Actualizada el
24/03/2010.
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Elaborada por
médicos con revisión posterior por colegas.
La información contenida en este folleto está basada en las Guías Clínicas de Fisterra y otras
fuentes fiables.
Conflicto de intereses: Ninguno
declarado.
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Metodología de elaboración |
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Vacunas recomendadas en el
trabajador sanitario |
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La aprobación de la Ley de Prevención de Riesgos laborales de
8 de Noviembre de 1995 (BOE de 10 de Noviembre de 1995)
definió el marco de responsabilidades de las empresas y de los
trabajadores para minimizar la exposición a los riesgos
laborales mediante la adopción de las medidas de higiene y
seguridad en el trabajo, y reducir el riesgo individual a
través de las actividades de prevención. En lo que concierne a
los riesgos biológicos, las dos áreas de actuación se
concretan, por un lado, en la adopción de las pautas de
higiene (lavado de manos, de aislamiento de pacientes y
separación del puesto de trabajo del trabajador, presiones de
aire....) y de protección adecuadas (guantes, batas,
mascarillas); y, por otro, en la prevención mediante
quimioprofilaxis o inmunoprofilaxis.
Están ampliamente descritos los accidentes con riesgo
biológico en el medio sanitario, así como los casos y brotes
de infección por gérmenes frente a los que existen vacunas, en
los que están implicados como afectados, fuente, o eslabones
en la cadena de transmisión, los trabajadores sanitarios. Las
bajas coberturas vacunales en los adultos; la poca percepción
del peligro en los trabajadores habituados a trabajar en
contacto con los enfermos y su entorno, y su escasa formación
en relación a los beneficios y seguridad de las vacunaciones,
la pobre organización de las políticas de vacunación de
adultos y, en especial, la novedad en la regulación de las
obligaciones de adopción de las medidas de prevención por la
empresas, son factores determinantes de las deficitarias
coberturas de vacunación en los trabajadores sanitarios. |
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¿De qué deben estar vacunados los trabajadores sanitarios? |
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Las indicaciones de vacunación en los trabajadores sanitarios
se diferencian en tres grupos, según el riesgo de exposición
profesional, la susceptibilidad personal y las recomendaciones
de los programas de vacunación de la población general: |
A.- Vacunaciones especialmente indicadas por
mayor riesgo en trabajadores sanitarios:
- Gripe: Uno de los motivos mas frecuentes
de absentismo laboral en el medio hospitalario
durante la temporada gripal es el padecimiento de
ésta, estando ampliamente descrita la transmisión
hospitalaria desde los trabajadores y visitantes a
los pacientes, y viceversa.
La vacunación de los trabajadores está recomendada
como medida de reducción de la transmisión de los
virus gripales en el medio sanitario, con especial
relevancia en unidades que atienden a pacientes con
mayor riesgo de complicaciones de la gripe (>64
años, personas con enfermedad crónica pulmonar,
cardiaca, renal, hepática, metabólica o
inmunológica), y también como medida de disminución
del absentismo laboral. Ensayos clínicos han
demostrado recientemente una reducción del 40% de la
mortalidad global de los pacientes ancianos
internados en residencias a través de la vacunación
de la gripe en los trabajadores que los atienden en
los centros.
Recomendación: inmunización anual de todos los
trabajadores de los centros sanitarios.
Pauta vacunal: 1 dosis anual en otoño,
preferentemente durante la campaña de vacunación.
- Hepatitis B: infección considerada
enfermedad profesional por su mayor riesgo en el
medio sanitario. El riesgo se asocia positivamente
con el tiempo de ejercicio profesional y con la
complejidad de los centros sanitarios (mayor en
hospitales que en centros de AP...). Al riesgo de
padecer una infección por el VHB y sus
complicaciones, se suma el riesgo posterior de
transmisión desde el trabajador sanitario a los
pacientes y las restricciones a la actividad laboral
que las exigencias de las medidas de control puedan
acarrear.
La vacunación sistemática de los trabajadores
sanitarios ha demostrado su efectividad en la
reducción en la prevalencia de la infección en los
mismos desde su puesta en marcha a principios de los
años 80.
Recomendación: inmunización de todos los
trabajadores sanitarios.
