Con Robin Williams y Robert de Niro, basada en el relato
homónimo de mi admirado Oliver Sacks. Constantemente se me
venía a la cabeza alguno de mis pacientes en situación irrecuperable
para la medicina, ante los que no hacemos nada durante años.
No dejaba de pensar en si podría suceder con ellos algo parecido a lo
que contaba la película, donde un grupo de pacientes con encefalitis
letárgica, zombis vivientes durante 40 años, "despiertan" a
la vida cuando el neurólogo del hospicio donde vegetan (el propio
Sacks) decide darles L-Dopa.