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 El lado Humano - La Medicina en los Libros y la Literatura
 Los monos de Tenerife. El primer laboratorio primatológico.  Mapa    Buscador Avanzado
 

 

 

 La Medicina en los Libros y Literatura
Título: Los monos de Tenerife. El primer laboratorio primatológico.
Autor: Manuel Mas García y Justo Hernández González.
Editorial: Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2005.  173 páginas.
Autora de la reseña: Carolina Botella Dorta
 

NACIMIENTO DEL PRIMER CENTRO DE INVESTIGACIONES PRIMATOLÓGICAS DEL MUNDO: LA ESTACIÓN DE ANTROPOIDES DE TENERIFE (PUERTO DE LA CRUZ 1913-1918)

En septiembre de 1912 Max Rothmann, médico y neurofisiólogo de la Universidad de Berlín, acudió a la LXXXIV Reunión de naturalistas y médicos alemanes que se celebraba en Westfalia.  En su conferencia Sobre el establecimiento de una estación de investigación de la psicología y fisiología del cerebro de los antropoides, Rothmann reflejaba su interés por los aspectos comparativos de la neuroanatomía y de la fisiología cerebral para aclarar problemas clínicos como la afasia y la apraxia, lo que le había llevado a investigar los efectos de las lesiones cerebrales, concretamente del tracto piramidal, en chimpancés.  En tales ensayos se topó con las grandes dificultades inherentes a este tipo de investigaciones; entre ellas, el mantenimiento de los animales en las condiciones adecuadas, especialmente las climáticas.  Otra era el alto precio que los antropoides llegaron a alcanzar en Europa, por su creciente demanda para los intentos de obtención de una vacuna para la sífilis y para su exhibición en circos.  Asimismo, se constataba la virtual ausencia de datos sistemáticos, científicamente válidos, sobre el comportamiento de estos animales […], con los que poder contrastar los resultados de las manipulaciones cerebrales.  Como respuesta a este estado de cosas, Rothman propuso crear una estación experimental para el estudio de las diversas especies de grandes simios, africanas y asiáticas, comparándolas.  Allí, los experimentos sobre fisiología cerebral habrían de postergarse a la obtención de un cuerpo suficiente de observaciones psicológicas y estudios sistemáticos sobre el comportamiento […] de estos primates […].  Era de la mayor importancia que dicha estación se ubicase en un lugar que, reuniendo condiciones climáticas lo más semejantes posibles a las de los hábitats de los animales fuese, a la vez, viable en términos económicos, logísticos y de calidad de vida para los investigadores.  La isla de Tenerife, concretamente el valle de La Orotava, parecía reunir en un grado aceptable estos requisitos, ofreciendo un razonable compromiso entre condiciones climáticas para los animales, proximidad geográfica a su principal lugar de procedencia (la entonces colonia alemana del Camerún) y, para los investigadores, condiciones de habitabilidad más tolerables y facilidad de comunicación con Europa.  Residiendo en la estación, y a su frente, se encontraría un investigador, que rotaría anualmente, el cual debería enviar informes periódicos sobre los experimentos realizados.

LOS DIRECTORES DE LA ESTACIÓN DE ANTROPOIDES Y SUS ACTIVIDADES

Eugen Teuber fue el primer director de la estación y quien la puso en marcha.  Sus actividades se centraron en la evaluación del estado físico de los ocho primates con los que contaba (edad, dentición, historia previa, etc.); en la observación de sus conductas espontáneas (juegos, interacciones sociales, etc.); y en el análisis de aquellos fenómenos que se pudieran considerar como formas de comunicación y lenguaje (danzas, vocalizaciones, expresiones faciales y lenguaje de gestos).  A través de sus estudios, Teuber llegó a la conclusión de que la comunicación del hombre con los chimpancés era posible mediante la expresión de gestos manuales.

A finales de 1913 se incorporó a la estación el que sería su segundo y último director, Wolfgang Köhler.  Köhler procedía del Laboratorio de Psicología de la Universidad de Frankfurt.  Allí, junto a Max Wertheimer y Kart Koffka realizó los históricos experimentos que establecieron la Psicología de la Gestalt (1911).  Influido por estas nuevas ideas, los estudios de Köhler en la Estación de Antropoides se centraron en la resolución de problemas, consistentes fundamentalmente en la obtención de comida a la que se podía acceder utilizando diversos medios (rodear vallas, apoyarse en pértigas, apilar cajas, mover puertas, construir instrumentos, etc.) […]  Dichos estudios sirvieron de base para la gran obra clásica en los anales de la psicología Pruebas de inteligencia en los chimpancés (1921) […] cuya principal conclusión estribaba en que los chimpancés exhiben una conducta inteligente cualitativamente del mismo tipo que la que conocemos en el hombre pero cuantitativamente inferior.

