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 Guías Clínicas - Hipoacusia
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28/08/2003 - Guías Clínicas 2003; 3 (20).

Autores:
Jesús López-Torres Hidalgo M. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria (1)
Mª Ángeles López Verdejo M. Especialista en Medicina del Trabajo
Clotilde Boix Gras M. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. (1)
José Mª del Campo del Campo M. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. (1)

(1) Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria. Albacete

Información:
Elaborada por médicos con revisión  posterior por colegas.
Conflicto de intereses: Ninguno declarado.

  Tabla de contenidos: 
Índice
¿De qué hablamos?
¿Cómo se diagnostica?
¿Cómo se trata?
¿En qué consiste la rehabilitación acústica?
Criterios de derivación
Bibliografía
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 Puntos clave
La historia del paciente es fundamental en la valoración de la pérdida de audición. Debe incluir: antecedentes, síntomas acompañantes, forma de aparición, uni o bilateralidad y repercusión del trastorno en el medio familiar, social y laboral >>>
La acumetría con diapasones es una excelente prueba de cribado de hipoacusia y permite distinguir adecuadamente entre hipoacusia de transmisión (Rinne negativo y Weber al lado afectado) o de percepción (Rinne positivo y Weber al oído sano) >>>
La audiometría es la prueba básica para la valoración de la función auditiva y es necesaria cuando se sospecha una hipoacusia. Consiste en la estimulación con sonidos a diferentes frecuencias de los dos oídos para determinar el umbral auditivo >>>
En general, la hipoacusia de transmisión tiene mejor pronóstico por ser potencialmente reversible. Con frecuencia existe la posibilidad de realizar tratamiento médico y/o quirúrgico, mediante cirugía funcional auditiva, dependiendo del tipo de enfermedad >>>
Con excepciones, como los casos de sordera brusca o neurinoma del acústico, en la mayoría de las hipoacusias de percepción no es posible realizar tratamiento médico o quirúrgico, siendo la audioprótesis o audífono el principal tratamiento reparador >>>
Los audífonos se utilizan en pacientes con presbiacusia, enfermedad de Menière y con trauma acústico sonoro o por ototóxicos. Su indicación debe establecerse según la gravedad de la hipoacusia y la actividad social y profesional del afectado >>>
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 ¿De qué hablamos?

La hipoacusia es la disminución del nivel de audición por debajo de lo normal, lo cual constituye un motivo habitual de consulta y es especialmente frecuente en la población anciana, oscilando entre el 25% en los mayores de 65 años y el 80% en los mayores de 80. Con frecuencia, da lugar a situaciones de minusvalía con importantes repercusiones físicas y psicológicas.

Según su intensidad, la hipoacusia se clasifica en:

Hay que diferenciar las hipoacusias neurosensoriales o de percepción (por lesiones en la cóclea, en las vías neuronales o en el sistema nervioso central, en la corteza auditiva) de las de transmisión o de conducción (por alteraciones del oído externo o medio que impiden la transmisión normal del sonido) y de las formas mixtas

 ¿Cómo se diagnostica?

El médico de atención primaria debe investigar la existencia de problemas de audición y puede jugar un papel importante en la identificación precoz y el manejo de estos pacientes.

La historia del paciente es fundamental en la valoración de la pérdida de audición y debe incluir:

Es importante inspeccionar el pabellón (aparición de vesículas en el herpes ótico) y palpar el cuello en busca de adenopatías ante hipoacusias progresivas e historia nasal o hipoacusia con otalgia para descartar tumores de cavum.

Es imprescindible la realización de otoscopia para comprobar la existencia de problemas en el oído externo, como tapones de cera, o en el medio, como distintos tipos de otitis media. La presencia o no de perforaciones, patología infecciosa o el estado de ventilación del oído medio se basan en esta exploración. También es importante explorar el nistagmo y el nervio facial en las hipoacusias con otoscopia normal para descartar patología laberíntica o central y en las otoscopias alteradas para descartar complicaciones.

Debe realizarse una acumetría, con diapasones de 500, 1000 y 2000 Hz. Ésta es una excelente prueba de cribado de hipoacusia y permite distinguir adecuadamente entre hipoacusia de transmisión (Rinne negativo y Weber al lado afectado) o de percepción (Rinne positivo y Weber al oído sano). Para la prueba de Rinne se coloca el diapasón activado con un golpe seco a unos 2-3 cm del CAE con las ramas en posición paralela al oído para determinar si el paciente oye el sonido. De forma rápida, y sin que disminuya la intensidad, se debe colocar la base del diapasón sobre la mastoides (exploración de la vía ósea) para observar por cuál de las dos oye mejor el paciente. En condiciones normales debe oír mejor por la vía aérea que por la vía ósea, término que se refiere con Rinne +. Si por el contrario oye mejor por la vía ósea, recibe el término de Rinne –. Para realizar la Prueba de Weber se activa con un golpe seco el diapasón y se coloca sobre la frente del enfermo, preguntándole por dónde tiene la sensación de oír el sonido. En condiciones normales el paciente lo debe escuchar centrado, o también lo puede describir por toda  la cabeza sin señalar un punto exacto. En caso de una hipoacusia de transmisión, el sonido paradójicamente se desplaza hacia el oído enfermo, mientras que en la neurosensorial se desplaza hacia el oído sano.

