La representación de los
"monstruos" de la naturaleza era muy del gusto de la sociedad
renacentista (recuérdense los bufones y enanos de la corte).
Aquí se nos muestra un caso
severo de virilización e hirsutismo, Magdalena Ventura de los Abruzos,
quien llegó a Nápoles con 52 años, procedente de Acumulo (región de
los Abruzos). El duque de Alcalá, Virrey de Nápoles, encargó a
Ribera pintar a esta mujer, que aparece aquí junto a su marido y con un
niño en los brazos. Al parecer, fue a los 37 años cuando empezó a
crecerle barba a esta mujer, como se nos indica en una inscripción en la
pilastra pintada en el ángulo inferior izquierdo del cuadro.