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¿Qué es
demencia y demencia tipo Alzheimer (DTA)? |
La demencia se define como un síndrome adquirido de alteración intelectual
persistente que compromete la función de múltiples esferas de la actividad
mental tales como la memoria, el lenguaje, las habilidades viso espaciales, la
emoción o la personalidad y la cognición.
La demencia tipo Alzheimer (DTA) es el tipo más frecuente
de demencia (50-70% de las demencias) y tiene una prevalencia del 13% en
personas en EEUU (Alzheimer Association, 2007). En España debe haber alrededor de medio
millón de personas que sufren este proceso. La edad es el factor de riesgo
indiscutible. Se han apuntado numerosos factores de riesgo de DTA, los
principales son (Ownby RL, 2006; Green RC, 2002; Boyle PA, 2006; Newman AB,
2005; Warner J, 2005; NICE, 2006):
- Historia de síndrome de Down en un familiar de primer grado
- Depresión
- Antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer
- Abuso de alcohol
- Traumatismo craneoencefálico
- Deterioro cognitivo leve (síndrome caracterizado por un deterioro
cognitivo mayor del esperado para la edad y nivel educativo de la persona, que
no interfiere seriamente con las actividades de la vida diaria)
- Enfermedades cardiovasculares
- Tabaquismo
- Diabetes
Los casos familiares de DTA son raros, se inician antes de los 60
años y están ligados a alteraciones en los genes APP, PS-1 y PS-2.
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¿Cuáles son las
características clínicas de la DTA? |
La fase inicial de la enfermedad puede durar unos dos años y en ella suelen
aparecer fallos en la memoria reciente, desinterés, humor deprimido, cambios en
la personalidad, episodios leves de desorientación y falta de adaptación a
situaciones nuevas. En esta fase es difícil de diagnosticar la DTA.
La fase intermedia puede desarrollarse durante 3-5 años.
El detrimento de la memoria es más comprometido y afecta no solo a la memoria
reciente sino también a la remota. Emergen alteraciones del lenguaje, la
escritura, la lectura, el cálculo, apraxias y agnosias. Muestra dificultad con
el aseo, el vestir o la comida. Pueden aparecer síntomas psicóticos. En esta
fase el paciente tiene dificultad para mantener sus relaciones sociales y es
incapaz de mantener una discusión sobre un problema.
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| Puntos
clave |
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La demencia tipo Alzheimer (DTA) es el tipo más frecuente
de demencia. Es importante hacer un
buen diagnóstico diferencial. Hay que contemplar las cuatro
"D" de la geriatría: Depresión, Delirio, Drogas (fármacos) y
Demencia >>> |
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La mayoría de los
ensayos con fármacos
miden la eficacia mediante la función cognitiva, todavía existen pocos
estudios sobre la calidad de
vida >>> |
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La ansiedad puede
tratarse con Benzodiacepinas
de acción corta >>> |
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La Rivastigmina, el Donepezilo
y la Galantamina mejoran la función
cognitiva y en mayor o menor grado la
situación clínica global. Estos fármacos son
relativamente bien tolerados
>>> |
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Mementina
tiene un efecto beneficioso en la enfermedad
de Alzheimer moderada y grave. Su tolerancia
es buena, con baja incidencia de efectos
secundarios >>> |
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Arriba
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En la fase terminal (demencia grave) el enfermo es incapaz de andar, se
inmoviliza, se hace incontinente y no puede ejecutar ninguna actividad de la
vida diaria. El lenguaje se hace ininteligible o presenta mutismo. A veces se
produce disfagia y hay riesgos de neumonías, deshidratación, malnutrición y
úlceras por presión. Los enfermos pueden permanecer en cama y suelen fallecer de
una neumonía u otra infección intercurrente.
Las exploraciones física y neurológica son normales
a excepción de los hallazgos relacionados con las funciones corticales superiores. El test mini-mental o miniexamen del estado mental (MMSE) es un test rápido, de fácil
interpretación y validado en español, con el que se evalúan aspectos de la esfera cognitiva como
memoria, orientación, lenguaje, habilidades o atención (Folstein MF, 1975). Para su realización y
valoración se requieren unos 10 minutos. La puntuación máxima del MMSE es 30.
Una puntuación entre 25 y 30 es considerada normal. Una puntuación de 24 ó
menos sugiere deterioro cognitivo. El deterioro va progresando durante meses
y años. Media de deterioro de 3 puntos por año del MMSE.
