“Al día siguiente...
recibí una carta de Dougy. Era la carta más preciosa que he recibido en
los veinte años que llevo trabajando con pacientes moribundos. Eran dos
líneas: Querida doctora Ross, me queda solo una pregunta más.
¿Qué es la vida y qué es la muerte y por qué los niños tienen que
morir? Cariños de Dougy... Así que le pedí prestado a mi hija
sus maravillosos rotuladores de veintiocho colores, colores preciosos, y
plegué una hoja y luego plegué otra, y al final quedó como un librito
todo escrito con los colores del arco iris, cada letra de un color
diferente. Era muy bonito, pero todavía no estaba acabado, así que me
puse a ilustrarlo. Y luego quedó listo para enviar... Dougy me contó
que le había mostrado mi carta a muchos padres de niños moribundos, y
que todos querían una copia, y que por eso había decidido darme permiso
para imprimirlo, para que pudieran conocerlo otros niños” 1.
¿Cómo se le puede explicar qué es
la muerte a un niño sin quitarle la esperanza? La respuesta está en las
siete páginas de “Carta a un niño con cáncer”. Elisabeth Kübler-Ross
habla para Dougy y le dice que en la vida todo es un ciclo, que uno está
en la tierra hasta que acaba el trabajo para el que fue enviado y que,
cuando llega ese momento, dejamos nuestro cuerpo como la mariposa deja
el capullo de seda, para así volar libres.
La otra obra infantil que
conocemos de Kübler-Ross es “Recuerda el secreto”. Si “Carta a
un niño con cáncer” se puede considerar como un ensayo para niños en
donde la autora se dedica a explicar, de manera muy sencilla y amena,
una serie de conceptos básicos para entender la vida y la muerte, en
“Recuerda el secreto” vuelve a abordar el mismo tema, pero ya a través
de la estructura clásica del cuento infantil.
“La labor que he desarrollado a
lo largo de las dos últimas décadas empezó hace muchos años... Fue en
la Polonia de posguerra cuando, a raíz de mi participación en el trabajo
de apoyo a las víctimas de la contienda, visité el campo de
concentración de Maidanek... Allí fue donde descubrí los garabatos y
dibujos que los niños habían hecho en las paredes interiores de los
barracones... Había símbolos como de mariposas talladas en las paredes
de madera, trazadas con tiza o piedra, a veces hasta con las uñas”
2.
(1) Kübler-Ross
E. Conferencias. Barcelona: Luciérnaga, 1997; 45-6.
(2) Kübler-Ross E. Vivir hasta despedirnos.
Barcelona: Luciérnaga, 1997; 17.