Los Sueños, es la primera forma que tomaron los
dibujos que luego constituirían Los Caprichos. Goya pretendía
poner en imágenes la obra "Los Sueños" de Quevedo. Goya
representa como animales, monstruos o brujas a los humanos carentes de
cualidades morales y destinados a las llamas del Infierno.
Aquí parece referirse a los médicos ignorantes de los
avances de su profesión y que, por ello, martirizan y condenan al
paciente, sin aliviar sus sufrimientos ni curar su enfermedad.
Uno de los "médicos" toma el pulso del
paciente, mientras el otro, con unos anticuados anteojos del siglo XVII,
lee un texto. Entre ambos aparece la esposa del paciente, que más
parece "confraternizar" con uno de los galenos que atender al
encamado. El paciente parece querer incorporarse (¿le permitirán
sus mermadas fuerzas salir corriendo?. Este dibujo va seguido de
otro de bandoleros, de los que Goya manifiesta su opinión en el Sueño
89: "Este otro (el bandolero) a nadie perdona, pero no es tan dañino
como un médico malo."