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¿Cómo se diagnostica la DTA? |
El screening de la población general no está indicado (NICE, 2006). Para el
diagnóstico pueden utilizarse los criterios DSM-IV-TR, que para el diagnóstico de DTA
deben cumplirse todos los siguientes:
- La presencia de los múltiples déficits cognoscitivos se manifiesta por:
- Deterioro de la memoria (capacidad de aprender nueva información o
recordar información aprendida previamente)
- Una (o más) de las siguientes alteraciones cognoscitivas:
- Afasia (alteración de la capacidad para comprender, nombrar, leer o
escribir)
- Apraxia (deterioro de la capacidad para llevar a cabo actividades
motoras, a pesar de que la función motora está intacta)
- Agnosia (fallo en el reconocimiento o identificación de objetos, a
pesar de que la función sensorial está intacta)
- Alteración de la ejecución (por ejemplo: planificación, organización,
secuenciación y abstracción)
- Los déficit cognoscitivos en cada uno de los criterios A1 y A2 provocan
un deterioro significativo de la actividad laboral o social y representan
una merma importante del nivel previo de actividad.
- El curso se caracteriza por un inicio gradual y un deterioro
cognoscitivo continuo.
- Los déficit cognoscitivos de los Criterios A1 y A2 no se deben a ninguno
de los siguientes factores:
- otras enfermedades del sistema nervioso central que provocan déficit
de memoria y cognoscitivos (por ejemplo: enfermedad cerebrovascular, enfermedad
de Parkinson, corea de Huntington, hematoma subdural, hidrocefalia
normotensiva, tumor cerebral)
- enfermedades sistémicas que pueden provocar demencia (por ejemplo:
hipotiroidismo, deficiencia de ácido fólico, vitamina B12 y niacina,
hipercalcemia, neurosífilis, infección por VIH)
- enfermedades inducidas por sustancias
- Los déficit no aparecen exclusivamente en el transcurso de un delirium.
- La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno del
Eje I (p. ej. trastorno depresivo mayor, esquizofrenia).
Especificar el subtipo:
- De inicio temprano: si el inicio se produce a la
edad de 65 años o antes
- De inicio tardío: si el inicio se produce después de
los 65 años
Especificar la presencia o ausencia de una alteración de
comportamiento clínicamente significativa:
-
Sin alteración de comportamiento: si la alteración cognoscitiva no se acompaña de una alteración de
comportamiento clínicamente significativa
-
Con alteración de comportamiento; si la alteración cognoscitiva se acompaña de una alteración de
comportamiento clínicamente significativa (por ejemplo: andar sin rumbo,
agitación)
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Exploraciones complementarias |
- Análisis: Hemograma completo, VSG, Bioquímica e iones (sodio,
potasio, calcio, glucemia, urea, creatinina, transaminasas), pruebas de
función tiroidea, vitamina B12 y ácido fólico. Puede indicarse serología de lúes
y
serología de VIH, según historia clínica (NICE, 2006)
- La Resonancia magnética nuclear (RNM) cerebral contribuye al diagnóstico
precoz, detecta cambios vasculares y permite excluir otras patologías
cerebrales. Es la prueba de imagen de elección y debería practicársele a todos
los pacientes antes de un diagnóstico de DTA (NICE, 2006). El TAC craneal también podría ser aceptable si no se
dispone de RNM (generalmente se evidencia dilatación ventricular y aumento de los surcos corticales)
El SPECT puede ser útil en el diagnóstico diferencial del tipo de demencia
(SIGN, 2006).
- No está indicado ningún estudio genético de forma rutinaria (NICE, 2006).

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Diagnóstico diferencial |
Un cuadro depresivo puede parecerse a una DTA y debe ser
considerado en el diagnóstico diferencial. Es importante no pasar por alto el
diagnóstico de depresión debido a que es una de las pocas causas de pérdida
de memoria susceptible de tratamiento efectivo. Hay que contemplar las cuatro
"D" de la geriatría: Depresión, Delirio, Drogas (fármacos) y
Demencia.
| Tabla
de diagnóstico diferencial entre depresión y demencia |
|
Rasgos Clínicos |
Depresión con deterioro cognitivo |
Demencia |
|
Inicio |
Rápido |
Insidioso |
|
Duración |
Breve (semanas) |
Prolongada (meses o años) |
|
Estado de ánimo |
Deprimido |
Fluctuante (apatía, normalidad, irritabilidad) |
|
Respuestas |
"No sé". Muchas quejas |
Quita importancia o racionaliza errores u olvidos |
|
Amnesia |
Global |
Máxima para acontecimientos recientes |
|
Autoimagen |
Mala |
Normal |
|
Síntomas asociados |
Ansiedad, insomnio, anorexia |
Raros |
|
Motivo de consulta |
Iniciativa propia |
Inducido por la familia o amigos |
|
Antecedentes |
Antecedentes psiquiátricos y/o problemas familiares/ personales |
No son raros los antecedentes familiares de demencia |
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En el diagnóstico diferencial hay que explorar la posible
presencia de procesos patológicos que provocan pérdida de memoria:
- Delirium
- Hematoma subdural
- Infección por HIV
- Sífilis
- Enfermedad de Creutzfeldt-Jacob ("enfermedad de las vacas
locas")
- Deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico
- Hidrocefalia con presión normal
- Endocrinopatías
- Tóxicos (metales pesados, monóxido de carbono, drogas o alcohol)
- Enfermedades cardiovasculares (AVC, demencia multinfarto,
arteriosclerosis)
Algunos medicamentos prescritos pueden afectar a la
memoria y la capacidad de orientación (ansiolíticos, hipnóticos,
analgésicos, anticonvulsivantes, etc.)