EL FINAL DE LA ESTACIÓN Y SU SITUACIÓN ACTUAL

El comienzo de la Primera Guerra Mundial (agosto de 1914) tuvo importantes repercusiones sobre la Estación de Antropoides de Tenerife.  Köhler se vio forzado a permanecer en la isla durante toda la contienda, en vez de producirse el recambio anual inicialmente previsto.  La estación fue objeto de diversas presiones, especialmente por ciudadanos británicos residentes en la isla, los cuales sostuvieron, infundadamente, que era sede de actividades de espionaje.  Tras el final de la Guerra, el mantenimiento de la estación se hizo inviable.  Köhler regresó a Alemania en mayo de 1920, quedando los chimpancés a cargo de Manuel González, la persona que se había ocupado de su cuidado desde la apertura del recinto.  Siguiendo las instrucciones de Köhler, González envió los primates al zoológico de Berlín, donde morirían en breve plazo.  La Estación de Antropoides de Tenerife fue formalmente clausurada en octubre de 1920.  El estado actual del edificio y del recinto donde se realizaron tan importantes investigaciones –para vergüenza y enfado de unos e indiferencia de otros- deja mucho que desear.

ANEXO I.  SOBRE LOS AUTORES DEL LIBRO

Manuel Mas es catedrático de Fisiología y Director del Centro de Estudios Sexológicos de la Universidad de La Laguna.  Además, es vicepresidente de la Asociación Española de Andrología y miembro de la Junta de Gobierno de la Confederación de Sociedades Científicas de España.  Ha desarrollado su actividad investigadora en las universidades de Milán (Italia) y Stanford (E.E.U.U.). Igualmente, es autor de más de un centenar de trabajos de investigación, revisiones y capítulos sobre fisiología y neuroquímica de la conducta sexual, de la función reproductora y de sus trastornos.  Otro dato de importancia, pero esta vez referido a la biografía de la autora de esta reseña es que, cuando en 1982 cursó el segundo curso de la carrera de medicina en la Universidad de La Laguna, tuvo la suerte de que el Profesor Mas le impartiera la asignatura de fisiología.

Justo Hernández cursó la carrera de Medicina en las Facultades de Oviedo y Sevilla, licenciándose en esta última.  Entre 1987 y 1992 realizó los estudios de doctorado en Historia de la Medicina y Documentación en el Instituto López Piñero.  En 1992 se incorporó a la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna como docente de la asignatura de Historia de la Medicina.  Desde 1997 es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia.  Además, preside la Sociedad Canaria de Historia de la Medicina.

ANEXO II.  SOBRE LA ESTRUCTURA DEL LIBRO LOS MONOS EN TENERIFE.  EL PRIMER LABORATORIO PRIMATOLÓGICO

Los capítulos de los que consta la obra son:

  • Casa desolada.
  • El contexto intelectual: la psicofisiología del siglo XIX.
  • La estación de antropoides de Tenerife (Puerto de la Cruz, 1912-1920).
  • Wolfgang Köhler.
  • La gestaltphsychologie.

Además, cuenta con un interesantísimo apéndice documental:

  • Documento 1. Sobre el establecimiento de una estación de investigación de psicología y fisiología del cerebro de los antropoides (1912).  Max Rothmann.

  • Documento 2.  Texto de una postal enviada por Wolfgang Köhler a Manuel González desde Berlín (1921).

  • Documento 3.  Sobre la psicología del chimpancé de la estación de antropoides de Tenerife (1921).  Wolfgang Köhler.

  • Documento 4.  Descripción de la prueba a la que fue sometido Sultán y sus consecuencias (1927).  Wolfgang Köhler.

  • Documento 5.  La inteligencia de los chimpancés (1927).  José Ortega y Gasset.

  • Documento 6.  Rumores de espionaje, Wolfgang Kóhler y los monos en Tenerife.  Conclusión (1990).  Ronald Ley.

  • Documento 7.  La travesía documental-administrativa en el desierto de “La Casa Amarilla” (2005).  José Melchor Hernández Castilla.  Secretario de la Asociación Wolfgang Köhler.

ANEXO III.  LA CASA AMARILLA Y MANUEL EL DE LOS MACHANGOS

Si a la Estación de Antropoides de Tenerife se la denominaba popularmente La Casa Amarilla -debido al color de sus paredes-, a Manuel González y García –el cuidador de los monos- sus convecinos lo conocían como Manuel el de los machangos. Según el Diccionario de la Real Academia Española de La Lengua, la palabra machango no existe.  Sin embargo, en la cuarta entrada de la segunda edición del Tesoro Lexicográfico del Español en Canarias se puede leer: es voz cubana que podemos llamar nuestra a justo título, ya que se pueden contar por los dedos de la mano los canarios que llaman “monos” a nuestros simpáticos ascendientes.  Una machangada es una payasada, una broma ligera no ofensiva1.

  1. Corrales C.  Corbella D.  Álvarez M A.  Tesoro Lexicográfico del Español en Canarias (segunda edición).  Santa Cruz de Tenerife: Real Academia Española de la Lengua y Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, 1996.

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