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 El lado Humano - La Medicina en los Libros y la Literatura
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 La Medicina en los Libros y Literatura
Título: quiero dejar de ser un dentrodemi
Autor: 
Birger Sellin.
Editorial: Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores, 1994.  222 pág.

Título: yo desertor de una raza de autistas
Autor: 
Birger Sellin.
Editorial: Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores, 1997.  236 pág.

Autora de la reseña: Carolina Botella Dorta
 
 

“Disponemos de abundantes descripciones del autismo que abarcan desde el niño ingresado en una institución médica, que se autolesiona, hasta personas con extraordinarias capacidades artísticas y musicales...  Han aparecido algunas biografías, incluso autobiografías, que nos permiten conocer mejor a estos enfermos1”.

Cuando aún no había cumplido dos años, la vida de Birger Sellin y de su familia cambió radicalmente.   En pocas semanas Birger dejó de hablar y comenzó a comportarse de manera extraña.  Pasaba las horas balanceando la parte superior del cuerpo, ensimismado mientras dejaba resbalar entre sus dedos arena o canicas o pasando las hojas de los libros que cogía de las estanterías de su casa.  La comunicación con el mundo exterior se extinguió por completo.  Los padres de Birger, un juez y una psicóloga afincados en Berlin, consultaron con numerosos médicos.  Dos años y medio más tarde les dirían que Birger era autista.  El tiempo fue pasando.  Birger Sellin fue creciendo.  También lo hicieron los problemas que se derivaban de su enfermedad.  Convivir con Birger se convirtió en algo absorbente y agotador.  Sus padres y su hermano Jonás acabaron, como él, desesperados y aislados.

En 1990 Dankward y Annemarie Sellin asistieron a una serie de conferencias que impartió la linguoterapeuta americana Annegret Schubert.  Fue así como conocieron la “Facilitated Communication”, un método mediante el cual a las personas con trastornos fónicos y con bloqueo motórico o psíquico, se les puede facilitar el contacto con su entorno.  El 27 de agosto de ese año Annnemarie y Birger se sentaron por primera vez delante de un ordenador.  Con enormes dosis de paciencia, de tiempo y de esfuerzo, Annemarie pudo descubrir que su hijo de diecinueve años, además de saber leer y escribir, poseía un rico y complejo mundo interior:

“lo que más me gustaria es llorar como las personas llamadas importantes pero no es posible es como un ser de piedra que me tiene aherrojado y que valora la tristeza como peligro para la seguridad es como una anilla de hierro en torno a mi pecho”

“de hielo es el mundo por fuera
y por dentro en cambio totalmente ardiente
yo vivo sinmi en un verdadero inmenso crater de volcan
yo soy personalmente quien mas sufro por mis arrebatos
los vivo como tremendas derrotas
y al cabo no he avanzado un solo paso
no quiero esos arrebatos”

“...sigo elaborando incesantemente sistemas fantasticos para dejar de ser un sinmi y un dentrodemi
en mi mundo soy un supertraridor despreciable sin dignidad sin caracter sin patria y en el mundo superior soy un principiante irresponsable de sus actos un enajenado mental
me preparo para una larga marcha para largos años de aprendizaje
nadie puede civilizar en poco tiempo a un insular” 

“el saber y la claridaddeideas significan escapar del caos-uniforme
el agua busca un camino hacia el mar
birger busca un camino hacia la vida”

Tanto “quiero dejar de ser un dentrodemi” como “yo desertor de una raza de autistas” recogen amplios comentarios acerca de la vida y de la evolución de Briger, todos ellos elaborados por Michael Klonovsky, su editor.  Además, en “quiero dejar de ser un dentrodemi”, se puede disfrutar del excepcional prólogo escrito por Domingo García-Sabell, del cual extraemos el siguiente fragmento: “¿Queda algo más? Sí.  Queda el esfuerzo titánico, prometeico, de una criatura humana que no se resigna.  Y que, pase lo que pase, no se entrega.  He aquí la dignidad del hombre en su más exquisita forma existencial.  He aquí lo que de humano, de asombrosamente humano hay en el libro”.  Yo, por mi parte, el día que acabe de leer los libros de Birger, garabateé estas pocas frases2: Hundir dedos y manos en el propio sí.  Buscar, remover.  Hallar lo que pugna por salir.  Extraer jubilosamente manos y dedos.  Sacudirlos al aire y crear fuegos artificiales.  Expresarse. 

(1) Cole J.  Del rostro.  Barcelona: Alba Editorial, 1999; 148.

(2) Botella C.  Relatos en primera persona.  “quiero dejar de ser un dentrodemi” de Birger Sellin.  Dimensión Humana 1999; 3 (4): 15-17.

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