza sugerirá una etiología miofascial. Si un dolor en la parte posterior del cuello empeora con la extensión y las rotaciones, probablemente tendrá un componente discogénico. Los pacientes con dolor intenso en la región suboccipital suelen tener cambios patológicos en la columna cervical superior. El dolor en dichos pacientes puede irradiarse a la parte posterior del oído o a la parte inferior del cuello. Es frecuente que la rotación cervical esté muy limitada.

    Cuando el dolor se extiende por la metámera de una raíz o territorio de un nervio periférico, hablamos de una radiculopatía. Los pacientes suelen referir dolor agudo y sensación de hormigueo o quemazón en el área afectada. Puede haber pérdida sensitiva o motora, correspondiente a la raíz nerviosa afectada, pudiendo también estar disminuida la actividad refleja. Las raíces que con más frecuencia se afectan son C7, C6 y C5 como se resume en la tabla 2. El dolor suele aumentar con la hiperextensión de la cabeza. Es más frecuente a partir de los 60 años así como en pacientes con enfermedades metabólicas (por ejemplo diabetes) que tengan neuropatía.

    La mielopatía es una causa rara de dolor cervical que aparece por el estrechamiento del canal espinal con afectación de la médula por lo que aparecen síntomas neurológicos como debilidad de manos y miembros inferiores, dificultad para mantener el equilibrio con alteraciones de la marcha con aumento de la base de sustentación, incontinencia (44% casos), disfunciones sexuales. Es más frecuente en varones. A diferencia de las radiculopatías la irradiación puede ser o no segmentaria. Hay que hacer el diagnóstico diferencial con patologías neurológicas como esclerosis múltiple, degeneración subaguda combinada de la médula, esclerosis lateral amiotrófica (Rao R, 2005; Mendioroz Iriarte M, 2005). Cuanto más precoz sea el diagnóstico y se realice la descompresión medular mejor es el pronóstico y la recuperación neurológica.

    Tabla 2. Radiculopatías cervicales.
    Raíz Espacio Dolor y/o parestesias Reflejo afectado Pérdida motora
    C5 C4-C5 Cara externa del hombro y del brazo hasta el codo Bicipital Abducción y flexión del brazo (deltoides y bíceps)
    C6 C5-C6 Cara externa del hombro, brazo, antebrazo, 1º dedo y a veces 2º dedo Bicipital y estiloradial Flexión del brazo y supinación de la muñeca
    C7 C6-C7 Cara posterior del hombro, brazo, antebrazo, 2º, 3º, 4º dedo Tricipital Extensión del brazo
    C8 C7-D1 Cara interna del brazo y antebrazo, 4º, 5º dedo Tricipital, estilocubital Extensión del brazo y de la muñeca


    Ante una dorsalgia es importante diferenciar si el dolor ha comenzado bruscamente o si por el contrario ha aparecido lentamente. Debemos sospechar una fractura patológica en una mujer que ante un traumatismo de baja intensidad o un sobreesfuerzo comienza con dolor. Toda fractura osteoporótica que asiente por encima de D6 debe hacernos sospechar de neoplasia. La columna vertebral es también asiento frecuente de mieloma (Mendioroz Iriarte M, 2005).

    En los niños y jóvenes puede existir dolor dorsal por la existencia de alteraciones en la alineación como cifosis y escoliosis. Aunque es más frecuente en los adultos ya que además existen lesiones artrósicas asociadas. La enfermedad de Scheuermann o cifosis juvenil es un dolor en D5-D12. Se caracteriza por ir produciendo un acuñamiento progresivo de las vértebras, por lo que se genera una cifosis.

    La artrosis dorsal por sí sola rara vez es causa de dolor. Sí es más frecuente encontrar mujeres entre los 16-40 años con dolor continuo de diferentes características en región dorsal, sobre todo D2-D5, que se asocia a contracturas musculares y se acompaña de parestesias y sensación de pérdida de fuerza. Es la dorsalgia crónica benigna. Aparece aumentada en profesiones con flexión del tronco (por ejemplo, administrativas) y durante la lactancia (Mendioroz Iriarte M, 2005; Cheng JS, 2012).

    En la tabla 3, se recogen las causas más frecuentes de dorsalgia.

    Tabla 3. Causas de dolor dorsal.
    Dorsalgia mecánica Aguda
    • Fractura (patológica o no) vertebral.
    • Hernia discal.
    Crónica
    • Enfermedad Scheuermann (cifosis juvenil o displasia de crecimiento).
    • Cifosis y escoliosis.
    • Espondiloartrosis.
    • Dorsalgias funcionales: dorsalgia funcional benigna.
    Dorsalgia inflamatoria Enfermedades reumáticas
    • Fibromialgia.
    • Espondiloartrosis y degeneración discal.
    • Espondilitis anquilosante y otras espondiloartropatías.
    • Osteoporosis (aplastamientos vertebrales/fracturas).
    • Síndrome dolor miofascial.
    Tumores: primarios, metastáticos, mieloma.
    Infecciones.
    Dorsalgia referida
    • Enfermedades abdominales: vesícula biliar, páncreas, úlcera péptica.
    • Cardiopatía isquémica.
    • Pericarditis.
    • Aneurisma de aorta.
    • Herpes zóster.

    ¿Cómo llegamos al diagnóstico?

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