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Las guías de práctica clínica (GPC) se pueden desarrollar sobre distintas facetas de la atención sanitaria, puede ser sobre diferentes aspectos clínicos de una enfermedad o de procedimientos como técnicas quirúrgicas. Cuado se decide realizar una GPC sobre un tema determinado es porque existen una serie de motivos que justifican el esfuerzo de su realización (Hutchinson A, 1999; SIGN, 2001). Estos motivos son:
Entre estos criterios son determinantes los dos primeros que hacen referencia a la variabilidad y al impacto sobre la morbimortalidad, sobre todo si se ha constatado la existencia de prácticas ineficientes.
Composición del grupo
Una de las recomendaciones esenciales para la elaboración de una buena guía es que su proceso de desarrollo incluya la participación de representantes de todos los grupos clave y disciplinas implicadas. Es importante que las guías no se realicen por profesionales aislados de la presión que genera la atención médica en el día a día. En 1992 se estableció que las GPC (CMA, 1993) deben ser desarrolladas en colaboración con las personas que representen a los destinatarios de las intervenciones (Leape LL, 1992; Scott EA, 1991), de tal manera que el grupo de trabajo incluya a médicos, pacientes y otros agentes de la salud implicados en el tema objeto de la guía. Los estudios han demostrado que el equilibrio entre disciplinas del grupo elaborador de una GPC tiene una considerable influencia en las recomendaciones de la misma. El cumplimiento de estas premisas es importante por los siguientes motivos (SIGN, 2001).
El número idóneo de personas que debe integrar el grupo será de 10 ó 12 sin contar a los miembros del equipo técnico. Se intentará mantener la misma composición del grupo durante todo el proceso de elaboración, no es recomendable incluir a personas nuevas que distorsionen la dinámica generada en el grupo, a excepción de las consultas a expertos o la presencia ocasional de observadores. El grupo técnico generalmente incluye: persona experta en revisiones sistemáticas, especialista en documentación médica, economista de la salud y project manager, soporte administrativo del grupo que se encarga de facilitar, supervisar y organizar las reuniones. En algunos temas específicos es conveniente incluir epidemiólogos o estadísticos (NICE, 2004). No se incluirán en el grupo a personas vinculadas a la industria farmacéutica o de productos médicos, pero pueden hacer aportaciones a través de los revisores externos (Shekelle PG, 1999).
En la elaboración de la reciente GPC del País Vasco sobre hipertensión arterial participaron expertos tanto en el área metodológica como clínica, de atención primaria (6 médicos de familia, una enfermera, tres farmacéuticas) y atención especializada (un cardiólogo y un nefrólogo), de las tres provincias vascas (GPC, 2002).
Declaración de conflicto de intereses
Las GPC presentan una síntesis de recomendaciones y su contenido tiene influencia en muchos profesionales sanitarios. Los destinatarios de las guías deben conocer las relaciones que mantienen los autores individuales de las guías con la industria farmacéutica como una manera de garantizar la independencia y la transparencia en su desarrollo (Choudhry NK, 2002), antes de su incorporación al grupo de trabajo todos los miembros deben hace declaración sobre la existencia o no de conflicto de intereses.
Un conflicto de intereses se produce en aquellas circunstancias en que el juicio profesional sobre un interés primario, como la seguridad de los pacientes o la validez de la investigación, puede estar influenciado en exceso por otro interés secundario, sea este un beneficio financiero, de prestigio y promoción personal o profesional (Thompson DF, 1993).
En las relaciones de los profesionales con la industria farmacéutica se pueden considerar 6 tipos de interacciones financieras (Choudhry NK, 2002).
Si un miembro del grupo de trabajo tiene un posible conflicto de intereses con una parte limitada de la guía se abstendrá de participar en esta parte, pero puede estar en el resto del proceso. Cuando el conflicto de interés afecta la objetividad del individuo durante el desarrollo de la guía se considera que es lo suficientemente significativo como para no ser incluido en el grupo de trabajo (NICE, 2004).