Un aumento repentino de la confusión puede ser
consecuencia de una enfermedad somática (p.ej. una enfermedad infecciosa aguda)
o de la toxicidad de un fármaco.
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¿Cómo tratarla? |
La ansiedad inespecífica típica de las demencias puede
tratarse con Benzodiacepinas de vida media corta, en dosis bajas que pueden
repetirse según la necesidad (p.e. lorazepan de 1 a 5 mg/día). Los síntomas depresivos pueden ser tratados con
Citalopram (máximo 40 mg/ día), Escitalopram
(máximo 20 mg/ día), Sertralina (máximo 200 mg/ día), Fluoxetina (20
mg/ día), Paroxetina (máximo 40 mg/ día), Venlafaxina (máximo 225 mg/ día) o
Mirtazapina (máximo 30 mg/ día).
El insomnio debe tratarse primeramente con medidas de
educación e higiene. A menudo es más efectivo aliviar los síntomas asociados
(por ejemplo: el uso de un analgésico para el dolor puede ser el mejor hipnótico). Se
desaconseja el uso de barbitúricos y debe restringirse el uso de
Benzodiacepinas de vida media larga. Las Benzodiacepinas hipnóticas deben
emplearse en las dosis eficaces más bajas que sea posible, a fin de evitar los
síndromes confusooníricos, la sedación diurna, la incoordinación motora y la
hipotonía muscular. Se recomiendan lormetazepan (1-2 mg/ día), Midazolam (7,5
mg/ día) y triazolam (0,125 mg/ día). Asimismo es aconsejable el uso de
Clometiazol como hipnótico. El insomnio resistente puede responder a los
antidepresivos, de tipo sedante, como mirtrazapina, mianserina o Trazodona. Se
ha informado de la relación directa entre las dosis de hipnóticos y caídas
que sufren los pacientes geriátricos. La potencial dependencia a los
hipnóticos no suele ser un problema en estos pacientes.
En el tratamiento de la agresividad, agitación, conductas paranoides o
alucinaciones, puede ser necesaria una medicación antipsicótica en dosis
bajas. Los antipsicóticos pueden producir efectos secundarios (problemas
cardiovasculares graves, parkinsonismo, síntomas anticolinérgicos, etc.) e
interacciones medicamentosas que deben ser tenidas en cuenta. El balance
beneficio-riesgo sólo es favorable en el tratamiento sintomático de
episodios graves de agresividad o cuadros psicóticos severos que no
respondan a otras medidas y para los que se hayan descartado otras
etiologías, manteniendo el tratamiento durante el menor tiempo posible.
No es aconsejable el uso de fármacos anticolinérgicos correctores, y si
se administran, debe hacerse con precaución a fin de evitar el riesgo de
producir cuadros confusionales.
La patología conductual sin síntomas psicóticos
puede mejorar con Trazodona,
Carbamacepina o antidepresivos inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
Intento por mejorar la función cognitiva.
Los
inhibidores de la colinesterasa son tratamientos eficaces para mejorar los
síntomas de la enfermedad de
Alzheimer (Birks J, 2007;
Burns A,
2006;
Farlow MR,
2007; SIGN, 2006). Han demostrado en ensayos controlados con placebo que proporcionan
una mejoría estadísticamente significativa sobre la función cognitiva en
pacientes con enfermedad de Alzheimer leve o moderada. La evidencia de mejora en
las mediciones de calidad de vida es menos positiva y la relación
coste-beneficio sigue siendo controvertida (Loveman E, 2006; Kaduszkiewicz H,
2005)
En la práctica clínica, la eficacia de estos fármacos (mejora de 1 ó 2 puntos de
media en el MMSE a
los 6 meses de tratamiento) debe ser comprobada individualmente de tal manera
que, una vez alcanzada la dosis de mantenimiento, el fármaco debe continuarse
únicamente si la función cognitiva no ha empeorado o ha mejorado en la medida
con el MMSE. Parece razonable establecer el tratamiento cuando la puntuación
en el MMSE es de 20 puntos o menos y continuar el tratamiento siempre que los efectos
secundarios no lo impidan y mientras el MMSE se mantenga por encima de los 10
puntos (NICE, 2006), aunque los pacientes con enfermedad leve que reciben
actualmente un inhibidor de la colinesterasa y los que tienen un cuadro moderado
o severo que reciben memantina, podrían continuar recibiéndolo hasta que ellos,
sus cuidadores y/o el especialista consideren apropiado parar (NICE, 2006).
