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| 18/07/2005 - Técnicas en A.P. 2005; |
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La poligrafía respiratoria 1 (PCR) puede suponer una alternativa a la polisomnografía (PSG) convencional –“patrón oro” para el diagnóstico- debido a su menor coste, y a poder realizarse en el domicilio del paciente. La PCR es más cómoda de realizar, más accesible, y favorece un sueño más natural para el paciente. Aunque los resultados negativos no descartan la presencia de Síndrome de Apnea-Hipopnea del sueño (SAHS), si podemos hacer un diagnóstico cuando éstos son claramente positivos.
En esta prueba se pueden monitorizar las siguientes variables: flujo nasobucal, movimientos toraco-abdominales, saturación arterial de oxígeno, posición corporal, ronquido, frecuencia cardíaca o actimetría (movimientos).
Niños: Los niños con SAHS tienen una arquitectura de sueño normal 2 y las PSG de los niños con SAHS incluyen sueño REM invariablemente. Por este motivo se han desarrollado diversos sistemas de monitorización 3. Estos sistemas miden varios parámetros como los movimientos torácicos y abdominales, la pulsioximetría, frecuencia cardiaca, movimientos y flujo y pueden utilizarse en el hospital o en el domicilio del paciente. La eficiencia del sueño es mayor en el domicilio del paciente que en el hospital 4. La sensibilidad de estos sistemas es en general alta para detector SAHS (alrededor del 95%) pero la mayoría se han validado solo para adultos y, en general, en laboratorios de sueño.
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Flujo oronasal: se realiza bien a través de una termistancia o mediante una sonda de presión nasal. La termistancia capta la diferencia de temperatura entre el aire frío inspirado y el aire caliente espirado, ofreciendo una estimación cualitativa del flujo. El transductor de presión ofrece una medida cuantitativa, más precisa, aunque tiene la limitación de informar únicamente del flujo nasal.
Movimientos tóraco-abdominales: se registra el esfuerzo respiratorio mediante la detección de los movimientos en el área transversal del tórax y el abdomen, por medio de unos cinturones o bandas; a nivel de las axilas las torácicas, y a nivel del ombligo las abdominales. El registro que se produce nos permite clasificar las apneas respiratorias en centrales, mixtas u obstructivas.
Pulsioximetría: mide la tensión arterial de oxígeno gracias a un sensor, con un receptor y un emisor de luz, ubicado en un lecho pulsátil, habitualmente en el dedo de una mano. Habitualmente es el sensor peor tolerado tras las 7 – 8 horas del registro.
Posición: es un sensor que informa de la posición del sujeto (decúbito supino y prono, decúbito lateral derecho e izquierdo).
Electrocardiografía: nos permite relacionar las alteraciones del ritmo cardiaco con los eventos respiratorios ocurridos durante el registro. Se realiza mediante dos electrodos colocados sobre la piel en puntos distintos del tórax.
Ronquidos: se pueden grabar los ruidos de los ronquidos por medio de un micrófono en el cuello o en la horquilla del esternón, lo cual permite asociarlos a otros eventos respiratorios registrados simultáneamente.
Actimetría: es la medición, mediante un sensor sujeto por una muñequera elástica y colocada en la muñeca o antebrazo del paciente, de los movimientos del paciente. Permite estimar, de un modo muy aproximado, el tiempo de sueño.
Advertencias:
Todos los modelos de polígrafos deben haber sido validados previamente con un polisomnógrafo convencional.
Debe verificarse, previamente al inicio del estudio, el correcto funcionamiento de todos los sensores.
Cuando el registro es domiciliario, y no hay por tanto personal sanitario que se encargue de las anotaciones, el paciente deberá registrar en un formulario los datos más importantes del sueño que nos ayudaran en el análisis manual: hora a la que se acostó, hora aproximada a la que se durmió, los intervalos de despertar durante la noche, hora a la que se despertó, hora en la que desconectó el polígrafo, y todas los eventos sucedidos que él crea oportuno relatar.
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Se debe realizar un análisis automático por el propio ordenador y un análisis manual. Hay que valorar:
Tiempo total del registro: parámetro que constituye el denominador de todos los índices a calcular.
Número de apneas(ausencia de flujo oronasal durante al menos 10 segundos) e hipopneas (reducción parcial del flujo que conlleva una desaturación cíclica de O2, como mínimo, un 3%). La división de este número por el tiempo total de registro permite calcular los índices de apneas e hipopneas, respectivamente.
