Fisterra

    Alcoholismo y otras drogodependencias

    Introducción


    El abuso/dependencia de sustancias psicoactivas constituye uno de los diagnósticos cuya frecuencia más ha aumentado en las dos últimas décadas, con la subsiguiente repercusión en las consultas de atención primaria. En primer lugar es importante definir abuso o consumo perjudicial de sustancias, en el que existe un patrón desadaptativo de consumo que conlleva un deterioro sociolaboral y consecuencias dañinas en el aspecto físico.

    Por otra parte, la dependencia de sustancia, se define, atendiendo a los criterios del DSM-V (Flórez T, 2013), como un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:
    1. Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
      • Una necesidad de cantidades marcadamente cada vez mayores de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
      • El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.
    2. Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
      • El síndrome de abstinencia característico para la sustancia.
      • Se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
    3. La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.
    4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
    5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo, visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo, fumar un pitillo tras otro) o en la recuperación de los efectos de la sustancia.
    6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.
    7. Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo, consumo de la cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).
    En la práctica clínica habitual suelen predominar los consumidores de múltiples sustancias, que suelen solicitar tratamiento para la desintoxicación de una única sustancia (generalmente alcohol). El alcohol y el tabaco son las sustancias más extendidas en España. Existe, sin embargo un aumento de consumo de psicoestimulantes y alucinógenos, con un ligero descenso en los últimos años del consumo de opiáceos. Las recaídas esporádicas son frecuentes a lo largo del tratamiento y debe evitarse el error de considerarlas como un fracaso, sino como un elemento del curso evolutivo.

    Atendiendo al efecto de las diferentes drogas sobre su organismo (Valbuena Briones A, 1993), podremos dividir las diferentes sustancias en:
    • Depresores del sistema nervioso central: alcohol, opiáceos (heroína, morfina, metadona, etc.), barbitúricos, cannabis (marihuana, hachís, etc.).
    • Estimulantes del sistema nervioso central: cocaína, anfetaminas, éxtasis.
    • Alucinógenos: LSD, mezcalina, ácidos.
    • Volátiles: disolventes, colas, bencina.

    El médico de atención primaria debe estar familiarizado con la terminología que utiliza el drogodependiente, en la que se emplean otros nombres para denominar algunas drogas:
    • Para opiáceos: heroína, caballo, horse, white lady, power, sugar, papelina, línea, chute, joy.
    • Para cocaína: coca, nieve, perica, pasta, basuko.
    • Para cannabís: hachís, marihuana, chocolate, grifa, kif, costo, goma, mierda, tate.
    • Para anfetaminas: anfetas, bennies, speed.
    • Para barbitúricos: barbs, caramelos, goofballs, peanuts.

    Alcoholismo

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    Problemas relacionados con el consumo de otras sustancias

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    Bibliografía

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    Autores

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    Alcoholismo y otras drogodependencias

    Fecha de revisión: 10/09/2014
    • Guía
    Índice de contenidos

    Introducción


    El abuso/dependencia de sustancias psicoactivas constituye uno de los diagnósticos cuya frecuencia más ha aumentado en las dos últimas décadas, con la subsiguiente repercusión en las consultas de atención primaria. En primer lugar es importante definir abuso o consumo perjudicial de sustancias, en el que existe un patrón desadaptativo de consumo que conlleva un deterioro sociolaboral y consecuencias dañinas en el aspecto físico.

    Por otra parte, la dependencia de sustancia, se define, atendiendo a los criterios del DSM-V (Flórez T, 2013), como un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:
    1. Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
      • Una necesidad de cantidades marcadamente cada vez mayores de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
      • El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.
    2. Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
      • El síndrome de abstinencia característico para la sustancia.
      • Se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
    3. La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.
    4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
    5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo, visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo, fumar un pitillo tras otro) o en la recuperación de los efectos de la sustancia.
    6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.
    7. Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo, consumo de la cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).
    En la práctica clínica habitual suelen predominar los consumidores de múltiples sustancias, que suelen solicitar tratamiento para la desintoxicación de una única sustancia (generalmente alcohol). El alcohol y el tabaco son las sustancias más extendidas en España. Existe, sin embargo un aumento de consumo de psicoestimulantes y alucinógenos, con un ligero descenso en los últimos años del consumo de opiáceos. Las recaídas esporádicas son frecuentes a lo largo del tratamiento y debe evitarse el error de considerarlas como un fracaso, sino como un elemento del curso evolutivo.

