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Se utiliza el término tirotoxicosis para definir el síndrome clínico de hipermetabolismo que resulta cuando las concentraciones séricas de tiroxina libre (T4L), triiodotironina libre (T3L), o ambas, están elevadas. El término hipertiroidismo se usa cuando existe un aumento mantenido de síntesis y secreción de hormonas tiroideas en la glándula tiroidea. Por tanto ambos términos no son sinónimos. Aunque muchos pacientes con tirotoxicosis presentan, de hecho, hipertiroidismo, otros no (por ejemplo, aquellos en que la tirotoxicosis es debida a tiroiditis o a la administración exógena de hormona tiroidea en dosis superiores a las necesarias). La prevalencia de tirotoxicosis es aproximadamente del 1,9% en las mujeres adultas y del 0,16% en los hombres adultos.
Basándonos en las definiciones anteriores, podemos distinguir dos grandes grupos de tirotoxicosis en función de la presencia o no de hipertiroidismo asociado.
Se caracterizan por presentar hiperproducción tiroidea y aumento de captación de yodo radiactivo. Las causas más importantes son:
Enfermedad de Graves: Es la causa más frecuente de hipertiroidismo, constituye el 60-70% de todas las tirotoxicosis. Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en la 3ª-4ª décadas de la vida. Es más frecuente en mujeres.Es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la presencia de anticuerpos contra el receptor de TSH (denominados TSI) en el suero, que actúan como estimulantes de dicho receptor.
Además de hipertiroidismo el paciente puede presentar bocio difuso, oftalmopatía y dermopatía. No siempre aparecen todas las manifestaciones y sólo a veces se presentan de modo simultáneo. Una vez que aparecen suelen llevar un curso independiente. Como otras enfermedades autoinmunes, la enfermedad de Graves puede cursar con fases de exacerbación y remisión, de inicio y duración variables e imprevisibles.
Bocio multinodular tóxico: Es la segunda causa más frecuente de hipertiroidismo. Ocurre en pacientes con bocio nodular en el que uno o varios nódulos desarrollan autonomía funcional. El mecanismo por el que se produce esto no se conoce con exactitud, pero se cree que está relacionado con mutaciones del receptor de TSH que hacen que exista hiperestimulación del mismo en ausencia de TSH. Suele ser un proceso de desarrollo lento, aunque a veces el hipertiroidismo se desencadena de forma rápida tras una sobrecarga de yodo por la administración de fármacos con alto contenido en yodo, contrastes radiológicos o tras la introducción de sal yodada.Se presenta con mayor frecuencia en mujeres de edad superior a 40-50 años y con historia de bocio nodular de larga evolución, aunque a veces haya pasado desapercibido.
Adenoma tóxico: Es la tercera causa más frecuente de hipertiroidismo. Se caracteriza por la presencia de un adenoma folicular que adquiere autonomía funcional independiente de la TSH. Se cree que el mecanismo por el que esto ocurre es similar al anterior, es decir, por el desarrollo de mutaciones en el gen del receptor de TSH.Se presenta también con mayor frecuencia en mujeres que en varones, pero frecuentemente a una edad inferior que el bocio multinodular tóxico (20-30 años).
Hipertiroidismo yodoinducido (Fenómeno JodBasedow): Es menos frecuente que los anteriores. Se puede producir de forma aguda, tras una sobrecarga de yodo (por ejemplo, tras la realización de una exploración con contrastes yodados) o bien en el contexto de tratamientos con fármacos ricos en yodo, típicamente Amiodarona. Se produce cuando se aumenta el aporte de yodo a un sujeto con autonomía funcional tiroidea latente (por bocio nodular o, más raramente, por Enfermedad de Graves) que no se había manifestado clínicamente por estar deficitario en yodo.
Enfermedad trofoblástica: Es muy poco frecuente. Se puede desarrollar en mujeres con mola hidatidiforme o coriocarcinoma por estimulación directa del receptor de TSH por la hCG. En la hiperemesis gravidarum es frecuente la elevación de T4 libre y T3 libre, también debida a la estimulación del receptor de TSH por la hCG.Hipertiroidismo debido a exceso de producción de TSH: Es una situación clínica muy poco frecuente. Se puede ver fundamentalmente en dos ocasiones:
| ¿En qué casos la tirotoxicosis no se asocia a hipertiroidismo? |
En estos casos no existe hiperfunción de la glándula tiroidea, sino que el aumento de hormonas en sangre periférica se debe a otro mecanismo. Excepto la tiroiditis subaguda, son todas ellas entidades relativamente infrecuentes. Cursan con baja captación de yodo radiactivo en la gammagrafía tiroidea. Las causas más frecuentes son:
| ¿Cómo se diagnostica la Tirotoxicosis? |
El diagnóstico se debe hacer demostrando el exceso de hormonas en la circulación. Los hallazgos bioquímicos se caracterizan por la presencia de elevadas concentraciones de T4 libre y T3 libre con una TSH suprimida. Hay, sin embargo, algunas variantes:
Una vez que se ha diagnosticado la existencia de tirotoxicosis es importante identificar la causa que lo produce ya que el tratamiento es distinto en unas u otras:
| ¿Cuál es el tratamiento de la Enfermedad de Graves? |
El tratamiento de la tirotoxicosis es diferente según cual sea la causa que lo produce, por lo que es importante realizar un diagnóstico preciso. En las formas que cursan con hipertiroidismo el tratamiento intenta limitar la cantidad de hormona producida por la glándula así como la sintomatología derivada de su acción periférica.