 

Weber

Rinne
Normal Indiferente en ambos oídos La audición de la vibración del diapasón por vía aérea es más duradera que por vía ósea (Rinne +)
Hipoacusia de Transmisión Sonido lateralizado hacia el oído enfermo

Se oye más por vía ósea que por vía aérea (Rinne -)

Hipoacusia  de Percepción Sonido lateralizado hacia el oído sano Se oye más por vía aérea que por vía ósea, pero acortado en el tiempo (Rinne + acortado)
Hipoacusia Mixta Oye más por oído con H. de transmisión Mezcla de las anteriores

La audiometría tonal es la prueba básica para la valoración de la función auditiva de un paciente y es necesaria cuando se sospecha una hipoacusia:

Consiste en la estimulación con sonidos a diferentes frecuencias (tonos puros) de los dos oídos para determinar el umbral auditivo (mínimo nivel de intensidad sonora que es capaz de percibir el oído para cada tono). En la audiometría se investigan habitualmente los siguientes tonos: 250, 500, 1000, 2000, 4000 y 8000 Hz.

Debe incluir la audiometría por vía aérea (conjunto de tonos graves-medianos y agudos que el paciente logra escuchar en su intensidad más baja con un auricular colocado en el oído) y por vía ósea (conjunto de tonos graves-medianos y agudos que el paciente logra escuchar en su intensidad más baja con un dispositivo colocado sobre la mastoides).

Los resultados se reflejan en una curva audiométrica que consta de dos trazados para cada oído. Uno de ellos determina la vía auditiva ósea y valora exclusivamente la función coclear y de las vías nerviosas. El otro valora la vía aérea, es decir, la función de todos los elementos anatómicos involucrados en la audición (oído externo, tímpano, osículos, cóclea y vías centrales). En cada audiometría el trazado superior siempre corresponde a la vía ósea y el inferior a la vía aérea.

 

Audiometría

Posibles diagnósticos

Normal Superposición vía ósea y aérea por encima de 20-30 dB, en función de la edad del paciente y "mejor" cuanto más cerca de "0"  
Hipoacusia de Transmisión

Ambos trazados están distanciados considerablemente: vía ósea normal y vía aérea patológica, La separación entre ambas curvas de audición recibe el nombre de "gap"

Tapón de cera
Otitis media aguda, serosa
Perforación timpánica (max. 45 dB)
Colesteatoma (alteración de la cadena osicular)

Hipoacusia de Percepción

La vía ósea desciende por debajo del nivel de los 30 dB, sin que se distancien ambos trazados

Vértigo de Ménière (H. de percepción ascendente)
Neurinoma (con caída importante a partir de los 2000-4000 Hz.)
Traumatismo acústico (con caída típica a los 4000 Hz.)

Hipoacusia Mixta La vía ósea se sitúa por debajo de los 30 dB y ambos trazados están distanciado

Colesteatoma
Otoesclerosis (sordera de transmisión con muesca neurosensorial, cuña de Carhart, a los 2000 Hz.)

La audiometría verbal valora el umbral de inteligibilidad o comprensión verbal, especialmente en la hipoacusia perceptiva, mediante una lista 20 palabras que tengan dos sílabas igualmente acentuadas con una intensidad específica y anotando la intensidad con la que el paciente repite de modo exacto un 50% de las palabras (cubierto un oído, oír lenguaje hablado a 6 metros, susurrado a 4,5 metros).

En los niños es muy útil la impedanciometría (timpanometría y reflejo estapedial), la cual es una prueba objetiva y rápida que permite, mediante la aplicación y la recepción de sonidos sobre la membrana timpánica y el uso de un barómetro, conocer los cambios de compliancia en el CAE de la membrana timpánica y la cadena osicular. Es de interés en el estudio de las hipoacusias transmisivas (siempre que la membrana timpánica esté integra), verificando el estado de motilidad del sistema timpanoosicular.

En los niños hay una técnica de diagnóstico precoz (la combinación de oto emisiones acústicas evocadas y potenciales evocados) con suficiente sensibilidad y especificidad, con una aceptable relación coste beneficio y sin riesgo de yatrogenia.

Respecto a los ancianos, con frecuencia no reconocen el déficit auditivo, pudiéndose utilizar el Test de Hearing Elderly o bien el audioscopio, el cual consiste en un otoscopio que emite sonidos y permite realizar rápidamente un screening auditivo, aunque, por ahora, está poco introducido en España.

 ¿Cómo se trata?

Tras detectar, evaluar y cuantificar (en decibelios) el problema, deben plantearse las diferentes opciones terapéuticas según el tipo de hipoacusia.

