Guías Clínicas      Ayuda en consulta      Medicamentos      Formación      Biblioteca virtual      Tienda 
 Guías Clínicas - Litiasis Biliar
 Litiasis Biliar  Mapa    Buscador Avanzado
10/03/2008 - Guías Clínicas 2008; 8 (7).

Autores:
Grupo MBE Galicia
 [Acerca de...]

Servicio Galego de Saúde- España

Información:
Elaborada con opinión de un experto y revisión posterior por colegas.

Conflicto de intereses: Ninguno declarado.


  Tabla de contenidos: 
Índice
¿De que hablamos?
¿Cuáles son sus síntomas?
¿Cómo se diagnostica?
¿Cómo se trata?
¿Cuál es el manejo de la litiasis biliar?
Algoritmo de manejo
Bibliografía
Más en Fisterra
Puede existir un documento más completo o actualizado sobre este tema en Fisterrae [Comparación Fisterra/ Fisterra-e] [Acceso a Fisterra-e]
Fisterra en soporte papel [Libro: Guías para la consulta de Atención Primaria
Material para pacientes [FisterraSalud]

 ¿De que hablamos?

La litiasis biliar es una de las patologías más frecuentes del aparato digestivo y la colecistectomía, una de las intervenciones quirúrgicas abdominales más habituales llevadas a cabo (Everhart JE, 1999). Existen poblaciones con mayor prevalencia, como la caucásica, la hispánica o los nativos americanos. En España se han publicado estudios que la sitúan en un 9,7%. Es más frecuente en las mujeres (11,5%) que en los varones (7,8%) (Martínez C, 1997). Los principales factores de riesgo para el desarrollo de litiasis biliar son (Shaffer EA, 2006):

Los cálculos biliares habitualmente están formados por una mezcla de colesterol, bilirrubinato cálcico, proteínas y mucina. En función de sus compuestos predominantes se clasifican en (Ahmed A, 2000):

El empleo generalizado de la ecografía abdominal para el estudio del dolor abdominal, la enfermedad pélvica y la alteración de las enzimas hepáticas, ha provocado la identificación accidental de litiasis biliar en muchos pacientes con ausencia de los síntomas típicos de esta enfermedad. Cerca del 30% de estos casos desarrollarán síntomas a lo largo de su vida, en una proporción del 1,5-2% anual. Los pacientes sintomáticos con litiasis biliar sin tratamiento tienen una mayor probabilidad de recurrencia de síntomas, así como de complicaciones como la colecistitis, pancreatitis o coledocolitiasis (Schirmer BD, 2005).

 ¿Cuáles son sus síntomas?

El principal síntoma de la litiasis biliar es el cólico biliar, que se manifiesta como un dolor de intensidad moderada a severa, localizado en hipocondrio derecho e irradiado a espalda y hombro derecho. A pesar de su enunciado, el dolor habitualmente es constante y no cólico, dura de una a cuatro horas y no alivia con los movimientos intestinales. La clínica suele desencadenarse una o dos horas después de la ingesta y sobre todo tras comidas ricas en grasas, aunque no es infrecuente su aparición sin relación con la toma de alimentos. Normalmente se acompaña de nauseas, sudoración y sólo a veces de vómitos. En muchas ocasiones los episodios no son muy intensos y los pacientes suelen tener varios, antes de consultar al médico. Cuando el dolor se prolonga o se acompaña de fiebre, hay que sospechar la presencia de una colecistitis aguda. Otros síntomas como la sensación de plenitud, pesadez abdominal u otros síntomas de dispepsia, tienen la misma incidencia que en pacientes sin litiasis biliar (Berger MY, 2004; Festi D, 1999; Portincasa P, 2006; Speets AM, 2007).

 ¿Cómo se diagnostica?