La clasificación de las apneas e hipopneas se lleva a cabo mediante el análisis de los registros de las bandas torácicas y abdominales, que nos permite distinguir los tres tipos, según el patrón de los movimientos toraco-abdominales durante la ausencia o disminución del flujo oronasal: 1) obstructivas (en las que se mantienen los movimientos toracoabdominales), 2) centrales (con ausencia o disminución de dichos movimientos) y 3) mixtas (con ausencia al principio de movimientos que se instauran seguidamente mientras aún existe la ausencia o disminución del flujo oronasal).
Oximetría: mide las saturaciones de O2 basal y mínima, tiempo por debajo del 90% de saturación (CT90%) e índice de desaturaciones/hora (descensos de un 4 % más de la Sat. O2 con respecto a la de minutos previos).
Eventos cardíacos: registra la frecuencia cardiaca máxima y mínima y las braditaquiarritmias (cambios de al menos 10 sístoles por minuto y sus índices por hora).
Otros parámetros: ronquidos (número de ronquidos/hora e intensidad media del ronquido) y posición (tiempos y eventos cardiovasculares en cada posición).
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Antes de valorar la poligrafía respiratoria es importante tener en cuenta la sintomatología del paciente (somnolencia diurna, ronquidos, etc.), tiempo y calidad del sueño descritas por el paciente.
En la valoración es fundamental el número de apneas-hipopneas por hora, que se considera anormal cuando es superior a 10-15, y se valora como grave cuando pasa de 30. No obstante, no sólo es importante valorar el número de apneas-hipopneas/hora, sino también su repercusión midiendo el grado de desaturaciones de la oxihemoglobina (CT90) y los trastornos importantes de la frecuencia cardiaca. Las desaturaciones se consideran leves hasta un CT90 del 5% y a partir de un CT90 del 25% se valoran como graves.
Un paciente tiene un síndrome de apnea-hipopnea del sueño obstructivo, cuando el 80% o más de los eventos respiratorios son de carácter obstructivo o mixto. Al contrario, cuando más del 80% de las apneas-hipopneas son centrales se diagnostica un SAHS central. En este último caso, tiene interés valorar si los eventos centrales tienen una morfología de Cheynes-Stokes, frecuente en enfermedades cardiológicas y neurológicas.
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Presenta los problemas técnicos de su realización, y por otro lado el déficit intrínseco de la prueba, que es el no registrar las variables neurofisiológicas.
Hay que dejar claro que la poligrafia también se realiza de forma habitual en la Unidad de Sueño del hospital y que los registros domiciliarios en general son de peor calidad.
Los problemas técnicos de los estudios domiciliarios derivan de la falta de vigilancia durante su realización, y son fundamentalmente de mal registro en: el flujo oronasal (por contacto de la piel o desplazamiento del termistor o sensor de presión), los movimientos toraco-abdominales por desplazamiento de las bandas de su posición original, la oximetría por caída o desconexión del terminal, el ECG por arrancamiento o despegamiento por el sudor de los electrodos y de otros sensores adicionales. Otro problema técnico puede ser la descarga de la batería.
La más importante limitación de la poligrafía respiratoria, y que la diferencia de la polisomnografía convencional, es la ausencia de registro de las variables neurofisiológicas, que nos debe llevar a tener en consideración, antes de hacer el análisis, los siguientes puntos 1:
El denominador tiene que ser el tiempo total de registro, y no el que debiera ser, el tiempo total de sueño que no se conoce. Esto puede dar lugar a falsos negativos cuando el paciente no ha dormido correctamente.
No se pueden registrar los “arousals”, hecho especialmente preocupante en pacientes con eventos respiratorios sin caída de la Sat. O2, en donde pueden pasar desapercibidos (RERAS).
No conocemos la estructura (diferentes fases), ni la calidad del sueño (fragmentación, despertares y “arousals”), por lo que la interpretación de los resultados de la poligrafía respiratoria debe de interpretarse con de forma adecuada.
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Procedimiento diagnóstico de referencia y patrón oro en el SAHOS. Consiste en el registro simultáneo de diferentes parámetros fisiológicos, para el diagnóstico de las apneas-hipopneas, y la valoración de su repercusión sobre la función cardio-respiratoria y la organización del sueño. Además de la PSG convencional que se realiza durante una noche completa, puede ser de utilidad la realización de registros parciales (media noche o “split-night” con el fin de utilizar el resto de noche en la adaptación de la CPAP y estudios de siesta.
En la PSG nocturna parcial primero se hace polisomnografía y en los casos positivos, se podría titulación la CPAP en la misma noche, aunque no siempre es necesario.
La realización de una PSG requiere disponer de un laboratorio del sueño con las siguientes características:
Localizados preferentemente en centros hospitalarios.
