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Cuando voy por la calle o
estoy en un restaurante o en un cine o en cualquier otro lugar
y veo a unos progenitores añosos acompañados de su hijo y éste
presenta algún tipo de deficiencia mental, siempre pienso eso
de ¿qué será de esta persona cuando sus padres fallezcan? Acto
seguido me empiezo a sentir culpable mientras sigo
reflexionando: ¿y tú qué sabes de la vida de esa gente?...;
seguro que deben estar hartos de percibir que los demás tienen
este tipo de pensamientos cuando se cruzan con ellos...; pues
tendrán otros hijos que ya se ocuparán de este...; además, ya
llevan con esta situación muchísimo tiempo y habrán
desarrollado su vida tan plenamente como la tuya, con sus
propias circunstancias, ni más ni menos que tú...
León y Olvido son dos
hermanos huérfanos. Él tiene el síndrome de Down. Ella es la
mayor de los dos y, aunque solo cuenta con 21 años, está
cansada de las dificultades que le plantea el día a día: un
novio que no se compromete, un trabajo en una fábrica que solo
le dura unos meses, un montón de deudas y un hermano que han
expulsado de varias instituciones porque únicamente desea
vivir con ella. León y Olvido han compartido mucho. Se conocen
perfectamente. Se quieren profundamente. A Olvido le
reconcome la amargura y se siente en un callejón sin salida.
León, a pesar de las dificultades, siempre tiene un piropo
preparado para su guapa hermana y una sonrisa en los labios... |