  1. Anamnesis y exploración física
    Dado que fuera de los episodios de cólico biliar, el paciente está asintomático, la exploración física suele ser normal. Mediante la anamnesis puede efectuarse la sospecha clínica y mediante pruebas complementarias, el diagnóstico.
    Cuando la exploración física coincide en el momento del cólico, tampoco se objetivan signos de inflamación peritoneal ni el signo de “Murphy”, presente en la colecistitis aguda.
    Es importante hacer diagnóstico diferencial con otras enfermedades como: úlcera péptica, dolor torácico, reflujo gastroesofágico, dispepsia no ulcerosa, colon irritable y hepatitis. Estos procesos son frecuentes en la población general y pueden darse en un paciente con litiasis biliar, sin que la clínica esté relacionada con los cálculos. En estas circunstancias tanto los estudios diagnósticos como el tratamiento, deben basarse en los síntomas predominantes (Ahmed A, 2000).

  2. Test de laboratorio
    Aunque no existen estudios de laboratorio específicos para el diagnóstico de la litiasis biliar, la petición de una bioquímica de función hepática, amilasa, hemograma y análisis de orina, puede ayudar a descartar otros procesos (Zakko SF, 2005).

  3. Pruebas de imagen
    La ecografía es la prueba más útil para determinar la presencia de litiasis biliar y actualmente ha desplazado a la colecistografía oral en el diagnóstico. Deberá solicitarse a todos los pacientes con clínica de cólico biliar por su elevada sensibilidad (84%) y especificidad (99%), que disminuyen a menor tamaño (a partir de 2mm. de diámetro) y mayor número de cálculos (Shea JA, 1994).
    Actualmente la colecistografía oral posee menor sensibilidad y especificidad que la ecografía para estudiar la funcionalidad de la vesícula o en el diagnóstico de la litiasis biliar y solamente estaría indicada en pacientes en los que no puede realizarse la ecografía de manera óptima, por ejemplo, en pacientes muy obesos, o en pacientes candidatos al tratamiento médico oral (Shea JA, 1994).
    La Ecografía endoscópica (EE) es una prueba invasiva que sólo estaría indicada en casos de pacientes con cólico biliar o complicación de una litiasis, en los que la ecografía convencional no ha detectado la presencia de cálculos.
    La radiografía simple de abdomen no está indicada en el estudio de un paciente con litiasis biliar y la colescintigrafía solamente lo estaría para descartar una colecistitis aguda en un paciente con cólico biliar.
    Aunque la sensibilidad de la tomografía axial computerizada (TAC) es baja para la detección de cálculos biliares, ésta puede ser muy útil en pacientes candidatos al tratamiento médico de disolución de cálculos, con el objeto de identificar la presencia de calcio en los mismos, que lo desestimaría.
    Los pacientes que van a someterse a una colecistectomía, no precisan de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) de rutina en el preoperatorio, si existe una probabilidad baja de tener cálculos en el colédoco. Las principales indicaciones para la realización de una CPRE son las siguientes (Baron TH, 2006; NIH Consensus Statement Online, 2002):

En el diagnóstico de la coledocolitiasis o sospecha de obstrucción biliar, la colangiopancreatografía magnética, la EE y la CPRE tienen una sensibilidad y especificidad similar (Verma D, 2006; NIH Consensus Statement Online, 2002), sin embargo la CPRE tiene la ventaja de que al ser una prueba diagnóstica y terapéutica al mismo tiempo, permite extraer los cálculos del conducto biliar si su presencia se ha confirmado por ecografía.
 ¿Cómo se trata?

  1. Tratamiento del cólico biliar
    El objetivo más importante es el control del dolor con analgésicos. Inicialmente puede utilizarse el Ketorolaco en dosis única intramuscular y posteriormente 400mg de Ibuprofeno cada 8 horas para el control de futuros episodios de dolor, hasta que el paciente sea intervenido. En el caso de precisar fármacos opiáceos es preferible emplear la meperidina intravenosa frente a la morfina, por tener menor efecto sobre el esfínter de Oddi. También es importante la administración de hidratación parenteral y fármacos antieméticos en el caso de presencia de vómitos (Zakko SF, 2005).