Capacidad de realización de estudios nocturnos, completos y vigilados.
Personal médico y técnico formados en lectura e interpretación de las diferentes técnicas.
En la PSG se registran las siguientes variables:
Neurofisiológicas: diferencian sueño y vigilia, fases del sueño y los despertares transitorios o “arousals”: electrooencefalograma, electroculograma y electromiograma submentoniano.
Respiratorias: identifican los eventos respiratorios: apnea, hipopnea y “arousal” relacionado con el esfuerzo respiratorio (RERA).
Flujo aéreo oro-nasal: los más exactos son la neumotacografía, presión nasal (cánulas) o la pletismografía de inductancia calibrada. Los termistores tienen menos precisión para detectar hipopneas.
Esfuerzo respiratorio: diferencian apnea-hipopnea de origen central, obstructivo o mixto. Mediante unas bandas sobre tórax y abdomen y electromiograma diafragmático se detectan los movimientos respiratorios. Con una sonda de presión esofágica se detecta la presión en la vía aérea superior.
Saturación de oxígeno: pulsioximetría. Se considera desaturación los descensos por debajo de 2-5% de la saturación basal de oxígeno.
Otras variables: electrocardiograma, frecuencia cardiaca, posición corporal.
Niños: Los niños en general desaturan con apneas breves, por lo tanto se consideran patológicas las apneas obstructivas de cualquier duración (no las mayores de 10 segundos como en los adultos) 5. El índice de apnea-hipopnea, el parámetro más utilizado en adultos, no da una información adecuada sobre el cuadro respiratorio en los niños. Los patrones de obstrucción varían entre niños e incluso entre noches en el mismo niño. Algunos niños muestran un patrón con predominio de apneas obstructivas repetidas, mientras que otros pueden tener una hipoventilación obstructiva continua durante horas. Muchos niños muestran ambos patrones a lo largo de una noche.
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Es una prueba incluida en la PSG y poligrafía que por si sola es de poco valor en el diagnóstico de SAHS, pero puede ser de utilidad como prueba de despistaje. Una morfología en dientes de sierra es muy sugestiva de corresponder a un SAOHS.
Niños: En los niños los eventos respiratorios obstructivos no siempre se asocian con una desaturación significativa y por lo tanto no se podrían valorar por pulsioximetría exclusivamente. Una pulsioximetría nocturna positiva (definida como al menos 3 o más grupos de desaturaciones y al menos 3 desaturaciones por debajo del 90%) tiene un valor predictivo positivo del 97%, pero un paciente con un estudio negativo o no concluyente tiene una probabilidad pre-test de SAHOS del 47% y por lo tanto requiere un estudio completo para descartar el SAHOS 6. La interpretación de la oximetría nocturna requiere su integración con el cuadro clínico completo. En niños con hipertrofia adenoamigdalar, una historia compatible de SAHOS y sin otras alteraciones médicas, una oximetría positiva es altamente predictiva de SAHOS por lo que algunos autores proponen su uso para decidir la cirugía.
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- Monserrat JM, Rubio A, Manchado N, Pamies M, Sánchez B, Cerrato J, Bajo Z, Leuda E, Urquiza R, Puig M, León C, Bosch M, García S. Procedimientos de patología respiratoria del sueño y ventilación mecánica no invasiva. En: Puente Maestu L, ed. Manual de SEPAR de procedimientos. Madrid: Luzán 2002. Disponible en: http://www.separ.es
- Goh DY, Galster P, Marcus CL. Sleep architecture and respiratory disturbances in children with obstructive sleep apnea. Am J Respir Crit Care Med 2000; 162(2 Pt 1): 682-686.
- Nixon GM, Brouillette RT. Diagnostic techniques for obstructive sleep apnoea: is polysomnography necessary? Paediatr Respir Rev 2002; 3(1): 18-24. [Medline]
- Jacob SV, Morielli A, Mograss MA, Ducharme FM, Schloss MD, Brouillette RT. Home testing for pediatric obstructive sleep apnea syndrome secondary to adenotonsillar hypertrophy. Pediatr Pulmonol 1995; 20(4): 241-252. [Medline]
- Marcus CL. Sleep-disordered breathing in children. Am J Respir Crit Care Med 2001; 164(1): 16-30. [Medline] [Texto completo]
- Brouillette RT, Morielli A, Leimanis A, Waters KA, Luciano R, Ducharme FM. Nocturnal pulse oximetry as an abbreviated testin[Medline]g modality for pediatric obstructive sleep apnea. Pediatrics 2000; 105(2): 405-412. [Medline] [Texto completo]
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