Fisterra

    Enfermedad inflamatoria intestinal

    Recomendaciones en enfermedad inflamatoria intestinal

    La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) engloba un grupo de enfermedades en las que se produce una inflamación crónica del tubo digestivo. Son la enfermedad de Crohn (principalmente en el íleon y en el ciego), la colitis ulcerosa (intestino grueso) y la colitis indeterminada. Se caracteriza por brotes con dolor abdominal, diarreas y pérdida de peso que en muchos casos requieren de hospitalización.

    No existen recomendaciones generales de alimentación/nutrición en la EII, pues la inflamación puede darse en cualquier segmento del tubo digestivo y afectar de forma diferente a un paciente que otro. Las zonas donde se produce la inflamación/ulceración comprometen la mucosa intestinal y por tanto la absorción de nutrientes lo que puede dar lugar a una malnutrición.

    En términos generales, una alimentación equilibrada y personalizada siguiendo recomendaciones generales suele tener buena tolerancia cuando nos encontramos en una fase de mantenimiento y controlada:

    • Fraccione las ingestas al menos en 5 tomas de pequeño volumen.
    • Evite los alimentos ricos en grasas y las preparaciones culinarias copiosas.
    • Evite los alimentos y especias que irriten la mucosa intestinal.
    • La rehidratación y reposición de electrolitos debe controlarse si las diarreas son recurrentes.
    • Realice un diario dietético con los alimentos que le sientan bien y los que le provocan sintomatología digestiva.
    • Si no encuentra relación entre un alimento y los síntomas digestivos, no es necesario eliminarlo de la dieta. La tolerancia a los alimentos puede ser distinta según se encuentre o no en "fase de brote".
    • La dieta deber ser individualizada según la tolerancia de cada paciente. Cuando introduzca un alimento nuevo hágalo con otros que ya sabe que le sientan bien. De esta forma podrá ir viendo cuáles son los que tolera y cuáles son los que no.
    • Cuando un alimento sienta mal las molestias suelen aparecer después de 6 horas. Si las molestias aparecen al día siguiente es poco probable que sean debidas a dicho alimento.
    • Los síntomas producidos por un alimento dependen de la cantidad del mismo. Empiece con cantidades pequeñas.
    • Debe de masticar bien, comer con calma y repose después de las comidas.
    • La dieta debe de ser amplia, equilibrada y muy variada. Cuando se encuentre bien procure no comer aquello que sabe que le sienta mal.
    • Realice analíticas de sangre para evitar déficits nutricionales; los más comunes son de calcio, hierro, vitamina D, B12, B9, antioxidantes, cobre y vitaminas liposolubles.
    • Valore con su médico la posibilidad de suplementar con calcio y vitamina D ya que su déficit está muy relacionado con el desarrollo de osteoporosis.
    • Asegure el aporte de hierro, valorando la posibilidad de suplementación con su médico digestivo ya que la anemia está muy presente en este tipo de casos.

    Enfermedad inflamatoria intestinal

    Fecha de revisión: 16/01/2019
    • Dieta
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    Recomendaciones en enfermedad inflamatoria intestinal

    La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) engloba un grupo de enfermedades en las que se produce una inflamación crónica del tubo digestivo. Son la enfermedad de Crohn (principalmente en el íleon y en el ciego), la colitis ulcerosa (intestino grueso) y la colitis indeterminada. Se caracteriza por brotes con dolor abdominal, diarreas y pérdida de peso que en muchos casos requieren de hospitalización.

    No existen recomendaciones generales de alimentación/nutrición en la EII, pues la inflamación puede darse en cualquier segmento del tubo digestivo y afectar de forma diferente a un paciente que otro. Las zonas donde se produce la inflamación/ulceración comprometen la mucosa intestinal y por tanto la absorción de nutrientes lo que puede dar lugar a una malnutrición.