  2. Tratamiento médico de la litiasis biliar
    Actualmente tiene un papel secundario debido al uso generalizado de la colecistectomía laparoscópica. El éxito del tratamiento médico para disolver los cálculos depende sobre todo de su tamaño, composición y número, así como también de la adecuada funcionalidad de la vesícula.
    Existen tres procedimientos que de manera individualizada o asociada se emplean con esta finalidad:

    Las dos últimas técnicas no están aprobadas por la FDA para el tratamiento de los cálculos biliares y en general su disponibilidad es escasa (Society for Surgery of the Alimentary Tract, 2003).
    En la actualidad, las indicaciones del tratamiento médico se reducen a los pacientes con síntomas de cólico biliar de intensidad media y moderada que pueden controlarse con analgésicos orales, sin complicaciones y presencia de cálculos pequeños en la vesícula con escasa calcificación, que no desean la intervención y en aquellos que presenten contraindicaciones para llevarla a cabo (Guidelines and Protocols, Advisory Committe, 2007).

  3. Tratamiento quirúrgico
    La cirugía de elección en los pacientes con litiasis biliar es la colecistectomía.
    Actualmente es preferible realizarla mediante laparoscopia porque es menos dolorosa y reduce la estancia hospitalaria. Se recomienda para todos los pacientes con sintomatología típica de cólico biliar y criterios favorables para la cirugía. En el 5% de los casos puede ser necesaria la colecistectomía abierta por presencia de complicaciones o dificultades que surgen en el proceso quirúrgico. En cerca del 95% de los pacientes intervenidos se resuelven los síntomas típicos del cólico biliar (Society for Surgery of the Alimentary Tract, 2003; Guidelines and Protocols, Advisory Committe, 2007). Sus principales contraindicaciones son: riesgo elevado de anestesia general, obesidad mórbida, perforación de la vesícula o enfermedad hepática severa con hipertensión portal y coagulopatía (Ahmed A, 2000).
    Alrededor del 18% de pacientes colecistectomizados por litiasis biliar presentan cálculos en el conducto biliar común, actualmente con la cirugía laparoscópica no es recomendable realizar una exploración con CPRE previa para su diagnóstico, o post quirúrgica para la extracción de los cálculos en caso de haberse confirmado su presencia, sino que en la misma intervención, se recomienda una exploración laparoscópica del conducto biliar para extraerlos (Martin DJ, 2006).
 ¿Cuál es el manejo de la litiasis biliar?

Cuando hablamos de litiasis biliar, podemos encontrar las siguientes posibilidades:

  1. Pacientes con el diagnóstico accidental de litiasis biliar y ausencia de síntomas.
    Aunque no existen estudios randomizados que comparen la intervención mediante colecistectomía frente a la no intervención (Gurusamy KS, 2007), se recomienda mantener una actitud expectante, sin cirugía ni tratamiento médico dado el riesgo tan bajo que existe para el desarrollo de síntomas o más rara vez, complicaciones, a lo largo de la vida. Solamente estaría indicada la intervención profiláctica, en pacientes con riesgo de malignización de la vesícula: vesícula en porcelana, presencia de adenomas, quistes en colédoco, historia familiar de cáncer de vesícula o pacientes con anemia de células falciformes. No se recomienda realizarla en pacientes diabéticos asintomáticos aún con riego elevado de desarrollar litiasis biliar o complicaciones de la vía biliar (British Columbia Ministry of Health, 2007; Society for Surgery of the Alimentary Tract, 2003).

  2. Pacientes con clínica típica de litiasis biliar y confirmada por los estudios de imagen.
    Esta condición incluye a pacientes con clínica de cólico biliar (se estima que cerca del 50% tendrán recurrencias al año) (Portincasa P, 2006) y a los que han debutado con alguna complicación como: colangitis, pancreatitis colecistitis aguda o coledocolitiasis. Deben tratarse todos los casos, seleccionando cuidadosamente los candidatos a tratamiento médico o quirúrgico. Actualmente, salvo en las circunstancias mencionadas, es preferible la cirugía y el tratamiento médico se reserva para pacientes en los que está contraindicada (British Columbia Ministry of Health, 2007).

