Guías Clínicas      Ayuda en consulta      Medicamentos      Formación      Biblioteca virtual      Tienda 
 Guías Clínicas - Fiebre
 Fiebre  Mapa    Buscador Avanzado
05/04/2002 - Guías Clínicas 2002; 2 (19).

Autores:
María Regueiro Mira (1) Médico de Familia.
Francisco Regueiro Mira (2) Cirugía Torácica.

(1) Servicio de Urgencias del Instituto Médico Quirúrgico San Rafael - A Coruña- España.
(2) Hospital General Universitario de Valencia- España

Información:
Elaborada con opinión de expertos sin revisión posterior.
Conflicto de intereses: Ninguno declarado.


  Tabla de contenidos: 
Índice
¿De qué hablamos?
¿Cuándo hablamos de fiebre de origen desconocido (FOD) y cuáles son sus causas más importantes?
¿Cómo haremos el diagnóstico de la FOD?
¿Cuándo y cómo debemos tratar la fiebre?
¿Qué tratamientos antipiréticos podemos usar?
Bibliografía
Más en Fisterra
Puede existir un documento más completo o actualizado sobre este tema en Fisterrae [Comparación Fisterra/ Fisterra-e] [Acceso a Fisterra-e]
Fisterra en soporte papel [Libro: Guías para la consulta de Atención Primaria]
Material para pacientes [FisterraSalud]

 Puntos clave
Debe buscarse la etiología del síndrome febril, para hacer un tratamiento dirigido a la causa >>>
En caso de no descubrir la etiología, debe primar el estado general y los antecedentes del paciente antes de iniciar estudios más cruentos y costosos que los iniciales, así como decidir el tratamiento >>>
No deben tratarse apresuradamente los aumentos de temperatura corporal, tanto con tratamientos antitérmicos como con antibióticos. La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo y no es perjudicial en sí misma, salvo en pacientes determinados >>>
Todos los tratamientos antipiréticos tienen efectos adversos y los beneficios que se pretendan conseguir con ellos deben superar siempre a sus riesgos >>>
Arriba
 ¿De qué hablamos?

La temperatura corporal, medida en boca o recto, oscila escasamente en torno a un valor basal (37º± 0,5º C), a pesar de las condiciones ambientales que rodean al individuo. La temperatura axilar suele ser 0? 6ºC más baja. La temperatura normal es variable en individuos sanos, y en ella influyen el ciclo ovárico, el ejercicio, las comidas& Sigue un ritmo circadiano constante que se mantiene en la enfermedad (aumenta desde un mínimo de unos 36º C de madrugada hasta un máximo de aproximadamente 37,5º C por la tarde, para volver a bajar de noche.)

La fiebre se define como la elevación de la temperatura por encima de la variación diaria normal, cuyo mecanismo consiste en un reajuste al alza del centro termorregulador, y se reserva para la temperatura mayor de 38º C; febrícula define la temperatura entre 37-38º C.

La temperatura resulta del balance entre la producción y la pérdida de calor, controlado por el centro termorregulador situado en el hipotálamo anterior. El calor se genera a través de la producción endógena en los procesos metabólicos y cuando la temperatura ambiente supera a la corporal; y se pierde a través de las superficies corporales (piel y pulmones)

El mecanismo fisiopatológico fundamental de la fiebre es el reajuste hipotalámico de regulación de la temperatura a un nivel más elevado que el normal, debido a algún proceso patológico. El factor desencadenante del aumento de la temperatura podría ser la liberación de prostaglandinas, sobre todo las de clase E, por las células endoteliales de los microvasos cerebrales próximos al área hipotalámica termorreguladora. Este mecanismo es estimulado por dos tipos de sustancias circulantes: pirógenos exógenos y endógenos.

  1. Los pirógenos exógenos están constituidos por diversos agentes, como bacterias y sus endotoxinas, virus, hongos, protozoos, reacciones inmunológicas, tumores, fármacos y otros. Además pueden desencadenar la liberación de pirógenos endógenos por macrófagos y otras fuentes.
  2. Los principales pirógenos endógenos son la interleucina 1, la caquectina o factor de necrosis tumoral y los interferones. Estos últimos producen la activación de los macrófagos y pueden incrementar la producción de interleucina 1 y el factor de necrosis tumoral.

