Se representa uno de los
milagros más conocidos de estos dos hermanos médicos, mártires y
patrones de los cirujanos, que ejercieron siempre su profesión sin cobrar
a los enfermos (anargiros o enemigos del dinero). Naturales
de Arabia fueron muertos por Diocleciano (300 d.JC.). Trasplantaron
a un enfermo la pierna de un criado negro, o de un "moro" según
las versiones, que acababa de fallecer.