  3. Pacientes con clínica atípica y presencia de litiasis biliar en los estudios de imagen.
    No es infrecuente que síntomas como pesadez, sensación de plenitud abdominal o ardor epigástrico se atribuyan a la presencia de cálculos biliares. La colecistectomía no suele resolver estos síntomas y lo más indicado es tratar de ajustar las pruebas diagnósticas y el tratamiento en cada situación, en función de la clínica predominante (Berger MY, 2004).

  4. Pacientes con clínica típica de litiasis biliar y ausencia de cálculos en las pruebas de imagen.
    La prevalencia de esta situación es baja en relación con los otros supuestos, se estima en un 3,5%. En estas circunstancias los pacientes deben derivarse a la consulta de cirugía porque pueden tener clínica secundaria a la presencia de microlitiasis o barro biliar, que no se ha detectado inicialmente en la ecografía. Es importante confirmarlo repitiendo la ecografía o mediante otras pruebas como el examen microscópico de la bilis extraída del duodeno, que se considera de referencia para el diagnóstico de las microlitiasis con una sensibilidad del 65 al 90% (Ramona MJ, 1988), sola o combinada con la EE. Ambas pueden realizarse por vía endoscópica superior. En estos casos la cirugía suele resolver la clínica, salvo cuando los síntomas son secundarios a una disfunción en el esfínter de Oddi (Rashdan A, 2003).

 Algoritmo de manejo



Aviso a pacientes o familiares:
La información de este sitio está dirigido a profesionales de atención primaria. Su contenido no debe usarse para diagnosticar o tratar problema alguno. Si tiene o sospecha la existencia de un problema de salud, imprima este documento y consulte a su médico de cabecera.
  Bibliografía

