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Autores:
(*) Grupo de dislipemias de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria SAP Novoa Santos. Ourense |
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| Tabla de contenidos: |
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| Puntos clave |
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La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, que se define por la presencia de un exceso de grasa corporal perjudicial para la salud. Puede asociarse a complicaciones potencialmente graves y precisa un enfoque multidisciplinar por su gran repercusión clínica y elevado coste sanitario.
Su prevalencia va en aumento, afecta al 15,5% de la población adulta española (25-60 años) y es más frecuente en mujeres (17,5%) que en varones (13,2%), en personas de edad avanzada y en los grupos sociales de menor nivel de renta y educativo. El sobrepeso afecta al 39,2% de la población adulta española (25-60 años)1. En la población infantil y juvenil (2-24 años), se sitúa ya en el 13,9%, y el sobrepeso en el 26,3%2.
El método más utilizado en el adulto para definir y clasificar la obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC): peso (Kg)/ talla2 (metros). Es el parámetro que mejor se correlaciona mejor con el porcentaje de grasa corporal, aunque lo sobreestima en individuos musculosos e infravalora en personas con baja masa magra (ancianos). Se acepta como punto de corte para la obesidad un valor de IMC igual o superior a 30 Kg/m2 3. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la obesidad según el IMC (tabla 1) 4
| Tabla 1.- Clasificación de la obesidad según el IMC4 | |
| IMC (kg/m2) | |
| Normopeso |
18,5-24,9
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| Sobrepeso (obesidad grado I) |
25-29,9
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Obesidad Clase I |
30-34,9
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Obesidad Clase II |
35-39,9
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| Obesidad Clase III |
≥40
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Además del exceso de grasa corporal (que se mide con el IMC), su distribución constituye un predictor independiente de riesgo y morbilidad. La localización central o abdominal se relaciona con más riesgo y su medida más práctica y fiable es la circunferencia de la cintura (CC). Los límites superiores que se aceptan como normales son: 102 cm. para el varón y 88 cm. para la mujer5.
| Tabla 2. Circunferencia de la cintura (cm.) asociada con aumento del riesgo de complicaciones metabólicas 4,5 | ||
| Riesgo aumentado | Riesgo muy elevado | |
| Varón |
≥ 94
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≥102
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| Mujer |
≥80
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≥88
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| ¿Qué la produce? |
La etiología de la obesidad incluye factores genéticos y medioambientales. La causa más común es el exceso de aporte energético en relación al consumo. En las últimas décadas existe un mayor consumo de alimentos hipercalóricos (con alto contenido de grasas y azúcares) y una menor actividad física, tanto laboral como social o del tiempo de ocio.
La obesidad secundaria a otros procesos (síndromes genéticos, alteraciones endocrinas o inducidos por tratamientos farmacológicos) es rara y no es preciso incluir pruebas rutinarias en el estudio básico para descartarla.
Causas de obesidad secundaria:
La importancia de la obesidad viene dada por asociarse a complicaciones crónicas así como por relacionarse con el incremento de la incidencia y desarrollo de alguna de ellas (Tabla 3) 6-8.
| ¿Qué estudios haremos en un paciente con exceso de peso? |
En pacientes mayores de 20 años en la primera visita debemos medir sistemáticamente el peso, la talla y calcular el IMC y repetir la medida del peso cada 4 años9.
Realizaremos una historia clínica estructurada que recoja la siguiente información:
Aunque el criterio diagnóstico más exacto lo proporcionan los métodos que determinan el porcentaje de grasa que contiene el organismo (costosos y poco asequibles) en la práctica clínica su valoración se fundamenta en las medidas antropométricas; por ello en la exploración física para evaluar el grado de obesidad determinaremos:
Las pruebas complementarias y de laboratorio que de forma rutinaria pueden ser útiles son:
Otras exploraciones solo estarían indicadas en casos específicos y dependerán de la situación clínica del paciente.
| ¿Qué pacientes tratar? |
La intervención ha de ser siempre pactada con el paciente5.
Los pacientes con sobrepeso (IMC 25-29,9 kg/m2) deben tratarse si tienen obesidad central (CC ≥102 cm. para el varón y ≥88 cm. para la mujer), síndrome metabólico o diabetes tipo II.
Los individuos obesos (IMC 30-34,9 kg/m2) deben tratarse si son jóvenes o tienen alguna enfermedad relacionada, valorando individualmente otros casos.
Los pacientes con obesidad mórbida (IMC ≥35 kg/m2) deben tratarse siempre4,10,11.
| ¿Cómo tratarla? |
El abordaje integral de la obesidad se basa en las modificaciones dietéticas, la práctica de ejercicio físico y el apoyo psicológico con terapia conductual (imprescindible para el mantenimiento de los cambios a largo plazo, por el carácter crónico y multifactorial de la enfermedad). En algunos casos puede utilizarse tratamiento farmacológico.
