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 Guías Clínicas - Pitiriasis rosada
 Pitiriasis rosada  Mapa    Buscador Avanzado
07/04/2008 - Guías Clínicas 2008; 8 (9).

Autores:
Manuel Ferreiro Gómez (1) Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Arturo Louro González (2) Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
(1) Servicio de Urgencias - Hospital Universitario de A Coruña - SERGAS - A Coruña
(2) Servicio de Atención Primaria de Cambre - Servicio Galego de Saúde (SERGAS) - A Coruña - España

Información:
Elaborada con opinión de un experto y revisión posterior por colegas.

Conflicto de intereses: Ninguno declarado.


  Tabla de contenidos: 
Índice
¿De qué hablamos?
¿Cómo se manifiesta?
¿Cómo se diagnostica?
¿Cómo se trata?
Bibliografía
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 Puntos clave
La pitiriasis rosada es una enfermedad exantemática autolimitada de causa desconocida que cursa con lesiones maculopapulosas de aspecto asalmonado en  áreas proximales de las extremidades y en tronco, donde se distribuyen de forma paralela a las líneas de la hendidura.
El diagnóstico es clínico. No hay alteraciones específicas en las pruebas de laboratorio, que se utilizan para realizar el diagnóstico diferencial con otros procesos: sífilis, VIH y tiña (examen con KOH de las escamas). Puede haber leucocitosis y aumento de la velocidad de sedimentación >>>
Es una enfermedad que requiere una detallada explicación al paciente o a sus padres acerca de su causa, contagio, posibles tratamientos y pronóstico. Habitualmente no precisa tratamiento alguno. En algunos casos pueden utilizarse corticoides tópicos de potencia baja o media y antihistamínicos orales para aliviar el picor >>>
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 ¿De qué hablamos?

La pitiriasis rosada es una enfermedad exantemática autolimitada de causa desconocida que cursa con lesiones maculopapulosas de aspecto asalmonado en áreas proximales de las extremidades y en tronco, donde se distribuyen de forma paralela a las líneas de la hendidura (Stulberg DL, 2004).

Existen algunas características que sugieren una etiología vírica (pródromos, predominio estacional, evolución variable, ausencia de recaídas, hallazgos histológicos...) que algunos autores relacionan con el herpes virus humano 7, aunque otros lo desmienten (Chuh A, 2004).

Afecta con más frecuencia a niños mayores y jóvenes adultos (10-35 años) y es ligeramente más frecuente en mujeres (Chuang TY, 1982).

 ¿Cómo se manifiesta?

El cuadro típico se inicia con una lesión redondeada u oval, de 4-8 cm. única, generalmente situada en el tronco, de color asalmonado, discretamente descamativa y en ocasiones ligeramente pruriginosa, llamada “madre”. Puede acompañarse de síntomas generales leves: astenia, anorexia, odinofagia, cefalea y artralgias.

En 1-2 semanas esta lesión se torna mas escamosa y clara en el centro al tiempo que aparecen otras de menor tamaño que se diseminan por las extremidades (áreas proximales) y por el tronco distribuyéndose simétricamente en forma arbórea a lo largo de las hendiduras costales. En la espalda es más evidente (“signo del árbol de Navidad”) (Stulberg DL, 2004)

La evolución de las lesiones es similar a las de la lesión “madre” desapareciendo en 5-6 semanas, aunque en algunos casos puede permanecer más tiempo y en otros verse áreas hiper o hipo pigmentadas durante algún tiempo. La tasa de recurrencia a los 5 años es inferior al 2% (Chuang TY, 1982).

 ¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico. Debe recogerse con detalle el consumo de fármacos, ya que algunos pueden producir una erupción similar (omeprazol, captopril, naproxeno, terbinafina, isotretinoina, metronidazol, sales de oro).  No hay alteraciones específicas en las pruebas de laboratorio, que solo se utilizan para realizar el diagnóstico diferencial con otros procesos: sífilis, VIH y tiña (examen con KOH de las escamas). Puede haber leucocitosis y aumento de la velocidad de sedimentación (Hsu S, 2001).

 ¿Cómo se trata?

Es una enfermedad que requiere una detallada explicación acerca de su causa, contagio, posibles tratamientos y pronóstico ya que produce gran preocupación al paciente y a su entorno familiar (Chuh AA, 2003)

Habitualmente no precisa tratamiento alguno ya que es autolimitada y no hay evidencias sólidas para recomendar ninguno. En algunos casos pueden utilizarse Corticoides tópicos de potencia baja o media o Antihistamínicos orales para aliviar el picor o si éste fuera intenso, no combinados (Chuh AA, 2007).

En un ensayo clínico y en la descripción de un caso se encontró una mejoría de las lesiones con Eritromicina (Sharma PK, 2000; Miranda SB, 2004), lo que algunos autores atribuyeron a una hipotética acción antiinflamatoria o inmunomoduladora (Chuh AA, 2002). Un ensayo más reciente, con más casos y mejor diseño no encontró ningún beneficio (Rasi A, 2008).

Aviso a pacientes o familiares:
La información de este sitio está dirigido a profesionales de atención primaria. Su contenido no debe usarse para diagnosticar o tratar problema alguno. Si tiene o sospecha la existencia de un problema de salud, imprima este documento y consulte a su médico de cabecera.
  Bibliografía
  • Chuang TY, Ilstrup DM, Perry HO, Kurland LT. Pityriasis rosea in Rochester, Minnesota, 1969 to 1978. J Am Acad Dermatol. 1982 Jul;7(1):80-9. [Medline]
  • Chuh A, Chan H, Zawar V. Pityriasis rosea--evidence for and against an infectious aetiology. Epidemiol Infect. 2004 Jun;132(3):381-90. [Medline]
  • Chuh AA, Chan HH. Prospective case-control study of chlamydia, legionella and mycoplasma infections in patients with pityriasis rosea.
  • Chuh AA, Dofitas BL, Comisel GG, Reveiz L, Sharma V, Garner SE, Chu F. Interventions for pityriasis rosea. Cochrane Database Syst Rev. 2007 Apr 18;(2):CD005068. [Medline]
  • Chuh AA. Quality of life in children with pityriasis rosea: a prospective case control study. Pediatr Dermatol. 2003 Nov-Dec;20(6):474-8. [Medline]
  • Hsu S, Le EH, Khoshevis MR. Differential diagnosis of annular lesions. Am Fam Physician. 2001 Jul 15;64(2):289-96 [Medline] [Texto completo] Eur J Dermatol. 2002 Mar-Apr;12(2):170-3. [Medline]
  • Miranda SB, Lupi O, Lucas E. Vesicular pityriasis rosea: response to erythromycin treatment. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2004 Sep;18(5):622-5. [Medline]
  • Rasi A, Tajziehchi L, Savabi-Nasab S. Oral erythromycin is ineffective in the treatment of pityriasis rosea. J Drugs Dermatol. 2008 Jan;7(1):35-8. [Medline]
  • Sharma PK, Yadav TP, Gautam RK, Taneja N, Satyanarayana L. Erythromycin in pityriasis rosea: A double-blind, placebo-controlled clinical trial. J Am Acad Dermatol. 2000 Feb;42 (2 Pt 1):241-4. [Medline]
  • Stulberg DL, Wolfrey J. Pityriasis rosea. Am Fam Physician. 2004 Jan 1;69(1):87-91. [Medline] [Texto completo]
 

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