Pauta: Se debe realizar una serología previa y
vacunar con tres dosis de adulto a los trabajadores
con serología negativa y con pauta 0,1,6 meses. Se
debe realizar el estudio de seroconversión posterior
(entre 1 y 2 meses tras la tercera dosis). Si el
título de anticuerpos es mayor o igual a 10UI/l se
considerará respondedor y no son necesarias dosis de
recuerdo posteriores. Si la cuantía de Ac es menor,
se repetirá la pauta vacunal con tres dosis
adicionales. Si después de esta segunda pauta sigue
sin existir una respuesta adecuada, tampoco deberán
administrarse más dosis y la persona se considerará
no protegida.
En el caso de accidente con riesgo biológico se
actuará de acuerdo con el Protocolo de Actuación
ante accidentes con riesgo biológico.
- Sarampión, rubéola y parotiditis: a pesar
de la drástica disminución de la incidencia de estas
enfermedades en Galicia y España como resultado de
las altas coberturas vacunales (> 95%) en la edad
pediátrica, a la estrategia de aplicación de una 2ª
dosis de vacuna Triple Vírica (en adelante TV) y a
las campañas de vacunación desarrolladas en el
proceso de eliminación del sarampión, entre el 5-10%
de la población adulta es susceptible. Se han
descrito repetidamente brotes de sarampión y de
rubéola producidos o favorecidos por el medio
sanitario, en los que estaban implicados
trabajadores sanitarios. El simple riesgo de
transmisión del sarampión en una unidad de SIDA o de
oncología supone un grave problema sanitario; así
mismo las graves consecuencias de una rubéola
congénita exigen el estricto cumplimiento de las
recomendaciones de inmunización de las trabajadoras
en edad genésica.
Recomendación: Se utilizará la vacuna TV en vez
de vacunas monovalentes siempre que exista la
necesidad de inmunizar frente a alguna de estas tres
enfermedades.
En caso de que un trabajador no inmune padezca una
exposición a alguna de estas enfermedades deberá
separarse laboralmente de las áreas clínicas en las
que haya mujeres embarazadas o personas
inmunodeprimidas. Esta separación deberá comenzar
cuanto antes tras la exposición y hasta pasados 21
días de la misma, o, en caso de que haya habido
infección, hasta pasados 5-7 días de la aparición
del rash.
- Varicela: la varicela constituye un grave
problema en el medio hospitalario, por su gravedad
cuando afecta a una embarazada en el primer
trimestre o en el parto o a enfermos
inmunodeprimidos. A ello se asocia la mayor
frecuencia de complicaciones en el caso de infección
en adultos. Las áreas sanitarias de mayor riesgo de
contagio para los trabajadores son las unidades
pediátricas, obstetricia y unidades con pacientes
infecciosos (varicela o herpes zoster). Entre el 1 y
el 7% de los trabajadores sanitarios son
susceptibles. Las unidades donde existen pacientes
inmunodeprimidos constituyen las áreas de mayor
riesgo de varicela nosocomial para los pacientes.
Requieren un control especial de limitación del
riesgo de exposición las trabajadoras embarazadas.
Recomendación: inmunización de los trabajadores
con serología negativa especialmente trabajadoras en
edad genésicas con serología negativa)
Pauta: 2 dosis (de 6 semanas a 2 meses intervalo).
Deberá evitarse el embarazo entre las dos dosis y en
los tres meses siguientes a la segunda dosis. En
caso de producirse rash postvacunal deberá separarse
al trabajador de los servicios donde existan
pacientes inmunodeprimidos, neonatos y mujeres
embarazadas. Esta separación debe durar 2 semanas o
el tiempo que dure el rash.
En caso de exposición de un trabajador no inmune a
un enfermo con varicela, debe recibir la vacuna ya
que está demostrada la eficacia de la vacunación
postexposición siempre que se administre entre el 3º
y 5º día tras la exposición. Puede ser necesario
separar a los trabajadores seronegativos expuestos
de las áreas clínicas donde haya contacto con
pacientes de riesgo, ya que estos trabajadores
pueden ser infecciosos del 10° al 21° día
post-exposición.