El objetivo es alcanzar un peso corporal, previamente pactado con el paciente, lo más próximo posible al normal
Modificaciones dietéticas [A]
Los cambios dietéticos serán graduales y se propondrán a partir de un diario nutricional que previamente elaborará el paciente, valorando lo que es correcto con el propósito de mantenerlo y afianzarlo12; a continuación se consensuarán aquellos cambios que conjuguen la imprescindible reducción energética con la realización de las actividades normales de cada día13. Reducciones bruscas provocan rechazo y abandono al asociar dieta con pasar hambre. A medida que la persona obesa va disminuyendo de peso, se reducen paulatinamente las calorías de la dieta hasta aproximarse al peso previamente pactado13.
Para conseguir adherencia a largo plazo se adoptarán modificaciones dietéticas, “a la medida”, evitando dietas standard. La disminución de 400- 500 calorías diarias de la ingesta basal suele ser bien tolerada, pudiendo lograr lentas pero mantenidas pérdidas de peso, del orden de 300-400 grs/ semana14.
Se recomendará una alimentación hipocalórica equilibrada y variada, repartida en 5 comidas al día (una sola comida hace aumentar más la lipogénesis que si esa misma ración la dividimos en varias veces), con una ingesta abundante de líquidos y fibra. La composición de esta dieta saludable, terminología más aceptable que régimen dietético, consta de
Las dietas en que se alteran la composición diaria de los macronutrientes, se han hecho muy populares. Estos regímenes dietéticos pueden tener utilidad cuando se necesite una pérdida rápida de peso, por ejemplo en el síndrome de apnea del sueño o en la preparación quirúrgica; siempre con supervisión médica y por un tiempo limitado.
Hay varias propuestas (Atkins, Ornish, Weight Watchers, Zona) Todas ellas reducen modestamente el peso corporal y algunos factores de riesgo cardiovascular al cabo de un año, aunque la adherencia es baja (50-65%) y los pacientes que completan el tratamiento un año consiguen mayor pérdida de peso y reducen más sus factores de riesgo cardiovascular15.
Dado que los hábitos alimentarios son aprendidos, el obeso tiene que reaprender una nueva conducta dietética, de manera que comer se transforme en una actividad consciente, no automática.
Actividad física
El ejercicio físico es otro de los pilares básicos del tratamiento integral para la reducción y mantenimiento del peso 16,17.
Se recomienda potenciar la actividad física cotidiana (como subir escaleras en vez de usar ascensor, prescindir en lo posible del coche para desplazamientos cortos, pequeños paseos) así como el ejercicio programado en el que se mueven grandes masas musculares (como andar de prisa, correr, nadar, ciclismo, golf…) al menos durante tres horas a la semana, controlando la frecuencia cardiaca según la formula:
Frecuencia cardiaca máxima: 220 – edad (años) x 0.7
Para un paciente obeso no entrenado, lo ideal sería caminar 5 Km./ día (consumo de 100-200 Kcal./ día) e ir aumentando paulatinamente la intensidad y la distancia. En general se puede afirmar que la actividad física, aunque sea de baja intensidad, si es constante, resulta efectiva para los pacientes no acostumbrados a la actividad física intensa y tiene menos abandonos 14,16
El ejercicio físico contribuye a la pérdida de peso y a su mantenimiento 12 y es más efectivo cuando se acompaña de una dieta. (A) 17
Apoyo psicológico y modificaciones conductuales
Las personas con sobrepeso u obesidad se benefician con las intervenciones psicológicas, particularmente con estrategias conductuales y cognitivoconductuales. Son más útiles cuando se combinan con medidas dietéticas y ejercicio físico18.
Lograr cambios duraderos tanto en comportamientos alimentarios incorrectos como en el estilo de vida, obliga al profesional a indagar el nivel de motivación del paciente. En el momento inicial y luego periódicamente, estaría indicada una breve consulta motivacional (Tabla 4), detectando la fase del proceso del cambio en que se encuentra, premisa básica para una intervención eficiente.
Una causa habitual del fracaso de los programas de obesidad en los Centros de Salud radica en la llamada trampa del experto: el profesional sanitario dirige todo el proceso cuando lo más efectivo es centrar el programa en su protagonista: el paciente obeso, quien decidirá autónomamente el grado y ritmo de su implicación en el tratamiento. El profesional consensuará con él cambios cooperativos para conseguir una moderada, realista y sostenida pérdida de peso y fortalecerá su autoestima para evitar el incumplimiento terapéutico, mediante algún tratamiento conductual que fortalezca un pensamiento adaptativo de autoeficacia.
