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(Autorretrato) |
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(Autorretrato) |
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En enero de 1889, después de 14 días de ingreso
en el manicomio de Arles, Van Gogh pinta
dos
autorretratos "con la oreja vendada".
En ellos, aparece con un aparatoso vendaje que le cubre la herida
que él mismo se produjo al automutilarse y cortarse su oreja
derecha con una navaja de afeitar.
Conocemos bastante bien cómo sucedieron los
hechos, el 23 de diciembre de 1888, a través de la narración del
pintor Paul Gauguin (a quien Van Gogh había invitado a compartir su
casa de Arles) y de noticias en periódicos de la época.
"¡Dios mío, qué día! Al atardecer,
tras un parvo refrigerio, salí a dar una vuelta. Había casi
cruzado la plaza de Victor Hugo cuando escuché tras de mí el
sonido familiar de unos pasos, rápidos pero irregulares. Me
volví justo en el momento en que Vincent se abalanzaba, con una
navaja de afeitar abierta en la mano. La expresión de mi mirada
debió ser terrible, pues paré, y bajando la cabeza corrió en
dirección a la casa... Alquilé una habitación en el hotel más
próximo y pasé allí la noche, donde, lógicamente tenso, tardé
en dormirme. Me desperté a las siete y media... encontré un
grupo de gente a la puerta de la casa, con varios guardias, y el
comisario." "Resulta que Van Gogh, al regresar a casa,
inmediatamente se cortó la oreja. Debió tardar bastante en
controlar la hemorragia, pues, al día siguiente hallamos varias
toallas ensangrentadas por el suelo de las dos habitaciones
inferiores. Al encontrarse mejor, con una boina vasca bien ladeada
marchó a una casa en la que se puede lograr un encuentro casual,
y le dio a la portera la oreja, cuidadosamente lavada y metida en
un sobre. "Aquí hay, dijo, un recuerdo mío". Regresó
a la casa, se metió en la cama y se durmió... Yacía en el
lecho, enteramente cubierto por las mantas, encogido como, un
rosco; parecía sin vida. Suave, muy suavemente, toqué su cuerpo,
le noté con vida... En voz muy baja le dije al comisario: Por
favor, despierte con cuidado a este hombre, y si pregunta
por mí diga que me he marchado a París; el verme puede resultar
fatal....."
Paul Gauguin
La policía lleva a Van Gogh al hospital de
Arles, donde es atendido por el Dr. Félix Rey, quien
hace gala de un optimismo injustificado y califica de "pasajera" la "sobreexcitación" del pintor, por lo que le da
el alta el día 7 de enero. El propio Van Gogh le escribe a su
hermano Theo que "las intolerables alucinaciones han
cesado, a fuerza de tomar bromuro de potasio".
El 9 de febrero debe ingresar de nuevo, tras
irrumpir en una casa (cuya dueña se desmaya del susto), presa de
ideas delirantes de ser envenenado.
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(Arles, sala) |
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(Arles, patio) |
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(San Remy, foto) |
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(San Remy) |
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(Dr. Gachet) |
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(Dr. Gachet) |
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De nuevo, el Dr. Rey es optimista con el enfermo,
y es dado de alta en poco tiempo. El alcalde de Arles, recibe una
carta firmada por 80 vecinos que solicitan la reclusión de Van Gogh,
al que consideran un peligro público. La policía precinta su casa
y le interna en el hospital contra su voluntad. Durante su estancia,
continua pintando lo que ve, como
La sala
del hospital de Arles o
El patio del
hospital de Arles . Al encontrarse ausente el Dr. Rey, su
estancia se prolonga hasta primeros de mayo, cuando su amigo Signac
logra su alta, al ofrecerse a vivir con él en "la casa
amarilla".
Al comprobar su "desvarío", Signac le
sugiere que regrese al hospital.
En abril, Van Gogh había solicitado su ingreso
voluntario en el manicomio de Saint Paul de Mausole, cerca de
San Remy de Provence, a 27 km de Arles. El 8 de mayo, a los 37
años, Van Gogh ingresa en San Remy,
donde permanecerá casi un año. Allí gozará de un régimen
especial, disponiendo de una habitación dormitorio y un
estudio-taller. Se le permite pintar en el campo, acompañado de
algún vigilante. De esta etapa son muchos de sus
cuadros
más conocidos, inspirados en los cipreses, olivos, almendros en
flor y campos de trigo que rodeaban el hospital, o en los lirios que
crecían junto al camino que conducía a la casa del Dr. Gachet.
Al salir de San Remy, en mayo de 1890, marcha a
París, para visitar a su hermano Theo y conocer a su cuñada y su
sobrino.
Vincent no desea "la vida ficticia de
artista en París", y se traslada a Auvers sur Oise,
donde vive su médico, el Dr. Paul Ferdinad Gachet, con la
esperanza de poder pintar y ser atendido en caso necesario.
El Dr. Gachet era un médico de 72 años,
singular y excéntrico, amigo de algunos impresionistas (Pisarro,
Renoir, Monet,…) y, también, pintor y excelente grabador. De él
opinaba Van Gogh que "me parece que está tan chiflado como
yo". El Retrato del Dr. Gachet
es considerado por muchos el mejor retrato de Van Gogh. Existe un
dibujo
preparatorio del cuadro.
Gachet era viudo y vivía - en una hermosa casa
en la cumbre de Auvers - con su hija Margarita, también retratada
por Van Gogh, y otro hijo. Al doctor le gustaba pasear por el pueblo
con una cabra ("Enriqueta") tocado con una gorra de
oficial, recuerdo de su pasado de médico militar durante el sitio
de París.
Aunque el Dr. Gachet tenía una gran opinión de
Van Gogh como pintor, fue una mala decisión confiarle su cuidado,
pues sólo residía en el pueblo tres día por semana y, no siendo
especialista en enfermedades mentales, atribuía su desequilibrio al
efecto "de la luz del Sur, demasiado intensa para su
constitución norteña" así como a una cierta
"intoxicación por el aguarrás".
Van Gogh no abandona la bebida, inducido por su
amistad con una panda de jovenzuelos juerguistas, que acaban
asustándose en una de las explosiones de agresividad del pintor.
También discute con Gachet, por un motivo tan inocente como no
haberle puesto un marco a uno de los cuadros que le había regalado.
Abatido por su total dependencia económica de su
hermano Theo - quien tiene graves problemas de dinero debido a
dificultades en su empleo, a la enfermedad de su hijo y a su propia
enfermedad (morirá seis meses después que Vincent) -, Van Gogh se
sume en un profundo abatimiento que le conducirá a pegarse un tiro
junto al corazón con un revólver que le había prestado su
posadero para espantar los cuervos que aparecen en uno de sus
últimos cuadros. Era el 27 de julio de 1890. Todavía tardará dos
días más en morir. Junto a su cabecera, le acompañará su
inseparable y abnegado hermano, Theo.
Bibliografía:
- Vallejo Nájera, Juan Antonio. Locos Egregios. Edit. Dossat
(17º ed); Madrid, 1986: p. 262-287.
- Walther, Ingo F. Van Goch: Visión y Realidad. Edit. Beneditk
Taschen Verlag GmbH; Greven (Alemania), 1993.
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