Criptorquidia
Fecha de la última revisión: 20/02/2012
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¿De qué hablamos?
Criptorquidia es la falta de descenso testicular completo y ocurre como consecuencia de un defecto congénito anatómico o de regulación del proceso de descenso del testículo hasta el escroto. El testículo se encuentra fuera de la bolsa y no se puede descender manualmente o, en caso de que se descienda mediante maniobras, vuelve a subir inmediatamente (Hutson, 2010). La criptorquidia y las anomalías del descenso testicular y sus enfermedades asociadas en la edad adulta, como la malignizacion y la infertilidad, son procesos complejos e intrigantes que probablemente sean mejor comprendidos con los avances del proyecto del genoma humano.
En el momento del nacimiento, la prevalencia de niños con criptorquidia es del 3,4% en los nacidos a término y 10 veces más en prematuros. En más del 75% de los casos se produce un descenso espontáneo, antes de los 6 meses en nacidos a término y antes de los 12 en prematuros. Cuando el testículo no desciende en ese periodo, en la mayoría de los casos quedará sin descender. A los 12 meses en el 1,22% de los niños nacidos a término y en el 3,13% de los prematuros (menos de 37 semanas) persiste la criptorquidia (Ghirri, 2002).
Más del 90% de los testículos criptorquídicos corresponden a casos de presentación unilateral y, en la mayor parte, el teste afectado es el izquierdo (Kirsch, 1998).
Los niños con un testículo no descendido tienen una tasa de fecundidad más baja que los niños con ambos testículos descendidos. No existe acuerdo acerca de si la de paternidad es similar. Los niños con testículos no descendidos bilaterales tienen tasas de fertilidad y paternidad más bajas (EAU/ESPU, 2009; Hutson, 2010). Muchos de estos testículos tienen descendido el número de células germinales y es frecuente que en los testículos intraabdominales existan desuniones anatómicas epidídimo-testiculares, verdadera causa de la esterilidad.
También son más frecuentes la torsión testicular y la probabilidad de desarrollar un cáncer de testículo, en este caso, hasta 20 veces mayor, con aumento de la incidencia también en el testículo contralateral (Akre, 2009). Este riesgo persiste a pesar de cualquier tipo de tratamiento (EAU/ESPU, 2009; Walsh, 2007).
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Autores
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René Ernesto Zamora Ramírez | Residente en Medicina Familiar y Comunitaria |
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Arturo Louro González | Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria |
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Servicio de Atención Primaria de Cambre. Servizo Galego de Saúde. A Coruña. España. Agradecimiento: Diego Vela Nieto, por la revisión y aportaciones. |