Una vez seleccionado el tema y formado el grupo redactor o grupo de trabajo de la guía se establecerán los aspectos a desarrollar, como: epidemiología, prevención, síntomas, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación; se delimitan los aspectos del cuidado de problema sobre los que se va a trabajar. Queda así establecido el alcance de la guía y se sientan las bases para elaborar las preguntas clínicas.
Ejemplos de aspectos a tener en cuenta.Cada miembro del equipo de trabajo debe implicarse en el grupo, en las tareas de desarrollo de la guía y ser responsable de las áreas que le han sido asignadas. Los miembros del grupo representan a una especialidad o grupo profesional, deben estar preparados para consultar con colegas con el fin de garantizar el abanico más amplio de opiniones posible (NICE, 2004).
Es conveniente que el grupo de trabajo incluya a personas que reúnan las siguientes cualidades:
Un profesional de la salud que se integra en un equipo de trabajo para desarrollo de una guía no tiene por qué ser un experto en cada una de ellas (Shekelle PG, 1999). Muchos miembros del grupo pueden tener sólo una o dos de éstas habilidades, pero en algún punto del desarrollo de la guía su formación y experiencia serán inestimables. Puede ocurrir que miembros del grupo de trabajo no tengan suficientes habilidades de evaluación crítica para realizar la revisión sistemática de la literatura motivo por el que se valorará la necesidad de articular seminarios de formación específicos.
Ejemplo. Algunas de las preguntas formuladas en la Guía Vasca
El tiempo medio necesario para el desarrollo de una guía oscila alrededor de 12-18 meses, el grupo ser reúne con una media de encuentros de una vez cada dos meses, los subgrupos se pueden reunir con más frecuencia (SIGN, 2001).
A continuación se describe una distribución posible del tiempo según la tarea:
| Tabla 1. Elaboración de un calendario y un plan de trabajo | ||
| Fase | Contenido | Meses |
| Establecer el grupo y las tareas |
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1 |
| Búsqueda y evaluación de la literatura |
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2-6 |
| Redacción de la Guía |
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2 |
| Revisión tras la reunión conjunta |
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4 |
| Revisión final |
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3 |
| Revisión sistemática de la literatura y elaboración de las recomendaciones |
Esta fase en el desarrollo de la GPC es la más técnica propiamente dicha, y se compone de una serie de pasos, cada uno con su aproximación metodológica, que se describen a continuación y se resumen en el esquema de la figura 1.
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Definición de preguntas clínicas
Una vez que se ha llegado a un acuerdo sobre el alcance de la guía hay que perfilar sus contenidos y elaborar preguntas clínicas de manera clara y concisa. Su definición se realiza como paso previo a la revisión sistemática de la literatura pues sus contenidos constituyen una guía para esta revisión y para la elaboración de las recomendaciones. No existe una cantidad recomendable de preguntas clínicas, se considera adecuada una cifra alrededor de treinta preguntas (NICE, 2004).
Las preguntas han de incluir todas las áreas establecidas en el alcance de la guía sin introducir aspectos nuevos, constituye el esquema de trabajo de la guía y el diseño de sus posibilidades. Se formularán siguiendo el esquema conocido en el que se incluyen paciente, intervención, comparación y resultados (Calderón E, 2000). Se pueden abordar aspectos de intervenciones, de diagnóstico, de pronóstico, de organización.
Ejemplos de preguntas en una GPC sobre HTA para atención primaria (GPC, 2002)
Diagnóstico
Seguimiento y tratamiento
Búsqueda bibliográfica
La forma de recuperar y citar la literatura médica está sujeta a diferentes sesgos (Egger M, 1998). El sesgo de publicación hace referencia a como los artículos con resultado positivos tienden a publicarse y difundirse antes y con más frecuencia en inglés que en la lengua original de sus autores. Las revisiones narrativas elaboradas por expertos sin una adecuada explicación de la selección de estudios, resultan menos rigurosas en sus afirmaciones.
En la búsqueda de la evidencia son fundamentales dos principios:
Las fuentes de información elaborada facilitan enormemente la tarea de recuperación de información relevante en el desarrollo de una GPC. Remitimos al capítulo 2 del curso, donde se aborda este tema.
