Actualizada el
05/02/2007.
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Elaborada por
médicos con revisión posterior por colegas.
La información contenida en este folleto está basada en las Guías Clínicas de Fisterra y otras
fuentes fiables.
Conflicto de intereses: Ninguno
declarado.
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Metodología de elaboración |
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Información para pacientes sobre la
Cirrosis Hepática |
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¿Qué es la cirrosis hepática? |
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Se denomina cirrosis hepática al cuadro de lesiones en el
hígado, que provoca que éste altere su estructura, se fibrose
y forme nódulos de regeneración, afectando a la función
hepática. |
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¿Por qué se produce? |
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En nuestro medio, más del 90% de los casos se producen por
infección por los virus de la hepatitis B, C y/o por consumo
excesivo de alcohol. Otras enfermedades que pueden provoca
cirrosis hepática son: |
- Hepatitis autoinmune.
- Trastornos metabólicos.
- Enfermedades biliares.
- Obstrucción del flujo venoso.
- Drogas y tóxicos.
- Enfermedades degenerativas.
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Hígado
sano |
Hígado
con cirrosis |
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¿Cuáles son sus síntomas? |
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La cirrosis hepática habitualmente
presenta un período asintomático de duración variable que se
denomina fase compensada de la enfermedad, ya que las células
hepáticas no dañadas compensan con mayor actividad a las
afectadas. El desarrollo de las complicaciones señala el
inicio de la fase de enfermedad descompensada.
Durante la fase compensada, el 40% de los
pacientes pueden presentar síntomas inespecíficos como
astenia, anorexia, pérdida de peso o molestias en el
hipocondrio derecho (En la parte anterior del abdomen, debajo
de las costillas del lado derecho).
En la exploración física, se puede
sospechar enfermedad hepática avanzada por la presencia de
hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), esplenomegalia
(aumento del tamaño del bazo), o por la presencia de lesiones
cutáneas como las arañas vasculares, telangiectasias en los
pómulos o enrojecimiento de las palmas de las manos. |
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¿Cómo se diagnostica? |
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La biopsia hepática es la prueba más importante para el
diagnóstico de la cirrosis. También es posible el diagnóstico
de la enfermedad a partir de una combinación de los síntomas
clínicos, de los resultados analíticos y de la ecografía
hepática: |
- Historia clínica: es necesario
investigar antecedentes y hábitos de consumo de alcohol, los
antecedentes de prácticas o factores de riesgo para la
hepatitis crónica B y C (uso de drogas por vía parenteral,
promiscuidad sexual, pareja sexual de enfermos de Hepatitis
B o C); la existencia de tratamientos con fármacos,
tratamientos de herbolarios y homeópatas y consumo de
drogas; la presencia de otros síntomas, como el prurito en
la mujer adulta, patología pulmonar o historia familiar de
enfermedades hepáticas.
- Análisis de sangre:para conocer si
existe alteración en el número de células sanguíneas,
marcadores de la función hepática, o de infecciones por los
virus de la hepatitis B o C, entre otros.
- Estudio de coagulación.
- Ecografía abdominal: aporta datos
sugerentes de lesiones en el hígado, signos de hipertensión
portal y de las posibles complicaciones asociadas (ascitis,
trombosis en la porta...) o patología biliar.
- Biopsia hepática: puede ser
decisiva en el diagnostico preciso de patologías
infrecuentes, para conocer el estadío de las lesiones
hepáticas y la gravedad de las mismas.
- Otras: como la gastroscopia, el TAC
abdominal, o el Eco-doppler para estudiar casos concretos o
alguna de las complicaciones.
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¿Cómo evoluciona? |
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La rapidez en la evolución de la cirrosis depende de la
etiología, del buen seguimiento del tratamiento médico y de
los hábitos y estilos de vida. La cirrosis hepática puede
presentar en su evolución graves complicaciones como la
aparición de ascitis, la hemorragia por varices
esófago-gástricas, la encefalopatía hepática y el carcinoma
hepatocelular. |
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¿Cómo se trata? |
- Medidas generales:
- Medidas dietéticas: Es importante mantener una dieta
alimentaria equilibrada. Los requerimientos nutricionales
son similares a los de una persona normal, si bien en
algunos casos puede recomendarse un mayor aporte de
proteínas.
- Medidas de régimen de vida: deben evitarse
escrupulosamente las sustancias hepatotóxicas (drogas,
algunos medicamentos y plantas medicinales, y el alcohol).
Se recomienda ejercicio físico moderado.
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- Seguimiento del paciente con cirrosis compensada:
Los pacientes con cirrosis requieren ser controlados
periódicamente, realizándo el seguimiento clínico, el
control analítico (según la causa que ha provocado la
cirrosis) y ecográfico. Requieren control por endoscopia las
varices esofágicas para evitar hemorragias digestivas.
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- Medidas farmacológicas:
Los tratamientos farmacológicos dependen de la
etiología de la cirrosis y pueden ser:
- Para prevenir las varices esofágicas: se
utilizan fármacos beta-bloqueantes. Cuando el tratamiento
farmacológico no es posible, puede ser necesario el
tratamiento físico por endoscopia dirigido a tratar las
varices (escleroterapia o por ligadura por bandas).
- Tratamiento específico según la etiología de la
cirrosis:
- Cirrosis por Hepatitis B o C:
existen distintos fármacos, según el virus causal,
indicados para el tratamiento de hepatitis crónica
activa o cirrosis hepática con eficacia que varía según
los tratamientos previos, el tipo de virus infectante y
la tolerancia de los pacientes.
- Cirrosis alcohólica:
Abstinencia total de bebidas alcohólicas y prevención
del síndrome de deprivación alcohólica usando
benzodiacepinas de vida media o larga si son necesarias,
y la administración de complejo vitamínico B, vitamina C
y ácido fólico. En los casos en que esté indicado el
trasplante hepático, se exige una abstinencia alcohólica
mínima de 4 meses para mejorar la función hepática, y
valorar la adherencia permanente del paciente al
tratamiento tras el trasplante.
- En el resto de las etiologías, el tratamiento médico
va dirigido específicamente a los factores metabólicos o
funcionales causales (acúmulo de hierro o de cobre,
reducir la inflamación o la fibrosis) y enlentecer la
evolución.
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- Trasplante hepático:
Indicado en pacientes en situaciones de
descompensación y en el paciente con signos de insuficiencia
hepática avanzada; insuficiencia renal y/o trastorno
hemodinámico grave. Cuanto mejor es el estado general del
paciente cuando se realiza el trasplante, mayor es la
supervivencia durante el post-operatorio inmediato.
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| Para obtener más información: |
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En FisterraSalud:
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En otros sitios:
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Autores:
Equipo editorial de Fisterra.
Médicos especialistas en
Medicina de Familia y en Medicina Preventiva y Salud Pública. |
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