La patogénesis de la fiebre tiene el mismo mecanismo fisiopatológico para procesos de muy diferentes etiologías, lo que la convierte en un signo totalmente inespecífico. Sólo es la expresión de la ruptura del equilibrio entre los sistemas termogenético y termolítico, y puede ser producida por enfermedades infecciosas y no infecciosas. Habitualmente la fiebre es causada por patologías banales y suele ser de corta duración, resolviéndose con o sin tratamiento. Cuando el síndrome febril se prolonga más de 3 semanas sin llegar a un diagnóstico etiológico, se habla de fiebre de origen desconocido. 

 ¿Cuándo hablamos de fiebre de origen desconocido?

Los criterios clásicos definidos por Peterdorf y Beeson para el diagnóstico de fiebre de origen desconocido (FOD) son:

  1. Temperatura mayor de 38,3ºC en determinaciones repetidas
  2. Duración de la fiebre de más de tres semanas
  3. No encontrar diagnóstico tras una semana de estudio hospitalario.

Actualmente no es imprescindible que el estudio sea hospitalario o, si lo es, puede ser de corta duración.

Se define como FOD recurrente a aquella que cumple estos criterios clásicos y presenta un patrón fluctuante, con períodos libres de fiebre de al menos dos semanas (supone el 20% de la FOD)

Generalmente la FOD es debida a una enfermedad común con manifestación atípica, y no a una enfermedad rara con manifestación típica.

 ¿Cómo haremos el diagnóstico en una FOD?

La estrategia diagnóstica va encaminada a encontrar datos de focalidad o indicios que sugieran un posible origen de la fiebre, evitando exploraciones innecesarias y cruentas.

  1. Pruebas iniciales.
  2. Ampliación ante estudio previo negativo.  Si con los estudios iniciales no se llega a un diagnóstico, se recomienda repetir la exploración física y la anamnesis, y luego pasar a los estudios siguientes:
  3. Pruebas posteriores. Estudios anatomopatológicos:
  4. Actitud final: Si tras toda esta evaluación no se ha llegado a un diagnóstico y el paciente permanece con fiebre y sin datos orientadores, se puede adoptar una de estas tres actitudes:

 Cuándo y cómo debemos tratar la fiebre?

Existe la creencia generalizada de que la fiebre es perjudicial siempre y se tiende a tratarla precoz y contundentemente. Algunas de las razones que justifican esta actitud se enumeran a continuación.

 ¿Qué tratamientos antipiréticos podemos usar?

Aviso a pacientes o familiares:
La información de este sitio está dirigido a profesionales de atención primaria. Su contenido no debe usarse para diagnosticar o tratar problema alguno. Si tiene o sospecha la existencia de un problema de salud, imprima este documento y consulte a su médico de cabecera.
  Bibliografía
  • Acedo Gutiérrez MS, Novillo Fertrell P, Portilla Botelho M: Síndrome febril. Trastornos de la regulación de la temperatura. En:  Manual 12 Octubre. 4ª ed.  [Edición digital]
  • Anceno-Reyes RI. Acute fevers of unknown origin. Arch Intern Med 1994; 154: 2253 [Medline]
  • Cruz Peña LA, Rodríguez Silva H, Pérez Caballero D. Fiebre de origen desconocido: revisión de 105 pacientes. Rev Cubana Med 1995; 34(3) [Texto completo]
  • Drug Therapy and Hazardous Substances Commitee; Canadian Paediatric Society (CPS).Acetaminophen and ibuprofen in the management of fever and mild to moderate pain in children. Paediatrics & Child Health 1998; 3(4)  [Texto completo]
  • Hirschmann JV. Fever of unknown origin in adults. Clin Infect Dis 1997; 24; 291-300. [Medline]
  • Kai J. What worries parents when their preschool children are acutely ill, and why: a qualitative study. BMJ 1996; 313:983-986  [Medline] [Texto completo]
  • Offringa M, Moyer VA.  Evidence based paedriatics: Evidence based management of seizures associated with fever. BMJ 2001; 323:1111-1114 [Medline] [Texto completo]
  • Plaisance KI, Mackowiak PA. Antipyretic therapy: physiologic rationale, diagnostic implications and clinical consecuences. Arch Intern Med 2000; 160; 449-456 [Medline]
  • Valenzuela OL, Lui Gil A. Fiebre de origen desconocido: visión del internista. Revista Hospital Clínico Universidad de Chile 2000;  11 (1): 1-11
 

Arriba  
© 2009 fisterra.com Imprimir Página Tamaño de letra pequeño Tamaño de letra normal Tamaño de letra grande Mis Datos | Contacto-Sugerencias | FAQ's |Condiciones de uso | Política de privacidad | Aviso legal