Dolor.
Daño, sufrimiento, padecimiento, aflicción, tormento,
suplicio, pena, angustia, queja, lamento. (1)
“El dolor habla sin palabras:
cuenta, en los quejidos, alaridos o silencios, el drama que esa persona
está padeciendo...; dice de la soledad, del miedo, de la angustia, del
espanto...El paciente deviene en un grito vivo que inunda el ambiente, y
construye una suerte de muralla sonora alrededor de sí mismo...” (2).
Este es el relato de una
venganza, la que el autor juró que le haría pagar a Davalú.
“...De pronto la mancha de
humedad en la pared me informa de su nombre, del nombre de la bestia.
Davalú. La oí nombrar en Moscú. Era el mármol negro de una estación de
metro. Me dijeron que Davalú era un demonio armenio cuya sangre se
petrificó y dio lugar a aquella piedra negra...”
Justo antes de un viaje que
tenía programado, Rafael Argullol se topó por primera vez con Davalú.
Por aquél entonces ni siquiera le había puesto nombre. No era necesario:
se trataba únicamente de un contratiempo, de una pequeña
inconveniencia. Pero Davalú, en forma de hernia discal cervical
derecha, creció y creció, localizándose en el cuello y en la extremidad
superior, haciéndose presente día y noche y noche y día, con y sin
analgésicos, con y sin alcohol, sin respetar nada, agotando al
agotamiento, golpeando continuamente la puerta sin ningún rubor. Y
entonces, –ahora sí-, surgió Davalú, pues a los enemigos, para
vencerles, hay que poder nominarlos, para así maldecir su nombre, ora a
gritos, ora entre susurros y llantos. Porque si no, ante tanto sin
sentido, ¿cómo vencer?, si no sabemos contra quién luchar, ¿cómo hollar
otra vez el sosiego?, ese anhelado territorio, ¿cómo conquistar de nuevo
lo que era nuestro?.
Esta es la historia de un
desquite. Contar la historia, dice Argullol, es el resarcimiento que él
mismo se prometió.
(1) Corripio
F. Diccionario práctico. Sinónimos y antónimos. Francia: Larouse, 1988;
145.
(2) Gómez M. Dolor y
sufrimiento. El problema del sentido. En: Gómez M. Cuidados
paliativos: Atención Integral a Enfermos Terminales. Las Palma de Gran
Canaria: ICEPSS, 1998; 483.