Síndrome de apnea/hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS)
Fecha de la última revisión: 25/01/2011
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¿De qué hablamos?
El Síndrome de Apneas-Hipopneas durante el Sueño (SAHS) se define como un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo-conductuales, respiratorios, cardiacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior (VAS) durante el sueño (SEPAR, 2010).Esta obstrucción se produce por el colapso de las partes blandas de la garganta, lo que determina hipoxemia e interrupciones del sueño no conscientes y somnolencia y cansancio diurnos (GES, 2005).
Los episodios obstructivos nocturnos pueden clasificarse en apneas (obstructiva, central o mixta), hipopnea, o esfuerzos respiratorios asociados a microdespertares (ERAM) (SEPAR, 2010). Estos episodios se cuantifican mediante el Índice de Apneas-Hipopneas (IAH) expresado como número de episodios por hora de sueño.
Algunos autores señalan que un IAH >5 se considera anormal. De forma que si además se acompaña de síntomas típicos se confirma el diagnóstico de SAHS. Aunque este punto es discutible ya que el IAH debe valorarse en función de sexo y la edad de cada persona. Hay que tener en cuenta que la somnolencia diurna es muy frecuente y puede concurrir en un paciente que presenta apneas sin que estén relacionados (SEPAR, 2010). Los recientes consensos definen el SAHS por la combinación de la clínica y el índice IAH (SEPAR, 2010). Hablamos de SAHS cuando existe un IAH >5 junto con Excesiva Somnolencia Diurna (ESD) no explicada por otras causas o bien dos o más síntomas de los siguientes:
- Asfixias repetidas durante el sueño.
- Despertares recurrentes durante el sueño.
- Percepción del sueño como no reparador.
- Cansancio y/o fatiga durante el día.
- Dificultades de concentración.
La prevalencia del SAHS varía ampliamente según los estudios, podría afectar al 4-6% de los varones y al 0,8-4% de las mujeres en las edades medias de la vida y su frecuencia aumenta con la edad. En los mayores de 65 años su prevalencia puede triplicarse. También ocurre en el 1-3% de los niños (GES, 2005).
Se asocian con SAHS (SEPAR, 2010; Epstein LJ, 2009):
- Edad, a mayor edad más posibilidades de SAHS.
- Obesidad. Especialmente la mórbida y central.
- Sexo (varón) sobre todo hasta los tanto el sexo como el IMC pierden influencia con la edad.
- Ronquidos nocturnos.
- Diabetes mellitus.
- Menopausia.
- Factores genéticos y raciales.
- Dormir en posición de decúbito supino.
También pueden ser causa de SAHS las alteraciones anatómicas (congénitas o adquiridas) que repercutan estructural o funcionalmente en las vías respiratorias superiores: amígdalas hipertróficas, poliposis nasal, malformaciones maxilofaciales (Epstein LJ, 2009).
El índice de IAH determina la gravedad del SAHS:
- Leve: IAH= 5-14,9
- Moderada: IAH= 15-29,9
- Grave: IAH > 30
El SAHS produce grados variables de hipoxemia e hipercapnia que determina una activación simpática que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Un 50% de los pacientes con SAHS son HTA y hasta un 80% de los pacientes con HTA resistente presentan SAHS (Tamisier R, 2010).
La prevalencia de insuficiencia cardíaca es >10% en los pacientes con SAHS. El tratamiento del SAHS mejora el pronóstico de la IC en caso de que coexistan (Tamisier R, 2010).
Los pacientes con SAHS tienen más riesgo de cardiopatía isquémica y de ACV. El tratamiento del SAHS podría mejorar su pronóstico aunque todavía no se ha demostrado a través de ensayos clínicos (Tamisier R, 2010).
El riesgo quirúrgico de los pacientes con SAHS está aumentado debido al efecto de la anestesia sobre el control de la ventilación y la musculatura respiratoria.
Los pacientes con SAHS tienen un mayor riesgo de accidentabilidad de tráfico que triplica el de la población general. El riesgo es proporcional a la gravedad del SAHS. Es la somnolencia al conducir y no la somnolencia diurna la que determina el riesgo de accidentes. El tratamiento con CPAP reduce el riesgo de accidentes (SEPAR, 2010).
En resumen el SAHS, especialmente los casos graves, reduce la calidad de vida y aumenta el riesgo cardiovascular. El tratamiento de SAHS, sobre todo con CPAP, se ha mostrado beneficioso en reducir el riesgo cardiovascular en estudios de cohortes y en algunas variables intermedias como la presión arterial (PA) en ensayos clínicos. Sin embargo se precisan ensayos clínicos que determine su eficacia sobre la morbimortalidad cardiovascular.
Por eso no se recomienda su detección en pacientes sin somnolencia o ronquidos con enfermedad cardiovascular salvo en la hipertensión resistente o en las arritmias nocturnas (Tamisier R, 2010).Para ver el texto completo de este documento debe de estar suscrito a Fisterra.com
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Autores
| Rafael Rotaeche | Especialista en medicina familiar y Comunitaria. |
| Grupo MBE semFYC. Centro De Salud Alza - Osakidetza - San Sebastián |
| Juan Antonio Miguel Arce | Médico especialista en Neumología. Servicio de Neumología Hospital del Bidasoa - Osakidetza - |

