|
Oigo muchas veces esta canción en casa. La
pone mi hijo de dieciséis años (y antes la ponía mi hija que
ahora tiene veinte). A primera vista parece graciosa, sobre
todo con el tono andaluz marginal que le da el cantante. Pero
quienes como yo comenzamos a trabajar en 1981, sabemos la
cantidad de dolor e impotencia que se esconde detrás de estos
personajes.
También sabemos de la mezcla de
sentimientos que nos despertaban estos pacientes: miedo a las
amenazas o las agresiones, incompetencia clínica y psicológica
para saber manejarlos, impotencia ante la falta de resultados
de la mayoría de las opciones de tratamiento, rabia por la
falta de recursos terapéuticos y sociales. Fastidio por la
cantidad de mentiras y de engaños, por las promesas de
rehabilitación incumplidas. Dolor por los espectros ambulantes
que dejaban de venir un día a la consulta hasta que te
enterabas que aparecieron ahorcados en su casa, muertos en un
banco de la calle o arruinados por el sida que llegó muy poco
después y los barrió a casi todos.
Los antirretrovirales les dieron una
prórroga a algunos. Son los pacientes de 45 ó 50 años que van
hoy a las consultas de VIH de nuestros hospitales.
Los programas de metadona y las narcosalas,
los poblados marginales, todavía saben de su presencia.
En muchas consultas, como la mía, casi han
desaparecido, aunque supongo que no ocurrirá lo mismo en otras
muchas zonas menos favorecidas.
La verdad es que hay poco de lo que reírse.
Antonio de Lorenzo-Cáceres Ascanio (Asclepio)
Médico de familia
Dedicado a una generación de jóvenes,
que en los años ochenta, pagó con sus vidas, e hizo pagar con
infinitos sufrimientos a los demás (sobre todo a sus familias
y a las víctimas de sus delitos), la epidemia de adicción a la
heroína que se extendió por España por aquella época.
Los sanitarios veíamos con una mezcla de
terror y lástima la presencia de estos enfermos en nuestras
consultas, que siempre venían “por recetas” … porque “se
estaban quitando”, … ¡que si, doctor!
(1) Palígano: Polígono,
denominación de un barrio o “polígono” de viviendas protegidas
donde se realojaba población marginal y de infraviviendas y
donde existía comercio y venta al por menor de droga
(“trapicheo”). |