El hipertiroidismo de la enfermedad de Graves se caracteriza por fases cíclicas de exacerbación y remisión de inicio y duración variables e imprevisibles. El objetivo del tratamiento es una mejoría rápida de la clínica y una disminución en la producción hormonal.
El objetivo del tratamiento es alcanzar el estado eutiroideo en 3-6 semanas. Una vez alcanzado se puede optar por tratamiento definitivo con I-131 ó cirugía o bien mantener el tratamiento antitiroideo de forma prolongada con objeto de alcanzar una remisión permanente. En estos casos se puede disminuir la dosis hasta la mínima efectiva o bien mantener la dosis y añadir LT4 para evitar el desarrollo de hipotiroidismo. La duración del tratamiento es difícil de valorar y depende de la evolución espontánea de la enfermedad, cuanto mayor sea el tiempo de tratamiento, mayores las posibilidades de que el paciente permanezca en remisión tras la suspensión del mismo.
El control del tratamiento se hace midiendo en sangre T4, T3 y TSH, esta última puede permanecer suprimida durante meses.
Efectos secundarios:
Reacciones mayores (está indicada la retirada del fármaco):
- Agranulocitosis: es el efecto secundario más grave. Puede aparecer tanto al inicio del tratamiento como tras una terapia prolongada. Los síntomas iniciales pueden ser infecciones agudas a cualquier nivel.
- Hepatitis, fiebre medicamentosa y artralgias...
Como reacciones menores se han descrito erupciones alérgicas y reacciones de hipersensibilidad leves que por lo general responden al tratamiento antihistamínico y no obligan a retirar el fármaco.
Se administra oralmente como solución de I-131 que se concentra rápidamente en el tejido tiroideo y produce una ablación glandular en 6-18 semanas. En casos de hipertiroidismo leve se puede usar como primera terapia. En hipertiroidismos más severos y en ancianos con patología cardiaca se recomienda alcanzar el estado eutiroideo con fármacos previamente a la administración del yodo. Los pacientes con bocios muy grandes o hipertiroidismos muy severos pueden requerir más de una dosis de I-131.
El efecto secundario más importante es el desarrollo de hipotiroidismo, lo que puede suceder rápidamente tras el tratamiento o años después del por lo que se recomienda que estos pacientes sigan controles de función tiroidea de por vida. Es importante que la mujeres en edad fértil aseguren la contracepción durante los 6-12 meses siguientes a la administración del I-131.
La técnica usada es la Tiroidectomía subtotal. Se debe hacer una preparación antes de la cirugía con antitiroideos hasta alcanzar el eutiroidismo y con soluciones yodadas 10 días antes de la cirugía para producir involución de la glándula. Los efectos secundarios más importantes son los derivados de la técnica quirúrgica: lesión del nervio recurrente y hipoparatiroidismo; y el desarrollo de hipotiroidismo posquirúrgico.
| ¿Cuál es el tratamiento del Adenoma tóxico y del Bocio multinodular tóxico? |
Al contrario que en el Graves, en estos casos raramente se produce una resolución espontánea con tratamiento antitiroideo prolongado por lo que el tratamiento definitivo debe hacerse con cirugía ó yodo-131.
En casos muy severos ó en gente mayor está indicado el tratamiento antitiroideo inicial para conseguir el estado eutiroideo, este se mantiene hasta tres días antes de administrar el yodo y se reintroduce después hasta que se inicie el efecto del mismo.
La elección posterior de una u otra forma de tratamiento debe hacerse de forma conjunta con el paciente aceptando riesgos y beneficios de ambas técnicas. Como normas generales:
En ambos casos se necesita un seguimiento posterior en el tiempo por el riesgo de desarrollar un hipotiroidismo postratamiento.
| ¿Cuál es el tratamiento de la Tirotoxicosis sin hipertiroidismo? |
| ¿Cuál es el tratamiento del hipertiroidismo subclínico? |
Se habla de hipertiroidismo subclínico cuando las concentraciones de TSH están bajas o son indetectables en presencia de T4 libre y T3 libre normales. No se conoce su prevalencia exacta, aunque probablemente es un trastorno frecuente. Sus causas más frecuentes son el sobretratamiento con L-tiroxina (hipertiroidismo subclínico exógeno) y la autonomía glandular tiroidea por Enfermedad de Graves o enfermedad nodular tiroidea (hipertiroidismo subclínico endógeno). Con cierta frecuencia la TSH se normaliza espontáneamente durante el seguimiento.
Estos pacientes están asintomáticos o presentan pocos signos y síntomas de hipertiroidismo. Sin embargo, hay evidencias de que el hipertiroidismo subclínico persistente provoca modificaciones en la función del sistema cardiovascular, incluyendo un aumento del riesgo de desarrollar fibrilación auricular, puede acelerar el agravamiento de osteoporosis y reduce la calidad de vida, afectando tanto al componente psíquico como al somático de bienestar, por lo que el término “subclínico” no es muy adecuado.
Respecto a su tratamiento, se debe ajustar la dosis de l-tiroxina en los pacientes que presentan hipertiroidismo subclínico exógeno para mantener los niveles de TSH dentro del rango de la normalidad (excepto en determinados pacientes con cáncer de tiroides, en los que puede estar justificado el objetivo de mantener la TSH suprimida). El tratamiento del hipertiroidismo subclínico endógeno persistente es más controvertido, porque no hay estudios prospectivos randomizados que demuestren el beneficio clínico de restaurar la normalidad de la TSH. Es probable que sea razonable tratar a los sujetos de edad más avanzada con TSH <0.1 mU/litro.
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| Bibliografía |
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