El Donepezilo es un inhibidor reversible y
selectivo de la colinesterasa cerebral. Tiene una vida media larga, que admite
una administración única diaria. La dosis inicial es de 5 mg/ día, con un
aumento a partir de las cuatro semanas a 10 mg/ día. La mejoría de síntomas
habitualmente aparece tras 2-4 meses de iniciado el tratamiento. El Donepezilo
es un fármaco bien tolerado, con efectos secundarios frecuentes de escasa importancia,
fundamentalmente digestivos. Está autorizado para el tratamiento sintomático
de la enfermedad de Alzheimer de leve a moderadamente grave. Los pacientes con
demencia leve, moderada o severa debido a la enfermedad de Alzheimer tratados
por períodos de hasta 52 semanas experimentan beneficios en la función
cognitiva, actividades de la vida diaria y la conducta (Warner J, 2005; Birks J,
2007;
Rogers SL,
1998). No hay evidencia de que
se demore el curso de la enfermedad y por lo tanto cuando se retire el
medicamento es probable que el deterioro sea rápido.
La Rivastigmina
es un inhibidor seudo irreversible y selectivo de la colinesterasa cerebral.
Tiene una vida media intermedia, lo que aconseja su administración en dos
tomas al día. La dosis inicial es de 3 mg/ día, aumentándose progresivamente
hasta 12 mg/ día (dosis máxima). Los efectos colaterales son fundamentalmente
gastrointestinales y aparecen en el grupo de dosis altas (6-12 mg/ día),
especialmente durante el incremento de la dosificación. Está autorizado para el tratamiento de la enfermedad de
Alzheimer leve o moderadamente grave. En comparación con placebo se evidencian
mejorías en las funciones cognitivas, en las actividades de la vida diaria y
en la severidad de la demencia con dosis diarias de 6-12 mg/día (Warner J, 2005; Birks J,
2007;
Rosler M,
1999).
La
Galantamina es un inhibidor de la colinesterasa y tiene acción moduladora
sobre los receptores nicotínicos de la acetilcolina. Existe evidencia de su
eficacia en la mejora de la función global, tests cognitivos y conducta en
pacientes con DTA leve o moderada (Warner J, 2005; Loy C, 2007). La magnitud del efecto sobre la cognición
es similar al asociado a otros inhibidores de la colinesterasa incluyendo el
Donepezilo
y la Rivastigmina. El perfil de seguridad de la
Galantamina
es similar al de
Donepezilo. La posología recomendada es de 8 mg/ día durante el
primer mes (4 mg con desayuno y 4 mg con cena). Posteriormente se
administrarán 16 mg/ día en dos tomas durante el segundo mes (dosis mínima de
mantenimiento). Si la tolerabilidad es buena, a partir del siguiente mes se
incrementará la dosis a 24 mg/ día, en dos tomas.
La
mayoría de las reacciones adversas de estos fármacos IACE son mediadas por la vía colinérgica (nauseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, anorexia, fatiga o
bradicardia) y habitualmente son leves y transitorias y se reducen
administrándolos con las comidas. Aparecen en alrededor del 15% de los pacientes que reciben dosis elevadas.
La Memantina produce un efecto beneficioso
pequeño en la cognición y en las actividades de la vida diaria en dosis de 20 mg/ día, en pacientes con DTA moderada a
grave, y en la cognición e impresión global en DTA leve después de 6 meses (Warner J, 2005;
McShane R, 2007). La magnitud de este efecto es pequeña y su relevancia
clínica incierta (SIGN, 2006) . Los pacientes con demencia vascular leve a moderada que
reciben Memantina
no presentan mejoría clínica significativa (McShane R, 2007) por lo que no
parece indicada (NICE, 2006). Este fármaco se tolera bien y la incidencia de efectos adversos
es baja. Debe administrarse en dos tomas diarias, empezando con 5 mg
diarios, que se aumentan progresivamente (5 mg cada semana), hasta alcanzar
en un mes la dosis de mantenimiento de 20 mg/ día.
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| La información de este sitio está dirigido a profesionales de
atención primaria. Su contenido no debe usarse para diagnosticar o tratar
problema alguno. Si tiene o sospecha la existencia de un problema de salud,
imprima este documento y consulte a su médico de cabecera.
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