Es importante hacer una búsqueda preliminar de la bibliografía para tener una perspectiva de los aspectos que la guía debe abarcar, contribuye a identificar y definir áreas clave, ofrece una imagen del volumen de la literatura y el trabajo que su revisión puede generar. En este primer paso intentaremos buscar revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica (NICE, 2004).
Se debe hacer una descripción del plan de trabajo que incluya las bases de datos a utilizar, período de tiempo y los idiomas que delimitarán la búsqueda, detallando las razones de esta selección. Se estimará el volumen de artículos a revisar y el tiempo que precisará el proceso de síntesis de la evidencia, se indicará si es necesario repetir la búsqueda durante el desarrollo de las recomendaciones.
| Tabla 1. Tipo de bases de datos | |
| Bases de datos primarias | Fuentes de información elaborada |
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| 1 Indice Médico Español; 2 Índice Bibliográfico Español en Ciencias de
la Salud; 3 National Guideline Clearinghouse;4 National electronic Library for Health; 5 Canadian Medical Association INFOBASE; 6 Centre for Reviews and Dissemination Databases |
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Las preguntas que quiere responder una GPC pueden abarcar aspectos de diagnóstico, pronóstico, efectividad de intervenciones sanitarias, etc. Para cada tipo de pregunta resulta más apropiado buscar un tipo de estudio determinado. En la tabla se resume la clasificación algunas preguntas sobre
la HTA
con el tipo de estudio a localizar en cada caso.
| Tabla 2 Clasificación de preguntas y tipo de estudio más apropiada para responderlas en una GPC sobre HTA | ||
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Pregunta |
Clasificación |
Tipo de estudio |
| ¿Cuáles son los valores de PA que definen la HTA según la MAPA? | Pronóstico | Cohortes |
| ¿Son efectivos los cambios en el estilo de vida en el control del paciente hipertenso? | Tratamiento | Ensayo clínico Revisión Sistemática |
| ¿Es útil la AMPA en el diagnóstico de la hipertensión clínica aislada? | Diagnóstico | Validez de pruebas diagnósticas |
| ¿Los antagonistas del calcio aumentan la incidencia de neoplasias? | Etiología | Casos-Control Cohortes |
| ¿Por qué los pacientes incumplen los tratamientos farmacológicos antihipertensivos? | Expectativas e interpretaciones | Investigación cualitativa |
Identificación de la evidencia
Mediante la revisión sistemática de la literatura identificamos y evaluamos los datos, para conocer sus sesgos, su aplicabilidad, su capacidad para dar respuestas a las preguntas y para obtener conclusiones sobre recomendaciones (Shekelle PG, 1999). Se identificarán los aspectos en los que no existan pruebas firmes para elaborar una recomendación, en estos casos se articulan las recomendaciones con un método de consenso, las recomendaciones basadas en juicios o experiencia tienen un sesgo de interés personal, si se trabaja con opiniones hemos de acordar la manera en la que se recaban y evalúan dichas opiniones (Eccles M, 1996). No hay un método para realizar esto, el proceso ha de hacerse lo más explícito posible.
Frente al desarrollo de guías basadas en opiniones de expertos o en revisiones narrativas, siempre que sea posible se recurrirá a las revisiones sistemáticas como manera de minimizar los sesgos en la recuperación de la información aumentando la validez de las recomendaciones de una GPC (Cook DJ, 1997).
El capítulo 6 de este mismo programa está dedicado a la síntesis de la evidencia, motivo por el que se sólo se hace una breve mención con el fin de situar su lugar en el proceso de elaboración.
Incorporación de análisis económico y de impacto en los recursos
En general existe preocupación entre los clínicos sobre lo limitado de los recursos y el valor económico de sus decisiones, la incorporación de evidencias de buena calidad y con criterios de economía de la salud en las GPC hacen que estas decisiones sean menos arbitrarias y más consistentes. El grupo de trabajo debe hacer recomendaciones basadas en las mejores evidencias disponibles tanto en los aspectos clínicos como de coste efectividad. La persona idónea para realizar esta tarea dentro del grupo de trabajo es el técnico en economía de la salud, se cuidará de que se incorpore el análisis de coste-efectividad en la selección de preguntas clínicas, en los criterios de búsqueda bibliográfica y en las recomendaciones (NICE, 2004).