  • Ahmed A, Cheung RC, Keeffe EB. Manegement of gallstone and their complications. Am Fam Phy. 2000; 61(6):1673-80, 1687-8. [PubMed] [Texto completo]
  • Baron TH, Petersen BT, Mergener K, Chak A, Cohen J, Deal SE, Hoffman B, Jacobson BC, Petrini JL, Safdi MA, Faigel DO, Pike IM. Quality indicators for endoscopic retrograde cholangiopancreatography. Gastrointest Endosc. 2006;63(4 Suppl):S29-34. [PubMed] [Texto completo]
  • Berger MY, Olde Hartman TC, van der Velden JJ, Bohnen AM. Is biliary pain exclusively related to gallbladder stones? A controlled prospective study. Br J Gen Pract. 2004;54(505):574-9. [PubMed] [Texto completo]
  • Devesa F, Borghol A, Femenia J, Ferrando J, Peyró R, Berenguer J. Prevalence of cholelithiasis in El Real-Gandia. Gastroenterol Hepatol. 1997;20(8):398-406. [PubMed]
  • Everhart JE, Khare M, Hill M, Maurer KR. Prevalence and ethnic differences in gallbladder disease in the United States. Gastroenterology. 1999;117(3):632-9. [PubMed]
  • Festi D, Sottili S, Colecchia A, Attili A, Mazzella G, Roda E, Romano F. Clinical manifestations of gallstone disease: evidence from the multicenter Italian study on cholelithiasis (MICOL). Hepatology. 1999;30(4):839-46. [PubMed]
  • British Columbia Ministry of Health. Gallstones- Treatment in adults. Guidelines and Protocols, Advisory Committe. Vancouver; 2007. [acceso 8/2/2008] Disponible en: http://www.health.gov.bc.ca/gpac/pdf/gallstones
  • Gurusamy KS, Samraj K. Colecistectomía versus no colecistectomía en pacientes con cálculos biliares asintomáticos; 2006 (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2007 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2007 Issue 4. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.). [Texto completo]
  • Maringhini A, Ciambra M, Baccelliere P, Raimondo M, Orlando A, Tinè F, Grasso R, Randazzo MA, Barresi L, Gullo D, Musico M, Pagliaro L. Biliary sludge and gallstones in pregnancy: incidence, risk factors, and natural history. Ann Intern Med.1993;15;119(2):116-20. [PubMed] [Texto completo]
  • Martin DJ, Vernon DR, Toouli J. Tratamiento quirúrgico versus endoscópico de los cálculos de conductos biliares; 2006 (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2007 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2007 Issue 4. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.). [Texto completo]
  • Martínez de Pancorbo C, Carballo F, Horcajo P, Aldeguer M, de la Villa I, Nieto E, Gaspar MJ, de la Morena J. Prevalence and associated factors for gallstone disease: results of a population survey in Spain. J Clin Epidemiol.1997;50(12):1347-55. [PubMed]
  • NIH Consensus Development Panel on Endoscopic Retrograde Cholangiopancreatography (ERCP) for Diagnosis and Therapy. ERCP for diagnosis and therapy. NIH Consens Statement Online 2002 Jan 14-16;19(1):1-23. [Texto completo]
  • Petroni ML, Jazrawi RP, Pazzi P, Lanzini A, Zuin M, Pigozzi MG, Fracchia M, Galatola G, Alvisi V, Heaton KW, Podda M, Northfield TC.Ursodeoxycholic acid alone or with chenodeoxycholic acid for dissolution of cholesterol gallstones: a randomized multicentre trial. The British-Italian Gallstone Study group. Aliment Pharmacol Ther. 2001;15(1):123-8. [PubMed]
  • Portincasa P, Moschetta A, Petruzzelli M, Palasciano G, Di Ciaula A, Pezzolla A.Gallstone disease: Symptoms and diagnosis of gallbladder stones. Best Pract Res Clin Gastroenterol. 2006;20(6):1017-29. [PubMed]
  • Ramond MJ, Dumont M, Belghiti J, Erlinger S. Sensitivity and specificity of microscopic examination of gallbladder bile for gallstone recognition and identification.Gastroenterology. 1988;95(5):1339-43. [PubMed]
  • Rashdan A, Fogel E, McHenry L Jr, Lehman G, Sherman S. Frequency of biliary crystals in patients with suspected sphincter of Oddi dysfunction. Gastrointest Endosc. 2003;58(6):875-8. [PubMed]
  • Schirmer BD, Winters KL, Edlich RF. Cholelithiasis and cholecystitis.J Long Term Eff Med Implants. 2005;15(3):329-38. [PubMed]
  • Shea JA, Berlin JA, Escarce JJ, Clarke JR, Kinosian BP, Cabana MD, Tsai WW, Horangic N, Malet PF, Schwartz JS, et al. Revised estimates of diagnostic test sensitivity and specificity in suspected biliary tract disease. Arch Intern Med. 1994 28;154(22):2573-81. [PubMed]
  • Shaffer EA. Gallstone disease: Epidemiology of gallbladder stone disease. Best Pract Res Clin Gastroenterol. 2006;20(6):981-96. [PubMed]
  • Speets AM, Van der Graaf Y, Hoes AW, Kalmijn S, De Wit NJ, Mali WP.Expected and unexpected gallstones in primary care. Scand J Gastroenterol. 2007;42(3):351-5. [PubMed]
  • Society for Surgery of the Alimentary Tract (SSAT). Treatmnt of gallestone and gallblader disease. Manchester (MA); 2003. 4p. [Resumen en NGC]
  • Verma D, Kapadia A, Eisen GM, Adler DG. EUS vs MRCP for detection of choledocholithiasis. Gastrointest Endosc. 2006;64 (2):248-54. [PubMed]
  • Tomida S, Abei M, Yamaguchi T, Matsuzaki Y, Shoda J, Tanaka N, Osuga T.Long-term ursodeoxycholic acid therapy is associated with reduced risk of biliary pain and acute cholecystitis in patients with gallbladder stones: a cohort analysis. Hepatology. 1999;30(1):6-13. [PubMed]
  • Zakko SF, Uncomplicated gallstone disease [Internet]. Walthman (MA): UpToDate; 2005, review august 2007 [acceso 8/2/2008]. Disponible en: http://www.uptodate.com/
 

Arriba  
© 2008 fisterra.com Imprimir Página Tamaño de letra pequeño Tamaño de letra normal Tamaño de letra grande Mis Datos | Contacto-Sugerencias | FAQ's |Condiciones de uso | Política de privacidad | Aviso legal