1.- Hipoacusias transmisivas. En general tienen mejor pronóstico por ser potencialmente reversibles. En estos casos existe, con frecuencia, la posibilidad de realizar tratamiento médico y/o quirúrgico, mediante cirugía funcional auditiva, dependiendo del tipo de enfermedad:

2.- Hipoacusias perceptivas. Son las que producen mayor afección de la comprensión verbal (inteligibilidad). Con excepciones, como los casos de sordera brusca o neurinoma del acústico, en la mayoría de las situaciones no suele ser posible realizar tratamientos médicos y/o quirúrgicos para recuperar la audición del paciente, siendo la audioprótesis o audífono el principal tratamiento reparador. Los audífonos se utilizan en pacientes con presbiacusia, enfermedad de Menière y con trauma acústico sonoro o por el efecto de fármacos ototóxicos. La indicación de audioprótesis debe establecerse según la gravedad de la hipoacusia (generalmente cuando el umbral es mayor de 50 dB) y la actividad social y profesional del afectado, debiendo individualizarse la prescripción.

 ¿En qué consiste la rehabilitación acústica?

Muchos pacientes con hipoacusia se benefician de procedimientos médicos o quirúrgicos, pero la amplia mayoría tiene trastornos auditivos que no pueden corregirse con estos métodos y para ellos está indicada la rehabilitación mediante prótesis auditivas. En la mayoría de los casos se trata de hipoacusias neurosensoriales.

Las prótesis auditivas o audífonos son dispositivos electrónicos que permiten la amplificación del sonido. Existen 4 tipos de audífonos de conducción aérea: retroauricular, intraauricular (en la concha del pabellón auricular), intracanal (dentro del CAE) y CIC (completamente en el canal). La elección de uno u otro tipo depende de las necesidades de cada paciente, por tanto las indicaciones son individualizadas. En ancianos se utilizan más los retroauriculares, ya que tienen menor destreza manual y van a realizar mejor el mantenimiento, mientras que en personas jóvenes se utilizan más los intracanales y los CIC. Los audífonos han sufrido importantes avances en los últimos años con sistemas programables digitalmente, así como circuitos que reducen el ruido ambiental y mantienen los sonidos sin llegar a estar sobreamplificados.

Además, existen audífonos con conducción ósea, los cuales están indicados en casos de hipoacusia conductiva que no puede corregirse con un tratamiento médico o quirúrgico, y en los que no se pueda adaptar un audífono de conducción aérea, como aplasias del pabellón, agenesias de CAE, o bien, otorreas crónicas. En la actualidad también existen prótesis óseas de implantación mastoidea. El anclaje se realiza mediante una intervención quirúrgica, y permite un mejor rendimiento funcional (las prótesis de conducción ósea representan el 5% aproximadamente del total de las indicaciones de prótesis auditivas).

En cuanto a la intensidad de la hipoacusia, la indicación protésica se considera recomendable por encima de 50 dB, donde las limitaciones comienzan a notarse. Por debajo de 50 dB, se realizará amplificación sólo en aquellos casos en que por razones personales, profesionales o sociales, se necesite. En los casos de hipoacusia bilateral, es recomendable la amplificación binaural.

La indicación del tratamiento protésico de la hipoacusia debe ser realizado siempre por el otorrinolaringólogo, que tras una exploración clínica y audiológica hará el diagnóstico de la hipoacusia y la conveniencia del tratamiento protésico, cuando ya han sido descartados otros tratamientos, médico o quirúrgico. Una vez realizada la indicación protésica, el paciente será enviado al audioprotesista que será el encargado de indicar y adaptar el tipo de prótesis.

En los pacientes con hipoacusia neurosensorial profunda coclear es posible estimular directamente el nervio auditivo mediante la utilización del implante coclear (se basan en la transformación de la onda sonora en una señal eléctrica que es conducida a la cóclea o al tronco cerebral para su recepción e interpretación). Para que el implante coclear tenga éxito, no sólo es necesario una indicación y una técnica quirúrgica adecuadas, sino que el proceso de rehabilitación logopédica es fundamental. Están indicados en hipoacusias profundas, especialmente las infantiles congénitas o posmeningíticas.

 Criterios de derivación

El médico de atención primaria, tras comprobar la existencia de hipoacusia, debe derivar precozmente todos los casos de hipoacusia infantil para recibir el oportuno tratamiento, la estimulación y la adecuación al medio (de lo contrario, y si afecta a ambos oídos, el lenguaje y el aprendizaje se verán resentidos). También deben derivarse los casos de hipoacusia adulta que no se resuelven con tratamiento etiológico inicial (tapón de cera, otitis media aguda, etc.). En el caso de sospecha de hipoacusia súbita, está indicada la derivación de forma urgente a un centro hospitalario.


Aviso a pacientes o familiares:
La información de este sitio está dirigido a profesionales de atención primaria. Su contenido no debe usarse para diagnosticar o tratar problema alguno. Si tiene o sospecha la existencia de un problema de salud, imprima este documento y consulte a su médico de cabecera.
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