En este aspecto es recomendable tener en cuenta los siguientes principios:
Los análisis deben llevarse a cabo entre los economistas de la salud y el resto del grupo de trabajo
| Síntesis de novo o adaptación de GPC |
El proceso de elaboración de novo de una GPC es costoso, requiere mucho tiempo y recursos humanos, así como personal con experiencia en el desarrollo de guías, habilidades en búsqueda bibliográfica y en lectura crítica. Esto constituye una barrera muy importante para elaboración de GPC en nuestro medio, sobre todo si los autores de las mismas son personal asistencial. Consecuentemente, la adaptación de GPC de alta calidad basadas en la evidencia parece una opción efectiva y eficiente para muchas organizaciones sanitarias, con ello se evita la duplicación innecesaria de esfuerzos.
Este proceso puede hacerse de forma sistemática siguiendo una serie de pasos (NZGG, 2004):
Tras este análisis de las GPC dispondremos de unas guías de base (seed guidelines) .El siguiente paso es clasificar las respuestas que dan estas guías a las preguntas planteadas en nuestra GPC.
Resumiendo nos podemos encontrar ante las siguientes situaciones:
| Redacción, revisión y actualización de la GPC |
La guía estará escrita en un estilo que se pueda entender por personas no expertas Resulta imprescindible que el formato de la GPC resulte atractiva para el usuario final. Así favorecemos su uso. Para ello además de la versión extensa o Guía completa se pueden publicar diferentes versiones en formato más sencillo:
La Guía completa tiene que incluir los siguientes apartados:
No es imprescindible que en la guía completa publicada en formato papel aparezca una redacción exhaustiva de la revisión de la literatura efectuada: estrategias de búsqueda, tablas de evidencia, etc. Estos aspectos pueden estar disponibles en formato electrónico, página web por ejemplo o facilitarse a los lectores interesados.
Una vez redactada la GPC ha de ser sometida a una revisión externa que garantice la validez, claridad y aplicabilidad de los contenidos. Los revisores externos deben cubrir tres áreas: personas con experiencia clínica, expertos en revisiones sistemáticas o desarrollo de guía. Al mismo tiempo los revisores externos reflejarán los siguientes grupos: usuarios potenciales de las guías, expertos en el tema que desarrolla la guía y metodólogos. Sus comentarios influirán en el estilo y contenido de la guía (Eccles M, 1996).
La revisión externa ha de ser realizada por expertos independientes tanto en el área clínica que abarca la GPC como en la metodológica. Las sugerencias se refieren tanto en la interpretación de la evidencia realizada como en la claridad de las recomendaciones. Es importante recoger en este punto la opinión de los revisores sobre la utilidad de la GPC como herramienta para tomar decisiones con los pacientes.
Los autores de las GPC cuando concluyen la redacción de la misma pueden identificar las áreas con ausencia de evidencia donde es posible el que se publiquen nuevos estudios. Es conveniente indicar como se va a actualizar la guía. Disponer de una versión electrónica facilita mucho esta tarea. Por regla general se considera que la actualización de una GPC debe realizarse cada 3 años (Shekelle PG, 1999).
Podemos resumir que el proceso de elaboración es complejo, exige experiencia, conocimientos y recursos, pues consume tiempo y dinero. Es conveniente antes de decidir si se acomete la elaboración de una GPC comentar con expertos en su desarrollo o incorporarlos en el equipo. En cualquier caso para la elaboración es muy útil buscar cumplir los atributos que el Instrumento AGREE recopila, pues será una garantía de la calidad de la guía desarrollada (AGREE).
| Bibliografía |
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Hutchinson A, Baker R. (Edit.). Making use of guidelines in clinical practice. Abingdon: Radcliffe Medical Press; 1999. [BMJ1999;319:1078 book review]
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