Relato de
los años de facultad y comienzo profesional de un médico de finales del
S XIX en el que Don Pío da una visión sombría e inconformista del mundo.
(Diría que hay también algo misántropo en esta mirada, aunque no estoy
segura.) Se trata de una historia coral; la peripecia del insatisfecho
Doctor Hurtado se entrelaza con la de sus familiares, otros estudiantes,
colegas, políticos, profesores, señoritas casaderas, escritores,
caciques, prostitutas, campesinos... La novela tiene partes de narración
introspectiva, psicológica, otras de costumbrismo puro, en un “Madrí”
profundamente castizo, sin olvidar los pasajes ambientados
en Alcolea, todo naturalismo.
Uno de los
conflictos más interesantes que plantea el libro se produce ¡entre dos
árboles!: El Árbol de la Ciencia, bajito y fino, hecho de
verdades científicamente probadas, y El Árbol de la Vida,
frondoso, enorme, lleno de realidades complejas, inexplicables. Nuestro
inquieto protagonista, alter ego del autor, expone gran cantidad de
temas discutidos en la época: la creencia entregada en lo científico
“que todo lo explica”, el valor social de la cultura y el pensamiento,
la consideración de las tradiciones como atrasos, o el desprecio de lo
religioso. El Doctor Hurtado, médico, estoico, pesimista, inadaptado,
hombre leído y pensado, llena la novela de profundas y elaboradas
reflexiones intelectuales, que se alternan con pasajes de cruda
humanidad.
El libro
acaba de forma trágica, dejando un amargo sabor de boca; aviso.