    En términos generales, una alimentación equilibrada y personalizada siguiendo recomendaciones generales suele tener buena tolerancia cuando nos encontramos en una fase de mantenimiento y controlada:

    • Fraccione las ingestas al menos en 5 tomas de pequeño volumen.
    • Evite los alimentos ricos en grasas y las preparaciones culinarias copiosas.
    • Evite los alimentos y especias que irriten la mucosa intestinal.
    • La rehidratación y reposición de electrolitos debe controlarse si las diarreas son recurrentes.
    • Realice un diario dietético con los alimentos que le sientan bien y los que le provocan sintomatología digestiva.
    • Si no encuentra relación entre un alimento y los síntomas digestivos, no es necesario eliminarlo de la dieta. La tolerancia a los alimentos puede ser distinta según se encuentre o no en "fase de brote".
    • La dieta deber ser individualizada según la tolerancia de cada paciente. Cuando introduzca un alimento nuevo hágalo con otros que ya sabe que le sientan bien. De esta forma podrá ir viendo cuáles son los que tolera y cuáles son los que no.
    • Cuando un alimento sienta mal las molestias suelen aparecer después de 6 horas. Si las molestias aparecen al día siguiente es poco probable que sean debidas a dicho alimento.
    • Los síntomas producidos por un alimento dependen de la cantidad del mismo. Empiece con cantidades pequeñas.
    • Debe de masticar bien, comer con calma y repose después de las comidas.
    • La dieta debe de ser amplia, equilibrada y muy variada. Cuando se encuentre bien procure no comer aquello que sabe que le sienta mal.
    • Realice analíticas de sangre para evitar déficits nutricionales; los más comunes son de calcio, hierro, vitamina D, B12, B9, antioxidantes, cobre y vitaminas liposolubles.
    • Valore con su médico la posibilidad de suplementar con calcio y vitamina D ya que su déficit está muy relacionado con el desarrollo de osteoporosis.
    • Asegure el aporte de hierro, valorando la posibilidad de suplementación con su médico digestivo ya que la anemia está muy presente en este tipo de casos.

    Enfermedad inflamatoria intestinal

    Fecha de revisión: 16/01/2019

    Recomendaciones en enfermedad inflamatoria intestinal

    La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) engloba un grupo de enfermedades en las que se produce una inflamación crónica del tubo digestivo. Son la enfermedad de Crohn (principalmente en el íleon y en el ciego), la colitis ulcerosa (intestino grueso) y la colitis indeterminada. Se caracteriza por brotes con dolor abdominal, diarreas y pérdida de peso que en muchos casos requieren de hospitalización.

    No existen recomendaciones generales de alimentación/nutrición en la EII, pues la inflamación puede darse en cualquier segmento del tubo digestivo y afectar de forma diferente a un paciente que otro. Las zonas donde se produce la inflamación/ulceración comprometen la mucosa intestinal y por tanto la absorción de nutrientes lo que puede dar lugar a una malnutrición.

    En términos generales, una alimentación equilibrada y personalizada siguiendo recomendaciones generales suele tener buena tolerancia cuando nos encontramos en una fase de mantenimiento y controlada:

    • Fraccione las ingestas al menos en 5 tomas de pequeño volumen.
    • Evite los alimentos ricos en grasas y las preparaciones culinarias copiosas.
    • Evite los alimentos y especias que irriten la mucosa intestinal.
    • La rehidratación y reposición de electrolitos debe controlarse si las diarreas son recurrentes.
    • Realice un diario dietético con los alimentos que le sientan bien y los que le provocan sintomatología digestiva.
    • Si no encuentra relación entre un alimento y los síntomas digestivos, no es necesario eliminarlo de la dieta. La tolerancia a los alimentos puede ser distinta según se encuentre o no en "fase de brote".
    • La dieta deber ser individualizada según la tolerancia de cada paciente. Cuando introduzca un alimento nuevo hágalo con otros que ya sabe que le sientan bien. De esta forma podrá ir viendo cuáles son los que tolera y cuáles son los que no.
    • Cuando un alimento sienta mal las molestias suelen aparecer después de 6 horas. Si las molestias aparecen al día siguiente es poco probable que sean debidas a dicho alimento.
    • Los síntomas producidos por un alimento dependen de la cantidad del mismo. Empiece con cantidades pequeñas.
    • Debe de masticar bien, comer con calma y repose después de las comidas.
    • La dieta debe de ser amplia, equilibrada y muy variada. Cuando se encuentre bien procure no comer aquello que sabe que le sienta mal.
    • Realice analíticas de sangre para evitar déficits nutricionales; los más comunes son de calcio, hierro, vitamina D, B12, B9, antioxidantes, cobre y vitaminas liposolubles.
    • Valore con su médico la posibilidad de suplementar con calcio y vitamina D ya que su déficit está muy relacionado con el desarrollo de osteoporosis.
    • Asegure el aporte de hierro, valorando la posibilidad de suplementación con su médico digestivo ya que la anemia está muy presente en este tipo de casos.
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