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Las Meninas o La familia de Felipe IV,
1656-57 (Detalle)
Velázquez, Diego Rodriguez de Silva y (Sevilla, 1599 - Madrid, 1660) |
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¿Sindrome de Albright? (pubertad precoz, talla corta, bocio,
exoftalmos hipertiroideo, tumor tiroideo y muerte temprana). |
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Algunos autores1 opinan que "el
secreto" de Las Meninas no es otro que mostrarnos una escena que
transcurre en la intimidad del Palacio Real de la Casa de Austria en
Madrid. La Infanta Margarita de Austria, representada como una niña,
sufriría una pubertad precoz, tal vez como manifestación de un
Síndrome de Albrigh que provocaría su muerte con pocos años, ya
casada con el rey de Austria.
La menina que está a la derecha de la Infanta, a la izquierda del
cuadro, ofrece a ésta en una bandeja un pequeño búcaro de sencillo
barro. ¿Por qué un objeto tan humilde en una cámara real?.
La explicación habría que buscarla en los remedios médicos
utilizados en la época para intentar cortar las hemorragias menstruales
anormales. Se intentaba obstruir (opilar) los conductos que sangraban.
Para ello, se masticaba barro o se tomaban determinadas aguas, como la
de la fuente del Acero de la que habla más adelante Pérez Reverte, con
lo que se pretendía suprimir el flujo menstrual.
Por lo tanto, el cuadro más famoso del mundo, representaría - entre
otras cosas - un acto de curación, y el remedio utilizado - el búcaro
de barro - se encuentra en el centro del mismo.
[1] Valtueña, Oscar. La Meninas. EL MÉDICO, 18-febrero-2000:
págs. 73-79.
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La fuente del Acero de Madrid |
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…[bajando] por la Cuesta de la Vega y cruzando el río por la
puente segoviana,... [ ] supe después que Angélica andaba esos días
quebrada de color, y su médico recomendaba paseos por los sotos y
alamedas próximos a la huerta del Duque y la casa de Campo, así como
la famosa agua de la fuente del Acero, tan prescrita, entre otras cosas,
para las damas que sufrían de opilaciones. Fuente, por cierto,
glosada por Lope en una de sus comedias: |
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Mañana salga, en efeto,
después que tome hasta media
escudilla reposada
del agua bien acerada
que desopila y remedia. |
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Angélica era todavía muy niña para ese tipo de males, pero lo
cierto es que el frescor del lugar, el sol y el aire sano de las
arboledas, le eran convenientes. Así que allí se encaminaba, con
coche, cochero y dueña, mientras yo seguía sus pasos a distancia.
Al otro lado de la puente y el Manzanares, damas y caballeros paseaban
bajo las arboledas. En el Madrid de la época, lo mismo que en las
iglesias a que antes me referí, allí donde había damas - y la fuente
del Acero, como he dicho, atraía a no pocas, con dueñas o sin ellas -
hervía la olla de galanes, citas, billetes, tercerías, lances amorosos
y de los otros; que a veces lo uno aparejaba, por celos, trabarse de
verbos y diretes, echar mano a la blanca y terminar el paseo a
cuchilladas. Y es que en aquella España hipócrita y siempre
esclava de las apariencias y el qué dirán, donde padres y maridos
cifraban el honor en el recato de la mujer y de las hijas hasta el punto
de no dejarlas salir a la calle, actividades en principio inocentes,
como tomar el acero o ir a misa, se trocaban en ocasión privilegiada de
aventuras, intrigas y amoríos: |
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Yo voy fingiendo, mi querido esposo,
que estoy descolorida y opilada,
para engañara un padre tan celoso
y una tía tan mal intencionada. |
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Tomado de Arturo Pérez-Reverte
"Las aventuras del Capitán Alatriste: LIMPIEZA DE SANGRE".
Cap 3: El Acero de Madrid
Ed Alfaguara. Madrid 1997. p. 78 - 79.
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