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Gattaca es una película
de ficción muy especial. Aquí no aparecen los tradicionales efectos
especiales tan comunes a los espectáculos de Hollywood. Gattaca habla
de un futuro en que la discriminación no se basa en el color de la piel,
la religión o la educación. Con el avance de la genética la
discriminación radica ahora en la perfección genética.
En ése futuro, la
reproducción humana no es natural, sino un producto de la ciencia. Los
padres no sólo pueden elegir el sexo, sino todas las características
personales de sus hijos. Por ése método, el niño es un ser perfecto,
destinado al éxito. Desgraciadamente, no todos pueden acceder a esa
técnica y así, la sociedad esta dividida en seres válidos (los que
ocupan cargos más elevados) e “in-válidos” (los que son ubicados en
empleos inferiores). Un de las escenas de la película puede darnos una
idea de ese “admirable” mundo nuevo:
Después del
nacimiento de Vincent Antón por el método natural, una médica recoge
una muestra de sangre del pie del bebé para analizarla. En poco
tiempo, una máquina presenta en pantalla los resultados:
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Problemas
neurológicos: 60% de probabilidad.
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Depresión: 42% de
probabilidad.
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Alteraciones en
la concentración: 89% de probabilidad.
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Enfermedades del
corazón: 99% de probabilidades.
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Expectativa de
vida: 30,2 años.
- ¿Treinta años?,
dice el padre inconsolable.
- Él será alguien, dice la madre con el recién nacido en los brazos.
Sin embargo,
Vincent Anton tiene un sueño y hará todo lo posible para alcanzarlo.
Esta película nos
parece un himno al inconformismo, a la rebelión de los discapacitados,
la prueba del triunfo del deseo humano sobre todas las barreras
artificiales que le son impuestas.
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