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La Medicina en los
Libros y Literatura |
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En 1796 Edward Jenner descubrió que el
padecer la viruela de las vacas podía proteger al hombre
contra la viruela humana. Hasta esa fecha era corriente decir
que “un niño no era de su madre hasta que había superado la
viruela”, pues la letalidad media de esta enfermedad rondaba
el 30%. En 1798 Jenner publicó sus trabajos, llegando la
vacuna a España a finales de 1800.
Como consecuencia de la gran
morbimortalidad que la viruela producía en los territorios de
ultramar de la Corona de España, el 1 de septiembre de 1803 el
rey Carlos IV emitió un edicto dirigido a todos los
funcionarios de la Corona y a las autoridades civiles y
religiosas de sus dominios de Asia y América, en el cual se
anunciaba la llegada de una expedición y ordenaba su pleno
apoyo. Los objetivos de la expedición eran tres:
-
Vacunar gratuitamente a toda la
población.
-
Enseñar a preparar la vacuna
antivariólica en los dominios de ultramar.
-
Organizar Juntas Municipales de
vacunación para llevar a cabo un registro de las vacunas
realizadas y mantener suero para vacunaciones futuras.
De este modo, el 30 de noviembre de 1803
partía del puerto de La Coruña la Real Expedición Filantrópica
de la vacuna con los siguientes componentes: Francisco X.
Balmis y Berenguer (director); José Salvany i Lleopart
(subdirector); Manuel Julián Grajales y Antonio Gutiérrez y
Robredo (ayudantes); Francisco Pastor y Balmis y Rafael Lozano
Pérez (practicantes); Basilio Bolaños, Antonio Pastor y Pedro
Ortega (enfermeros); y 22 niños de la Casa de Expósitos de la
Coruña y su rectora, Isabel Sendales y Gómez. La vacuna se
pensaba transportar a través de las inoculaciones brazo a
brazo que se les irían realizando a los niños a lo largo de la
travesía. Igualmente, se contaba con una carga de suero de la
vacuna guardada entre placas de vidrio sellado, así como miles
de ejemplares de un tratado en el cual se detallaba cómo se
debía de vacunar y cómo había que conservar el suero de la
vacuna. En cuanto al derrotero de la Real Expedición, aunque
estaba previamente diseñado, la ruta que finalmente se llevó a
cabo comprendió las cuatro siguientes etapas:
-
La Coruña-Tenerife-Puerto Rico-La Guayra
(Venezuela). Esta etapa se llevó a cabo entre 1803-1804 y
participaron todos sus miembros.
-
Subexpedición del norte: La
Habana-Sisal-Acapulco. Fue dirigida por Balmis entre
1804-1805.
-
Subexpedición del sur: Cartagena de
Indias-Santa Fe-Quito-Lima-Arequipa-La Paz-Santiago de
Chile-Concepción-Valdivia-San Carlos (1804-1812). Fue
dirigida por Salvany, quien falleció en Cochabamba (Bolivia)
en 1810.
-
Acapulco-Manila-Cantón-Macao-Santa
Elena-Lisboa, dirigida por Balmis (1805-1806).
Los libros que integran esta reseña abordan
la gesta que constituyó la Real Expedición Filantrópica de la
vacuna desde tres puntos de vista diferentes y
complementarios: |
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EN EL NOMBRE DE LOS NIÑOS: LA REAL EXPEDICIÓN FILANTRÓPICA
DE LA VACUNA (1803-1806) Según los
autores, el objeto de esta monografía es el estudio
histórico de cómo un determinado país en un determinado
momento histórico, la España tardoilustrada, afrontó un
formidable reto: la eliminación de la viruela en las colonias
españolas de ultramar a través de una medida preventiva, la
vacunación antivariólica. Para ello, Emilio Balaguer y
Rosa Ballester han estructurado su concienzuda y apasionante
obra en los siguientes capítulos:
INTRODUCCIÓN
LOS NIÑOS EN LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGIMEN:
CIENCIA, ACTITUDES SOCIALES Y POLÍTICA DE PROTECCIÓN A LA VIDA
-
Población, utilitarismos y filantropía.
-
La medicina de los niños en el contexto
europeo.
-
Los conocimientos médicos y su aplicación
al cuidado de la infancia en España.
-
Los niños expósitos en la España
Ilustrada.
-
Los niños que participaron en la
Expedición.
EL VIAJE DE
BALMIS EN EL MARCO DE LAS EXPEDICIONES CIENTÍFICAS DE LA
ESPAÑA ILUSTRADA
VIRUELA Y
VACUNACIÓN EN ESPAÑA Y EN LOS TERRITORIOS COLONIALES DE
ULTRAMAR ANTES DE LA LLEGADA DE LA EXPEDICIÓN
-
El problema sanitario de la viruela.
-
La inoculación antivariólica en España y
en las colonias de ultramar.
-
La introducción de la vacunación
jenneriana.
LA REAL EXPEDICIÓN FILANTRÓPICA DE LA
VACUNA Y SU SIGNIFICADO HISTÓRICO
-
Los preliminares del viaje.
-
Los protagonistas.
-
Itinerario o derrotero: diario de viaje.
-
Los acontecimientos posteriores a la
llegada de Balmis a España.
ANEXO
Andrés Bello,
“Venezuela consolada” (ca. 1804).