    Atendiendo al efecto de las diferentes drogas sobre su organismo (Valbuena Briones A, 1993), podremos dividir las diferentes sustancias en:
    • Depresores del sistema nervioso central: alcohol, opiáceos (heroína, morfina, metadona, etc.), barbitúricos, cannabis (marihuana, hachís, etc.).
    • Estimulantes del sistema nervioso central: cocaína, anfetaminas, éxtasis.
    • Alucinógenos: LSD, mezcalina, ácidos.
    • Volátiles: disolventes, colas, bencina.

    El médico de atención primaria debe estar familiarizado con la terminología que utiliza el drogodependiente, en la que se emplean otros nombres para denominar algunas drogas:
    • Para opiáceos: heroína, caballo, horse, white lady, power, sugar, papelina, línea, chute, joy.
    • Para cocaína: coca, nieve, perica, pasta, basuko.
    • Para cannabís: hachís, marihuana, chocolate, grifa, kif, costo, goma, mierda, tate.
    • Para anfetaminas: anfetas, bennies, speed.
    • Para barbitúricos: barbs, caramelos, goofballs, peanuts.

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    El abuso/dependencia de sustancias psicoactivas constituye uno de los diagnósticos cuya frecuencia más ha aumentado en las dos últimas décadas, con la subsiguiente repercusión en las consultas de atención primaria. En primer lugar es importante definir abuso o consumo perjudicial de sustancias, en el que existe un patrón desadaptativo de consumo que conlleva un deterioro sociolaboral y consecuencias dañinas en el aspecto físico.

    Por otra parte, la dependencia de sustancia, se define, atendiendo a los criterios del DSM-V (Flórez T, 2013), como un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:
    1. Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
      • Una necesidad de cantidades marcadamente cada vez mayores de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
      • El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.
    2. Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
      • El síndrome de abstinencia característico para la sustancia.
      • Se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
    3. La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.
    4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
    5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo, visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo, fumar un pitillo tras otro) o en la recuperación de los efectos de la sustancia.
    6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.
    7. Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo, consumo de la cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).
    En la práctica clínica habitual suelen predominar los consumidores de múltiples sustancias, que suelen solicitar tratamiento para la desintoxicación de una única sustancia (generalmente alcohol). El alcohol y el tabaco son las sustancias más extendidas en España. Existe, sin embargo un aumento de consumo de psicoestimulantes y alucinógenos, con un ligero descenso en los últimos años del consumo de opiáceos. Las recaídas esporádicas son frecuentes a lo largo del tratamiento y debe evitarse el error de considerarlas como un fracaso, sino como un elemento del curso evolutivo.

    Atendiendo al efecto de las diferentes drogas sobre su organismo (Valbuena Briones A, 1993), podremos dividir las diferentes sustancias en:
    • Depresores del sistema nervioso central: alcohol, opiáceos (heroína, morfina, metadona, etc.), barbitúricos, cannabis (marihuana, hachís, etc.).
    • Estimulantes del sistema nervioso central: cocaína, anfetaminas, éxtasis.
    • Alucinógenos: LSD, mezcalina, ácidos.
    • Volátiles: disolventes, colas, bencina.

    El médico de atención primaria debe estar familiarizado con la terminología que utiliza el drogodependiente, en la que se emplean otros nombres para denominar algunas drogas:
    • Para opiáceos: heroína, caballo, horse, white lady, power, sugar, papelina, línea, chute, joy.
    • Para cocaína: coca, nieve, perica, pasta, basuko.
    • Para cannabís: hachís, marihuana, chocolate, grifa, kif, costo, goma, mierda, tate.
    • Para anfetaminas: anfetas, bennies, speed.
    • Para barbitúricos: barbs, caramelos, goofballs, peanuts.

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