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B.- Vacunación según riesgo individual: |
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- Hepatitis A:
Recomendación: inmunización de los trabajadores con
factores individuales, previo estudio serológico e
inmunización de los trabajadores sanitarios de las
siguientes unidades: neonatología y pediatría, infecciosas,
geriatría y digestivo, trabajadores de comedores y
cafeterías, trabajadores del laboratorio de investigación,
trabajadores de las empresas de limpieza y de gestión de
residuos y servicio de mantenimiento (fontaneros).
Pauta: 2 dosis de vacuna frente a la hepatitis A de adulto,
separadas por 6-12 meses (3 dosis con pauta 0,1,6 si se
vacuna con la vacuna combinada frente a la hepatitis A y la
hepatitis B), previo estudio serológico si tienen mas de 25
años. Si es menor de esa edad, se puede utilizar
directamente la vacuna combinada frente a la hepatitis A y
la hepatitis B si no está vacunado previamente frente a la
hepatitis B.
- Poliomielitis:
Recomendación: vacunación de los trabajadores sanitarios
no inmunizados de unidades de inmunodeprimidos o neonatos en
los que la circulación de los poliovirus vacunales podrían
generar cuadros clínicos de parálisis flácida por el virus
vacunal. También trabajadores no inmunes con algún tipo de
inmunodepresión por el riesgo de infectarse por poliovirus
vacunales de pacientes inmunizados con la vacuna oral, y
aquéllos que viajen a países con casos de polio salvaje
(sudeste asiático y África).
Pauta: 0,1,6 con I PV.
- Meningococo: Deben de vacunarse los trabajadores
Recomendación: inmunización con vacuna antimeningocócica
C conjugada en los trabajadores con mayor riesgo individual
de infección invasora: esplenectomizados o con deficiencias
del complemento, así como viajeros que se dirigen a países
del cinturón subsahariano. Los trabajadores de laboratorio
de microbiología que trabajan con Neisserias deben estar
vacunados, en caso de riesgo de exposición a otros
serogrupos se utilizará la vacuna de polisacáridos A+C o
tetravalente A+C+W135+Y
Pauta: 1 dosis.
- Fiebre tifoidea: está descrita la infección en
trabajadores de laboratorio que manipulan muestras de
Salmonella Typhi. Pauta:
Vacuna oral: Tres dosis orales a días alternos. Revacunación
completa cada 3-5 años si persiste el riesgo.
Vacuna Parenteral: Una dosis vía intramuscular. Revacunar
cada 3 años si persiste el riesgo.
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C.- Vacunas generales del adulto: |
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- Td/Tdpa: En el momento actual todo adulto debe
estar vacunado frente al tétanos y la difteria (3 dosis 0,1,
6-12 meses). La consideración de los adultos como reservorio
y fuente de infección de la tos ferina para los niños de
edad pediátrica y la existencia de una vacuna dTpa para
adultos permite reducir el riesgo de tos ferina entre los
profesionales sanitarios y en especial de su actuación como
fuente de infección.
Pauta: La 3ª dosis de la pauta de primovacunación frente al
tétanos y difteria y las dosis sucesivas de recuerdo (cada
10 años) se realizara con dTpa.
- Neumococo: Deben vacunarse los trabajadores
sanitarios que cumplen con los criterios de inmunización de
la población general: padecer patologías crónicas cardiacas,
pulmonares, renales, inmunodepresión, infección VIH,
enfermedades hematológicas, diabetes, personas
esplenectomizadas, alcohólicas o personas mayores de 65
años.
Pauta: 1 dosis de vacuna de polisacáridos 23 valente.
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| Para obtener más información: |
 |
Su médico o enfermero. |
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Los servicios de vacunación de la Consejería de Sanidad de
su Comunidad Autónoma. |
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En FisterraSalud:
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En otros sitios:
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Autores:
Raquel Zubizarreta Alberdi (1)
Arturo Louro González (2)
(1) Sección de Enfermedades inmunoprevenibles. Servicio de
Prevención de Enfermedades Transmisibles. Dirección General de
Salud Pública. Consellería de Sanidade. Xunta de Galicia (España).
(2) Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Servicio de
Atención Primaria de Cambre. SERGAS. A Coruña (España). |
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