El objetivo primordial del tratamiento es eliminar las lesiones papilomatosas. Los resultados indican que los tratamientos que existen en la actualidad pueden reducir, pero probablemente no puedan impedir la infectividad ni reducir el riesgo de contagio posterior.
No existe un antivírico específico para el tratamiento de estas lesiones. Todas las modalidades terapéuticas van a ir destinadas a destruir las células infectadas por el virus o a estimular el sistema inmunológico para que sean eliminados por el propio individuo.
Existen diferentes opciones terapéuticas, sin que existan en la actualidad evidencias suficientes que demuestren que alguna de ellas es superior a las demás, por lo que su elección dependerá de: morfología, número y localización de las lesiones, preferencias del paciente, coste del tratamiento y posibles efectos adversos.
1.- El podofilox 0,5% en solución o gel puede ser aplicado por el propio paciente con un algodón o, en el caso del gel, con el dedo sobre la lesión. Se aplicará dos veces al día durante 3 días seguido de 4 días de descanso. El ciclo puede ser repetido si es necesario, hasta un total de cuatro veces. Este método no se recomienda cuando el área total de las verrugas excede los 10 cm2, y el volumen total de podofilox no debe exceder de 0,5 ml. por día.
Con la aplicación de podofilox, la mayoría de los pacientes experimentan sensación de irritación o dolor local de leve a moderada intensidad, que no supone un motivo para interrumpir el tratamiento. No se ha demostrado la seguridad de la podofilox durante el embarazo.
2.- El Imiquimod al 5% en crema es un agente inmuno estimulante que también puede ser aplicado por el propio paciente. Lo aplicará una vez al día antes de acostarse, tres veces a la semana durante 16 semanas. Después de 6 10 horas de su aplicación debe lavarse la región con abundante agua y jabón. La seguridad del Imiquimod durante el embarazo no ha sido establecida. Las reacciones inflamatorias locales son comunes aunque suelen ser leves o moderadas.
3.- La crioterapia con nitrógeno líquido destruye las lesiones mediante un sistema de citolisis térmicamente inducida. El tratamiento se aplicará en la consulta, pudiendo repetirse con intervalos entre una y dos semanas entre cada sesión. El médico debe estar entrenado en el uso de esta terapia ya que un tratamiento excesivo o escaso, puede dar como consecuencia una pobre respuesta o incrementar la aparición de complicaciones. El dolor después de la aplicación del nitrógeno líquido, seguido de necrosis y algunas veces formación de ampolla es común. La anestesia local (tópica o inyectada) puede facilitar la terapia si las verrugas están presentes en muchas áreas o si el área que ocupan las verrugas es extensa.
4- La resina de podofilotoxina al 10 25% se aplica en una delgada capa sobre las verrugas, dejando posteriormente secar el compuesto al aire antes de que el área tratada entre en contacto con la ropa. Si se aplica en exceso o no se deja secar adecuadamente puede producir irritación local por la extensión de la resina a áreas adyacentes. El tratamiento puede ser repetido semanalmente si es necesario. Para evitar la posibilidad de complicaciones asociadas con la absorción sistémica y toxicidad, se recomienda que la aplicación sea limitada como máximo a 0,5 ml. de podofilotoxina o un área menor de 10 cm. cuadrados por sesión. La seguridad de la podofilotoxina durante el embarazo no ha sido demostrada.
5- Los ácidos tricloroacético o bicloroacético al 80 90% deben ser aplicados
en la consulta, en una pequeña cantidad sólo sobre las verrugas y posteriormente dejarla secar al aire hasta que la zona se torne de aspecto blanquecino (evitando que el paciente cambie de postura durante este período para impedir la extensión del producto debido a su escasa viscosidad). Si se aplica un exceso de ácido o producen dolor intenso, el área tratada debe ser espolvoreada con talco o bicarbonato. Este tratamiento puede ser repetido a intervalos de una semana si se considera necesario.
Aunque estos preparados son utilizados a menudo, no han sido estudiados en profundidad.
6.- Tratamiento quirúrgico. Puede hacerse con escisión tangencial, curetaje o electro cirugía. Esta opción terapéutica tiene la ventaja de que usualmente elimina las verrugas en una única visita. Sin embargo requiere entrenamiento clínico, equipo adicional y un mayor tiempo de consulta. Es preciso controlar la profundidad de la electro cauterización para prevenir la aparición de cicatrices. El tratamiento quirúrgico se considera especialmente beneficioso para pacientes que tienen un gran número de lesiones y/o una extensa área afecta, también en el caso de verrugas intrauretrales, particularmente para aquellos pacientes que no han respondido a otros tratamientos. Otra posibilidad quirúrgica que ha demostrado ser tan efectiva como la resección de las lesiones es el láser con dióxido de carbono.
7.- El interferón intralesional resulta efectivo por sus efectos antivirales y/o efectos inmuno estimulantes. Sin embargo, aunque la eficacia y la recurrencia de las lesiones tras este tratamiento son comparables con otras modalidades terapéuticas, no se puede recomendar de forma rutinaria por el modo inconveniente de administración y por la asociación entre su uso y una elevada frecuencia de efectos adversos sistémicos.
Los pacientes deben ser alertados sobre la posibilidad de recurrencia de las lesiones, más frecuente en los tres primeros meses tras la eliminación de los lesiones. A las mujeres tratadas de condiloma acuminado debe insistírseles en la necesidad de realización de la citología con la misma periodicidad que las demás mujeres sexualmente activas. La presencia o el antecedente de condilomas no supone una indicación para cambiar la frecuencia de realización de la prueba citológica ni de la colposcopia cervical.
Aunque la presencia de condilomas en uno de los miembros de la pareja, prácticamente es diagnóstico de infección en el compañero, el tratamiento en la pareja no es necesario en ausencia de condilomas,
aunque puede estar indicado examinarlos
para descartar la presencia de lesiones.
Tras diagnosticar lesiones condilomatosas en un miembro de la pareja, es de interés la realización a ambos de un estudio encaminado a descartar la presencia de otras enfermedades de transmisión sexual (sífilis y VIH fundamentalmente), así como explicar las recomendaciones generales y medios de protección para las relaciones sexuales a fin de evitar el contagio.