Tratamiento farmacológico
Los estudios que evalúan la eficacia a largo plazo de los fármacos contra la obesidad están limitados al Orlistat y a la Sibutramina. Ambos fármacos parecen moderadamente eficaces para promover la pérdida de peso; sin embargo, las altas tasas de abandono de tratamientos limitan su interpretación. Para conocer su beneficio potencial en la obesidad, aún se necesitan más estudios, más largos y con mayor rigor metodológico, que tengan poder para evaluar variables como la mortalidad y la morbilidad cardiovascular19.
Sibutramina: Suspendida cautelarmente para su comercialización en Europa porque el beneficio esperado no supera los riesgos potenciales. No deberá prescribirse (médicos) ni suministrarse (farmacéuticos) Reductil® a partir del 1 de febrero de 2010, por lo que no deben iniciarse nuevos tratamientos ni continuarse los actualmente en curso.[MSC]
Es un fármaco que actúa aumentando la disponibilidad de neurotransmisores anorexígenos en el Sistema Nervioso Central lo que conlleva disminución del apetito y estímulo de la termogénesis
Es efectivo junto a la recomendación de una dieta hipocalórica para el tratamiento de la obesidad20,21. Con su utilización se consigue una disminución de peso de 2,78 Kg./ 3 meses y 4,45 Kg./ 6meses [A]. Produce un aumento discreto del ritmo cardiaco y de la presión arterial, un aumento pequeño de HDL-colesterol y triglicéridos y una mejora discreta en el control de los diabéticos. No hay evidencias de que influya en los problemas de salud asociados a obesidad 21
La dosis inicial es de 10 mg/día, al desayuno, aumentando a 15 si tras el primer mes no se consigue una pérdida de al menos 2 Kg. Debe suspenderse el tratamiento si a los 3 meses no se consigue una reducción ponderal de al menos un 5%12,21-23.
Su efecto sobre la tensión arterial y la frecuencia cardiaca obliga a una monitorización periódica y, en algunos casos, a su retirada (5%); otros efectos secundarios frecuentes son astenia, estreñimiento, cefalea, insomnio y boca seca. Está contraindicada en hipertensión no controlada, taquiarritmias, cardiopatía isquémica, ictus, glaucoma, enfermedad psiquiátrica e insuficiencia cardiaca, hepática o renal. Interacciona con los ISRS, dextrometorfano, litio, sumatriptan, fentanilo.
Inhibe las lipasas gastrointestinales responsables de la hidrólisis de los triglicéridos, bloquea parcialmente su absorción intestinal y consigue así una eliminación por heces de un 30% de la grasa ingerida. Se toma 1 hora antes o después de las 3 principales comidas siempre que contengan grasa. Está aprobado su uso en adultos y en niños obesos mayores de 12 años12,21-23.
Orlistat combinado con dieta y ejercicio produce una reducción significativa del peso a los 6 meses y al año (entre –2.44 Kg. y –3.19 Kg. en un año)24 Consiguió una reducción de peso mayor que placebo (5,8 vs 3.0 Kg.) a los 4 años25, redujo la ganancia de peso en un periodo de 2 años26 y produjo descensos de colesterol total, LDL-C, hemoglobina glicosilada y tensión arterial diastólica24-26.
Los efectos secundarios habituales (de carácter leve a moderado) son la esteatorrea, heces oleosas, aumento de la defecación y urgencia fecal. Es posible el riesgo de un déficit de vitaminas liposolubles (en especial la Vitamina D), por lo que algunos autores aconsejan el uso de preparados polivitamínicos.
Antes de prescribir Sibutramina u Orlistat, debemos asegurarnos de que el paciente está siguiendo un régimen dietético y de actividad física suficiente, acotando su utilización cada 3, 6, 12 meses según respuesta27
Otros tratamientos:
-No hay datos definitivos sobre la utilidad de Olestra y la eficacia de la fibra a la hora de ayudar a perder peso parece muy escasa.
-Aunque hay muchos preparados naturales promocionados para perder peso y con gran aceptación popular (chitosan, garcinia, cambogia, cafeína, alcaloides de efedra o té verde), no hay suficientes datos de ninguno de ellos para que, a fecha de hoy, pueda avalarse su seguridad y/o eficacia22,28
Tratamiento quirúrgico
Puede estar indicado ante la falta de respuesta al tratamiento dietético con/sin tratamiento farmacológico asociado en el paciente obeso con un IMC>40 ó IMC >35-39.9 y comorbilidad grave29,30.
Las técnicas
quirúrgicas simples (restrictivas) implican una mayor seguridad y una menor
efectividad a largo plazo. Por el contrario, a mayor componente malabsortivo
habrá mayor riesgo de complicaciones, una curva de aprendizaje más
dificultosa y mejores resultados en cuanto a pérdida de peso31.
| Aviso a pacientes o familiares: |
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| Bibliografía |
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