MAPAS |
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EL BARCO
DE LA VIRUELA. LA ESCALA DE BALMIS EN TENERIFE
Los tres
objetivos de la Real Expedición Filantrópica de la vacuna se
cubrieron con creces en Canarias. Además, el hecho de que las
islas constituyeran la primera etapa del viaje tuvo su
importancia ya que aquí Balmis pudo, por un lado, comprobar
que su proyecto de vacunación era posible y, por el otro,
adquirir una experiencia que le sería muy útil para afrontar
los sucesivos problemas que se le irían presentando a lo largo
de su periplo. Víctor García Nieto, en su interesante
librito, transcribe numerosos testimonios de cómo fue la
llegada y la estadía de la Real Expedición en Canarias. De
este modo, a través de los coetáneos, nos acerca y nos hace
partícipe de lo que suponía este evento en una determinada
población:
En efecto
subieron ayer por la mañana los médicos españoles
[peninsulares] de la expedición. Hubo en todo el día un
numeroso concurso de niños que fueron vacunados, llevando los
españoles [peninsulares] apuntados el nombre de cada uno, sus
padres y el lugar de nacimiento. No subió ayer el director
Balmis, a quien se espera hoy que es el día destinado para
función de iglesia.
He visto un tratado de la vacuna escrito
en francés y traducido al castellano por el director de la
expedición philantropica don Francisco Javier de Balmis. Es
una colección de las experiencias hechas sobre este
descubrimiento. La historia de su invención, reflexiones
sobre sus utilidades y la práctica de su inoculación.
Contiene los prólogos del autor y del traductor, el retrato
del doctor Eduardo Tenner (sic), descubridor de la vacuna en
el condado de Gloucester y una estampa que representa el
carácter y progresos de estas viruelas, impreso el libro en
Madrid en el presente año. Fragmentos del Diario I
de J. Primo de la Guerra. |
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PARA
SALVAR EL MUNDO
Una de las
figuras centrales de la muy bien documentada novela de Julia
Álvarez es Isabel Sendales y Gómez, la rectora de la Casa de
Expósitos de la Coruña. Empleando la voz de la única mujer
que viajó en la Real Expedición, la autora refleja las luces y
las sombras de una de las empresas de salud pública más
extraordinarias de toda la historia de la Humanidad. Los
deslumbrantes aspectos positivos de la Real Expedición ya
quedaron expuestos al enumerar sus ambiciosos objetivos.
Detengámonos ahora en algunos elementos que, cuando menos,
merecen que les dediquemos unos minutos de reflexión:
Antes de
marcharse, don Francisco me pidió que comenzara la selección
de los niños. Los que habían padecido o estado expuestos a
las viruelas debían ser eliminados. Si tenía la más mínima
duda, había que excluir al niño; bastaban uno o dos errores de
selección para poner en peligro la expedición. Don Francisco
había calculado que se necesitarían exactamente veintidós
portadores para cruzar el océano y proporcionar la primera
ronda de vacunas una vez que hubiésemos desembarcado. Había
que vacunar a dos a la vez, para evitar que la misma no
prendiera y se perdiera la preciosa cura. En las colonias, se
escogerían nuevos huérfanos para llevar la misión a su
término.
Por eso no
seguí escribiendo, pues no quería dejar evidencias de nuestro
fracaso en Puerto Rico […] Resulta que en diciembre la ciudad
se vio amenazada por una epidemia de viruelas, y, al saber que
la vacuna había sido transportada sin problemas –con hilos
empapados en pus- por los británicos a Saint Thomas, el Dr.
Oller había tomado la iniciativa de que fuese traída en el
brazo de una niña esclava, y se vacunó a cientos de personas,
con lo que se pudo contrarrestar la epidemia […] Sin embargo,
pensé, en breve nuestro director dejaría a un lado el
desencanto para reconocer un hecho más relevante: la isla
había estado bajo amenaza de epidemia. ¿Por qué esperar un
barco que tardaría semanas y semanas en llegar con una vacuna
que podría haber expirado en medio del océano, cuando la cura
estaba a la distancia de un viaje en bote? Una razón
convincente que deberíamos tener en cuenta, independientemente
de nuestra frustración.
-¿Las
compró? -¿por qué me sorprendía tanto? Ya había visto el
mercado de esclavos en Tenerife […] Y las tres negritas
pasaron a formar parte de nuestra expedición […] Tal vez
cometí el error de cuestionar la decisión de nuestro
director. Y él había revelado lo que mi delicadeza moral
había intentado ocultar. ¿Qué libertad tenían mis propios
niños de elegir sus destinos? Independientemente de que
fueran niñas esclavas o niños huérfanos, el
éxito de nuestra misión dependía de los que habían llevado
sobre sí la carga del sacrificio: los pobres, los desvalidos,
entre ellos los niños que yo misma había comprometido para
unirme a la expedición.
Pero algo
había ocurrido desde nuestra estancia en Cuba y la compra de
aquellas niñas esclavas. Estaba desesperanzada, cansada de la
envidia de los funcionarios que obstaculizaban nuestra labor;
hastiada de la importancia que se daba a sí mismo nuestro
director, quien confundía la vacuna con su propia estima;
hastiada de vigilar los actos de nuestra expedición; hasta de
los niños, con sus palabrotas, su dependencia, su mal
comportamiento. |
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